jueves, 3 de marzo de 2011

¿Porqué ha dimitido Ghanuchi?


Fathi Chamki, Desde Túnez /(CADTM)

Ghanuchi, actual primer ministro y ex primer ministro de Ben Ali, acaba de anunciar su dimisión. Es una nueva victoria para la revolución tunecina. El hombre que ha sido el artesano del capitalismo neoliberal en Túnez acaba de ser expulsado del poder, bajo la presión popular. Así, en un poco más de dos meses, las masas populares han dado un gran paso hacia la liberación de Túnez del poder dictatorial; al dictador, a su gobierno y a su partido se les ha puesto fuera de combate.

Esta dimisión abre la puerta, en el plano político, a todas las reorganizaciones posibles e imaginables. En primer lugar, todas las alianzas y todos los reagrupamientos políticos están bajo una fuerte presión; es muy probable que un buen número vaya a estallar, si no lo han hecho aún.

Ghanuchi ha dado el tono. Ha dicho preferir como perspectiva política un proceso que lleve directamente a una asamblea constituyente y a una nueva constitución. Las cosas están claras. Se trata ahora, de aquí a mediados de julio, de preparar, en particular, una nueva ley electoral que sea el marco de las próximas elecciones legislativas.

Así pues, está planteada la cuestión del nuevo gobierno. En primer lugar, ¿quién va a permanecer y quien se va a ir del actual gobierno? En mi opinión, el trío Chebbi, Brahim (ex-oposición) y Baccuche (independiente) van a mantenerse en el próximo gobierno. ¿Quién va a entrar en este nuevo gobierno? Esta cuestión es más importante que el nombre del futuro primer ministro.

Pienso que la casi totalidad de los partidos, in y extra ex-gobierno Ghanuchi, estarán de acuerdo en integrar el futuro gobierno, si no están ya dentro, pues no hay duda de que antes de anunciar su dimisión, Ghanuchi ha asegurado su sucesión. Esta cuestión va pues a poner en cuestión a todo el tablero político post-14 de enero.

¿Porqué ha dimitido Ghanuchi? ¡En primer lugar porque ya no tenía otra opción! Desde el viernes, en particular, la movilización popular no ha aflojado, y la sentada en la plaza del gobierno proseguía desde hace 10 días. Además, el gobierno Ghanuchi se ha partido los dientes en la cuestión social.

Pienso, en efecto, que es la cuestión social, esencialmente, la que ha precipitado la caída de Ghanuchi. Más de medio millón de parados (paro según los estándares internacionales, y cifra oficial) de ellos más de 200.000 diplomados de universidad, y, en fin, ¡el 75% de los parados son jóvenes de menos de 34 años! Por otra parte, la pobreza ha alcanzado proporciones importantes bajo el reino del liberalismo económico. Ben Ali no reconocía más que 100.000 familias que vivieran por debajo del umbral de la pobreza; hace algunos días, el portavoz del gobierno había reconocido 180.000 y hoy Ghanuchi ha hablado ¡de 200.000 familias!

La caída del dictador ha liberado una palabra durante mucho tiempo confiscada por la dictadura pero ha liberado, también, las reivindicaciones sociales, particularmente las más insostenibles de ellas. Tras el 14 de enero ningún pobre, ningún parado, está dispuesto ya a tomarse su situación con paciencia, a esperar a futuros esplendorosos, y es completamente legítimo.

Ghanuchi, que pensaba que aceptando casi todas las reivindicaciones sobre las libertades individuales y colectivas podía salvar lo esencial, es decir, el régimen económico y social, se ha rendido a la evidencia. Túnez ha estado socialmente exsangüe a lo largo de estos 23 años de reino del capitalismo neoliberal. La austeridad social, el deterioro del empleo, la mercantilización de los servicios públicos fundamentales, a los que se añaden una política fiscal depredadora y las prácticas mafiosas de los clanes de Ben Alí han desangrado al país.

Los pobres y los parados, muy en particular, han comprendido, con razón, que la revolución ha significado para ellos el momento del abandono de la miseria, la hora de la reconquista de la dignidad confiscada. El gobierno de Ghanuchi, manteniéndose en la lógica económica y social de antes del 14 de enero, no podía, de ninguna forma, darles satisfacción. ¡No está pues excluido que la salida de Ghanuchi se inscriba en la perspectiva de la salvaguarda del régimen! Mantenerse más tiempo en el poder habría contribuido a alimentar el descontento y a alimentar el proceso revolucionario y a hacerle entrar en una dinámica de ruptura con el orden establecido. Abandonar el gobierno e implicar en él al mismo tiempo a representantes de la oposición que se han beneficiado políticamente de esta posición, puede tener un doble objetivo. De un aparte dividir el campo adversario y, de otra parte, implicar a estos partidos en la gestión cotidiana de la crisis social, lo que no dejará de debilitarles a su vez, salvo por supuesto, que emprendan una perspectiva de ruptura con el orden establecido, por ejemplo anunciando la suspensión de la devolución de la deuda pública externa y reorientando el dinero así liberado hacia la disminución del peso de la pobreza y la indemnización de los parados.

Por el momento, una cuestión preocupa, con razón a muchos tunecinos y tunecinas: la cuestión de la seguridad. Tanto más en la medida en que el antiguo poder no ha dejado de jugar con los nervios de los tunecinos, y de utilizar sus milicias armadas a fin de sembrar el miedo y el desorden en el país. Pienso que las tunecinas y los tunecinos han probado hasta ahora que tienen una madurez y una inteligencia política que ha sorprendido a más de uno. Los garantes de la estabilidad y del orden en Túnez son los propios tunecinos. Ben Ali, su gobierno, su estado y su partido no eran sino los garantes de un orden injusto y opresor. Las masas populares, los trabajadores y la juventud han hecho esta magnífica revolución sin disparar un solo tiro, y garantizando la electricidad, el agua, el teléfono, la prensa, el pan, etc… son capaces, nadie lo duda, de preservar su revolución y de mantenerla en el camino que lleva a la libertad, la justicia social y la igualdad en un estado popular y democrático soberano, liberado de toda tutela y de toda injerencia.

Lo que, además, facilita este proceso es la revolución árabe que avanza con determinación y que ha logrado numerosas victorias y espera realizar aún más.

Túnez, Egipto: un proceso revolucionario de alcance mundial.


Comité Internacional de la Cuarta Internacional

1. La victoria extraordinaria del pueblo egipcio contra Mubarak intensifica el alcance histórico de la revolución tunecina que acabó con el régimen de Ben Ali. En tan solo unos días, la onda de choque de estas victorias populares se extendió a toda la región árabe y más allá, e influenció la relación de fuerzas mundial entre las clases. Manifestaciones, huelgas, asambleas, comités de autodefensa, movilizaciones de los sindicatos, de los estudiantes de secundaria y de las organizaciones democráticas se enfrentaron con una determinación absoluta contra los aparatos del Estado, principalmente contra la policía. Millones de tunecinos y egipcios se movilizaron hasta derribar a los dictadores, y continúan en marcha para que no se les arrebaten sus revoluciones.

2. Se trata de un proceso de revolución permanente que combina estrechamente las dimensiones sociales, democráticas y de soberanía nacional, y que se propaga a nivel internacional. Los efectos de la crisis económica mundial, conjugados con la opresión feroz y la corrupción descarada de las dictaduras, concentraron a las clases populares más desaventajadas, tanto la clase obrera organizada como las clases medias, tanto los jóvenes como los viejos, tanto las mujeres como los hombres. Las masas tunecinas y egipcias ya no podían aceptar los sistemas económicos que las marginaban. Al igual que en muchos países vecinos, la integración a la globalización capitalista desembocó en un crecimiento económico que no creó empleos, sino más bien una concentración de riqueza sin precedentes, un desarrollo desigual de los países y una degradación general de las condiciones de vida y de trabajo.

Una de las razones principales de estas revoluciones fue la explosión de los precios alimentarios durante los últimos años. El proceso rápido del cambio climático ha llevado a la crisis alimentaria mundial actual, particularmente en los países como Túnez. La liberalización económica impuesta por el FMI, la OMC y la UE ha resultado en una precarización creciente de los trabajadores, en un acaparamiento de las tierras por el capitalismo agrario dirigido a la exportación, en recortes drásticos en los servicios públicos y en un desempleo masivo, en particular de los jóvenes diplomados. Con el cierre, además, de las fronteras de la Unión Europea a las posibilidades de emigración y la contracción del mercado laboral en las monarquías petroleras del Golfo, ha desaparecido toda perspectiva de escapar a la pobreza.

Al mismo tiempo, la sofocación radical de las libertades y de los derechos democráticos se apoyó en los estados policiales, que imponían un control social generalizado. La imposibilidad de contrapoderes —los partidos “de oposición” parlamentarios eran tolerados por los regímenes tunecino y egipcio solamente como fantasmas, las asociaciones eran infiltradas o se obstaculizaba su funcionamiento— hizo que entre las dictaduras y las poblaciones no existiera más que la figura de un líder autocrático y un aparato represivo servil y feroz. Asimismo, el funcionamiento mafioso de los clanes en el poder acabó por deslegitimarlos.

En fin, estos dos regímenes se distinguían por su colaboración con el Estado sionista de Israel, lo cual enfurecía aún más a las poblaciones, que consideraban suyos los sufrimientos del pueblo palestino. De cara a todas estas injusticias, las huelgas y las explosiones sociales se multiplicaron durante estos últimos años, lo que permitió una acumulación de experiencias, pero sin conseguir derrumbar el muro del miedo para la mayoría de las poblaciones. Este muro se desbordó en unas semanas y, a pesar de las muy numerosas víctimas, el pueblo tunecino lideró una lucha ininterrumpida hasta sacar al dictador Ben Ali, cuyo ejemplo luego siguió el pueblo egipcio con la salida de Mubarak.

3. Con estas victorias, los pueblos de la región árabe recobran una dignidad inmensa, la de su irrupción en el escenario político de la democracia y de la lucha de clases, y no ya la de la alternativa (o combinación) mortífera de autocracias/islamismo en la cual estuvieron atrapados durante 30 años. Las clases populares —y, en primer lugar, la clase obrera— de esta región han adquirido los medios para reivindicar todas las libertades democráticas; y las mujeres, para reivindicar sus derechos y la igualdad con los hombres. Los trabajadores han adquirido los medios para contraatacar a un nivel muy superior los programas de sobreexplotación del neoliberalismo y para desestabilizar profundamente los mecanismos del dominio imperialista sobre la región, tanto europeos como estadounidenses, articulados en el Estado de Israel. El Gobierno israelí, todas las corrientes incluidas, no se equivocó cuando exigió el apoyo de Occidente a los dictadores justo hasta el final.

La revolución en la región árabe refleja el potencial para la emancipación social y democrática de toda lucha de masas contra la injusticia. El rol activo de las mujeres en esas movilizaciones es una señal inequívoca. Ese proceso permite combatir las campañas racistas e islamófobas del supuesto “choque de civilizaciones”, que intenta hacernos creer que la movilización de los pueblos árabes-musulmanes le abre el paso al integrismo.

Esta dinámica tendrá efectos en el mundo entero. Ya lo ha tenido de inmediato en Jordania, Yemen, Bahréin, Siria, Libia, Argelia, Marruecos y Mauritania, incluso si no se puede prever a qué ritmo y en qué orden pueden caer los regímenes, debido a las particularidades de cada uno. Particularmente en Libia, donde el régimen ha atacado a la población con aviones y helicópteros militares, y ha matado ya a más de 500 personas, ha habido una escalada rápida de la situación que requiere toda nuestra solidaridad.

Estas revoluciones crean nuevas condiciones, muy favorables, para la lucha de los palestinos, una lucha que la Cuarta Internacional fomenta y apoya. La revolución egipcia pone de manifiesto ese crimen contra la humanidad que representa el sitio a Gaza. Frente a esto, la respuesta del Estado sionista puede tornarse más severa y violenta. Será necesario redoblar la movilización para impedirla.

La dinámica de estas revoluciones fomenta también las luchas contra las dictaduras en Irán y hasta en China, donde las oposiciones se inspiran en los métodos de coordinación utilizados en Túnez y en Egipto, como lo son las redes sociales. Fomentará inevitablemente las movilizaciones de las comunidades inmigrantes originarias de la región árabe, las cuales son sobreexplotadas y oprimidas en los países capitalistas avanzados. Más que nunca, debemos mantenernos del lado de estas poblaciones.

Pero estos procesos podrían tener consecuencias globales todavía mayores en los países imperialistas donde los trabajadores y los jóvenes se enfrentan cada vez más masivamente a los planes de austeridad sin encontrar el camino de la victoria: demuestran que una revolución desde abajo es posible en el siglo 21, ¡que esta puede acabar con un régimen político aparentemente inexpugnable y conseguir las conquistas que parecían inaccesibles aun ayer!

4. Las conquistas de estos procesos ciertamente son frágiles tanto en Túnez como en Egipto, pero esenciales para lo que sigue. Apoyadas en las experiencias populares recientes y el antiguo arraigo de la izquierda radical en los sindicatos, la autogestión se desarrolló masivamente cuando era necesario que los manifestantes y los habitantes de los barrios se protegieran de las exacciones policiales y de las milicias del poder: en Túnez, de Sidi Bouzid a los barrios populares de las grandes ciudades y en la Kasbah de la capital; en Egipto, de la Plaza de la Liberación de El Cairo a los barrios de Suez, Mansourah o Alejandría. Escenas inimaginables unos cuantos días antes: los musulmanes y los coptos protegían mutuamente sus momentos de oraciones; los obreros y los internautas jóvenes, las mujeres y los religiosos, los escritores y los taxistas se paraban hombro a hombro en los puntos atacados por los secuaces de Mubarak. El pueblo logró desestabilizar el ejército, mientras intentaba fraternizar sistemáticamente con los soldados.

Los dictadores huyeron, el liderato de los partidos en el poder tuvieron que irse bajo la presión de las movilizaciones, y las movilizaciones populares continúan. En Túnez, los dirigentes más corruptos son perseguidos por la justicia, los fondos y los bienes del RCD fueron congelados, y sus locales se han convertido en casas de la gente. La mayor parte de los prisioneros políticos ha sido liberada. Si es que no han sido desmantelados, los aparatos policiacos de ambos países están desorganizados. Los empleados del ministerio comienzan a ejercer un control sobre sus dirigentes, como aquellos en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Túnez, que consiguieron la renuncia de su ministro, quien había cubierto de elogios a la ministra Alliot-Marie. Muchos gobernadores, alcaldes y funcionarios públicos tunecinos han tenido que renunciar. ¡Las masas tunecinas han llegado incluso a exigir la salida del recién llegado Embajador de Francia, luego de su declaración despectiva! Muchos trabajadores temporeros del servicio público han sido nombrados a puestos permanentes; el capital de los empresarios más corruptos de Túnez ha sido nacionalizado. En Egipto, esos procesos también han comenzado. Los servidores públicos han obtenido aumentos de salario de un 15 por ciento; muchas huelgas obreras se desarrollan a pesar de las amenazas del nuevo poder.

5. Por supuesto, las clases dominantes no se quedaron inertes y serán más y más activas de cara a los procesos revolucionarios. En Túnez, la “neutralidad” del ejército y la partida de Ben Ali se contrabalancearon con la permanencia en el poder de su primer ministro, Ghannouchi, y muchos de los dirigentes del RCD, que sería legitimada por la llegada al gobierno de varios partidos de la oposición y del gran sindicato UGTT. El rechazo a esto y la movilización popular impusieron un segundo gobierno en que solo el Primer Ministro queda entre los ejecutivos del RCD. Pero el nuevo poder es dirigido por los ejecutivos del imperialismo francés, y este, junto a los capitalistas tunecinos y al ejército, está concentrando todos sus esfuerzos en convencer a los trabajadores de reanudar el trabajo “como antes”. Sería cuestión de cerrar un paréntesis… mientras se conforman con anunciar las elecciones generales en 6 meses.

En Egipto, es el ejército el que está garantizando directamente la “transición”, con el amenazante Ministro del Interior Suleiman, un torturador probado, amigo de Israel y un agente de la CIA de conocimiento público. Allí también se le hace un llamado a la gente para que sea razonable y permita la continuación del turismo y de las inversiones extranjeras, con la promesa de elecciones en unos cuantos meses… y amenazas de una reanudación de la represión.

Los gobiernos de Sarkozy y Berlusconi, que no se lo esperaban y se enredaron en su apoyo a Ben Ali, están al frente de la Unión Europea para exigir ahora la reanudación de los negocios y el regreso a los bloqueos policiales de los emigrantes. La administración Obama del imperialismo estadounidense es mucho más flexible: tras no haber previsto ni controlado el movimiento en Egipto, pretende traslaparlo. Pero sus vínculos estrechos con el mando del ejército pesan como una amenaza permanente sobre el proceso revolucionario egipcio y requerirán que se mantenga cerrada la frontera palestina en Gaza. En fin, las instituciones internacionales exigirán que se respeten los fundamentos del capitalismo moderno: el pago de la deuda pública, aunque sea inicua; el respeto a la apertura total al capital y a los productos extranjeros, continuando las desregulaciones.

6. En este proceso, hay que erradicar todo el sistema para establecer todos los derechos y las libertades democráticas: el derecho a la expresión, el derecho a la huelga, el derecho a manifestarse, el pluralismo de asociaciones, los sindicatos y los partidos, la liquidación de la institución presidencial y la instauración de un gobierno provisional revolucionario. Es necesaria hoy la apertura de un proceso de elecciones libres a favor de una asamblea constituyente. Para que no sea usurpado por un nuevo poder de las oligarquías, este proceso se debe apoyar en la organización de comités, coordinaciones y consejos populares que emergieron en la población. En ese contexto, los anticapitalistas lucharán por las reivindicaciones clave de un programa que rompa con el imperialismo y el sistema capitalista: satisfacción de las necesidades vitales de las clases populares (el pan, el salario, el empleo); reorganización de la economía en función de las necesidades sociales; los servicios públicos gratis y de calidad (la educación, la salud); los derechos de las mujeres; ampliación de las protecciones sociales (el desempleo, la salud, el retiro); una reforma agraria radical; la socialización de los bancos y de los sectores clave de la economía; la anulación de la deuda; la soberanía nacional y popular. Este programa, que estaría al servicio de los trabajadores y de la población, es defendido en Túnez por la Liga de la Izquierda Obrera (Ligue de la Gauche Ouvrière, LGO). Esta es un componente del Frente 14 de Enero, el cual reúne a las izquierdas que rechazan el gobierno de Ghannouchi y lucha por todas las libertades democráticas, por una Constituyente y por la satisfacción de las necesidades fundamentales. Este programa también es defendido en Egipto por un reagrupamiento de revolucionarios que está en curso.

Los pueblos tunecino y egipcio, y el conjunto de los pueblos de la región árabe todavía necesitan nuestra solidaridad en la lucha por las libertades democráticas. Necesitan aun más nuestra movilización para aflojar el tornillo imperialista: no pago de la deuda externa de los antiguos regímenes; restitución de los bienes y los haberes financieros de los dictadores; protección de la soberanía nacional del pueblo ante las presiones del capitalismo internacional; anulación de los acuerdos internacionales firmados por el antiguo régimen en los sectores militares, migratorios y de seguridad. Los revolucionarios del mundo entero también tienen la tarea esencial de establecer todos los vínculos posibles con los sindicatos y las organizaciones sociales y anticapitalistas de sus respectivos países para ayudar con la consolidación de los procesos revolucionarios en curso y para apoyar la autoorganización de los pueblos en cuestión. ¡La revolución en curso en la región árabe es nuestra lucha!

Desde ya y en adelante apoyamos las siguientes iniciativas:

- El llamado de la Asamblea de los Movimientos Sociales, reunida en el marco del Foro Social Mundial de Dákar, a una jornada mundial de movilizaciones en solidaridad con las revoluciones en el mundo árabe el 20 de marzo de 2011 (fecha del aniversario de la invasión a Irak en 2003).
- La conferencia de las organizaciones revolucionarias de la región árabe, convocada por la LGO, del 27 al 27 de marzo en Túnez.
- La Conferencia Anticapitalista Mediterránea, convocada por el Nuevo Partido Anticapitalista, la cual se llevará a cabo en Marsella el 7 y el 8 de mayo próximos.

Amsterdam
22 de febrero de 2011

martes, 1 de marzo de 2011

Francia: Después del Congreso del NPA…documentos de las cuatro posiciones (21 febrero).


Al finalizar el primer congreso del NPA, las cuatro plataformas de orientación realizan un primer análisis y proposiciones para el futuro del partido situándose en las luchas y las elecciones que están por venir.

Posición 1

Sobrepasar la división, reagrupar el partido.

Al finalizar los congresos locales, ninguna posición ha recibido un apoyo mayoritario claro. En primera posición, pero con menos del 50% de los votos, la posición 1 tenía sin embargo la responsabilidad de hacer propuestas a tod@s l@s delegad@s para intentar superar las divisiones. Ese era el sentido del proyecto de declaración pública que sometimos a debate. Sin embargo eso no pudo materializarse y lo lamentamos. Este primer congreso nacional del NPA ha sido vivido difícilmente por una amplia mayoría de los delegados y de los militantes. Es ahora fundamental tomar el tiempo necesario para un debate en profundidad con el fin de establecer las modalidades de un debate interno satisfactorio. El NPA es seguramente el partido más democrático que exista en el panorama político pero su funcionamiento es claramente mejorable: hay que ponerse a la tarea tod@s junt@s.

Debemos seguir afianzando el partido y desarrollar sus estructuras departamentales, regionales, creando lazos entre esas estructuras, la dirección, las comisiones y desarrollando nuestra implantación en sectores determinantes como son la juventud, los barrios populares y las empresas.

A pesar de todo esto, la situación política y social, ardiente en más de un caso nos invita más que nunca a reagruparnos.

Para participar en las luchas contra las políticas de austeridad drásticas que apuntan a hacer pagar la crisis a la mayoría de la población, para participar a la solidaridad concreta con las revoluciones que se propagan en el mundo árabe, son necesarias todas las fuerzas del NPA y no hay divergencias entre nosotros en torno a esos objetivos.

Defendemos respuestas anticapitalistas y antiproductivistas a las crisis y habrá que defenderlas en las luchas pero también durante las próximas citas electorales. El congreso ha enunciado las campañas que el NPA debe llevar a cabo contra el G8/G20, contra la ley sobre la reforma de la Seguridad social, contra el racismo, en solidaridad con el pueblo palestino…hace falta ahora concretarlo.

Mientras que la derecha sigue su ofensiva antisocial y recorta las libertades públicas, el PS prepara la alternancia. Este partido no es para nada un amparo contra la ofensiva actual del gobierno. Cuando sus homólogos están en el poder en España o en Grecia, las mismas políticas neoliberales son llevadas a cabo. Sea cual sea el candidato que salga vencedor de las primarias socialistas, su programa es incompatible con el de una izquierda consecuente. Es por ello que hay que seguir en la vía de la construcción de un movimiento anticapitalista claramente independiente al PS. Hay que hacerlo estando abierto a demarcaciones que vayan en ese sentido. Pero hay que hacerlo sin descanso, sin abandonar una ventaja real por una ventaja ilusoria, incluso cuando el viento sopla de cara. En junio, en función de la situación, el NPA decidirá las formas de su presencia en 2012. Pero estará presente.

Hay que decepcionar, de inmediato, a los que sólo sueñan con enterrarnos. Porque hay necesidad de que un máximo de militantes anticapitalistas actúen a diario contra todas estas injusticias, por la ruptura con este viejo mundo, para que la vida de todas y todos acabe siendo apasionante, sigamos el proceso fundador. Continuemos el combate!

Posición 2

Girar el partido hacía el exterior, construir el NPA.

La constatación es evidente: hemos vivido un congreso de crisis, al que se le ha sumado un sentimiento de despilfarro. Pero aún es necesario entender las causas e indicar, a pesar de todo, las pistas que nos permitirán dar al proyecto NPA una nueva dinámica.

Comprender lo que ha ocurrido en el congreso, es en primer lugar tomar el pulso de los daños provocados por la crisis de dirección desde hace un año y medio sin refugiarse detrás de falsos pretextos, denunciando de manera confusa tanto el juego de las tendencias (a los demás, evidentemente…) como la complejidad de los debates, los cuales no han hecho más que reflejar desacuerdos reales, no sencillos de superar.

Pero era posible, sin embargo y a pesar de todo, empezar a superar nuestra parálisis. Habríamos podido, concretamente, trabajar seriamente para un llamamiento común a partir de lo que une y no de lo que divide, como lo han hecho la P3 y la P1, poniendo cada una de esas dos posiciones el tema de las elecciones presidenciales en el corazón de su proyecto, lo que evidentemente no podía desembocar a ningún tipo de acuerdo. La propuesta que hicimos estaba destinada a paliar dicho obstáculo y merecía sin duda que el congreso se hubiese detenido algo más…

También habría sido acertado no haber añadido más leña al fuego con la religión, un debate efectivamente importante pero no hasta el punto de tener que suscitar una nueva conferencia nacional la cual, añadida a la de las presidenciales en junio, no hará más que acentuar el repliegue del partido sobre sí mismo sin darle los medios de superar los desacuerdos existentes.

La prioridad hoy es girar el partido hacía el exterior, en un momento en el que el gobierno y la patronal vuelven a la ofensiva en contra del mundo del trabajo, de los parados, de los precarios, del conjunto de las clases populares; en un momento en el que el soplo de las revoluciones en los países árabes aparece como una promesa y una esperanza, más allá de las orillas del mediterráneo. Es la razón por la cual hicimos dos propuestas en el congreso:

- La primera respondía a la necesidad de llevar a larga escala el debate de las ideas sobre la crisis y sobre el anticapitalismo. Los desacuerdos entre los diferentes textos siguen siendo importantes. Pero es a lo mejor posible- eso tiene aún que verificarse- explorar la posibilidad de un folleto redactado en común cogiendo lo mejor de nuestros textos, dirigiéndose a un público amplio.

- La secunda responde a la necesidad de movilizar el partido sobre tareas inmediatas, pero evitando producir una catálogo sin jerarquía o un agenda para militantes, pero más bien avanzando la idea- como lo hemos escrito en nuestro proyecto de llamamiento- de “proponer una campaña para reagrupar las fuerzas del mundo del trabajo alrededor de reivindicaciones esenciales para éste: por un aumento general de 300 euros, por la prohibición de los despidos, por la abrogación de todas las medidas que han sido tomadas contra nuestras jubilaciones, el hospital público y la seguridad social…” esto responde a la situación actual.

Para removilizar el partido- sin negar las divergencias- debemos contribuir útilmente en la removilización de nuestra clase sin esperar 2012. Es posible desde ahora.

Posición 3

Estamos aún a tiempo…pero estamos a contrarreloj.

Dos años después de su creación, el NPA se ha considerablemente debilitado y conoce una grave crisis. Numerosos militantes están desorientados. La propia existencia de nuestro partido y de su proyecto fundacional – un partido amplio, abierto, unitario, pluralista- está amenazado.

¿Se habrá convertido el NPA en un partido cuyo único objetivo es construirse? Un partido del que ya solamente se habla para subrayar su idea persistente de permanecer sólo e ignorar la realidad, ciertamente compleja, de la izquierda radical.

¡Hay que romper con un aislamiento destructor!

Pensar que solamente se trata de una “crisis de adolescencia” es un error, creer que en poco tiempo algunas movilizaciones sociales y una dosis de voluntarismo podrán resolver nuestra crisis es una ilusión. Lo demuestran el potente movimiento contra el ataque a las jubilaciones que no nos ha permitido ni detener la hemorragia militante ni dotarnos de una orientación coherente para dirigirnos verdaderamente a “todos los que no se resignan en nada”. Pero sería también olvidar que el proyecto fundacional de nuestro partido respondía a una aspiración radical y unitaria que ya se había expresado en los años anteriores, en las movilizaciones sociales y durante la campaña contra el proyecto de constitución europea.

La crisis del NPA nos conduce a su orientación: el rechazo por dirigirse a las fuerzas de izquierda que se afirman en ruptura con la orientación social liberal del PS ha sembrado la duda para aquellos que se giraron hacia el NPA buscando construir nuevos caminos para transformar radicalmente la sociedad. Sin hablar de un “nuevo” partido que ha tenido las mayores dificultades para integrar tradiciones militantes diversas en sus modos de funcionamiento.

¡Cuanto tiempo perdido y cuantas energías militantes despilfarradas!

Con la crisis financiera, el capitalismo acelera la destrucción sistémica de los derechos sociales, de las libertades democráticas y del medioambiente. Las derechas ultraliberales y neofascistas se alían. En algunos países ya no existe ni la izquierda. Si el soplo de las revoluciones que abrasan el otro lado del Mediterráneo sacude la vieja Europa, forzados estamos de constatar que la potencia, a veces inédita, de las movilizaciones sociales no logra detener las destrucciones en curso.

Por tanto el tiempo nos está contado.

Es urgente que el NPA rompa con una política a menudo guida por el mantenimiento de los equilibrios internos y por cálculos a corto plazo. Es urgente reagrupar una mayoría en el partido entorno a una orientación unitaria que responda a las necesidades del periodo. Es urgente que los anticapitalistas vuelvan a pesar sobre el transcurso de los acontecimientos. No se trata de bajar los brazos. Apelamos a todos los camaradas que comparten este punto de vista a reagruparse para defender juntos la necesaria y posible reorientación del NPA hacía un partido amplio, abierto, unitario y pluralista y para intervenir en los debates a la izquierda del PS o en relación con las fuerzas del movimiento social que desee tomar iniciativas.

Posición 4.

La crisis del partido prosigue, pero el combate por un NPA proletario y revolucionario progresa : más que nunca ¡continuamos !

Crisis del capitalismo, resistencias en Europa, movimiento histórico contra la reforma de las jubilaciones aquí, levantamientos revolucionarios en los países árabes: ¿qué contexto sería más favorable para volver a lanzar el NPA, para forjar un partido revolucionario e internacionalista?

Sin embargo el congreso no ha hecho más que agravar la crisis del partido. La dirección (P1) no es más que la primera de las minorías. Ha rechazado un verdadero balance mientras que el NPA ha perdido miles de miembros, no se ha implantado en los sectores claves del proletariado y no ha sabido ganar a la vanguardia del otoño. En lugar de zanjar las cuestiones estratégicas debatidas desde hace meses, ha mantenido su línea confusa e indecisa, presentada como un punto intermedio entre la P3 demasiado sensible a las sirenas del Frente de izquierda y la P2 y la P4 supuestamente “aislacionistas”.

En realidad, la P1 comparte con la P3 un programa que roza con el reformismo, con unas “respuestas a la crisis” cuyos ejes son un “gobierno al servicio de la población” para “una transición ecológica y social”. Pero la P3 tiene, al menos, el mérito de ser coherente preconizando un frente permanente con el Frente de izquierda.

Al contrario, nuestra P4 ha defendido un programa de transición el cual, partiendo de las reivindicaciones inmediatas, defienda el objetivo de un gobierno de los propios trabajadores, únicos en capacidad de satisfacerles de manera seria y duradera mediante la expropiación de los capitalistas, la liquidación del Estado burgués, el socialismo. De ahí que sea una estrategia incompatible con la de los reformistas: mientras que apuestan por las urnas y por las instituciones, nuestra prioridad es la lucha de clases y la autoorganización. Mientras que las direcciones sindicales y el Frente de izquierda se han opuesto a la huelga general mediante sus “días de acción” sin perspectiva, ésta es nuestro objetivo central para vencer a Sarkozy sin contar en el 2012 y el PS. Contra toda “unidad” programática con los reformistas, el verdadero frente único obrero presupone reivindicaciones claras para movilizar a las masas e incluye la independencia del partido, el deber de denunciar los impasses reformistas.

En las luchas como durante la preparación del congreso se han confirmado nuestras diferencias, pero también nuestras convergencias con los camaradas de la P2. Proponen reorientar el partido dando la prioridad a las luchas, oponiéndose al electoralismo de la dirección y reivindicando el proyecto de un NPA revolucionario. Pero al mismo tiempo los dirigentes de la P2 han afirmado durante el congreso que sus divergencias con la P1 no eran tan grandes y le han propuesto constituir una mayoría común sobre bases mínimas confusas. El rechazo de la P1 ha llevado a la P2 a mantener su propio llamamiento, el cual hemos apoyado de forma crítica a pesar de rechazar nuestra propuesta de hacer un llamamiento conjunto P2-P4. Llamamos a la P2 a que saque las conclusiones de su propio combate poniendo en pie la construcción de una gran tendencia que se pelee por hacer mayoritario el proyecto de un NPA revolucionario. Es vital para ganar nuevos camaradas de base y evitar nuevas salidas, para construirnos en la besa del proletariado mediante la intervención decidida en las luchas y un programa lo más avanzado posible. Así es como volveremos a poner en hora los relojes del NPA: con la hora de Túnez, del Cairo y de Benghazi.

Wisconsin provoca una revuelta obrera en EEUU.


Isabel Piquer / Público

El gobernador republicano del Estado quiere recortar el derecho a la negociación colectiva

En Wisconsin se juega en estos momentos el futuro de los sindicatos (unions, en inglés) en Estados Unidos. Una batalla sin precedentes tiene lugar entre los representantes sindicales de los funcionarios y el gobernador del Estado, el republicano Scott Walker, para mantener los derechos de la negociación colectiva, una batalla con repercusiones en todo el país, especialmente en los otros estados al borde de la quiebra.

Desde hace dos semanas, Madison, la capital de un Wisconsin que normalmente da bastante poco de qué hablar, es el escenario de una auténtica revolución. Los empleados públicos han tomado el Capitolio local, sus 14 congresistas demócratas han huido al vecino Illinois para evitar una votación, las manifestaciones han paralizado la ciudad y las escuelas están cerradas porque no hay profesores. Entre 70.000 y 100.000 personas volvieron a protestar el pasado sábado. Algunos han llegado incluso a comparar Wisconsin con las manifestaciones en Egipto, poniendo a Walker en el papel de Mubarak.

Los funcionarios protestan por una ley del gobernador que recortaría sus salarios, les haría pagar el 12% de su seguro médico y la mitad de su plan de pensiones y, sobre todo, eliminaría su derecho a llevar a cabo cualquier negociación colectiva que no fuera estrictamente salarial. Aseguran que el argumento de Walker paliar el déficit estatal de 360.000 millones de dólares es una excusa para acabar con los sindicatos.

Wisconsin es un estado clave en muchos aspectos. Simbólico por ser el primero en otorgar la negociación colectiva a sus funcionarios en 1959 (una veintena de estados, los llamados right-to-work states, lo siguen prohibiendo); económico porque su déficit ilustra la bancarrota de los estados que se enfrentan a agujeros colosales (California, 254.000 millones de dólares; Texas, 134.000 millones, Illinois 150.000 millones, Nueva York 9.000 millones) y político al ser uno de los estados que apoyó a Barack Obama desde el principio. Los sindicatos siguen siendo uno de los pilares del partido demócrata.

"Lo que pasa en Wisconsin no sólo tiene que ver con el presupuesto", decía recientemente el columnista de The New York Times y premio Nobel de Economía PaulKrugman. "Es una batalla de poder. El señor Walker y sus partidarios quieren convertir Wisconsin y posteriormente Estados Unidos en una oligarquía del tercer mundo".

Richard Trumka, presidente de AFL-CIO, la mayor federación de sindicatos del país, ha denunciado que los argumentos de Walker han ido "cambiando" para justificar su plan y que este "no tiene nada que ver con la crisis de presupuesto".

De momento nadie cede. El gobernador ha amenazado con despidos masivos. El pasado viernes forzó una votación de sus medidas en la Cámara Baja, que no puede seguir aprobando en el senado por falta de quorum. Los sindicatos están pensando, en caso de que Walker se salga con la suya, convocar una huelga general, iniciativa sin precedentes.

Walker se ha convertido en el abanderado de la causa ultra conservadora. The New York Times revelaba hace unos días que los hermanos multimillonarios Charles y David Koch, que financian el movimiento Tea Party desde su plataforma ultra American For Prosperity, contribuyeron a la campaña de Walker. También se ha convertido en el hazmerreír de los progresistas después de que un bloguero se hiciera pasar por uno de los hermanos Koch y ridiculizara al gobernador por teléfono, sobre todo cuando reconoció que no tenía ninguna intención de negociar y comparó su lucha a la de Ronald Reagan en 1981 cuando desmanteló los sindicatos de controladores aéreos, "la primera grieta en el muro del comunismo".

Ataque a los sindicatos

En Ohio, Indiana, zonas del antiguo cinturón industrial (Rust Belt), en Iowa y Michigan, estados con nuevas mayorías republicanas, salidas de las legislativas del pasado noviembre, los gobernadores conservadores intentan emular a Walker. En Nueva Jersey, el gobernador Chris Christie, una de las figuras más populares del partido, también dejó entender la semana pasada, al presentar su presupuesto, que podría recortar las pensiones y seguros de los funcionarios en la "nueva normalidad" que ha creado la crisis financiera.

Aunque en Estados Unidos el funcionariado nunca ha gozado de gran popularidad, un reciente sondeo de Gallup aseguraba que el 61% de los estadounidenses estaba a favor de mantener los privilegios de la negociación colectiva.

Obama ha denunciado el "ataque contra los sindicatos" del gobernador de Wisconsin pero, enzarzado en su propia batalla con los republicanos para que voten una ampliación del presupuesto federal antes del 4 de marzo, ha preferido no inmiscuirse demasiado.

Contra el Acuerdo de Pensiones.


Sector Crítico de CCOO Madrid

El reciente Acuerdo sobre las pensiones firmado por CCOO y UGT, la Patronal CEOE y el Gobierno, ha contado con nuestro rechazo y oposición al tratarse de un acuerdo que solo pretende un recorte importante y generalizado de las pensiones.

El Sector Crítico de CCOO rechaza este Acuerdo por las siguientes razones:

1ª-Es innecesario, porque las previsiones hasta el 2030 lo demuestran; porque existe un Fondo de Reserva de más de 64.000 millones y porque la Seguridad Social sigue teniendo superavit cada año.

2ª –Es injusto, porque su único objetivo es recortar las pensiones, o sea, los gastos, y no incrementar los ingresos del sistema. Y sobre todo, es muy injusto con los jóvenes, los inmigrantes y las mujeres al tener cotizaciones de menor duración; y, en general, con todos, porque nuestras pensiones son muy bajas (el 77% de los pensionistas actuales son mileuristas).

3ª el sistema Público de Pensiones es sostenible, a pesar de la campaña de mentiras que desde hace muchos años financian los bancos, basada en el aumento del número de pensionistas y su relación con el número de lo trabajadores. Está demostrado que la sostenibilidad depende sobre todo del número de trabajadores, de sus salarios y de la productividad. Y tenemos mucho margen aún: gastamos 3 puntos menos del PIB que la UE. Además, las pensiones pueden financiarse con impuestos, como el resto de funciones del Estado: sanidad, defensa, enseñanza, seguridad, política exterior, etc.

4ª –Porque el único objetivo que se pretende es fomentar los fondos privados de pensiones, en manos de los bancos y de los seguros, cuya sostenibilidad es menos segura y su rentabilidad escasa.

5ª – Porque esta reforma no tiene nada que ver con la crisis y su salida ya que se viene proponiendo desde mucho antes de que ésta existiera y puede ser negativa para la creación de empleo.

6ª – Porque una decisión de tanta importancia hubiera requerido una amplia consulta a todos los afiliados.

A este Acuerdo se han incorporado otros asuntos , que en conjunto no justifican su firma, como la Reforma de la Negociación Colectiva (un conjunto de criterios que deben traducirse en otro acuerdo, cuyo contenido está por ver); un plan de choque dirigido a los jóvenes y parados de larga duración (reducción de cuotas a la S.S., para contratos a
tiempo parcial) y una ayuda de 400 E a desempleados con la prestación agotada y que realicen un itinerario de inserción. Valoramos que el Acuerdo en su conjunto es muy negativo y, por tanto, debe ser rechazado.

Madrid, Febrero del 2.011

SECTOR CRITICO DE MADRID

El pueblo de Libia vencerá.


Marea socialista (Venezuela)

El Consejo de Redacción de Marea Socialista emite un comunicado sobre la situación que se vive en Libia, el mismo se puede leer a continuación.

La Revolución Árabe se instaló en Libia. Y aquí ha adquirido su rostro más violento. El gobierno de Gadafi ha desatado una masacre que muestra a los pueblos del mundo el horror de que son capaces los dictadores sumisos o no al imperialismo. Los bombardeos aéreos de manifestantes en la segunda ciudad más importante de Libia y el fuego recorriendo Trípoli, la capital, son testigos de esta masacre.

Algunos en el mundo pretenden dudar de la realidad de ese levantamiento. Insinúan el interés de la OTAN y del imperialismo en su afán de mantener el control sobre el petróleo y el Gas de Libia. Y de todo el mundo árabe. Este argumento es falso aunque exista ese interés.

Si hiciera falta una prueba, la sola medida de cortar las comunicaciones con el exterior, la telefonía fija e internet es una medida de guerra de un Estado. Pero en este caso es contra un pueblo rebelado contra una dictadura.

De líder independentista a fines de los 60 del siglo pasado Gadafi se ha convertido en un dictador capitalista socio de la Unión Europea a la que suministra el fino petróleo de su desierto y aceptado por Estados Unidos con quien en los últimos años ha tenido un contubernio. El precio de esta metamorfosis lo pagó y lo paga el pueblo libio.

Los mismos que ponen en duda la realidad de los hechos también sugieren, claro que no abiertamente, que algo similar pasa con las revoluciones en Túnez y en Egipto. Pero ninguno de los “defensores del pueblo Libio” contra las intenciones de la OTAN se ha pronunciado a favor de los cambios democráticos pedidos por esos pueblos. Ni rechazan abiertamente las masacres que se están produciendo.

Una insurrección en toda la línea

Lo que está sucediendo en Libia es una sublevación popular en toda la línea. Una insurrección contra una dictadura que está probando que es sangrienta. La división en diferentes Tribus, unas aliadas y otras supuestamente enemigas de Gadafi, forma parte de una realidad que está siendo manipulada para construir el relato de "oscuros" intereses que se esconderían detrás del levantamiento.

Sin embargo, lo que ocurre es parte del movimiento sísmico, del terremoto democrático que recorre el mundo árabe, toda África, Asia y Europa. Estos países que se mantienen firme en rebeldía, principalmente sus jóvenes, están cansados de represión, mordaza y falta de futuro, han salido a la calle y ya no volverán atrás. Sobre todo porque no tienen retorno. En las calles de Trípoli y de todas las ciudades de Libia la suerte está echada, o triunfa la insurrección popular y sale Gadafi y su Régimen; o triunfa Gadafi y provocará un baño de sangre enormemente superior al que se ha visto hasta ahora.

Por eso un sector importante de las fuerzas armadas se ha pasado a la rebelión. Por eso las masas no le temen a la represión. Porque saben que si retroceden será peor.

Está en curso una insurrección en toda la línea, pero como sea que concluya este capítulo de la Revolución Democrática en Libia, no será con un sector del viejo Régimen tratando de imponer una salida ordenada. No quedará piedra sobre piedra de ese régimen ni de su vetusto dictador.

Viva la revolución democrática árabe

Marea Socialista se pronuncia categóricamente en solidaridad con el pueblo Libio y el pueblo árabe que lucha por conquistar libertad y democracia. Debajo del manto de mentiras o falsas interpretaciones interesadas está la realidad de un pueblo sojuzgado por casi medio siglo.

Las transformaciones democráticas que piden los pueblos árabes no son solo el derecho al voto. Está también y sobre todo, la necesidad de una vida digna. Trabajo, nivel de vida, y perspectiva de un futuro negado por esos dictadores y sus regímenes. Los pueblos, las masas de esa región del mundo han encontrado el camino de la lucha para lograr lo que quieren. Ese fantasma recorre todos los continentes. Y en su lucha han abierto las puertas a la revolución internacional contra el capitalismo y sus regímenes de opresión y miseria.

Basta de masacres en Libia

Viva la revolución árabe

Stalin Pérez, Gonzalo Gómez, Vilma Vivas, Osman Cañizales, Christian Pereyra, Alexander Marín, Zuleika Matamoros, Juan García, William Serafino, Cesar Romero, ... (Siguen firmas).


Rectora solicita encarcelamiento del líder estudiantil Giovanni Roberto.






















Desde Izquierda Anticapitalista Granada queremos solidarizarnos con el compañero Giovanni Roberto, componente del movimiento estudiantil de Puerto Rico, que está sufriendo la represión por parte de las instituciones de dicho Estado. Giovanni Roberto militó con nostro@s en IA durante los años en los que residió en Andalucía. Desde aquí queremos mostrarle nuestro apoyo y solidaridad internacionalista.

martes, 1 de marzo de 2011
10:57 a.m.
Primera Hora

La rectora Ana Guadalupe, del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR), solicitó al Tribunal de Apelaciones que declare en desacato al líder estudiantil Giovanni Roberto y se le prohiba entrar al campus, se informó hoy.

La petición se hizo en una moción radicada ayer en la tarde por la institución ante el Tribunal de Apelaciones en relación a la participación del joven en una asamblea general de estudiantes celebrada el pasado 22 de febrero en el campus.

"La Rectora pretende que el estudiante enfrente sanciones que pudieran conllevar la pena de encarcelamiento y que se le prohiba la entrada a las facilidades físicas del Recinto de Río Piedras. El Tribunal de Apelaciones concedió a Roberto hasta el 7 de marzo para expresar su posición ante la petición de la Rectora", informó el abogado Frank Torres-Viada.

Existe pendiente en el mismo tribunal una apelación de la Rectora, que intenta revocar la sentencia dictada el pasado 7 de febrero por la jueza Rebecca De León, del Tribunal de Primera Instancia de San Juan. Dicha juez invalidó el caso disciplinario seguido por la administración universitaria contra del estudiante y declaró inconstitucional la veda de manifestaciones que fuera impuesta en el Recinto de Río Piedras.