martes, 15 de febrero de 2011

Comunicado de la sección sindical de CCOO del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaira.


La Sección Sindical de CC.OO. del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, se posiciona en contra del acuerdo de la Reforma de las Pensiones

A la clase trabajadora:

Compañeros y compañeras, no nos cabe la menor duda que en estos momentos, los sindicatos son una pieza fundamental para defender los derechos de la clase trabajadora, desde esta sección sindical de CC.OO. del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, deseamos mostrar la disconformidad con el acuerdo alcanzado con el gobierno sobre la reforma de las pensiones, aunque al mismo tiempo, queremos también trasladar del gravísimo peligro de responder al error con otro semejante que busca desde hace tiempo la derecha y el poder económico: demonizarlos y hacer caer sobre ellos toda la responsabilidad de lo que ha pasado, y no debemos olvidar que la derecha no la conforman solo aquellos partidos políticos que así se pronuncian, también lo son, aquellos que se pronuncian de izquierdas y se someten al poder económico y abanderan políticas neoliberales.

Por ello debemos reivindicar nuestra postura ante tal situación, que se nos escuche, que fraternalmente y sin batallas, abanderemos el cambio de postura asumido en esta negociación.

Somos conscientes, que para declarar una postura a favor o en contra de la reforma de las pensiones que ha sido redactado como el “pacto social y económico”, debemos de realizar lectura del mismo y sacar nuestras propias conclusiones, por ello te adjuntamos a este escrito el susodicho acuerdo.

Ante esta grave situación queremos transmitiros nuestra postura:

  • Que mencionan la insostenibilidad del actual sistema de pensiones a largo plazo, que nadie ha podido demostrar rigurosamente como han expuesto en multitud de ocasiones los economistas críticos.
  • Porque han actuado y aceptado a lo contrario de lo que decían en un principio.
  • Que el principal responsable de lo que está ocurriendo es el partido socialista y sus militantes que no frenan la deriva neoliberal del gobierno ni su discurso falso, que presenta las medidas que están imponiendo la banca y las grandes empresas como si en realidad beneficiasen al conjunto de los ciudadanos.
  • Que los sindicatos deben actuar como salvavidas de la clase trabajadora y no de partidos políticos.
  • Los sindicatos no son los únicos culpables, cuando llaman a las movilizaciones y éstas son insuficientes, minoritarias o simplemente anecdóticas, no podemos hacer recaer luego la responsabilidad de los fracasos únicamente en los sindicatos, la autoculpabilidad también recae sobre la sociedad pasiva, sumisa y temerosa.
  • Que debemos de ser nosotros (los ciudadanos) los que debemos movilizarnos para explicar a la gente lo que de verdad ocurre con la crisis y las pensiones.
  • Que tenemos que afiliarnos a los sindicatos (al que más te guste) para poder influir de verdad en las decisiones que tomen las centrales sindicales.
  • No podemos asumir el discurso antisindical de las derechas y combatirlo en cualquier sitio para evitar que su mentira termine por asumirse como algo cierto.
  • Tenemos un gasto en pensiones 3 puntos inferior a la media de la UE y lo seguiremos teniendo al menos hasta el 2030, momento en el que aún estaremos un punto por debajo.
  • La crisis económica que sufrimos no tiene nada que ver con las pensiones ni su futuro, sino con un sistema financiero descontrolado y depredador unido a la especulación inmobiliaria. En lugar de controlar estos excesos, esta reforma provocará un trasvase de ahorro hacia los fondos de pensiones privados, alimentando la misma lógica que ha causado la crisis y poniendo en severo riesgo ese mismo ahorro de los trabajadores.
  • El que se haga la reforma con esta premura es, en palabras de la Ministra de Economía y del Presidente de Gobierno, para dar “confianza” a los especuladores financieros (los mercados), pero ello no quiere decir que estos dejen de especular. La cuestión es clara, se está actuando en beneficio, no de la ciudadanía, sino de los poderes financieros.
  • La financiación de las pensiones, en caso hipotético de que pudiera tener déficit en el futuro, no tiene porqué ser siempre financiada con cuotas sobre los salarios, también puede hacerse con tributos progresivos sobre los beneficios o de los PGE.


En conclusión:

Toda la filosofía y el objetivo del Acuerdo inciden en el gasto, pero no existen medidas claras y computables sobre los ingresos, haciendo fuerza en la “contributividad” y la “sostenibilidad” del sistema en lugar de en la solidaridad.
Se acepta una falsa idea de equidad –dar prestaciones según lo aportado- que prepara el terreno ideológico para los sistemas de capitalización.

Los jóvenes y mujeres que se incorporan al mercado de trabajo en situaciones precarias, con bajas cotizaciones, empleo discontinuo o tiempo parcial, van a ser los mayores perdedores con esta reforma, condenándoles a pensiones de miseria.
El retraso de la edad de jubilación de 65 a 67 años y el aumento del cálculo hasta 25 años, supone, para la mayoría de los futuros jubilados y jubiladas, una reducción de su pensión. Para el gobierno y los sectores económicos más poderosos, el objetivo del acuerdo es producir un fuerte recorte en los derechos sociales y en las expectativas de pensión actuales y futuras de millones de personas trabajadoras, para favorecer el negocio de los planes y fondos privados de pensiones.

La reforma va a generar en el medio y largo plazo una importante segmentación en la sociedad española (el divide y vencerás), en la que las pensiones garantizadas por el sistema de Seguridad Social, a las que accede la población trabajadora en general, se aproximarán cada vez más a las no contributivas o asistenciales, lo que puede incentivar la no declaración de todas las rentas percibidas. Muy pocas personas podrán acceder a los niveles máximos de pensión del sistema y por ello, se está “invitando” a que, quien tenga niveles altos de renta y capacidad de ahorro, busque sistemas alternativos, evidentemente, sistemas de capitalización en el mercado financiero. Una lógica absolutamente perversa.

Solidaridad con las revoluciones en Túnez y Egipto.


Izquierda Anticapitalista

Las revoluciones de Túnez y Egipto y las protestas que sacuden los países árabes son un acontecimiento de gran importancia. La izquierda anticapitalista europea debe movilizarse en solidaridad con los pueblos tunecino y egipcio y contribuir a profundizar los procesos revolucionarios en marcha. Para ello es fundamental fortalecer el sindicalismo combativo, las organizaciones anticapitalistas y los movimientos populares de estos países.

Desde Izquierda Anticapitalista hemos puesto en marcha una campaña de recogida de dinero para enviar a nuestros compañeros de la Liga Obrera Revolucionaria, una de las organizaciones anticapitalistas de Túnez e integrante del frente 14 de enero.

Las revoluciones en marcha necesitan de nuestro apoyo político, económico y militante.

Las aportaciones económicas deben hacerse a la siguiente cuenta bancaria (indicar en la transferencia: “Túnez”):
Nº de cuenta: 1491 0001 25 0010007700 (Triodos Bank)
Titular: Izquierda Anticapitalista

Egipto, Túnez...¡Viva la revolución!


Ante la salida del poder de Mubarak en Egipto. Después de Túnez, El Cairo.


Comunicado de Izquierda Anticapitalista

El pueblo egipcio ha forzado la marcha del dictador. Otros tiranos seguirán el camino de Ben Alí y de Mubarak. Son los primeros compases de la revolución… pero, ¡cuántas falsedades ha desmentido ya, cuánta doblez ha desenmascarado! Nuestros gobiernos, en Europa y Estados Unidos, nos hablaban de “choque de civilizaciones”, nos advertían de la “amenaza islámica”. En el mundo árabe - nos decían - se agitaba una masa fanatizada de barbudos, una horda medieval que a duras penas contenían algunos gobiernos “moderados”. Por eso había que cerrar las fronteras a la emigración de esos países, dictar leyes especiales, someterla a vigilancia. Pues bien, he aquí que millones de hombres y mujeres se levantan exigiendo justicia social y democracia. Hemos visto a cristianos protegiendo a musulmanes, a musulmanes defendiendo a cristianos; a mujeres, con velo o descubiertas, unidas en la protesta. Hemos visto a una nueva generación ponerse en pié. Y nos hemos reconocido en la voz y los anhelos de un movimiento que ha desvelado el auténtico rostro de los gobernantes “amigos” de Occidente: el de la corrupción, los abusos sin fin y el terror policial.

Ahora, Obama, Sarkozy, Merkel, Cameron… saludan al pueblo y piden “transiciones pacíficas”. Trinidad Jiménez también se ha vuelto pródiga en consejos. Pero basta con echar un vistazo a las hemerotecas para encontrar fotos comprometedoras de toda esta gente. Y muy recientes. Abrazos, felicitaciones a los dictadores, recepciones oficiales… ¡Si hasta hace apenas unos días Ben Alí y Mubarak eran miembros de la Internacional Socialista! Carme Chacón admite que el gobierno fue demasiado blando con esos regímenes. ¿Quiere decir eso que, a partir de ahora, escuchará la voz de la juventud marroquí que se alza contra la monarquía? ¿Que la diplomacia española apoyará las demandas del pueblo saharaui? Lo cierto es que, mientras la ciudadanía egipcia celebraba su victoria, una delegación parlamentaria encabezada por José Bono se entrevistaba en Guinea con el presidente Obiang, un dictador cuya brutalidad sanguinaria es conocida… pero cuyas multimillonarias cuentas corrientes, alimentadas por las rentas del petróleo, encuentran cobijo en Madrid, en las arcas del Banco de Santander.

La alegría por las primeras victorias no debe hacer olvidar el alto precio pagado por ellas. Izquierda Anticapitalista se inclina ante los centenares de víctimas, abatidas por las fuerzas represivas. Muchos peligros se ciernen sobre la revolución. Mubarak ha tenido que marcharse, pero la columna vertebral del régimen – una casta militar enfeudada a los intereses de Washington – permanece. Los mandos del ejército se han apresurado a garantizar el respeto de tratados y alianzas; es decir, el flujo de petróleo a través del canal de Suez y la colaboración con Israel para seguir asfixiando a Palestina. Ni se ha liberado a los presos políticos, ni se ha derogado el estado de emergencia, en vigor desde hace más de treinta años. Muy al contrario: los generales prometen elecciones para más adelante… pero exigen el fin inmediato de huelgas y manifestaciones.

Y es que la intifada contra Mubarak, del mismo modo que la revolución tunecina, han sido preparadas por años de ascenso del movimiento obrero, de huelgas y protestas contra las privaciones y la carestía de la vida, contra las políticas liberales; años de represión y de resistencia. El grito de libertad de la Plaza Tahrir se ha sostenido sobre un potentísimo movimiento huelguístico. La lucha por la democracia nace teñida de inaplazables reivindicaciones sociales. Sí, la revolución no ha hecho más que comenzar. Su eco, amenazador para los dispositivos geoestratégicos de las grandes potencias, resuena ya en el corazón de las clases populares, desde Rabat a Teherán, desde Beirut hasta Indonesia. Se avecinan duras batallas que marcarán el destino del siglo.

La izquierda política y social europea sólo podrá reorganizarse, sobreponerse a años de postración y hacer frente a la crisis más grave y devastadora del capitalismo, colocándose decididamente al lado de la lucha de emancipación de los pueblos sojuzgados. Esto es, enfrentándose a las políticas imperialistas y a las expediciones neo-coloniales – como la guerra de Afganistán – de sus propios gobiernos. El Foro Social Mundial, reunido estos días en Dakar, ha convocado a una jornada internacional de solidaridad con la revuelta de los pueblos árabes para el próximo 20 de marzo. Ahí deben encontrarse el movimiento obrero, la izquierda crítica, los movimientos sociales… Mientras nos enfrentamos a recortes de derechos y a reformas antisociales que nos presentan como “inevitables”, cuando se firman resignadamente pactos de derrota como el de pensiones, los pueblos de Túnez y de Egipto, sus clases trabajadoras, están demostrando al mundo entero lo que se puede conseguir mediante la lucha y lo que significa la palabra dignidad.

15 de febrero de 2011

www.anticapitalistas.org

Murcia: 40.000 personas vuelven a tomar las calles contra el Tijeretazo el 10 de febrero.


Alrededor de 40.000 personas se manifiestan en la Gran Vía de Murcia en la octava manifestación convocada por los sindicatos tras desvancarse varios de éstos de las reivindicaciones y tras pactar un preacuerdo con el Gobierno.

La manifestación salió pasadas las 18.00 desde la Plaza Circular y terminó en la Plaza de la Cruz Roja casi dos horas después, un poco más de un kilómetro de recorrido por el que discurrieron cientos de pancartas, la mayoría de ellas utilizadas por los centros de enseñanza en sus concentraciones de las últimas semanas, y en las mismas un único lema: “Más recortes en Educación, Menos futuro para la Región”

A la manifestación acudió un Bloque Joven formado por la Coordinadora de Estudiantes de Murcia, los Comités de Alumnos en Huelga de Cartagena, militantes de centrales sindicales como CNT, y miembros de la juve comunista, formando así un grueso anticapitalista en la manifestación. Éste bloque formó al principio de la marcha para hacerse oir frente a la megafonía de CCOO y UGT, y al paso de la pancarta principal empezaron a oirse lemas como ”Ni Pensionazo, Ni Tijeretazo”. Al paso de CCOO éste bloque se situó en mitad de la marcha, y al ritmo de una banda se repitieron los lemas contra los recortes sociales y laborales.

Al llegar a la casa de Valcárcel, los sindicatos mayoritarios recitaron una versión protesta de la ”Alegría de la Huerta”, popular Zarzuela murciana. Seguidamente el Bloque Joven se situó frente al cordón policial que estaba en el portal de la casa del Presidente Valcárcel, y al grito de ”Ahí está, la cueva de Alí Babá” realizaron una simbólica sentada durante unos tensos minutos, tras los cuales todos los presentes estallaron en aplausos siguiendo la marcha hasta su fin.

Aún habiéndose desmarcado algunos sindicatos de las reivindicaciones, la Gran Vía de Murcia vió pasar una tarde más miles de personas, que con espíritu de lucha, no se han doblegado frente a las agresiones, las descalificaciones, las mentiras, y los impedimentos que desde arriba se quieren imponer para que los trabajadores y trabajadoras del sector público de la CARM no puedan ejercer libremente su derecho a Huelga.

domingo, 13 de febrero de 2011

LA ASAMBLEA DE CCOO DE ASTURIAS DEL 12 DE ENERO EXIGE HUELGA GENERAL .


El miércoles 12 de enero tuvo lugar una asamblea provincial de delegados y cuadros de CCOO en Asturias. El objetivo de la misma era, por un lado, explicar la situación de las "negociaciones" con el gobierno, en materia de pensiones, etc y por otro informar sobre la conveniencia del nuevo "pacto global" por el que abogan las cúpulas sindicales.

Si en la asamblea celebrada en el mes de diciembre, las críticas hacia la actuación de la dirección y el malestar por su política de desmovilización fueron constantes, esta nueva asamblea fue aún mucho más explosiva y revela hasta qué punto la dirección confederal ha perdido el apoyo de gran parte de los cuadros y delegados, al menos en Asturias.

Como ponentes de la dirección estuvieron Pino (el secretario general de Asturias) y Fernando Lezcano, por la ejecutiva confederal. Ambos hicieron todo tipo de piruetas para decir más bien poco. Ninguno de los dos se atrevió a defender con soltura el pacto social. Aún así, muchos delegados abandonaban la sala al comienzo de la asamblea demostrando así el "crédito" que les merecían ambos dirigentes ante las recriminaciones de la moderadora, que les suplicaba "compañeros no os vayáis, recordad que estáis aquí con horas sindicales..." Muchos no regresaron hasta que comenzó el turno de palabras, que, ahora sí, nadie quería perderse.

Estas son algunas de las intervenciones de los delegados, que dan una buena muestra del ambiente que se vivió en el salón de actos: El primero en hablar, el Secretario General de la Federación Minerometalúrgica, Mino, plantea: "Nos estamos equivocando con la negociación, vamos a perder la credibilidad de los afiliados, tenemos que tener un calendario de movilizaciones, tenemos que convocar en solitario si la UGT no convoca."

El siguiente delegado les dice que han estado hablando 40 minutos y no han dicho nada. Que son los delegados de base los que se la juegan cada día, y que ya están cansados de esta situación, explica que de seguir así, muchos afiliados van a romper el carné "yo no compañeros, yo voy a estar aquí hasta las últimas consecuencias" y pide la Huelga General.

Otro delegado pide a Madrid "que escuchen la voz de los trabajadores, es una vergüenza lo que están haciendo, que Toxo rectifique. Que el gobierno decrete si quiere, tendríamos que estar ya movilizándonos."

El Secretario General de la Unión Comarcal de Gijón explicó el comunicado que habían aprobado en la ejecutiva comarcal el día anterior, entre otras cosas decía que ya tendríamos que estar en un calendario de movilizaciones que culmine con una Huelga General. Pone como ejemplo las movilizaciones en Francia

Un miembro de la dirección de Asturias dice que la negociación sólo está sirviendo para retrasar la movilización. Que no se descarta convocar movilizaciones generales y huelga general sin UGT y con otros sindicatos. Hay que preparar a los trabajadores para una movilización continuada.

Otro delegado le reprocha a Lezcano que haya perdido 40 minutos en explicar lo que ya traían sabido de casa y denuncia el giro a la derecha del sindicato. También quiere saber qué debe hacer todos los días, cual es la estrategia del sindicato.


El Secretario de la Unión Comarcal de Avilés, Guzmán Pacios, les dice a Lezcano y a Pino que "desde el cariño, tengo que decir que no habéis dicho nada", que el sindicato carece de línea estratégica, hay que convocar otra Huelga General y que si el sindicato se tenía que quemar, mejor que fuera por exceso y no por defecto.


Otro delegado denuncia el giro a la derecha, las reformas tienen un signo ideológico de derechas, lo recalca hasta en cinco ocasiones, y el sindicato no debe negociar porque solo sirve para retrasar la respuesta


El secretario general de la Unión Comarcal del Nalón argumenta contra la reforma de las pensiones y reclama la reducción de la jornada laboral, el reparto del empleo, defender el aumento de impuestos a las rentas altas y oponerse a las privatizaciones de empresas que dan beneficios Respondiendo a Lezcano, que decía que había que dar un mensaje de tranquilidad a los mercados, dice que el único mensaje que debemos darle a los mercados es que "lo primero nos deben respetar y lo segundo tenernos miedo" También pide la huelga general.

El Presidente del Comité de empresa de Esmena pide la dimisión de toda la ejecutiva confederal, comenzando por el propio Lezcano lo que levanta una ovación atronadora, posiblemente de las mayores de toda la asamblea.

Al igual que esta última, todas las intervenciones de los delegados se ven interrumpidas varias veces por los aplausos mientras que las de Lezcano y Pino no se libran de los abucheos y murmullos, algo que no había pasado en la asamblea de diciembre. El 70% de las intervenciones reclamaron la Huelga General, y muchos sumaban a esto el grito de "!Viva CCOO!" y no hubo ni una sola intervención que defendiera la necesidad de un pacto.

"La burra tendrá que ir por donde la manden los delegados"

La reacción de Pino, durante el turno de respuestas no hace sino cabrear aún más a la gente. Este comienza por "echarles la bronca" a los delegados, a decir que "toda la energía que han derrochado en la sala, la guarden para los centros de trabajo, que se hará lo que se tenga que hacer, les guste o no... (empiezan los primeros abucheos) continua culpando a los delegados del desastre de las movilizaciones del 18 de diciembre (más abucheos) justifica la "unidad de acción" con UGT diciendo más o menos que "no se puede poner cada burra a tirar en una dirección"...

En ese momento le interrumpen desde abajo diciendo que ¡LA BURRA TENDRÁ QUE IR A DONDE LA MANDEN LOS DELEGADOS! Ovación en la sala y desorden momentáneo.

Interviene la moderadora pidiendo que respeten el derecho a expresarse libremente del compañero Pino.


La respuesta de Lezcano que comienza con una divagación sobre la oportunidad o no de dimitir, es tan vaga como la introducción y no satisface a nadie. Los delegados salen con la percepción de que "no nos han dicho nada" "¿Qué es lo que tenemos que contar en los tajos?"


Lo que es evidente es que hay un hondo rechazo hacia la estrategia desmovilizadora de la Ejecutiva Confederal, y durante toda la asamblea las distintas intervenciones han ido en la línea de reclamar una rectificación de esa estrategia. Aquí, los argumentos que han defendido tanto Méndez como Toxo en los últimos días, sobre la posibilidad de alcanzar acuerdos "buenos para todos", la necesidad de un pacto, etc suenan como un mal chiste y ni siquiera ellos mismos se atreven a plantearlos. Si entre los objetivos de la asamblea estaba el de "tantear" la opinión de los cuadros, esta ha sido clara y rotunda:


No al pacto social

No a la reforma de las pensiones
No a los ataques a los trabajadores
¡Por una Huelga General, Vivan las CCOO!

sábado, 12 de febrero de 2011

El esperpento del “acuerdo global y equilibrado”


Construir entre todos y todas una orientación sindical que nos saque del abismo.

Javier Valdés, afiliado a CCOO y militante de Izquierda Anticapitalista Almería.

Para bien o para mal tengo ya 31 abriles. Nací en el verano de 1979, dos años después de los Pactos de la Moncloa. Mi visión de dichos pactos ha variado con el paso del tiempo. En un principio me tragué sin mucho esfuerzo el mito de la transición modélica que se vende al por mayor al gran público del estado. De muy joven entré en contacto con organizaciones de la izquierda radical, las cuales, aunque cada una con sus distintos matices, coincidían en una juicio bastante diferente del oficial sobre dichos pactos. Finalmente entré en Espacio Revolucionario Andaluz, la organización andaluza de Espacio Alternativo, hoy Izquierda Anticapitalista, y mi forma de pensar sobre lo que fueron los pactos de la Moncloa cambió definitivamente, y aún diría más: sin posibilidad de retorno a la versión oficial. Tras muchos libros, artículos y debates, hoy deben poner mucha vaselina al mito de la transición para hacérmelo tragar.

Sin embargo, lo que parte de mi generación “recuerda” sobre los pactos de la Moncloa, lo hizo a través de la generación que sí vivió y sufrió tal derrota. Por lo tanto, nuestra percepción de los hechos está muy influenciada por las voces y las plumas de los “veteranos”, en mi caso, de la izquierda que hicieron oposición al proceso. Hay un viejo proverbio chino que dice: “dime algo y lo olvidaré, enséñame algo y lo recordaré, hazme partícipe de algo y entonces aprenderé”. Hemos leído mucho y nos hemos creído sabios, sin embargo, mi generación ha aprendido (y aprehendido) lo que fueron los pactos de la Moncloa con la terrible imagen con la que premeditadamente he querido acompañar este artículo. Un curso intensivo de cruda realidad.

De nuevo otro pacto en el que perdemos y perdonamos los de siempre. Pero es éste un pacto de una gravedad sórdida. En él no sólo se entrega a la clase trabajadora a las fauces del león, a la antesala de la privatización de las pensiones (sistema de capitalización vs sistema contributivo), sino que además, con Toxo y Méndez como dos de los mosqueteros del pacto, se tira a la basura el cartucho de la movilización y no sabemos por cuánto tiempo. Si la credibilidad de las centrales sindicales mayoritarias antes del 29 S ya estaba por los suelos, en parte por años y años de pasteleo con la administración y alejamiento de la realidad de los y las trabajadoras, lo cual fue un obstáculo para quienes construimos la huelga en septiembre, dicha credibilidad hoy ha llegado a las antípodas. Se han aceptado las tesis de la patronal, quien al principio de la crisis mantenía que la única salida era que la gente trabajadora (no ellos, claro) debíamos trabajar más para ganar menos. El Gobierno socialista (dicen) y las cúpulas de CCOO y UGT dan cuerpo a lo que hace unos años considerábamos una fanfarronada del depuesto y siniestro Díaz Ferrán.

Ayer, como afiliado a CC.OO. asistí a una asamblea esperpéntica en mi sindicato. La misma dirección provincial que hace apenas un par de semanas, descolocada ante el anuncio del pacto global por Toxo el 11 de enero, se posicionaba crítica con la propuesta de la dirección confederal y mantenía la postura de dar continuidad a la movilización con el horizonte de huelga general, esa misma dirección se sentaba ayer ante una veintena de afiliados del sector de enseñanza y nos vendía las bondades del pacto. Una metamorfosis tan rauda difícilmente será digerida por alguien como yo, quien no entiende siquiera que los vestidos de agitador y sacerdote puedan estar en un mismo armario. Para rematar la faena, el cuadro se cerraba con la líder del sector crítico bailando al compás del pensionazo.

Quizá con más rabia que sosiego, solicité que se me explicara a qué se debía un cambio de posición de tal calibre, qué había cambiado en el contexto en un par de semanas para dar un giro de 180º. La pregunta central quedó sin contestar. Los dos argumentos básicos giraron en torno a la defensa de la lógica del pacto y fueron: uno, el posibilismo y dos, frenar la propuesta agresiva del Gobierno. El posibilismo es muy curioso, es la pseudo-ciencia de la historia-ficción: no estábamos en condiciones de una huelga, hubiera sido peor el realizarla, … es como una ciencia hecha para darse la razón a sí misma, pues como jamás se presta el evento a arder en las ascuas de la realidad, jamás se puede probar la veracidad de la hipótesis del fracaso apriorístico. Sin embargo, lo cierto era que antes del anuncio del pacto por parte de Toxo, el ánimo en muchos de los cuadros medios y afiliados de base del sindicato era el de construir la huelga general en caso de agresión del Gobierno, tal y como se anunciaba desde la dirección confederal antes del giro sospechoso. Tal hecho se demuestra en la lluvia casi diaria de comunicados de sectores provinciales, regionales e incluso uniones provinciales del sindicato desde el día después de que se anunciara el acuerdo hasta hoy. Esto, sin tener en cuenta que el primer sondeo muestra un rechazo del acuerdo por parte del 76% de la población… un acuerdo firmado por la dirección de CC.OO. y U.G.T. El otro argumento siempre me ha llamado la atención: como la reforma del Gobierno era agresiva contra los intereses de los trabajadores, pues entre otras cosas pretendía la capitalización de las pensiones, y por tanto su privatización, hemos firmado este acuerdo que es menos malo. Tomen nota futuros Gobiernos: si lo que pretenden es que nos comamos una mierda, pongan un mierdón sobre la mesa.

La realidad, sin embargo, no es ni un argumento ni el otro. La realidad radica en una orientación sindical que ve como hecho anómalo el salirse fuera de los límites de la concertación social… patología propia del sindicalismo en el Estado Español, tal vez herencia directa de las lógicas nacidas de los pactos de la Moncloa. No es posible que parte de los cuadros medios del sindicato hace un par de semanas estuvieran predispuestos a realizar una huelga general y ahora se introduzcan cual enema las bondades del “importante acuerdo social”, si no es porque gran parte de estos cuadros medios se han curtido dentro de las lógicas de la paz social y de una manera muy particular de entender el centralismo democrático. No quiero con esto restar importancia a las luchas mantenidas por dichas personas o dejarlas en un segundo lugar, sino que pretendo señalar que incluso el hecho de que después de navidad no estuviéramos en las mejores condiciones para afrontar otra huelga general es consecuencia de una estrategia sindical que temblando en la arena de la confrontación, mira por vicio a los despachos donde a nuestras espaldas se negocian nuestras vidas. Pues incluso después del 29 S no ha habido una política sindical orientada a mantener la tensión en la calle ni a combatir la campaña mediática que sostenía la mentira demostrable de que la huelga general fue un fracaso, lo cual iba allanando cada vez más la oscura senda hacia el pensionazo bendecido por la paz social, que es la paz de los Botín, los Ferrán o los Florentino Pérez, pero no la nuestra.

No obstante, a día de hoy sigue habiendo contradicción dentro del sindicato. No nos podemos conformar con la imagen de Dartacán y los tres mosqueteros firmando el acuerdo que nos postra de rodillas, esta vez hincándolas hasta el subsuelo, a la mayoría de la sociedad ante el gran capital. Afortunadamente fuera del sindicato la indignación es grande. Existe pues un caldo de cultivo para, al menos, intentar articular una respuesta entre todas las personas que hoy nos oponemos al pacto. En este momento el sectarismo entre quienes estando en contra del acuerdo, estamos dispuestos a dar la batalla en los frentes que sean necesarios puede ser crucial… en lo negativo, claro. Sólo la creación de complicidades entre personas con una misma orientación sindical más combativa nos puede dar la llave para abrir la puerta de una movilización general contra el pensionazo. En este terreno de nada nos valen los juicios sobre las siglas sindicales, como si un sindicato fuera un todo homogéneo. Es preciso, por tanto, la organización dentro del sindicato, pero también es preciso saber que debemos tejer coordinaciones intersindicales entre gentes dispuestas a construir conjuntamente una orientación sindical combativa y unitaria que vaya más allá de la oposición frontal al acuerdo sobre las pensiones. Una cuestión crucial para los tiempos que corren.