Manuel Sutherland | aporrea.org
El reelecto Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo
Chávez, ha ganado su décima cuarta elección (de quince) en un lapso de
14 años. Este domingo 7 de octubre ha obtenido un sólido 55% (7.936.061
votos) derrotando al millonario empresario de cuarenta años, Henrique
Capriles quien obtuvo el 44,39% (6.426.286)[i]. La victoria ha sido
saludada con emoción por diversos Presidentes de América Latina a través
de las principales redes sociales. El triunfo del chavismo es
considerado como la solidificación de la propuesta latinoamericana
antineoliberal y progresista[ii]. Pero, nos preguntamos: ¿Han subido o
diezmado sus índices de popularidad?, ¿Qué se viene al futuro?
Una victoria con menos votos que en la última ocasión -hace 6 años-
Aún cuando el chavismo muestra sonrisas por doquier, muy en el fondo,
hay preocupación por el estancamiento en los votos captados por el
Presidente Chávez. Viajando en el tiempo, nos retrotraemos al clímax del
chavismo, aquel vigoroso 2006 en el que ellos vencen la elección
presidencial con el 63% (7.309.080 votos) contra el 37% del candidato
opositor de turno -Manuel Rosales- que obtuvo apenas 4.292.466 votos.
Independientemente de que falte el 4% de las actas escrutadas[iii], hubo
un decrecimiento electoral del chavismo notorio. Midiéndolo en valores
relativos, el chavismo perdió cerca de 9% de su votación anterior. En
términos absolutos, aunque obtuvo cerca de 400 mil votos más, es de
recordar que el Registro Nacional Electoral (RNE) para el año 2012, es
de 18.903.937, más de 3 millones de electores nuevos se incorporaron al
RNE y la abstención fue menor que en el 2006. Con todo y eso la votación
chavista apenas se incrementó. Si extrapolamos el 63% obtenido en el
2006, al 55% captado en la actualidad, podemos decir que el chavismo ha
perdido cerca de un millón y medio de votos[iv]. Cantidad muy
significativa, teniendo en cuenta la consolidación de multimillonarios
planes sociales, ayudas a los más necesitados y diversos planes
asistenciales.
Todo ello muestra evidencias de un importante desgaste, más aún si
pensamos que el chavismo desplegó una enorme campaña electoral y ha
aceleró una serie de transferencias directas y programas sociales
masivos, con claro tinte de adhesión política. En este sentido, el
chavismo recreó un ambicioso plan de Viviendas que contó con gran
“ayuda” internacional, siendo ejecutado éste por transnacionales chinas,
rusas, iraníes etc. Orondos, la mayoría de los chavistas de direcciones
intermedias calculaban 9,5 o incluso 10 millones de votos -Chávez
abogaba por ello-, sin embargo, la realidad los golpeó en el rostro. A
pesar de que en la alocución en el Balcón del Pueblo Chávez haya dicho:
“Fue una victoria perfecta, por toda la línea”, las expectativas eran
otras.
Capriles Radonski, alguien que ganó perdiendo
Hace unos meses para una Revista argentina -El Aromo- realicé un
artículo en donde explicaba los orígenes y la evolución política de
Radonski[v]. Ahí destacamos el talante represivo y filo fascista de
Radonski al ser él un protagonista del brutal asedio a la Embajada de
Cuba en Venezuela, en las fechas que circundan el golpe de Estado -del
que fue parte- a Chávez, en abril de 2002. En esas fechas, con su llave
actual que iba como vicepresidente “Leopoldo López”, tuvieron actitudes
infames de persecución contra varios chavistas conocidos. Sus
expresiones de odio asemejaron a una noche de los cuchillos largos,
versión latina. La insensatez de Radonski de buscar una escalera y
trepar el muro de la Embajada cubana para “exigir” revisarla a ver si
estaban allí refugiados chavistas, la pagó con varios meses de cárcel.
Sin embargo, la memoria de la derecha venezolana es corta y este
personaje pudo ser capaz de ganar con mucha holgura las elecciones
internas de la Mesa de la Unidad (MUD). Capriles con una campaña a todo
trapo, pudo atraer vigorosamente al elector antichavista joven, segmento
de altísimo crecimiento. Es notorio el rol central de la juventud en la
campaña caprilista. Todos sus centros de totalización estaban
coordinados por estudiantes universitarios, cosa que con el anterior
candidato de la MUD, Manuel Rosales hubiera sido poco menos que
imposible. No es difícil creer que el aumento en su votación, se debiera
a jóvenes que recién ingresaron en el REP. Radonski se planteó ideas
reconciliatorias -poco creíbles de acuerdo a su prontuario- y tuvo un
éxito electoral auspicioso, partiendo de la premisa de la imposibilidad
de derrotar a un chavismo plenamente consolidado y de ascendencia
popular sonora. Decimos esto porque subió los votos del bloque
antichavista de 4,3 millones, a 6,5 millones de votos. Un incremento
relativo de casi 10% de la votación total, y de casi del 50% en la
votación de la MUD, si la comparamos con el acto electoral anterior, es
un éxito muy grande para una agrupación tan etérea como esa, y para un
dominio electoral tan intenso como el del chavismo. Dio la sensación de
ser un rival que se prepara para tomar el poder a mediano plazo (2018),
en un contexto de una elección más favorable, es decir, cuando el
deterioro de la popularidad del chavismo por los problemas que en la
sociedad venezolana existen (inseguridad, alto costo de la vida,
desempleo etc.,) sea determinante. Si se mantienen similares los
crecimientos en ambos bandos, para la próxima elección presidencial,
Capriles podría ser nuestro nuevo y más neoliberal Presidente.
De manera astuta reconoció su derrota e hizo llamados a la paz y la
serenidad. Más importante aún, capitalizo el sueño de su partido:
Primero Justicia (PJ), -clon del ultraderechista Primero Colombia, e
hijo bastardo de la agrupación reaccionaria Tradición, Familia y
Propiedad-, convertirse en el partido hegemónico de la oposición, el
bloque partidario robusto que exterminaría a la derecha tradicional, y
concentraría a los ultraliberales en su lecho. Excluyendo los votos
obtenidos por la tarjeta unitaria de la Mesa de la Unidad (MUD) que
agrupaba a independientes, PJ obtuvo 1.798.409 votos, el 41% de los
votos de Radonski, bastante más que el segundo partido (Un Nuevo tiempo)
que obtuvo casi la mitad de sus votos en el estado Zulia. Por ello, y
su carácter abiertamente neoliberal y antipopular, PJ parece ser el
partido más opuesto ideológicamente al chavismo (incluso por la
composición directamente burguesa de sus miembros), y por ende, la
opción que la derecha internacional apoyará con más decisión. Los
partidos que tradicionalmente gobernaron Venezuela (AD y COPEI), ni
siquiera aparecieron en el tarjetón electoral.
Podríamos decir como Bush, misión cumplida. El PJ dirigió
sectariamente la campaña y velo por ahogar en el súmmum del olvido a los
demás partidos nacionales. Con este capital político se plantearán una
oposición mucho más férrea a la atomizada y disgregada agrupación que
atacaba en dispersión al gobierno.
Casi medio electorado en contra, 45% de electores opuestos
Los días de barrido y cobro fácil del chavismo parecen haber llegado a
su fin. Con casi toda la burguesía y la pequeñoburguesía en contra (con
sus aparatos de propaganda ideológica y su apoyo internacional), el
chavismo no tendrá la misma flexibilidad de mandato de otrora. Aunque la
base popular de la oposición se siente destruida y sin esperanza (les
esperan seis años más de Chávez), la cúpula está fuerte y anda en toda
clase de planes para forzar al chavismo a la senda de la negociación. El
chavismo en tanto, no parece buscar otra cosa que una especie de pax
romana de corte bolivariano, que permita una coexistencia pacífica y un
transitar conciliatorio. Es de prever que las medidas más criticadas por
la burguesía (las políticamente más avanzadas) sean llevadas con mucho
tino, tacto y lentitud. El ámbito de la negociación y los armisticios
parece ensancharse y el país está en la antesala a un nuevo bipartidismo
más marcado, si es que Primero Justicia logra consolidar el capital
político obtenido.
Aunque esto suene cómodo a ambas partes en disputa, el chavismo tiene
otras presiones y responsabilidades estatales a asumir en el sexenio
que viene. Tener la inflación más alta del mundo, importaciones
hipertrofiadas, dependencia extrema del petróleo, una sobrevaluación de
la moneda exorbitada, la gasolina subsidiada al punto de costar 1 dólar
llenar un tanque, producción industrial paupérrima y un endeudamiento
(interno y externo) sideral; lo deben llevar a un plano en el cual
deberá hacer cambios estructurales muy drásticos.
Desde el marxismo, consideramos que la senda conciliatoria arruina al
chavismo y que la radicalidad puede devolver la confianza mayoritaria
de las masas y puede facilitar la resolución de los problemas antes
citados. La única forma que tienen sus seguidores, de resolver las
dificultades estructurales que tiene la sociedad capitalista venezolana,
es empujando al proceso bolivariano desde su centro-derecha, hacia la
izquierda realmente socialista (lo que sería un enfrentamiento tenaz con
la burguesía), o pactando con la burguesía prebendas, privilegios y
concesiones que afectan de manera muy dura a la clase obrera, no
solucionan los problemas de fondo y tienden a aumentar la explotación
capitalista que se cierne sobre millones de trabajadores.
Por las declaraciones que se han escuchado, la idea de la dirección
chavista es la conciliación y negociación abierta con el empresariado
criollo y transnacional. De ser esto así, estarán a la orden del día,
políticas tan antiobreras como: devaluación, aumentos de IVA, reducción
del gasto social, negociación de contratos laborales colectivos a la
baja, concesiones leoninas de explotación de recursos naturales a
empresas transnacionales, transferencia de dólares preferenciales a la
burguesía, importación masiva de bienes que se pueden hacer en el país,
aumentos de salario por debajo del índice de inflación y un conjunto de
medidas de ajuste macroeconómico que el gobierno criticó en
Radonski[vi], pero que no parece eludir del todo.
La organización socialista, la crítica y la militancia contra la
burguesía, la boliburguesía y la élite de la burodolarcracia rojita, en
el seno del mismo movimiento heterogéneo del chavismo, parece ser la
única alternativa para sortear un ajuste económico antiobrero
(escalonado) y evitar que las miserias del capitalismo criollo impulsen
triunfalmente la candidatura ultraliberal y antisocialista de Capriles
para el 2018.
manuel1871@gmail.com
twitter @marxiando
Ccs. 08/10/2012
Asociación Latinoamericana de Economía Política Marxista (ALEM)
www.alemistas.org
[i] Resultados oficiales del Centro Nacional Electoral, a las 09:27 AM. Disponibles en:
http://www.cne.gob.ve/resultado_pre...
[ii] Aharonian, Aram, Venezuela: Un triunfo esperado, gratificante,
alentador. Fecha: 07 de Octubre de 2012. Artículo disponible en:
http://www.kaosenlared.net/america-...
[iii] Op. Cit. Cita I.
[iv] Marcano, Omar, Rabia, Dolor y Frustración en Clase Media.
Disminución Porcentual Dramática de Votación Chavista respecto a 2006.
Fecha: 8 de octubre de 2012. Artículo disponible en:
http://comitesocialista.blogspot.co...
[v] Sutherland, Manuel, Capriles Radonski, ¿cómo es el candidato que
enfrenta a Chávez? La salud del Presidente y la especulación en torno a
la sucesión, Fecha: Martes, 21 de Agosto de 2012. Artículo disponible
en:
http://www.kaosenlared.net/america-...
[vi] El Documento donde los asesores en Economía aconsejan a Capriles
sus primeras medidas económicas antipopulares (congelar las pensiones,
subir las tarifas de los sectores eléctricos etc.,) están en este
documento:
http://www.ciudadccs.info/wp-conten...