En un contexto social siempre
marcado por los brutales ataques por parte de la clase dominante y
después de resistencias sociales, Grecia se acerca a un importante ciclo
electoral. Las elecciones municipales, regionales y europeas tendrán
lugar en Mayo. La coalición gubernamental PASOK (partido
Socialista)-Nueva Democracia, cuya política socava su propia base
social, no cuenta más que con una mayoría de dos diputados. Es probable
que el primer semestre de 2014 vea el final de este gobierno sin
aliento y que se añadan al calendario las elecciones legislativas,
llevando a SYRIZA al poder.
SYRIZA de camino al poder
Nacida en 2004, la coalición de la izquierda radical SYRIZA se
convirtió en las elecciones de Junio de 2012 en la primera fuerza de
oposición y la segunda del país. Los dieciocho meses transcurridos han
visto sufrir una serie de inflexiones políticas en un sentido de
recentralización gestionaría, mientras que se hacía constantemente
objeto del fuego mediático y político de los “loros del sistema”.
Así, en este periodo reciente, Alexis Tsipras se ha mostrado
tranquilizador ante los acreedores afirmando, durante un discurso en
Texas, que Grecia no saldría en ningún caso de la zona euro por su
propia voluntad “pues las soluciones alternativas son peores y esto
sería un desastre para Europa”.
Esta posición, que garantiza a priori el respeto a los marcos de la
UE y de la eurozona, por otro lado está de acuerdo con las posiciones
del Partido de la Izquierda europea (expuestas en su reciente congreso
de Madrid), que decidió en Octubre presentar a Tsipras a la presidencia
de la Comisión Europea. Pero internamente, el escenario de una salida
forzada de la zona euro no se excluye, lo que lleva al “camarada
presidente” a abrirse a las observaciones de la izquierda del partido.
Si durante el último congreso SYRIZA ha adoptado unos textos
programáticos que establecían las grandes orientaciones de un gobierno
de izquierdas, parece en cambio que la dirección apunta a la gestión de
éstos ý de trabajos de comisiones internas por parte de la organización
de siete “foros temáticos de personalidades y movimientos”. Éstos buscan
abrir SYRIZA a personalidades procedentes de la socialdemocracia y
reformular las orientaciones programáticas.
Un ejemplo emblemático de esta “apertura”: la exdiputada del PASOK Louka
Katselli había votado a favor del primer memorándum de 2010, y todavía
sostiene que aquello era inevitable. La serpiente de mar de su
acercamiento a SYRIZA podría encontrar una modalidad concreta e estos
foros.
Durante este giro a la derecha, el congreso constituyente en Julio de
2013, que hizo de la coalición un partido unificado, ha permitido a la
dirección imponer la disolución del conjunto de organizaciones
participantes en SYRIZA. Esta medida buscaba hacer de la elección del
presidente un plebiscito, y acallar los desacuerdos expresados por la
izquierda del partido. Pero esto no impidió la constitución de la
Plataforma de Izquierdas, que agrupó al 30% de los delegados (más de
10.000 de los 35.000) y la permanencia de organizaciones revolucionarias
dentro de SYRIZA.
La construcción de una oposición a contrarreloj
La Plataforma de Izquierdas tiene como principal componente la
antigua Corriente de Izquierda de Synaspismós (eurocomunista, fuerza
mayoritaria de SYRIZA hasta el último congreso), dirigida por Panagiotis
Lafazanis, portavoz del grupo parlamentario del partido. Salido del
KKE, el Partido Comunista griego, que abandonó en 1991 para participar
en la construcción de Synaspismós, Lafazanis tiene vínculos y una
audiencia importante entre los trabajadores y los sectores sindicales de
SYRIZA.
Aunque reformista, su posicionamiento de clase más acentuado que el
de la mayoría y su compromiso con la perspectiva del socialismo hacen de
él la figura más conocida y radical del partido. A pesar de un
incontestable alejamiento de la herencia “patriótica” y estalinista del
KKE, las posiciones de la Corriente de Izquierda a menudo están marcadas
por un enfoque muy economicista de las cuestiones estratégicas, con el
tema del euro como punto central. Veremos que esta problemática
atraviesa a toda la izquierda griega.
Constituida a finales de 2012, la Red Roja (que se expresa en la web
Rproject) es el segundo componente de la Plataforma de Izquierdas. Es la
suma de tres organizaciones trotskistas de las que la principal, DEA
(Izquierda internacionalista de los trabajadores), cuenta con unos 250
militantes. Kokkino (Rojo), no tiene más que unos 40 desde la salida de
su minoría en 2012, que sostiene ahora a la dirección de Tsipras. APO
(Organización política anticapitalista) es una red más pequeña que gira
alrededor de un militante, Giorgos Sapounas.
Un proceso de unificación de DEA y Kokkino esá en curso pero no
debería completarse antes de otoño de este año. La principal causa es
que al ser el modo de intervención y las características organizativas
de estas dos corrientes bastante diferentes dar este paso obliga a ir
aún despacio.
Es en este doble nivel en que la posición de izquierda se estructura.
En esta etapa se deben señalar los siguientes logros: el resultado de
la plataforma en el congreso fue ampliamente retransmitido por los
medios, la existencia de una oposición interna es público y conocido por
todos. Por otra parte, a pesar de la tendencia natural de la Corriente
de izquierda a buscar acuerdos con la dirección, la actitud de la
plataforma se ha radicalizado ligeramente en el último período de
sesiones del comité central.
En Septiembre, ante un texto que consideraba bastante correcto
políticamente, se abstuvo emitiendo críticas de fondo. Luego en el
comité central de Octubre, la plataforma presentó un texto alternativo
sin someterlo a votación y absteniéndose respecto al mayoritario. Cuando
en Diciembre de 2013 votó contra la resolución política y el texto
sobre política europea de la dirección, publicó un texto alternativo. El
intento de la dirección el verano pasado de acallar las voces
discordantes con la publicación de una unidad ficticia estodavía hoy
muestra de un fracaso.
Sin embargo, la construcción de esta oposición interna está cargada
de limitaciones y debilidades. El grado de la integración de las
estructuras de la plataforma y de la Red Roja es aún muy débil o incluso
nulo. Por ahora, los militantes de los diferentes componentes siguen
interviniendo en el marco de sus organizaciones anteriores, lo que se
debe en parte a la gran heterogeneidad de las perspectivas contempladas
por unos y otros en caso de constitución de un “gobierno de izquierdas”.
Si DEA se autoexcluye de participar, Panagiotis Lafazanis y otros
dirigentes de la Corriente de Izquierda podrían ocupar puestos
ministeriales. Así, mientras que algunos quieren mantener su
independencia organizativa y dicen estar preparados para asumir uan
eventual ruptura, otros (mayoritarios) juegan la carta de la crítica
constructiva y la moderación frente a la dirección. Esto complica la
estructuración de la oposición en el plano local y frena su capacidad
para ganar y organizar a los miembros de SYRIZA.
La Red Roja es el ala más radical de SYRIZA, pero sigue siendo en
gran medida tributaria de los diputados de la Corriente de izquierda en
impulsar la oposición en las instancias del partido y en el grupo
parlamentario. La Plataforma de Izquierdas cuenta entre sus filas con 8
de los 71 diputados de SYRIZA, de los cuales 2 son de DEA. La
conservación de organizaciones separadas por parte de los iniciadores de
la Red Roja presenta un problema a medio plazo.
El acuerdo en el que la dirección había consentido consistía en dejarles
un “plazo razonable” para disolverse en las estructuras del partido,
plazo jamás definido. La interpretación de ese plazo razonable
indudablemente significa que está ligada a los acontecimientos políticos
generales, y la voluntad de la dirección no es sobrecargar demasiado
tiempo a uan oposición interna, por otra parte ilegítima desde el punto
de vista de los estatutos del nuevo partido reunificado.
ANTARSYA y el frente común
La coalición anticapitalista ANTARSYA reagrupa desde 2009 a una
decena de organizaciones de extrema izquierda de tradición diversa, de
las que OKDE-Spartakos es la sección griega de la Cuarta Internacional.
Las fuerzas más estructuradas dentro de ella son NAR (Nueva Corriente de
izquierda), salida de una antigua escisión del KKE, y SEK (Partido
Socialista de los trabjadores), vinculada al SWP británico. Sin
representación en el parlamento, obtuvo el 0,33% de los votos en las
elecciones de Junio de 2012.
ANTARSYA lanzó en Junio de 2013 una propuesta para las elecciones
europeas a las fuerzas de la “otra izquierda”. Esta convocatoria se
tradujo en una reunión el pasado 3 de Octubre en la que participaron
seis organizaciones: ARAN (Reconstrucción de izquierda), escisión
trotskista de NAR, EEK (Partido Revolucionario de los trabajadores),
ligado al PO argentino, OKDE, Lucha Obrera, Combate Obrero (grupo en
constitución del KKE) y Plan B. Si la mayor parte de ellas se sitúa en
la puesta en marcha de un frente común, es la negociación con el Plan B
la que concentra todos los debates.
Este movimiento creado hace dos años por Alekos Alavanos, que fue
presidente de Synaspismós y portavoz de SYRIZA antes de Alexis Tsipras,
reúne a personalidades bastante influyentes mediáticamnete pero sin base
militante. Es heterogéneo políticamente, al ser Alavanos miembro
saliente como Lafazanis de la izquierda de Synaspismós. Cuenta también
en sus filas con el grupo Parémbasi (Intervención), escisión de un grupo
maoísta que apoya hoy a la mayoría de Tsipras en SYRIZA.
El discurso del Plan B está centrado en la salida del euro como
principal medio de reconstruir el aparato productivo griego (a través de
un dracma devaluado) y la cancelación de la deuda. Esta postura
aparentemente más radical que la de la dirección de SYRIZA es relativa:
este monetarismo obsesivo con el euro no ha desembocado en un programa
de ruptura anticapitalista, sino en el salvamento económico del país en
el marco del sistema burgués y un refuerzo de la retórica patriótica.
Esta idea de reconstrucción de un capitalismo nacional contra el
imperialismo, apoyada en una concepción estratégica etapista, es el
primer desacuerdo con ANTARSYA.
El segundo reside en el hecho de que Alavanos sostiene y apuesta por
que este programa avanzado en el frente común sea bastante “razonable”
para no asustar a la pequeña burguesía. De este modo, la cuestión de la
salida de la UE se elimina (mientras que la salida de la eurozona se
avanza como tema central), aunque esta reivindicación ya no sería
comprensible. Para ANTARSYA los dos puntos están indisociablemente
ligados.
Por último, existe también un desacuerdo serio sobre la inmigración.
Si ANTARSYA apoya la idea de la regularización de todos los inmgrantes,
Alavnos insiste en la derogación de los acuerdos de Dublín II para que
puedan abandonar el país...dejando entender que son demasiados en
Grecia.
La propuesta de declaración conjunta formulada por ANTARSYA tras la
reunión del 3 de Octubre fue rechazada por el Plan B debido a que era
demasiado anticapitalista. Posteriormente se retomaron nuevas
discusiones sobre bases muy edulcoradas. ANTARSYA se ha dividido en tres
sectores: los “neoalthusserianos” de ARAN y ARAS (Agrupamiento de
izquierda) mantienen una alianza con el Plan B por poco que éste
clarifique su posición sobre la salida de la UE (apoyándose en que una
parte del Plan B está más a la izquierda que Alavanos).
Por su parte, NAR piensa poder cerrar un acuerdo haciendo adoptar al
Plan el programa básico de ANTARSYA. Por último, las organizaciones
trotskistas SEK y OKDE-Spartakos consideran que no se reúnen las
condiciones para una alianza con el Plan B, pero en cambio sí defienden
la alianza con otras fuerzas que están impicadas en el proceso y no
participan por ahora en la coalición anticapitalista.
De forma paralela a estas discusiones, ANTARSYA dirige la campaña
contra la presidencia griega de la Unión Europea. El 8 de Enero, la
manifestación que convocaban todas sus organizaciones en bloque fue
prohibida y reprimida brutalmente por la policía. El KKE y SYRIZA
condenaron esta prohibición sin llamar a la manifestación, mientras
Tsipras boicoteaba la fiesta oficial de la inauguración. La ausencia de
la mayoría de la izquierda esta vez es más lamentable que en 2003, la
anterior presidencia griega había logrado una campaña masiva y unitaria.
ANTARSYA está en el corazón de las movilizaciones populares desde
2010, lo que no se ha traducido en aumento importante de sus tendencias
sindicales tanto en el sector público como privado. En el último
congreso de ADEDY, la federación de trabajadores públicos, obtuvo dos
representantes en el comité ejecutio (también dos para el KKE, tres para
SYRIZA). En la unión local de Atenas de la federación del sector
privado GSEE, la izquierda tiene 16 puestos de 31y la izquierda
anticapitalista ya es mayoritaria en la federación de profesores.
Estos resultados sin precedentes dan a ANTARSYA nuevas perspectivas para
pesar en los acontecimientos futuros. Cualquiera que sean los avances
parciales y las dificultades encontradas de unos y otros, el próximo
periodo será otra vez de enfrentamientos y tests políticos, sin duda en
el contexto nuevo de una izquierda en el poder...y de un Amanecer Dorado
siempre vivo como segundo partido de la oposición.
A pesar del arresto de sus dirigentes tras el asesinato del rapero
Pablos Fyssas, el partido fascista consigue mantener los porcentajes de
2012. Aunque subestimado de forma regular en todas las intenciones de
voto, algunas encuestas lo colocan peligrosamente delante de Nueva
Democracia para las próximas elecciones. Un elemento que deberá ser
tenido en cuenta para la izquierda revolucionaria en el próximo ciclo
político.
http://npa2009.org/content/la-gauch...
Traducción de Tomás Martínez para Izquierda Anticapitalista