jueves, 7 de marzo de 2013

Las mujeres no pagamos ni la crisis ni la deuda del 1%

Declaración de Izquierda Anticapitalista ante el 8 de marzo

Más de cuatro años después de que estallara esta crisis, y con todo lo que hemos pasado desde entonces, tenemos ya la certeza de que nos encontramos en un punto de inflexión en el que está en juego un cambio integral de modelo de sociedad. No nos engañemos: el día que los grandes magnates de las finanzas comuniquen oficialmente el acta de defunción de la crisis, nuestras vidas no volverán a ser como las recordamos antes del 2008: ni los recortes en los servicios públicos ni los ataques contra los derechos de las trabajadoras ni sus desahucios serán revertidos. Sabemos a estas alturas que la crisis está proporcionando la coartada perfecta para la privatización de la sanidad, la educación, los servicios sociales y las pensiones, así como para la flexibilización del mercado laboral y del conjunto de nuestras existencias. Siempre hubo razones para la lucha anticapitalista. Lamentablemente las de hoy son mucho más numerosas que las de hace cinco años.

Leer la crisis exclusivamente en clave económica, laboral o de servicios públicos, sin embargo, ya no es suficiente. Nunca lo fue. Una mirada feminista y anticapitalista a las mismas nos muestra que nuestro trabajo y nuestra lucha deben ir mucho más allá. Empezamos la crisis denunciando la invisibilización de los impactos de género de la crisis, particularmente en lo que se refiere a las dramáticas condiciones laborales de muchísimas mujeres en el Estado español. Después pasamos a denunciar que los recortes en los servicios públicos, particularmente en Sanidad, Educación y Servicios Sociales, además de dejar a amplios colectivos sociales en situación muy vulnerable, hace recaer de nuevo sobre las mujeres el cuidado, el trabajo y la responsabilidad que las administraciones se están quitando de encima. Ello ha hecho que la carga global de trabajo (que incluye el asalariado y el no asalariado) de las mujeres se haya multiplicado desde los inicios de la crisis. Dicho de otro modo, las mujeres no solo tienen que trabajar más horas a cambio de un salario menor para poder mantener a sus familias, sino que deben cuidar de todos y todas aquellas familiares con necesidades de cuidado de los que el Estado se deshace como carga improductiva y parasitaria. “¿Para qué seguir pagando por servicios públicos que pueden hacer tranquilamente las mujeres en su casa a cambio de nada”? Se preguntan Mariano Rajoy y todos sus compadres.

Y ello nos lleva a un tercer momento de crítica feminista anticapitalista, en el que (otras de) nuestras peores pesadillas se están haciendo realidad. El año pasado el gobierno del Partido Popular, en boca de su ministro de justicia Alberto Ruiz Gallardón, anunció que piensa reformar la actual ley del aborto. No sólo se proponen eliminar el plazo de 14 de semanas durante el cual las mujeres pueden efectuar una interrupción voluntaria del embarazo sino que, además de anular la capacidad de decisión de las menores de edad, pretenden eliminar el supuesto de malformación fetal. Así es la derecha: mientras que destruye los servicios públicos de apoyo a las personas en situación de autonomía restringida, prohíbe que una mujer renuncie a dar vida a un ser que nunca va a ser autónomo ni autosuficiente y que solo va a conocer el sufrimiento y la indiferencia de la sociedad. Lo que supone ya una amenaza plausible para la mayoría de los mujeres, por otro lado, constituye una realidad para aquellas de origen inmigrante en situación irregular, ya que, gracias a los paquetes de austeridad del gobierno, desde el mes de septiembre no pueden acceder a la Sanidad Pública ni para tratarse en caso de enfermedad ni para realizar una interrupción voluntaria del embarazo. Sabemos a su vez que el Partido Popular, en su desmantelamiento reaccionario del estado de bienestar, pretende eliminar de la red de la sanidad pública cualquier prestación que tenga que ver con la salud sexual y reproductiva de las mujeres, y ello incluye cuestiones como el aborto o la contracepción. De esta manera, los gestores de esta crisis no sólo precarizan las vidas de las mujeres mediante sus ataques laborales y sociales sino que a su vez, en una nueva vuelta de tuerca, amenazan su derecho a decidir sobre sus propios cuerpos y sus propias vidas.

Y la cosa no queda ahí. ¿Quién no recuerda al popular Javier Arenas afirmando el 8 de marzo del año pasado que el Gobierno debe “recuperar los valores familiares que, desde que la mujer trabaja, se han perdido”? ¿O a Gallardón reivindicando que la maternidad hace a las mujeres verdaderamente libres? ¿O Castelao diciendo que, como las mujeres, las leyes están para violarlas?

No solo atacan los derechos laborales y sociales de todas y todos sino que, en el mismo proceso, resucitan el ideal de la mujer sumisa y cuidadora, ideal que les va de perlas no solo para arrebatar a las mujeres sus libertades sino también para facilitar la transferencia a sus espaldas de apoyo, servicios y cuidados que, movimientos como el sindical, el feminismo y el vecinal habían conseguido que fueran públicos tras décadas de luchas. Lo que está en juego, de esta manera, no son solo unas cuantas reducciones en prestaciones y programas de las administraciones públicas. Con esta crisis, así como con las batallas que plantemos ante ella, están en juego dos modelos radicalmente distintos de sociedad. La de ellos, donde no quede nada por privatizar y donde los derechos de las mujeres, incluyendo su derecho a elegir, estén subordinados a la lógica del beneficio económico, la productividad y la rapiña. O la nuestra, donde la Sanidad, la Educación, los servicios públicos y, en definitiva, lo común, sean gestionados de manera colectiva, solidaria y justa; donde todas las personas tengan la oportunidad de elegir qué quieren hacer de sus cuerpos, de sus vidas, de sus afectos, de su trabajo, de su futuro. El 8 de marzo de este año debe ser un paso más en la construcción de una alternativa feminista y anticapitalista al modelo económico y social que nos imponen; debe ser una jornada de lucha que abra brechas para más luchas, más profundas, más inclusivas, más unitarias y más radicales; debe ser otro recordatorio de la importancia y protagonismo del feminismo, porque es inadmisible que el 1% haga recaer el peso de esta crisis sobre las espaldas y los cuerpos de las mujeres. Este 8 de marzo seguimos saliendo a la calle porque sin las mujeres se derrumba el sistema y porque sin el feminismo la lucha está incompleta.

6 de marzo de 2013
www.anticapitalistas.org

Solidaridad con el pueblo venezolano ante la muerte de Hugo Chávez

Comunicado de Izquierda Anticapitalista

Hugo Chávez, presidente de la República de Venezuela, falleció en el día de ayer en Caracas. Desde Izquierda Anticapitalista queremos mostrar nuestra gran consternación y dolor por su muerte, así como nuestras condolencias hacia el pueblo venezolanazo por la muerte del hasta ahora líder de la revolución bolivariana.

Hoy más que nunca queremos expresar nuestro apoyo al proceso bolivariano, liderado hasta su enfermedad por el comandante Chávez, pero refrendado, participado y defendido por la mayoría del pueblo de Venezuela elección tras elección. El presidente Chávez siempre destacó internacionalmente por su estatura antiimperialista, por su apoyo incondicional a los pueblos oprimidos, marginados y explotados por las grandes potencias europeas o estadounidenses. Siempre dio ejemplo con su postura clara y firme respecto a la causa palestina y su rechazo frontal al apartheid israelí, así como con su incondicional apoyo a los pueblos del Caribe en lucha contra el imperialismo y las oligarquías.

Queremos lanzar desde Izquierda Anticapitalista un mensaje de esperanza y de profundo apoyo, con la convicción de que ha llegado la hora del pueblo. Ha llegado la hora de ahondar en el proceso bolivariano, sin ningún tipo de concesión a cualquier injerencia extranjera. Ahora el pueblo venezolano, que se dotó de manera participada de una Constitución, ha de convertirse en estas semanas en el único y auténtico protagonista, conscientes de que es el pueblo de Venezuela el único garante de la continuidad de la revolución bolivariana.

Desde Izquierda Anticapitalista hemos defendido siempre el proceso bolivariano frente al imperialismo extranjero y a la oligarquía venezolana, y hemos mostrado nuestra firme solidaridad activa con él, a pesar de las diferencias con el presidente Chávez respecto, por ejemplo, a su posición sobre la revoluciones árabes o sobre cómo profundizar los procesos de ruptura con las clases dominantes venezolanas e ir más allá del modelo extractivista petrolero. Es posible que sin Chávez no hubiera habido revolución. Ahora estamos seguros de que sin el pueblo venezolano no habrá continuidad de la misma. Por eso, desde Izquierda Anticapitalista y con un sentimiento profundo de tristeza por la pérdida del comandante, queremos hacer un llamamiento a la unidad de todas las personas revolucionarias en Venezuela, que hoy son multitud.

El proceso bolivariano debe profundizarse y avanzar en la construcción de una dirección colectiva para esta nueva etapa en la que las fuerzas reaccionarias intentarán bloquear la dinámica de cambio abierta por Chávez. Un saludo internacionalista y solidario. ¡Adelante el pueblo de Venezuela con la revolución bolivariana!

Que la tierra le sea leve, comandante Chávez.

6 de marzo de 2013

www.anticapitalistas.org

martes, 5 de marzo de 2013

El peligro del fascismo griego, la izquierda y Antarsya

De acuerdo con todos los análisis políticos (que son confirmados por las encuestas) la polarización política que se registró en las elecciones del 17 de Junio continúa y se agudiza. La característica básica de esta polarización es el colapso total de la socialdemocracia y el progresivo deterioro del centro-derecha. De este modo, “se liberan” fuerzas sociales que giran hacia la izquierda reformista (SYRIZA) y hacia la extrema derecha fascista.

Amanecer Dorado continúa aumentando a pasos agigantados su influencia. En el inmediato próximo periodo, y mientras los efectos de la crisis económica y las políticas de memorándum afecten no sólo a la clase obrera, sino también a la gran masa de sectores pequeño-burgueses (base electoral “tradicional” del centro-derecha), a la organización fascista contribuirán posiblemente también sectores organizados, como muestra el ejemplo del apoyo político dado a Amanecer Dorado por parte del Sindicato unitario de corporaciones de mercaderes de Grecia. Generalmente, el desarrollo de Amanecer Dorado se asienta en la disolución del tejido social y la individualización.

El desarrollo de Amanecer Dorado no constituye un resultado determinista de la crisis económica, sino la consecuencia de la debilidad del movimiento obrero de construir una perspectiva política anticapitalista, en torno a la cual se unirán los sectores de masas pequeño-burguesas, que se alejan de la influencia de los partidos burgueses “tradicionales”. El desarrollo acelerado de la influencia de Amanecer Dorado se inició en el otoño de 2011, inmediatamente después de la inflexión de las luchas obreras del ciclo 2010-11.

Este desplazamiento político de las masas pequeño-burgueses desde la derecha a la extrema derecha fascista no puede ser detenido por los partidos de extrema derecha populista como LAOS (partido ortodoxo nacionalista) y Griegos Independientes (escisión de Nueva Democracia), mientras la crisis política que alimenta la influencia de Amanecer Dorado, toma las características de discusión del sistema político, del cual son soportes LAOS y Griegos Independientes. Amanecer Dorado persigue explotar esta discusión transformándola en fortalecimiento del poder burgués.

El continuo crecimiento de la influencia de Amanecer Dorado coloca un factor político considerable en el espacio de la derecha, reivindicando la hegemonía ideológica del mismo. Al mismo tiempo además su desarrollo lo hace capaz ya de influir en la agenda política de los partidos del poder, una fuerza significativa en tamaño capaz de influir en la correlación política y que necesariamente tendrá que tenerse en cuenta en escenarios de formación de mayorías de gobierno. La posibilidad de que Amanecer Dorado determine avances en la escena política central se refuerza con la reciprocidad de sus posiciones dentro de las fuerzas de represión (donde en las últimas elecciones uno de cada dos los votaron). Amanecer Dorado aspira a pasar de ser una organización controlada por los mecanismos represivos a una organización que ejercerá influencia organizada en los mecanismos represivos.

Así pues Amanecer Dorado aparece al mismo tiempo como una fuerza (paraestatal) organizada de represión del movimiento obrero y como tal aceptará toda ayuda posible y apoyo de la burguesía y el estado burgués. Pero también como un partido que quiere gestionar en la base de sus propias políticas las cuestiones políticas de la burguesía. Sin embargo ésta no está decidida (al menos todavía) a confiar la gestión de su programa en un partido que se encuentra fuera del marco político a través del cual se ejerce la política burguesa. Esta disponibilidad de la burguesía la expresan los partidos del gobierno de coalición (ND-PASOK-DIMAR) cuando “se preocupan” por la actividad de Amanecer Dorado. Las “presiones” que tratan de ejercer sobre él tienen como objetivo, no impedir los ataques a inmigrantes y activistas, sino obligarles a aceptar las reglas de la legalidad burguesa existente. Pero estas presiones no van a llegar al punto de un decidido intento de limitar la influencia de Amanecer Dorado, no sólo porque su papel represivo es útil para la burguesía, sino también porque Amanecer Dorado se ha convertido en un dique de contención ideológico-político de la influencia de la izquierda.

De forma paralela, la propia existencia y actividad de Amanecer Dorado es utilizada por los partidos burgueses y los medios para atacar a la izquierda y a las partes más combativas del movimiento, con el argumento de que tanto la izquierda (principalmente la izquierda anticapitalista y el espacio antisistema) como la extrema derecha fascista violan las leyes y ejercitan la violencia (teoría de los “dos extremos”).

De este modo tratan de ejercer presión en la izquierda reformista para una total sumisión al parlamentarismo burgués y la lucha dentro de las instituciones, además de deslegitimar en la conciencia popular las formas combativas de lucha del movimiento obrero y la juventud. Pero lo más importante es que cualquier intento de limitar la influencia de Amanecer Dorado, incluso si se trata simplemente de condena verbal, es acompañado de intensificación de la represión contra el movimiento.
Para la clase obrera el aumento de la influencia de los fascistas conlleva una serie de graves peligros: sumisión, represión y control a través de la desnuda violencia de una parte importante de la clase obrera, de trabajadores inmigrantes:
  • la disciplina a través de la violencia, pero también dentro de las tácticas de colaboración de clase, principalmente de los sectores juveniles de la clase obrera (las agencias de búsqueda de empleo que trata de montar).
  • la ruptura de la unidad de la clase trabajadora, haciendo enfrentar a algunos sectores de masas trabajadoras contra otros (nativos contra inmigrantes, trabajadores del sector privado contra los del sector público). Contención de los sectores de masas pequeño-burguesas, de desempleados y de la juventud lejos de los graves enfrentamientos del movimiento obrero con la burguesía, o incluso enfrentarlos abiertamente contra el movimiento obrero.
  • la presión fuerte y continua para desplazar la escena política hacia la derecha. Creciente proceso de autoritarismo en las instituciones del estado y reducción de los derechos democráticos y las libertades. Represión por parte de grupos fascistas de asalto de toda actividad dentro del movimiento en las regiones en los que aumenta la presencia de Amanecer Dorado (ataques y ocupaciones de colegios, en centros sociales, redadas en los barrios).
  • la represión contra la izquierda como expresión organizadora de los intereses de las clases subalternas. Difusión entre los sectores populares de ideologías racistas, nacionalistas, anticomunistas y autoritarias (la fascistización de las masas), creando confusión ideológica y desorientación política.
La mayoría de las tácticas políticas y aproximaciones para afrontar el peligro, que empezaron a formularse después del doble éxito electoral de Amanecer Dorado son en realidad o erróneas o insuficientes. Para SYRIZA, Amanecer Dorado será abordado dentro de una colaboración de las fuerzas políticas “progresistas”, desde el KKE hasta DIMAR y el PASOK, a través de la cual se activarán las instituciones democráticas burguesas contra los fascistas. Esta política, además de que pasa por alto completamente el hecho de que la política de DIMAR y el PASOK se hace responsable del aumento de la influencia de Amanecer Dorado, delimita en la práctica a cada militante antifascista la actividad del movimiento, que sin duda trascenderá los marcos políticos que pueden aceptar las otras fuerzas “progresistas”. La colaboración con fuerzas políticas facilitadoras de la política antipopular de los memorándums en un frente común de defensa del parlamentarismo tendría como resultado el fortalecimiento de Amanecer Dorado.

Para el KKE, el crecimiento del fascismo constituye una evolución natural de la crisis económica, la cual se detendrá con el desarrollo del movimiento obrero (bajo la dirección de su sindicato PAME). Este punto de vista pasa por alto el hecho de que el desarrollo de un movimiento obrero capaz de comportar cambios importantes en la correlación de clase, tiene como requisito previo imprescindible la capacidad del movimiento obrero de atraer a aquellos sectores individualizados de la clase obrera, de la juventud y a la vez de los sectores de masas pequeño-burguesas a los que hoy tratan de controlar los fascistas. De este modo Amanecer Dorado trata de aparecer como la expresión de la radicalización de las masas pequeño-burguesas, a la vez que también de sectores individualizados de la clase obrera y de la juventud, dirigiendo su radicalismo contra el movimiento obrero y contra la unidad de la clase trabajadora. También depende de la capacidad de los sectores organizados de la clase trabajadora de responder al terrorismo que se ejercita por las organizaciones fascistas para impedir el desarrollo del movimiento obrero. Casi todo el conjunto del espacio antisistema sigue creyendo que el tratamiento del fascismo refiere enfrentamientos bien organizados de bandas antifascistas con bandas de fascistas. Esta táctica, a pesar del encanto que en un período anterior podía tener, no puede constituir una propuesta para abordar una organización de masas fascista, que contará con el apoyo absoluto de la policía contra cada ataque que se acepte por parte de los antifascistas Esto ocurre porque esta práctica política no tiene en cuenta las condiciones sociales y la activación de sectores de masas frente al fascismo.

Los callejones de salida de las tácticas de la izquierda reformista y de los antisistema pueden superarse sólo con la promoción de una táctica política antifascista desde el punto de vista de la izquierda anticapitalista. A este respecto, el papel que puede jugar ANTARSYA es necesario decisivo. Nuestra organización hasta ahora subestimó la necesidad de formar un frente antifascista, trasladando esencialmente este deber a la lucha política central de la clase obrera frente a la clase dirigente.

El tratamiento hasta hoy fragmentario del problema por ANTARSYA ha tomado la forma de activación de sus militantes para la constitución y acción de iniciativas antifascistas en los barrios de todo el país, o de apoyo sólo de algunos sectores de ANTARSYA de las iniciativas antifascistas de la KEERFA (Unidos contra el racismo y la amenaza fascista). Ambas formas de acción antifascista-antiracista son excepcionalmente importantes, sin embargo no bastan para la constitución de una política unitaria, aplicada por ANTARSYA en su conjunto, para enfrentarse al fascismo.

Además, la fragmentación de estas intervenciones no ayuda a la formación de una experiencia colectiva de las acciones antifascistas llevadas a cabo hasta hoy. La coordinadora central de ANTARSYA tendrá que abrir en el conjunto de ANTARSYA el debate para aclarar la cuestión y elaborar una táctica unitaria. El tratamiento del fascismo requiere la unidad de todas las fuerzas del movimiento obrero y popular y ANTARSYA tendrá que tener un papel protagonista en esta dirección, haciendo una llamada abierta a todo el espectro de la izquierda (SYRIZA, KKE, organizaciones de la izquierda anticapitalista) y al espacio antisistema, así como en sindicatos y fuerzas organizadas del movimiento obrero, para una táctica de acción común en barrios (creación y apoyo de iniciativas antifascistas) y movilizaciones antifascistas comunes. ANTARSYA deberá elaborar los términos y marcos que se requieren de modo que la acción conjunta para enfrentarse al fascismo pueda ser exitosa. Ninguna táctica antifascista puede ser eficaz si no pone en su punto de mira a aquellas políticas y aquellos partidos que son responsables de la miseria de las masas populares y de la creación de condiciones para el desarrollo del fascismo. Si no conecta la lucha antifascista con la lucha contra la política de los gobiernos-UE-FMI y viceversa: si no se enfrenta al fascismo como arma para la imposición de una política antipopular.

La acción antifascista tendrá que defender las conquistas democráticas del movimiento obrero e incluso aprovechar las instituciones y mecanismos del estado burgués, sin embargo no puede llevarse a cabo en nombre de la defensa del sistema político burgués, cuya quiebra también crea las condiciones previas para el crecimiento del fascismo. También el objetivo de la actividad antifascista deberá ser la lucha contra los mecanismos represivos del estado y principalmente de la policía, que constituye el pilar básico y el escudo de defensa de la política y la acción empresarial.

El objetivo de la táctica antifascista tendrá que ser la acción de las masas obreras y populares que impida a los fascistas prevalecer con la violencia en los barrios de las ciudades y en las zonas rurales. Así se romperá la imagen de invencibilidad y omnipotencia que acompaña a la acción de las organizaciones antifascistas. Por lo tanto, la acción incluye el enfrentamiento en la calle, enfrentamiento que tendrá que tener siempre forma y carácter masivos para hacer frente a la violencia fascista.

Un requisito previo para un eficaz tratamiento de la acción y propaganda fascista, pero también para la constitución de un frente obrero amplio contra el fascismo es la decidida defensa de los trabajadores inmigrantes, el apoyo a los esfuerzos de autoorganización y autodefensa y el intento de integración de los trabajadores inmigrantes en las líneas del movimiento obrero y antifascista. Pero para ello se requiere defender los derechos de los inmigrantes y las demandas que ponen de relieve los propios inmigrantes (políticas, sociales, laborales). Fundamental en este proceso es la implicación activa de los sindicatos en la lucha antifascista, para asegurar una participación masiva de los sectores organizados de la clase obrera, pero también para que se ponga freno a la política principal objetivo de los fascistas: la liquidación del movimiento obrero organizado. También es asunto crucial para el tratamiento del fascismo el esfuerzo para lograr la movilización de la juventud estudiantil y desempleada, sectores en los cuales encuentra un terreno fértil el fascismo, pero también donde se desarrollan las formas de acción antifascista más combativas. Además es necesario el trabajo ideológico en la sociedad que muestre el papel histórico del fascismo, manteniendo vivas las tradiciones antifascistas y revolucionarias de la clase obrera en Grecia.

ANTARSYA tendrá que elaborar y proponer al movimiento un marco anticapitalista de acción antifascista, en el que pueden coordinarse las demandas y acciones de las iniciativas antifascistas que se crean en todo el país. La acción antifascista deberá finalmente poner como objetivo no sólo la expulsión de los fascistas de los barrios en las ciudades, sino también la creación a partir de las masas obreras de la juventud de estructuras de autoorganización y solidaridad de clase, que echarán abajo las condiciones que favorecen el desarrollo del fascismo.

La constitución de estructuras de solidaridad es importante, no sólo desde el punto de vista de altruismo, sino de la creación de una red social que comprenda todos los sectores sociales explotados, también los más oprimidos, que los implique en prácticas comunes y colectivas y responda a los fenómenos de individualismo y canibalismo social. En conclusión, ANTARSYA debe discutir de modo organizado su práctica política antifascista tanto a nivel central como en los comités sectoriales y locales para terminar directamente en un plan de acción, el cual lleve a ejecutarse en el próximo período de manera coordinada y unitaria.

http://antarsya.gr/node/969

Nota: Días antes de traducir este texto se conocía que Amanecer Dorado se cobraba su primera victoria
política y lograba que el gobierno de Samaras exigiera la pureza de raza para pertenecer al ejército y la policía http://www.elmundo.es/elmundo/2013/...

Traducción de Tomás Martínez para Izquierda Anticapitalista

lunes, 4 de marzo de 2013

¡ Absolución Para Adrián Mora ! Comunicado unitario en solidaridad con Adrián Mora militante del 15M y miembro de la Coordinadora Sindical Estudiantil y de Izquierda Anticapitalista Granada

 “Condeno a ADRIAN MORA GONZÁLEZ como autor criminalmente responsable de un delito de atentado, (...) a la pena de un año de prisión con inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y como autor de una falta de lesiones, a la pena de un mes de multa a razón de 6 euros de cuota diaria (...) debiendo indemnizar al funcionario del Cuerpo Nacional de Policía (...) en la suma de 450 euros y condenándose al pago de las costas procesales”[1].


Esta es la sentencia núm. 54/13 contra el activista del 15 M Adrían Mora, miembro de la Coordinadora Sindical Estudiantil y de Izquierda Anticapitalista Granada. Aunque se recurrirá jurídicamente esta sentencia. En ningún caso dejaremos de mostrar nuestro más enérgico rechazo social a esta sentencia injusta. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Todxs somos Adrián.


 De nuevo nos encontramos con un claro ejemplo de represión contra los movimientos sociales, de persecución contra lxs que luchan por mejorar sus condiciones de vida. Con el recrudecimiento de la crisis también se ha recrudecido la represión, como hemos podido ver durante la última Huelga General del 14N, con detenciones y condenas injustas a jóvenes militantes. También hemos sido testigos de la violencia policial contra el 25S en Madrid.


 ¿En qué se basa el juez para condenar a Adrián de atentado a la autoridad por, supuestamente, haber propinado una patada en la rodilla a un policía durante la concentración del
movimiento 15-M el día 20 de noviembre de 2011? Pues unicamente en « el testimonio  de tres funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía que han confirmado que la agresión se produjo »[2]. El juez no ha tomado ni en cuenta las declaraciones de tres testigos manifestantes que por lo contrario niegan la agresión. ¿Por qué la palabra de un manifestante tendría menos valor que la de un policía ?


 A. Mora no golpeó a ningún policía. Al contrario, se manifestaba ejerciendo su derecho a reunión. El objetivo del 15-M: hacer una asamblea en la Plaza del Carmen, tal como se estaba haciendo en otras ciudades. Sin embargo en Granada el subdelegado de gobierno decidió no permitirlo.


 Nueve días después fue detenido en plena tarde mientras se tomaba un café con un amigo. Previamente fue perseguido por varios policías como si de una persona peligrosa se tratase. Toda una escenificación para criminalizar y amedrentar a lxs que resisten contra las políticas de recortes y las reformas antisociales.


 La situación política en la que vivimos requiere que luchemos. Frente a eso, la respuesta de los de arriba va a ser cada vez más la represión. Cada vez más porras, más intervenciones policiales y más intentos de criminalización. Mientras los bancos reciben millones, las familias son desahuciadas y aquellxs que se oponen a esta lógica son perseguidos, juzgados y enviados a prisión.


 No más detenciones por luchar. No más dinero a la banca y violencia para lxs de abajo. No más multas por protestar. No permitiremos que recorten nuestros derechos: absolución para Adrián Mora.


[1] Juzgado de lo penal n°5 de Granada, sentencia núm. 54/13 en fecha del 18 de febrero de 2013
[2] Pag3 de la sentencia



Primeros firmantes:

Alerta Solidària
APDHA
ASPA
Asamblea interprofesional de Granada
Asociación Vecinal de la Madalena Calle y 
Libertad (Zaragoza)
Ateneo Obrero de Gijon
CATAC (Candidatura Autònoma de Treballadors i Treballadores de l'Administració de Catalunya)
CCOO
CGT
Co.Bas
Colectivo de Jóvenes Comunistas
Coordinadora Anti Represión de Murcia
Coordinadora Sindical Estudiantil
CTA
Ecologistas en Acción
En Lucha
FAN Asturies ( Fundación Andreu Nin)
Foro Andaluz
IAC (Intersindical Alternativa de Catalunya)
IU
Izquierda Anticapitalista
Jaleo!!!
JCE-ML
JSA-Granada
Juventud Sin Futuro Madrid
Nación Andaluza
PCE
PCPA-PCPE
La Plataforma Auditoría Ciudadana a la Deuda (Zaragoza)
Plataforma contra la crisis
Plataforma contra la represión y polas llibertaes  de Asturies
Rereguarda en moviment. Plataforma solidària contra la repressió
SAT
Sindicato de Estudiantes
Stop desahucios Granada
Stop desahcucios Zaragoza
Stop Represión 15M
SUATEA (Sindicato Unificado de Trabajadores de la Enseñanza de Asturies)
UGT
UJCE
USTEA 






España, Catalunya y el fundamentalismo constitucional



Jaime Pastor | Público

El reciente rechazo en el Parlamento español a la Resolución en la que "se insta al Gobierno a iniciar un diálogo con el Govern de la Generalitat en aras a posibilitar la celebración de una consulta a los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya para decidir su futuro", ha puesto de relieve una vez más la falta de voluntad política de los dos grandes partidos del régimen para responder democráticamente al reto planteado por una amplia mayoría de la sociedad catalana. Ni siquiera la actitud favorable a esa propuesta de los diputados y diputadas del PSC (salvo, como se sabe, Carme Chacón) ha hecho dudar a la dirección del PSOE de su cerrazón, sino que le ha conducido más si cabe a reafirmar su "E" de español y a amenazar a sus socios catalanes con la ruptura.

A ese debate han seguido la decisión del Gobierno de recurrir ante el Tribunal Constitucional la declaración soberanista del Parlament de Catalunya, de acuerdo con el dictamen de la Comisión Permanente del Consejo de Estado, presidida por el exministro de Sanidad del PP Romay Beccaría, y las declaraciones del general Chicharro justificando una intervención militar ante la hipótesis de un "estado de necesidad" que obligara a poner la "patria" (española, se entiende) por encima de la democracia frente a una posible secesión de Catalunya.

Comprobamos así que tanto la vía legal para convocar un referéndum vinculante como la de un diálogo que permitiera reconocer la celebración de una consulta a la ciudadanía catalana chocan con un nacionalismo español que sigue aferrándose, entre otros, a dos de los párrafos hoy en cuestión del Título Preliminar de la Constitución del 78, como se desprende del dictamen de ese órgano de composición nada democrática como es el Consejo de Estado. El primero es el que establece en su artículo 1 que "la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado"; el segundo proclama que "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles y garantiza el derecho a la autonomía de las naciones y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas".

Sin embargo, si atendemos a la historia de la "Inmaculada Transición", tendríamos que reconocer que esa "soberanía nacional del pueblo español" no fue el resultado de una ruptura con la dictadura franquista y, sobre todo, de un pacto entre los distintos demoi que entonces estaban en proceso de autoconstitución para la formación de un potencial demos común. El recurso a Tarradellas en Catalunya y la neutralización del PNV mediante el concierto económico facilitaron esa operación de freno a las presiones que llegaban desde abajo por parte de los reformistas de la dictadura, contando para ello con el apoyo de Felipe González y Santiago Carrillo. Esa ausencia de un verdadero pacto entre iguales dotó al nuevo régimen de un déficit de legitimidad de origen que, aunque atenuado durante un tiempo por el proceso de construcción de un singular Estado autonómico del bienestar, luego se ha visto aumentado por la creciente cesión de soberanía que los sucesivos gobiernos españoles han ido proporcionando a la Unión Europea, hoy en manos de una deudocracia tras la reforma exprés del artículo 135 de la Constitución española. Fue precisamente con ese "golpe de estado financiero" del verano de 2011 cuando el concepto ya cuestionable de "soberanía nacional del pueblo español" se vio definitivamente vaciado de todo contenido.

Algo parecido podríamos decir sobre el otro artículo recurrente en las declaraciones de los dos grandes partidos, en las sentencias del Tribunal Constitucional y, ahora, en el Consejo de Estado. La definición esencialista de la "indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles", identificada con el Estado, refleja la peor versión del paradigma excluyente del "Estado-Nación" y, sobre todo, no aguanta la terca realidad de los hechos y de los distintos sistemas de partidos que se han ido conformando durante más de 30 años. Porque al menos en Catalunya y Euskal Herria amplios sectores de la ciudadanía no se sienten españoles e incluso muchos y muchas que comparten una doble identidad reclaman abiertamente el reconocimiento como nación de sus respectivos pueblos y votan a partidos que así lo reclaman. Por eso, frente a referencias míticas a la sacralidad de artículos como el mencionado y a la consiguiente y permanente oposición a aceptar la transformación del Estado español en otro efectiva y jurídicamente plurinacional, pluricultural y plurilingüe (haciendo incluso una interpretación abierta del término "nacionalidades", como sugería recientemente Francisco Rubio Llorente); ante cierres de filas como la que se dieron frente al llamado Plan Ibarretxe o al moderado Estatut reformado catalán, sólo está quedando como alternativa la opción de la separación, incluso como condición para que luego libremente se llegara a establecer un modelo federal o confederal entre los distintos pueblos que hoy se encuentran dentro del actual Estado. Ése es el resultado de lo poco que se ha aprendido de la historia, como observa Michael Keating en una obra reciente: "Los Estados plurinacionales, entre los que se incluyen España y Canadá —al perder la oportunidad de construir una identidad nacional única en el siglo XIX, cuando se podía asociar al republicanismo y a la modernidad— no pueden aspirar a construirla en las circunstancias cambiadas del final del siglo XX o principios del XXI" (La independencia de Escocia, PUV, Valencia, 2012, p. 106).

Por eso, una vez dado el portazo a esa vía plurinacional y en coherencia con la idea original de democracia que, como se recuerda ahora en Portugal con el himno de la revolución de los claveles, dice que "es el pueblo el que más manda", lo lógico sería que se reconociera que la demanda mayoritaria de un pueblo de ejercer su libre autodeterminación está por encima de cualquier Constitución. Con mayor razón cuando ésta ha quedado vaciada de contenido en lo social y, en cambio, quienes nos gobiernan están arrebatando la soberanía a los pueblos no sólo para decidir cómo relacionarse entre sí sino también para hacer frente a las políticas "austeritarias" que vienen de la troika y del Estado hegemónico alemán dentro de la UE.

Jaime Pastor es profesor titular de Ciencia Política de la UNED. Autor de ’Los nacionalismos, el Estado español y la izquierda’ (La oveja roja-Viento Sur, 2012).

Rajoy abre la puerta a la precariedad laboral con los polémicos minijobs



daniloalba.blogspot.com.es

La pasada semana, el Telenoticias de La Sexta entrevistó a Daniel Albarracín sobre el nuevo plan de empleo juvenil anunciado por Rajoy.

La noticia completa, conjuntamente con el vídeo de la misma, puede seguirse aquí, en la que sólo aparece un comentario menor sobre los efectos estadísticos del paro de un plan como este que promueve el empleo a tiempo parcial bonificado para personas menores de 30 años. El conjunto de la noticia muestra con un balance positivo algunos peligros de esta política de empleo, esto es, se trata de una buena noticia abordada con un buen enfoque de los periodistas.

Pongo a continuación en este post algunos primeros comentarios que pueden servir de andamiaje de interpretación del alcance de este tipo de plan, por si resulta de utilidad:

Aún no se conoce en detalle el plan. Se trata de un plan con 3500 millones, procedente de ayudas europeas, cuya distribución presupuestaría irá destinada a bonificaciones, formación e intermediación. En la distribución presupuestaría y en los grupos de trabajo han participado las grandes centrales sindicales, así bien no en el diseño del contrato, con el que están disconformes.

Debe señalarse, en base a la experiencia anterior de estas políticas de empleo que ¡Las bonificaciones no sirven apenas para nada!. ¡Y en los tiempos que corren no hay que formar tanto como invertir en creación de empleo en áreas con efecto multiplicador duradero de creación empleo y socialmente útiles!.
Hay que tener presente que:
  • Un plan de empleo basado en bonificar a unos colectivos y no a otros no genera empleo, sólo altera las prioridades de los empleadores a la hora de escoger entre colectivos.
  • Las políticas de empleo influyen en la calidad del empleo pero no en su cantidad, pues este último factor depende de las políticas económicas y su repercursión en la inversión, el consumo y la financiación del tejido productivo. Las politicas de empleo influyen en la calidad del empleo, pero la cantidad depende de la actividad del ciclo y la política económica. Lo que se necesitan son políticas de inversión directa financiadas con una reforma fiscal progresiva a las rentas del gran capital.
  • Esta iniciactiva arrastra reminiscencias del plan de empleo juvenil que condujo a la Huelga General del 14D de 1988. Posiblemente generará un efecto sustitución de empleo bien remunerado por otro que no lo será. al final acabarán trabajando dos chavales por mucho menos de lo que cobrará una persona antes a tiempo completo. Y lo harán en los momentos donde haya más actividad y puntas de trabajo, con una productividad mayor, y de manera más flexible para el empresariado.
  • Reducirá artificialmente las estadísticas de paro porque el empleo a bonificar será a tiempo parcial, que se contabiliza como un empleo al fin y al cabo cuando también podría entenderse como desempleo a tiempo parcial. Debemos enfatizar que para ver cómo y hasta qué punto se crea empleo debemos partir de estudios que refieran a creación de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, y, por añadidura, caracterizar la calidad del empleo refiriéndonos al nivel salarial mínimo, tanto por hora como por mes (este segundo es el que alude a la posibilidad de salir de la trampa de la pobreza de los working-poor, o a las posibilidades de desarrollar un proyecto de vida emancipado), la estabilidad del empleo y los derechos asociados. Estos tipos de empleo, conocidos ya en Alemania como minijobs, donde hay 7 millones y más de 4 millones de ese conjunto son empleos en exclusiva (no combinados con otros), impiden salir de la trampa de la pobreza, ligándose al fenómeno de working-poor.
  • Esto drenará los ingresos a la seguridad social, porque parte de sus recursos abaratará los costes laborales referidos a las cuotas a la seguridad social, poniendo en mayor riesgo a las pensiones.
En fin, un fracaso total de diseño.

Carta al Ministerio del Interior pidiendo cese de Emilio Hellín

Los familiares de Yolanda y sus amigos y compañeros, te pedimos que apoyes la siguiente carta al ministerio del Interior, extensible también al ministro de Defensa, entendiendo que lo que en ella se expresa no limita actuaciones que llevaremos a cabo por otras vías.

MOTIVOS
En la noche del 1 de febrero de 1980 fue secuestrada Yolanda González Martín, joven estudiante y trabajadora de 19 años, miembro del Partido Socialista de los Trabajadores y de la Coordinadora de estudiantes de Madrid. Sus secuestradores, vinculados a la organización de extrema derecha Fuerza Nueva, y que habían espiado a Yolanda en las semanas anteriores, la torturaron y asesinaron, dejando abandonado su cadáver en una cuneta. Uno de los ejecutores del crimen fue Emilio Hellín Moro, condenado por el asesinato. Hellín Moro se fugó dos veces, una durante el periodo de prisión preventiva y otra durante un permiso de salida recibido mientras cumplía condena, refugiándose en esta última ocasión en Paraguay, donde colaboró con la dictadura militar de Alfredo Stroessner hasta su detención por la Interpol. Entre los implicados en el crimen que fueron condenados había miembros activos o en excedencia de los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado.

El 24 de febrero de 2013, a través de una noticia publicada en el diario El País ("La vida oculta del asesino de Yolanda", http://politica.elpais.com/politica...), se conoció que Emilio (actualmente, Luis Enrique) Hellín Moro, trabaja desde hace varios años "para los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado en casos judicializados y forma a sus agentes en técnicas forenses de espionaje y rastreo informático".

Toda persona tiene derecho a la inserción social una vez cumplida una condena, pero las administraciones públicas no deben asignar determinadas tareas especialmente sensibles a quienes tengan antecedentes de una actitud criminal vinculada con las funciones asignadas. Hay, por tanto, una grave responsabilidad política en las contrataciones que desde hace varios años vienen haciéndose a Emilio / Luis Enrique Hellín Moro y que han causado grave daño moral a familiares, amigos y compañeros de Yolanda.

Por ello, los familiares de Yolanda y sus amigos y compañeros, te pedimos que apoyes la siguiente carta al ministerio del Interior, extensible también al ministro de Defensa, entendiendo que lo que en ella se expresa no limita actuaciones que llevaremos a cabo por otras vías ni la formulación de otras preguntas y peticiones que deben ser realizadas.

Esta iniciativa no tiene sólo que ver con el pasado, sino que, muy por el contrario y como habría querido Yolanda, afecta al presente y al futuro, al tipo de sociedad en la que queremos vivir y que en común queremos crear.
Familiares, amigos y compañeros de Yolanda

CARTA

Sr. Ministro del Interior del Gobierno de España

Recientemente hemos conocido, gracias a una investigación periodística, que Emilio Hellín Moro, actualmente "Luis Enrique" trabaja desde hace varios años "para los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado en casos judicializados y forma a sus agentes en técnicas forenses de espionaje y rastreo informático".

Como usted y sus antecesores debían saber, Hellín Moro fue condenado por el secuestro, tortura y asesinato de Yolanda González Martín en febrero de 1980, joven estudiante y trabajadora que había cumplido 19 años pocos días antes de su muerte. También debían saber que entre los otros implicados y condenados por este cruel asesinato había miembros activos o en excedencia de los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado, así como que se expresaron fundadas sospechas de más amplias conexiones.

En consecuencia, le solicitamos a usted, y de forma extensiva al ministro de Defensa...

Que de inmediato se ponga fin a toda colaboración del citado Hellín Moro con sus ministerios y con los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado.

Que dé información pública de las condiciones en que ha tenido lugar esa colaboración y, muy en particular, que precise en qué fecha tuvo comienzo y en quienes recayó la competencia de las sucesivas contrataciones que han tenido lugar.

Igualmente, pedimos una clara identificación de la responsabilidad política en lo ocurrido, que no puede tratarse como error administrativo e incumbe a la cadena de mando de los cuerpos y fuerzas de Seguridad y de los propios ministerios, en éste y en anteriores mandatos. Esto debe dar lugar a los correspondientes ceses y dimisiones, así como al reconocimiento de responsabilidad por parte de quienes la tengan pero actualmente no ocupen funciones relevantes en las administraciones públicas.

En espera de su respuesta

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