jueves, 24 de febrero de 2011

POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN. CONTRA EL ATAQUE A LOS DERECHOS POLÍTICOS Y SOCIALES.


Este 28 de febrero en Granada se celebrará una manifestación en repulsa a la represión social y política que se vive en la ciudad y en la provincia y que se engloba en la estrategia represiva que el Estado español está llevando a cabo contra tod@s aquell@s que nos atrevemos a discrepar de las decisiones tomadas por los poderosos y que afectan negativamente a nuestras vidas cotidianas, a nuestro día a día.

En Granada esta situación se manifiesta a través de un subdelegado de gobierno llamado Antonio Cruz que responde a base de palos y multas arbitrarias a todo aquél que abra demasiado la boca. Da igual que sean vecinos que se opongan al trasvase de un río, al desalojo con fines especulativos de una casa en la que hay inquilinos con más de 20 años de antigüedad, o antifascistas que muestren pacíficamente su rechazo a una fiesta institucional, como el 2 de enero, de esencia franquista y xenófoba que congrega todos los años en nuestra ciudad a decenas de neonazis.

La respuesta de Antonio Cruz a tod@s ell@s es la misma: si haces lo contrario de lo que mandan las instituciones de poder, aunque sea de manera pacífica te vas a llevar un palo o una multa. Ejemplos claros de esto pueden ser:

- 3 de septiembre de 2010, Cortes de Baza, 100 agentes de la Guardia Civil bajo orden directa de Antonio Cruz, se enfrentan a una marcha en la que participaban niñ@s, adult@s y ancian@s. Aparte de para enfrentarse a los manifestantes, los 100 agentes estaban allí para proteger el inicio de las obras del trasvase. Estas obras, que fueron declaradas de emergencia por Real Decreto 1419/2005, de 25 de Noviembre, no se debían realizar, ya que la Sentencia de 24 de noviembre de 2009, de la Sala Tercera del Tribunal Supremo, declara dicho Decreto Nulo de pleno Derecho. Si el decreto está anulado, ¿qué ley es la que estaba defendiendo el Subdelegado de Gobierno y sus 100 policías? ¿a qué personas defienden estos representantes políticos y esta policía? Finalmente el 22 de febrero el Tribunal Supremo ha decretado la ilegalidad de las obras y las expropiaciones que se han llevado a cabo.

- 11 de noviembre de 2010. La Coordinadora Antifascista de Granada realiza una concentración, no comunicada a la Subdelegación de Gobierno, en homenaje a Carlos Palomino, asesinado en 2007 por un fascista. Resultado: 1500 euros en multas, 5 multas a razón de 301 euros cada una. A dos de los multados ni siquiera se les pidió la documentación, fueron multados por “identificación visual”. Esta identificación no sería posible sin la existencia de “listas negras” policiales, ,que además son ilegales.

- 2 de enero de 2011: más de 5100 euros en multas. 17 personas multadas por hacer acto de presencia de manera pacífica en la Plaza del Carmen contra la celebración del día de La Toma de Granada: contra la celebración de un acto de esencia nacional-católica y la presencia en el mismo de partidos fascistas y neonazis con la connivencia y amparo del Ayuntamiento, la Subdelegación del Gobierno español y el Obispado. Otra vez numerosas personas sancionadas por “identificación visual”. Incluso alguno de éstos, son sancionados sin ni siquiera estar en la ciudad de Granada aquel día. Esto da muestra clara de la existencia en los ficheros de la policía y la Subdelegación del gobierno de una “lista negra” en la que estamos l@s que, de una manera u otra, discrepamos de las medidas llevadas a cabo por el poder. Además denunciamos la actitud tendenciosa de la Subdelegación del Gobierno a la hora de sancionar ¿por qué no se ha multado a los fascistas todos estos años por gritar proclamas xenófobas?, ¿por qué no han sido multados por no cumplir la Ley de Memoria Histórica si portaban banderas franquistas y falangistas preconstitucionales? La ley está hecha para ser aplicada sólo cuando a los que mandan les interesa.

- Por otro lado la represión en la ciudad se despliega desde el Ayuntamiento, gobernado por el PP y con José Torres Hurtado a la cabeza. Este enemigo de la libertad ciudadana (y amigo de mantener monumentos falangistas en la ciudad como el dedicado a Primo de Rivera en la Plaza Bibataubín) y su partido aprobaron, con el apoyo del partido socialista, a finales de 2009 una Ordenanza Cívica Municipal que convierte la ciudad en Propiedad Privada del Ayuntamiento arrinconando en la ilegalidad cualquier actividad cultural, social o política que quiera promover cualquier persona al margen de las instituciones .
Esta normativa supone un paso más en la estrategia de control social que se lleva a cabo desde el ayuntamiento con el fin de poder extender ese control a los diferentes ámbitos de nuestras vidas. Entre otras cosas cabe destacar: que el espacio público (nuestras calles y plazas) se quiere convertir en un ámbito destinado exclusivamente a circular y comprar, penalizando el resto de los usos; que la policía es juez y verdugo de la calle, dada la ambigüedad en que está escrita la ordenanza ya que la “acción preventiva” (la policía puede actuar antes de que se produzca ninguna infracción) legitima cualquier tipo de actuación, lo que da pie a criminalizar a toda aquella persona que “parezca” sospechosa de cualquier cosa. Además hay que recalcar que esta Ordenanza se ceba en quienes menos pueden defenderse (inmigrantes sin papeles, prostitutas, gente que vive en la calle, etc.). El colectivo de personas inmigrantes es uno de los que más directamente están sufriendo esta normativa y su represión, llegando la policía a ir a la “caza de los sin papeles” en cualquier lugar de las calles de nuestra ciudad. En definitiva, el modelo de persona que se quiere imponer a través de estas leyes, es el del consumidor y vigilante de sus propios vecinos, que no hace nada que se salga de lo que desde arriba nos dictan.

- Otro caso de represión, son los 5 multados por participar en la manifestación de repulsa al desalojo de parte de los vecinos/as de la Casa del Aire el 20 de Enero de 2010. Posteriormente el 17 de mayo de 2010, otras 11 personas fueron multadas, mediante identificaciones visuales (listas negras), por participar en una manifestación contra la especulación urbanística convocada por Solidarios con la Casa del Aire. Como no podía ser de otra manera, mientras juzgados, policía y subdelegación se afanaban en amedrentar a estas personas, echaban la vista a un lado cuando los especuladores deEdivara-Varasol-Druga mantenían a los vecinos/as que permanecían en la Casa del Aire en una si-tuación vergonzosa: guardias de seguridad controlando las salidas y entradas de sus casas, sin luz enlas escaleras (hasta la fecha), prohibiendo las visitas, sin correo, destrozando las casas vacías, etc.

Por todo esto, una serie de represaliados por las actuaciones gubernamentales arriba brevemente expuestas, ya sean provenientes del Ayuntamiento o de la Subdelegación del Gobierno español en Granada, no hemos unido para denunciar y hacer frente a esta situación represiva. No podemos callarnos ni estarnos quietos ante esta continua vulneración de derechos ciudadanos elementales. Por todo ello exigimos lo siguiente:

- Dimisión inmediata del Subdelegado del Gobierno en Granada, Antonio Cruz Jiménez.

- Derogación inmediata de la Ordenanza Cívica Municipal.

- Supresión de la fiesta de “la Toma de Granada” por albergar y promover valores racistas,
xenófobos y franquistas que atentan contra la convivencia.

- Fin de la vulneración de derechos humanos, sociales y políticos por parte las instituciones de poder.

- Fin de las “listas negras” policiales y el acoso a los movimientos sociales y a los sectores más vulnerables de la sociedad granadina.

ACUDE A LA MANIFESTACIÓN EL LUNES 28 DE FEBRERO
A LAS 18:00 EN LA PLAZA DEL CARMEN (AYUNTAMIENTO)

miércoles, 23 de febrero de 2011

Los trabajadores, la clase media, la junta militar y la revolución permanente.


Hossam El-Hamalawy, (Centro de Estudios Socialistas, El Cairo). 17/02/11.

Desde ayer, e incluso antes, militantes de clase media exhortan a los Egipcios a que suspendan las manifestaciones y a que retomen el trabajo, en nombre del patriotismo, cantando algunas de las nanas más ridículas como por ejemplo: “construyamos un nuevo Egipto”, “trabajemos más duro que antes”, etc...En el caso en el que no se supiera, los egipcios son uno de los pueblos más trabajadores del planeta...(1)

Esta capa militante quiere que nos confiemos a los generales de Mubarak (2) para conducir con éxito la transición hacia la democracia - la misma junta que constituyó la columna vertebral de esta dictadura durante los treinta últimos años. Y mientras creo que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el cual recibe más de mil millones de dólares al año de parte de los Estados Unidos, orquestará eventualmente la transición a un gobierno “civil”, no tengo la más mínima duda que se tratará de un gobierno que garantizará la continuidad de un sistema que no se atacará nunca a los privilegios del ejército, que mantendrá las fuerzas armadas como la institución que tendrá la última palabra en política (como en Turquía por ejemplo), que se asegurará que Egipto siga llevando a cabo la política extranjera de los EEUU ya sea de mantener la paz que nadie quiere con el Estado de apartheid de Israel, el paso sin riesgo para la marina militar de los EEUU por el canal de Suez, el mantenimiento del asedio a Gaza y las exportaciones de gas natural a Israel mediante precios subvencionados. Un gobierno “civil” no tiene nada que ver con ministros que no llevan uniforme militar. Un gobierno civil significa un gobierno que respeta totalmente los deseos del pueblo egipcio sin la intervención de los jefes militares. Y creo que eso, será difícil que sea llevado a cabo o permitido por la junta.

El ejército es la institución dirigente en ese país desde 1952. Sus dirigentes forman parte del establishment. Y mientras que los jóvenes oficiales y los soldados son nuestros aliados, no podemos ni un sólo segundo confiar en los generales. Por otra parte, debemos investigar a esos jefes militares. Quiero saber más sobre su participación en el campo de los negocios.

Todas las clases sociales en Egipto han tomado parte en el levantamiento. En la plaza Tahrir se podía ver a hijos e hijas de la elite egipcia, juntos con trabajadores, ciudadanos de clase media, y los pobres que viven en las ciudades. Mubarak logró alienar todas las clases sociales de la sociedad incluso a una buena parte de la burguesía.

Algunos estuvieron sorprendidos de ver a los trabajadores ponerse en huelga. No sé verdaderamente qué responder. Es totalmente estúpido. Los trabajadores han organizado la oleada más larga y más sostenida de huelgas en la historia de Egipto desde 1946, iniciada con la huelga en Mahalla en Diciembre 2006. No es la culpa de los trabajadores si no habéis prestado atención. Cada día durante los tres últimos años ha habido una huelga en alguna fábrica, que ésta esté en el Cairo o en las afueras (3). Esas huelgas no eran solamente económicas, eran también de naturaleza política (4).

Desde el primer día de nuestro levantamiento, la clase obrera ha participado en las manifestaciones. ¿Qué eran según ustedes los manifestantes en Mahalla, en Suez y en Kafr el-Dawwar por ejemplo? Sin embargo, los trabajadores participaban en ellas en tanto que “manifestantes” y no necesariamente en tanto que “trabajadores” - lo que significa que no estaban implicados de forma independiente. Era el gobierno, y no los manifestantes, los que habían detenido la economía por el toque de queda, por el cierre de los bancos y de las empresas. Era una huelga capitalista cuyo objetivo era aterrorizar a los egipcios. Es sólo cuando el gobierno intentó restablecer la “normalidad” en el país el domingo pasado que los trabajadores volvieron a sus fábricas, debatiendo sobre la situación y empezaron a organizarse masivamente y a moverse como un solo bloque.

Las huelgas llevadas por los trabajadores esta semana englobaban tanto las reivindicaciones económicas como las políticas. En algunos lugares los trabajadores no incluyeron la caída del régimen como una de sus reivindicaciones pero utilizaron las mismas consignas que las utilizadas por los manifestantes en Tahrir y en numerosos casos, al menos en los que he podido ser informado y estoy seguro que existen otros, los trabajadores levantaron unas reivindicaciones políticas en solidaridad con la revolución (5).

Esos trabajadores no van a regresar a sus casas tan rápidamente. Iniciaron huelgas porque ya no podían darle de comer a sus familias. Han estado animados por el derrocamiento de Mubarak y no pueden regresar y decirles a sus hijos que el ejército les va a traer alimentos y sus derechos en no se sabe cuántos meses. Muchos huelguistas ya han empezado a defender reivindicaciones suplementarias mediante la creación de sindicatos libres fuera de la federación sindical egipcia, corrompida y apoyada por el Estado.

Hoy ya he empezado a recibir la información de que miles de trabajadores en los transportes públicos están protestando en el Gabal el- Ahmar. Los trabajadores con contratos temporales en Helwan Steel Mills hacen lo mismo. Los técnicos del raíl siguen deteniendo trenes (6). Miles de trabajadores en el-Hawamdiya Sugar Factory están protestando y los trabajadores del petróleo empiezan una huelga mañana (7) con reivindicaciones económicas y también para pedir la inculpación del ministro Sameh Fahmy y para detener las exportaciones de gas a Israel. Otras informaciones van llegando desde otros centros industriales (8).

En este momento, la ocupación de la Plaza Tahir probablemente cese. Pero debemos llevar ahora Tahir a las fábricas. A medida que va avanzando la revolución, una polarización de clase va a producirse inevitablemente. Debemos permanecer alerta. No debemos detenernos ahora... Tenemos a nuestro alcance las llaves de la liberación de toda la región y no solamente de Egipto... Adelante con una revolución permanente (9) que dará el poder al pueblo de este país por medio de una democracia directa desde abajo.


[1] http://www.almasryalyoum.com/en/news/who-you-callin%E2%80%99-lazy

[2] http://www.guardian.co.uk/world/2011/feb/09/egypt-army-detentions-torture-accused

[3] http://groups.diigo.com/group/egyptianworkers

[4] http://www.arabawy.org/2010/06/04/politicization_workers/

[5] http://www.arabawy.org/2011/02/09/jan25-public-transportation-workers-call-for-overthrowing-mubarak/

[6] http://www.youm7.com/News.asp?NewsID=350453

[7]http://ayman1970.wordpress.com

[8] http://tadamonmasr.wordpress.com/2011/02/12/strikes/

[9] http://pubs.socialistreviewindex.org.uk/isj83/rees.htm


¡Y ahora Libia!







El ímpetu de las revueltas populares no decae. El cinismo de nuestros gobernantes tampoco.

Izquierda Anticapitalista

El régimen de Gadafi se hunde irremediablemente. Lo hace bombardeando a su propio pueblo, devastando las ciudades del país. He aquí otro sátrapa, instalado en el poder desde hace décadas. Otro “amigo” – más reciente, pero no menos cortejado – de las metrópolis occidentales. Uno más que, al igual que Ben Alí o Mubarak, tenía un cachorro ambicioso y sin escrúpulos dispuesto a sucederle. ¡Qué poco tiempo hace de las solemnes recepciones ofrecidas por Sarkozy o Berlusconi! ¡Y qué buenos negocios se cerraban en un país rico en petróleo y gobernado con mano de hierro! Que se lo pregunten a Repsol. O a la constructora Sacyr-Vallehermoso. O, mejor aún, a la industria británica de armamento, que sigue aún sin cuestionar sus multimillonarios contratos con el régimen libio.

La sonrisa condescendiente que esbozaban algunos medios de comunicación evocando al “dictador de opereta”, se desvanece ante el horror de la opinión pública. Pero, ¡que nadie olvide con qué apoyos ha contado Gadafi hasta llegar a este baño de sangre! Han hecho falta centenares de víctimas entre los manifestantes de Bengasi, de Tobruk, de Trípoli - ¡centenares! – para que los gobiernos europeos reclamasen educadamente “el fin de la violencia”. Ni siquiera el fin del régimen, no: “el de la violencia”. Ha sido necesario que el pueblo empezase a imponerse en las calles; que el Estado se desmoronase; que ministros, diplomáticos y militares se declarasen en rebeldía frente a las matanzas… para que la Unión europea expresara su deseo de una “transición democrática”… o para que Repsol suspendiera su producción.

A cada dictador que cae, nuestros gobiernos dicen que los que quedan son “distintos”, más benignos. Pero el ejército y la policía de Kuwait reprimen a la población trabajadora que reclama sus derechos. El ejército de Bahrein – base de la fuerza naval americana en el Golfo - dispara contra la ciudadanía que exige libertad. La dictadura yemenita pertenece a la misma “quinta” que sus hermanas recién caídas. En cuanto a Mohamed VI de Marruecos… es la niña de los ojos de Francia y España. El pueblo saharaui ya sabe qué poco pesa su libertad cuando la UE negocia un acuerdo pesquero con Rabat. Tomad nota de las palabras de Zapatero o de Trinidad Jiménez acreditando el talante “modernizador” de la monarquía… ahora que “sólo” ha habido un puñado de víctimas en la represión contra las manifestaciones juveniles. Cuando murió Hassan II, su fortuna personal, depositada en los bancos franceses, casi triplicaba el montante de la deuda exterior marroquí. Esa estirpe privilegiada no se plegará tampoco con facilidad a los anhelos de democracia y justicia social de su pueblo.

Pero su turno llegará. La oleada revolucionaria que sacude el mundo árabe sigue en ascenso. Estados Unidos y las potencias europeas ven como se tambalean todos los dispositivos que aseguraban su control sobre el Norte de África y Oriente Medio. Los acontecimientos se suceden a tal velocidad que las cancillerías ni siquiera tienen tiempo de reajustar sus agendas. He aquí que, precisamente estos días, el “premier” británico David Cameron encabeza la gira por la región de una nutrida delegación de fabricantes de armas, ansiosos por firmar nuevos contratos. Y mientras desde Bruselas se vierten lágrimas de cocodrilo por las víctimas de Gadafi, la OTAN se ve obligada a admitir una enésima matanza de civiles en Afganistán.

Y he aquí que, justamente hoy, llega a Madrid Simon Peres, presidente de Israel. Otro destacado miembro de la Internacional Socialista, como lo fueron hasta hace unas semanas Ben Alí y Mubarak. Zapatero y Peres se han apresurado a declarar que apoyan “la ola democratizadora que recorre el mundo árabe”. ¿De verdad? A pocos días de su caída, dirigentes laboristas israelíes, compitiendo en cinismo con sus homólogos de extrema derecha, aconsejaban públicamente a Mubarak que no dudase en segar la vida de algunos cientos de egipcios más para acabar con la revuelta. Gracias a ella – y no a la voluntad de Israel - se está aflojando, desde la frontera con Egipto, el bloqueo inhumano que atenaza a la población de Gaza. Muy al contrario, los servicios secretos israelíes colaboran intensamente con las monarquías del Golfo, temen su caída, azuzan a favor de la guerra contra Irán…

Peres tampoco ha venido solo. Se ha traído a toda una delegación dispuesta a “estrechar los vínculos comerciales” y la “cooperación” entre el Reino de España e Israel. Semejante visita supone un verdadero insulto al pueblo sojuzgado de Palestina. Sus derechos, tantas veces invocados como traicionados por los regímenes árabes que hoy caen o se tambalean, son inseparables de los anhelos de los pueblos que se han puesto en movimiento. Mejor que cualquier discurso, esa lucha revela la catadura de nuestros gobiernos, de derecha o de centroizquierda, y de las multinacionales que les dictan su política: la exterior, la de la colaboración con las dictaduras más odiosas, como la interior, la de la austeridad y los recortes sociales.

Nuestros aliados están ahí fuera. ¡Abajo Gadafi! ¡Salud a la revolución Libia! ¡Boicot, desinversión y sanciones contra Israel! Es hora de que la izquierda social y política se movilice y haga entender a la ciudadanía hasta qué punto nos concierne el vendaval emancipador que empieza a levantarse.


Izquierda Anticapitalista

martes, 22 de febrero de 2011

Por qué no he firmado,

Carlos Taibo / Viento Sur

Sabido es que el pasado día 19 de febrero se celebró en Madrid una concurrida reunión que pretendía ser la señal de partida de un proyecto ambicioso: las mesas de convergencia. Son varios los amigos que me han preguntado si he suscrito la convocatoria correspondiente, como son varios los que, sabedores de que no lo había hecho, han deseado conocer mis razones. Intento explicarlas a continuación, no sin antes expresar dos cautelas. Si la primera me obliga a certificar que entre los promotores de las mesas hay gentes respetables, personas ingenuas y arribistas genuinos, la segunda reclama que subraye que mi juicio de estas horas lo es en exclusiva sobre el sentido general de la convocatoria, y no prejuzga lo que ésta, con el paso del tiempo, pueda dar de sí.

1. Empezaré señalando que la propuesta programática vertida en la convocatoria que nos ocupa tiene un no ocultado cariz socialdemócrata. No aspira a nada más que a reconstruir la regulación perdida y, con ella, a preservar nuestro maltrecho Estado del bienestar. En tal sentido es llamativo que los promotores de las mesas se autodescriban a menudo como antineoliberales y eludan visiblemente el término anticapitalistas. Con estos espasmos de moderación, ¿esperan ganar para la causa de la movilización a muchos votantes socialistas o se trata, de manera más llana, de que no ven ningún horizonte fuera del capitalismo? A quienes seguimos subrayando que hay que ir más allá de la contestación del neoliberalismo es común que se nos diga que somos una vanguardia sin seguidores. Esquivaré ahora la réplica que la afirmación anterior merece para subrayar lo que se antoja evidente: quienes razonan ahora en los términos reseñados nos están lanzando el mismo argumento que los prebostes del PSOE han utilizado contra ellos durante los tres últimos decenios. Creo firmemente, de cualquier manera, que un programa de mínimos no tiene por qué ser un programa socialdemócrata.

2. La condición hipermoderada del diagnóstico y de la propuesta vertidos en las mesas guarda muy estrecha relación con la ausencia, en uno y en otra, de cualquier consideración, ni seria ni liviana, de la crisis ecológica. Qué patético es al respecto que a estas alturas los promotores de esa iniciativa sigan hablando de desarrollo sostenible. Permítasenos subrayar lo que con el paso de los meses se irá haciendo cada vez más evidente: hoy es la constancia de la hondura de la crisis ecológica lo que promueve en lugar principal —junto con la contestación, claro, de la dimensión de explotación, exclusión y jerarquización del capitalismo— una contestación franca a ineludible de este último.

3. En un terreno más coyuntural, lo que más destaca en el argumentario que se ha hecho valer para justificar la creación de las mesas es un sorprendente, y frecuentísimo, intento de exculpar a los sindicatos mayoritarios una vez certificada su conducta de las últimas semanas. Debo confesar que en este caso me equivoqué cuando, a finales de enero, concluí que el acuerdo suscrito por esos sindicatos con el Gobierno español tenía al menos la virtud de dejar las cosas claras en lo que respecta a la lamentable condición de los primeros. Veo ahora que desde los círculos antineoliberales, que lanzan a los cuatro vientos sus mesas en un local de Comisiones Obreras, se emiten opiniones que desmienten el buen sentido de mi apreciación. Ahí están las que señalan que los sindicatos han hecho lo que han podido, o las que aseveran que al cabo el acuerdo alcanzado —el pensionazo— no es tan malo. Entre el catálogo de opiniones patéticas enunciadas hay, con todo, una que despunta: la que sugiere que los sindicatos mayoritarios no han podido hacer más de resultas de su escasa capacidad de movilización. Como si esta última no fuera la consecuencia inevitable de muchos años de renuncia a la lucha y a la contestación, casi tantos como los que han marcado la sumisión a las políticas oficiales y la dependencia con respecto a los recursos públicos (¿alguien tiene conocimiento, por cierto, de la existencia de dimisiones, en las últimas semanas, entre los cuadros de CCOO y UGT?). No ha faltado en estos días, en suma, alguna estéril elucubración sobre el venturoso papel que han de desempeñar en el futuro las bases de esos sindicatos. Hay quien, al parecer, prefiere mirar hacia otro lado; es, evidentemente, más cómodo que asumir una autocrítica en toda regla.

4. Debo recordar, en fin, lo que algunos parece que no saben: entre los convocantes de las mesas hay personas que no han dudado en apoyar de manera franca el pensionazo. Que semejantes personas no tengan ningún problema en sumarse a esta iniciativa dice mucho de su condición, como lo dice de la de quienes acogen a estas gentes sin mayor quebranto. La conclusión parece servida: uno puede respaldar el pensionazo y mantenerse cómodo, sin embargo, dentro de las huestes antineoliberales. Para calibrar qué es lo que piensan muchos de quienes se han opuesto al acuerdo suscrito por Gobierno y sindicatos mayoritarios recomiendo encarecidamente la lectura del foro que siguió a una entrevista a Fernández Toxo difundida por el diario Público. No parece que la abrumadora mayoría de quienes terciaron en ese foro puedan sentir mayor simpatía por lo que proponen los promotores de una iniciativa que, al menos en su formulación inicial, se caracteriza por su nula voluntad de cuestionar de raíz las miserias que hoy nos acosan.

CONVOCATORIA DE REUNIÓN PARA LAS PERSONAS QUE DENTRO DE CCOO NO ESTAMOS DE ACUERDO CON EL PACTO SOCIAL: JUEVES 24 DE FEBRERO.


NO AL PENSIONAZO
NO A LA FIRMA POR CCOO


El 10 de febrero un grupo de afiliados y afiliadas, miembros de ... comité de empresa y secciones sindicales de CC.OO. de la provincia de Granada nos reunimos para debatir acerca del acuerdo firmado por la dirección del sindicato en materia de pensiones.
En dicha reunión acordamos varios puntos que queremos hacer públicos:
1.- Nuestro rechazo absoluto a la firma del acuerdo sobre pensiones y a la estrategia de desmovilización del sindicato.

2.- Nuestro desacuerdo por la forma en que se ha tomado el acuerdo por parte de la dirección sin contar con la afiliación del sindicato y realizar ninguna asamblea interna en la que tomar dichos acuerdos. En palabras de la resolución aprobada por el consejo de la unión provincial: “Algo está fallando en nuestra organización cuando tantas personas tenemos la sensación de que no se escucha lo que nos parece un clamor, cuando se percibe una disociación entre las bases y la dirección, situación que va desmotivando progresivamente a cada vez mas sindicalistas, que empezamos a sentirnos peones de un juego en que no se cuenta con nuestra opinión, en lugar de miembros de un sindicato de masas, socio político y de clase.”
Ante la gravedad del acuerdo y la actitud del sindicato invitamos a todos los afiliados/as y trabajadores/as que estén en contra del mismo a que participen con nosotros/as y acudan a la próxima reunión:


jueves 24 de febrero, a las 19h00
sede del Sindicato Provincial,

Es nuestra responsabilidad manifestar nuestra oposición a dicho acuerdo e intentar dar una salida colectiva a todo este descontento con el objetivo de retirar la firma del sindicato y obligar al gobierno a que de marcha atrás a los ataques a la clase trabajadora.
Igualmente sabemos que otros compañeros/as están posicionándose en contra del acuerdo tanto en Granada como en el resto del Estado. Es nuestra voluntad contactar con todos esos sectores. Queremos participar en la reunión que se ha convocado en Madrid el 19 de febrero en Madrid.

SI REALMENTE ESTÁS EN CONTRA DE LA FIRMA DE ESTE ACUERDO NO BASTA QUE NOS APOYES DESDE LEJOS

¡ES NECESARIA TU PRESENCIA!


TAMBIÉN ES NECESARIO QUE REENVÍES ESTA CONVOCATORIA A TODAS LAS PERSONAS QUE DESDE DENTRO DEL SINDICATO PIENSAN EN TÉRMINOS PARECIDOS.

El 23-F, un “golpe de timón” en la transición política.


Jaime Pastor.

Dejémoslo como está, sin agitar la historia ya calmada (...) En ocasiones ‘el que busca afanosamente la verdad, corre el riesgo de encontrarla’

Sabino Fernández Campo, “El rompecabezas del 23-F”, en XXV años de Rey, número extraordinario de ABC, noviembre de 2000, p. 33.

Muchas son las versiones escritas que han ido circulando sobre lo ocurrido en torno a la jornada cuyo trigésimo aniversario recordamos ahora, pero de ninguna de ellas, tampoco de la exhaustiva e interesada “crónica-ensayo” de Javier Cercas (quien reconoce que no pudo contar con la grabación de las conversaciones telefónicas en la tarde y la noche de ese día entre los ocupantes del Congreso y el exterior), nos podemos fiar.

Detrás de ese ocultamiento está sin duda y sobre todo la mitificación del papel del Rey como “salvador de la patria”, pero también la firma de un acuerdo (el “pacto del capó”) con los golpistas que marcaba límites al juicio al que fueron más tarde sometidos y prometía poner “orden en las autonomías”.

El 23-F se dio en una coyuntura en la que la transición política iniciada a partir de finales de 1976 seguía abierta: el aparato de Estado heredado del franquismo se mantenía incólume (basta recordar que a los que habían protagonizado, entre ellos Tejero e Ynestrillas, un proyecto golpista llamado “Operación Galaxia” en noviembre de 1978, se les había condenado a poco más de varios meses de arresto), la izquierda había triunfado en las elecciones municipales y las fuerzas nacionalistas vascas y catalanas avanzaban en las autonómicas, mientras seguía intensificandose la acción armada de ETA. Todo esto contribuía a mostrar la debilidad del gobierno Suárez y del conglomerado de fracciones que era su partido, la Unión de Centro Democrático (UCD). En esas condiciones distintas tramas se fueron gestando desde diversos frentes, empezando por la extrema derecha, la jerarquía militar y la Alianza Popular de Fraga, continuando con la UCD y el propio Rey y acabando con personajes del PSOE e incluso del PCE, partidario de un “gobierno de concentración”.

Como mediador entre todas ellas un nombre destacaba: el de Alfonso Armada, amigo del Rey y enemigo de Suárez, cuya dimisión el 29 de enero facilitó el nombramiento de aquél el 12 de febrero por Juan Carlos I como segundo Jefe del Estado Mayor. Su proyecto, llamado “Operación De Gaulle”, se inspiraba en el que este general había protagonizado en 1958 en Francia: o sea, un golpe “legal” que pudiera basarse en el artículo 99 de la nueva Constitución española, según el cual la propuesta de candidato a presidente del gobierno por parte del Rey no exigía que esa persona fuera miembro del parlamento o del partido más votado.

Se trataba de una “operación cívico-militar” que tenía que ponerse en marcha antes del final de la votación del candidato a nuevo presidente del gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, y para ello debía contar con los sectores golpistas “impacientes” que representaban Tejero y Miláns del Bosch y la prensa de extrema derecha. Armada se presentaría entonces como el personaje capaz de erigirse en alternativa al “vacío de poder”. Sin embargo, la forma estruendosa que tomó la ocupación del Congreso por Tejero (fue clave la retransmisión en directo por radio del tiroteo) y las reticencias que éste y Milans presentaron a la propuesta de gobierno cívico-militar de Armada complicaron una acción que, pese a las vacilaciones del Rey durante largas horas, al final se vio frustrada cuando éste salió de madrugada en TV desautorizando el golpe.

Difícilmente sabremos algún día con certeza los pros y los contras que manejó Juan Carlos I durante esos momentos decisivas y que le llevaron finalmente a no avalar a su amigo Armada. Parece verosímil la tesis de que, además de los consejos de su pariente griego Constantino, víctima de una experiencia similar, su previsión de que, una vez frustrada por Tejero la variante constitucional de “golpe blando”, corría el riesgo de verse arrastrado por el fracaso de la versión “dura” que se estaba imponiendo le condujo a desautorizar la intentona; pese a ello, no dejaría de mostrar sus dudas hasta el final, como luego se pudo comprobar en el telegrama que envió esa misma noche a Milans y en el que le decía: “ya no me puedo volver atrás”.

Hay dos aspectos de esa jornada que no podemos dejar pasar por alto. Uno es el que se refiere al comportamiento de determinados e influyentes actores: la Conferencia Episcopal, que estaba reunida ese mismo día, no dijo ni una sola palabra en contra del golpe y la CEOE también mantuvo silencio hasta que apareció el Rey en la TV. En cuanto a Estados Unidos, la respuesta del entonces Secretario de Estado, Alexander Haig, fue la de declarar que se trataba de “un asunto interno”...del que estaba al tanto.

Más lamentable fue el comportamiento de la mayoría de la izquierda y de las organizaciones sociales: pese a que hubo en un primer momento llamamientos a la Huelga General en lugares como Madrid y Catalunya por parte de CCOO o por UGT en Alava y Asturies y por distintas organizaciones en Euskadi y no faltaron paros de 1 y 2 horas en un número nada despreciable de empresas, muy pronto fueron desautorizados por sus direcciones y por la del PCE, obedeciendo así a la petición del gobierno en funciones que se acababa de formar. Sólo una minoría de militantes de esas formaciones y de la izquierda radical se movilizó alrededor del Congreso y en distintas ciudades. Esa actitud desmovilizadora se sumaba a la que ya habían estado adoptando desde los Pactos de la Moncloa, pero ahora adquiría mayor gravedad a la vista de la amenaza a la frágil democracia conquistada que suponía esa intentona. Ni siquiera en las manifestaciones del día 27 esas formaciones se atrevieron a exigir la depuración de los golpistas, limitándose a santificar al Rey y a confiar en unos jueces que acabarían acotando al máximo la investigación sobre las distintas tramas civiles y militares que habían acabado confluyendo –y compitiendo- en aquella jornada.

Poco después llegarían la entrada en la OTAN, la ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA) y un nuevo “pacto social” (el Acuerdo Nacional de Empleo), todos ellos destinados a querer cerrar definitivamente la “inmaculada transición”. La llegada de los “jóvenes nacionalistas españoles” del PSOE en octubre de 1982 confirmaría la posibilidad de “alternancia” en el gobierno sin alterar por ello, pese a la incertidumbre sobre el referéndum de la OTAN en marzo de 1986, el poder del bloque social dominante y su “integración” en “Europa”.

Nota: Versión ampliada del artículo con el mismo título publicado en el periódico Diagonal, 144, p. 35.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Manifestación estatal el 12 de marzo: "Contra el pacto social, movilización y lucha".

Manifestación confederal en Madrid, 12 de marzo.

Desde la Plaza de Cibeles a la Plaza de España.

Por la Jubilación a los 60 años – Por la Jornada Laboral de 35 horas – En defensa de los derechos laborales y sociales

MITÍN Y CONCIERTO, de 12,30 h a 17h

La CGT hace partícipes de esta convocatoria a todas las organizaciones sindicales y sociales que no aceptan el Pacto Social alcanzado por el gobierno, la patronal y el sindicalismo institucional de CCOO y UGT y que defiendan los derechos laborales y sociales de las y los trabajadores y clases populares.