OKDE-Spartakos, organización de ANTARSYA, sección griega de la IV Internacional
Polarización social y política
A pesar de las inevitables distorsiones con que se reflejan en las
urnas las correlaciones sociales y fenómenos, las elecciones de Mayo
señalan claramente la cada vez más agudizada polarización social entre
capital y trabajo. Al mismo tiempo se consolida una geografía política
con dos extremos hinchados cerca del 40%, la izquierda y la derecha, y
un enfermizo e inestable centro.
La polarización social no se traduce directamente en la política.
Ciertamente la izquierda registra los mayores porcentajes de apoyo en
los asalariados, los pequeños empresarios y desempleados, mientras el
bloque gubernamental y principalmente Nueva Democracia, tienen la
primacía en la burguesía, los empresarios, pero también un importante
sector de las clases medias y bajas rurales.
Los barrios obreros y populares que tradicionalmente pertenecieron
tradicionalmente a PASOK han pasado a SYRIZA. Las clases medias vienen
en ruptura con el bloque del gobierno y el partido de izquierda se
convierte por poco en el primero entre ellas. Los jóvenes y los parados
de larga duración votan a la izquierda mientras los mayores, en quienes
sobreviven todavía algunos vínculos con el sistema político anterior a
la crisis, más hacia la derecha.
Sin embargo aparece por otra parte una polarización política incluso
más marcada en las regiones obreras y populares: los porcentajes más
elevados de la izquierda son correlativos con el apoyo más alto a
Amanecer Dorado, y en un porcentaje menor a ANEL (Griegos
Independientes, derecha nacionalista).
Amanecer Dorado registra sus porcentajes más bajos en los asalariados y
en los lugares de trabajo organizados, y los mayores en empresarios y
hombres de negocios. Sin embargo concentra también a los jóvenes
desempleados y a sectores populares, demostrando que consigue desviar el
enfado y la desilusión de una parte de las clases populares en una
dirección reaccionaria de odio al inmigrante, a la izquierda y en
general al diferente o al más débil desde una perspectiva de clase.
La característica principal del paisaje político actual es la
continua crisis del sistema político burgués, y principalmente la
descomposición del bloque gubernamental. A lo largo de dos años el
gobierno (incluida DIMAR, Izquierda Democrática) ha perdido más de 15
puntos. Esta crisis se condensa en particular en el PASOK, que celebra
de manera cómica que bajo el nombre de El Olivo logró perder sólo un
tercio de su fuerza.
El PASOK se ha derrumbado del 40% al 8% en 5 años debido a que
precisamente se ha derrumbado su compromiso social concreto (siempre
bajo el dominio de los intereses de clase del capital) en el que se
apoyaba su poder durante décadas. La clase obrera lo abandonó
masivamente, viendo ya que el PASOK no está dispuesto a hacer la mínima
concesión a los trabajadores en relación con ND.
La mayor masa de votantes y ex miembros del PASOK, de modo inestable y
con vagas aspiraciones, se mueven hacia la izquierda, aunque una parte
disuelta política y socialmente gira a la extrema derecha.
Nueva Democracia, por el contrario, alimenta principalmente a Amanecer
Dorado, aunque también hay votantes que se mueven, con vacilaciones y
ritmos más lentos, hacia la izquierda. Es la primera opción de la
burguesía griega y de sus aliados europeos. Tiene una funcionalidad de
clase más clara que el PASOK y es seguro que seguirá siendo el principal
centro político del capital en el próximo período. Por esta razón, a
pesar de la caída de 7 puntos, ND no se derrumba. Sus perspectivas a
medio plazo son nefastas y la burguesía está obligada a buscar vehículos
alternativos.
Las formas híbridas que imposibilitan incorporarse con claridad en
los polos políticos se volatilizan. El hacha cayó esta vez sobre el
oportunismo de DIMAR (Izquierda Democrática), que parece que traduce el
mensaje electoral en que hay que girar a la derecha con la incorporación
definitiva de su mayoría de centro-izquierda.
ANEL (Griegos Independientes, derecha nacionalista) sobreviven con
gran dificultad, viendo al sector de la burguesía que los apoyaba volver
a Nueva Democracia y su base popular ser arrastrada por Amanecer
Dorado. El Río, a pesar de que registró un buen porcentaje, no consiguió
su misión, que era convertirse en el tercer partido. El futuro del
recién nacido proyecto de centro-izquierda neoliberal es más que
incierto.
Un aspecto particular de la crisis política, de la crisis de los
partidos burgueses y de la polarización social, es la victoria del
minoritario Partido de la Igualdad, de la Paz y de la Amistad en Ródope y
Xanthi y la toma de bastantes municipios por sus candidatos. La
sumisión de la minoría de la región de Tracia a los partidos del poder,
sobre todo al PASOK, ha estallado, y la cuestión de la minoría aparece
de nuevo de forma explosiva en el mapa político.
La represión histórica y sistemática que ejerce el estado griego sobre
los grupos étnicos turcos, pomacos y gitanos de Tracia ya no puede
quedar inadvertida, a pesar del ansioso esfuerzo de los medios de
comunicación y del gobierno de silenciarlos y a pesar de la indiferencia
de la izquierda parlamentaria. No es posible una intervención política
sustancial en Tracia si se ignora lo que vota la población musulmana y
sin posiciones claras en la defensa de sus derechos.
Está claro que el sistema no se desestabiliza a pesar de las
declaraciones europeas y del gobierno de todo tipo en sentido contrario.
La brecha que abrió la crisis y los grandes conflictos de clase, a
pesar del relativo estancamiento de las luchas obreras y sociales en los
últimos dos años, está lejos de haberse cerrado.
La situación política actual no puede resolverse sin grandes
enfrentamientos políticos y sociales entre el bloque burgués de poder y
el movimiento obrero y popular organizado. Por lo tanto, las premisas
políticas de la estrategia ofensiva elegida por la izquierda
anticapitalista y revolucionaria en el período después de la aplicación
de los memorándums son válidas también hoy.
En primer lugar sigue siendo una necesidad importante el desarrollo de
un movimiento de derrocamiento y de levantamiento popular y obrero que
derribe al gobierno de coalición Samaras-Venizelos, dando de hecho
respuesta a las falsas ilusiones que alimenta el lema “El 25 votamos, el
26 se van”.
Fuerzas y límites de la izquierda
La victoria de SYRIZA en las pasadas elecciones europeas, pero
también en bastantes municipios en la región del Ática, tiene una gran
importancia simbólica, sobre todo porque desalienta a la burguesía e
intensifica la crisis política. Al mismo tiempo, la rápida
socialdemocratización de SYRIZA y el buen clima de encuentros con SEB
(la patronal griega), a pesar de que muestran que una parte de la
burguesía confiaría en SYRIZA, no son garantías suficientes para el
capital.
A diferencia del PASOK de la década de los 80, SYRIZA no está en
posición de controlar política y organizativamente los sindicatos, lo
que la hace menos atrayente como posible herramienta de control de clase
en manos de la burguesía. Y naturalmente, ésta no tiene ningún motivo
de aceptarla mientras la presión de los movimientos siga siendo pequeña.
El capital no dio la bienvenida al primer puesto de SYRIZA, y mucho
menos a la reducción de la fuerza electoral del gobierno.
Sin embargo, ni las inmediatas consecuencias políticas ni la dinámica
aparentemente subversiva del predominio de SYRIZA en las elecciones
europeas deben subestimarse. En primer lugar, el gobierno no afronta
problemas de estabilidad ya que dispone de bastantes diputados y con la
posibilidad de ampliación gracias al grupo de los independientes.
Aunque es un hecho sin precedentes que un gobierno sólo obtenga un
tercio de los eurodiputados, el resultado de las elecciones no es tal
como para crearle un problema de supervivencia. El 25 de Mayo votamos
pero el 26 no se fueron: el lema central de campaña de SYRIZA fue más
bien un chantaje electoral para concentrar todo el voto
antigubernamental más que un proyecto real.
El consuelo que busca Nueva Democracia en el hecho de que SYRIZA la
adelantó sin aumento de votos ni porcentaje es de risa. Sin embargo, es
cierto que no se conformó un flujo masivo hacia la izquierda, y en
cualquier caso, el pequeño ascenso de este voto no se dirigió a SYRYZA,
sino al KKE y a ANTARSYA.
La pérdida de confianza de las capas medias en los partidos del
gobierno no va en bloque a la izquierda, sino que presenta
características de fragmentación irregular, reforzando también a la
extrema derecha y permitiendo la reconstrucción del centro. Por lo tanto
el resultado de las elecciones no puede describirse como de “giro a la
izquierda”.
La responsabilidad política que tienen para el conjunto de la
izquierda las direcciones de KKE y SYRIZA por retrasar la movilización
social es enorme. El verano pasado el movimiento obrero tuvo la
oportunidad, por medio de la intensificación de las luchas, de derribar
al gobierno de coalición.
La decisión de los profesores de ir a la huelga en Mayo, la ocupación de
la ERT (radiotelevisión griega) por parte de los trabajadores, la
segunda huelga de profesores y el estallido del movimiento antifascista
tras el asesinato de Pablos Fyssas, que dio la oportunidad de vincular
el antifascismo y la indignación obrera, crearon una mezcla social
explosiva para Samaras y Venizelos.
Sin embargo la opción por la espera electoral que ha tenido y tiene la
dirección de SYRIZA, junto con la negativa a intensificar la lucha para
que no se beneficie SYRIZA que sigue la dirección del KKE, permitieron a
la burocracia sindical de GSEE y ADEDY debilitar las luchas. Las
repetidas huelgas generales que necesitaba la ERT no llegaron, la
respuesta obrera antifascista que necesitaba el movimiento no implicó a
los sindicatos.
Por eso la polarización política es muy intensa pero aumenta a ritmos
muy moderados en el último período. Esto muestra también los límites
del entusiasmo que provoca en los trabajadores y oprimidos el componente
dominante de la izquierda y su proyecto. SYRIZA fue votada en las
elecciones europeas y en la región del Ática, es decir, en aquellos
enfrentamientos electorales que se destacaban como más “centrados”, pero
no arrastró a la gente con el lema “tres urnas, un voto”.
Aunque ganó en la región más grande, perdió 11 de 13 y en sólo dos se
encontró en la segunda vuelta. Mientras allí ganó en muchos municipios,
en otras partes su presencia en las elecciones municipales fue muy
mediocre. Por supuesto este fenómeno guarda relación con la
supervivencia de las relaciones comerciales con los gobiernos locales,
que tomaron un nuevo impulso con la adjudicación de la gestión de la
patronal.
A nivel local, el sistema político presenta mayores resistencias que a
nivel estatal. Pero esto no basta para explicar la asimetría de los
resultados electorales de SYRIZA. Está claro que el voto a SYRIZA es
para una gran parte de las clases populares que la apoyan un voto del
mal menor, y no mucho más que una herramienta para hacer que caiga el
gobierno.
Las expectativas son reducidas y el voto no se traduce en una
militancia activa como sucedía en el período anterior a las elecciones.
La misma persona que elige a SYRIZA para el gobierno del país puede que
en las regiones, en su ciudad, su sindicato o asociación estudiantil
apoye o se movilice por el KKE o por la izquierda anticapitalista. Esto
significa que el apoyo de la clase obrera y de los oprimidos a SYRIZA no
está cerrado con llave, la conciencia todavía es fluida y cambiante y
las posibilidades para la izquierda anticapitalista todavía son muy
grandes.
El KKE parece satisfecho con la pequeña recuperación parcial de los
votos perdidos en Junio de 2012 (del 4,5% sube al 6%, pero muy por
detrás del 8’5% de Mayo de 2012) y la conquista de 4 municipios. El
aguante relativo del KKE, a pesar del derrotismo, sectarismo y política
aislacionista de su dirección, muestra que sigue teniendo importantes
raíces populares. Si se cuentan los muy bajos resultados en las
regionales, donde la presión de SYRIZA era mucho menor, el optimismo no
parece justificado.
En cualquier caso, la izquierda ha sido capaz de controlar dos
regiones y bastantes municipios. Esto acarreará de todas formas grandes
presiones de adaptación política a través de la gestión a nivel local.
La izquierda anticapitalista, conservando el derecho a apoyar cualquier
medida progresista adoptada por los gobiernos de izquierda municipales o
regionales, y aunque en muchas ocasiones pidió el voto crítico para la
izquierda reformista en la segunda vuelta, no tomará responsabilidad
política ni se comprometerá a priori con ninguna alcaldía.
Amanecer Dorado
El ascenso de Amanecer Dorado como tercer partido, aunque esperado y
conocido por las encuestas en los últimos años, es un fenómeno que
necesita un tratamiento radical e inmediato. La corriente neonazi es ya
profunda en la sociedad, expresando la ira y venganza de los sectores
que ven que su fuerza económica se destruye y sus vínculos con el poder y
representaciones políticas tradicionales se reducen, pero sus
tradiciones conservadoras y situación individualizada no les permite
girar a la izquierda.
Sociológicamente Amanecer Dorado representa una alianza de
empresarios de todos los niveles con desempleados arruinados. Pone
énfasis más en las edades medias y en ese sector de la juventud que
abandona la educación primaria y permanece fuera de la universidad en
los barrios populares más que en los ricos. Desde este punto de vista es
el agente del capital en los sectores pequeño-burgueses y populares.
Está claro que las persecuciones que se vio obligado a poner en
marcha el gobierno contra los nazis, a pesar de que fueron un duro golpe
para Amanecer Dorado, no son suficientes por sí solas para poner freno
al peligro fascista. La estrategia del “arco constitucional o
democrático”, es decir, el compromiso con el gobierno, estado y la
policía, que alimentaron y protegieron sistemáticamente a los nazis, es
un profundo error en el que ha caído SYRIZA.
Además de ser una falsa ilusión, este pacto no sólo ata a la izquierda
al carro de la legalidad burguesa y la neutraliza políticamente,
transformándola en la cola de la derecha y la socialdemocracia, sino que
en última instancia favorece a los propios nazis permitiendo que
aparezcan como los únicos frente a todo el sistema político.
La fuerza electoral de Amanecer Dorado subraya lo apremiante de la
intensificación de la acción antifascista. Por otra parte, los éxitos
del movimiento antifascista no permitieron obtener a la amenaza neonazi
mayores dimensiones. Amanecer Dorado fue obligado a una campaña
preelectoral con lemas muy pulidos y referencias racistas relativamente
limitadas. No estaba en situación de hacer masivas concentraciones ni de
sacar batallones a la calle. Su agresividad, más allá de algunos
incidentes contra ANTARSYA, fue también limitada.
Sin el gran movimiento antifascista desencadenado el pasado otoño es
muy probable que los porcentajes de Amanecer Dorado fueran todavía
superiores y eventualmente los nazis hubieran alcanzado sus principales
objetivos electorales, que eran alcanzar las dos cifras en las
elecciones europeas y pasar a la segunda vuelta en las elecciones
municipales en Atenas.
Al fascismo no se le hace frente ni con apelaciones desde el gobierno a
la “justicia” ni con adulaciones a los votantes de Amanecer Dorado, que
no pueden ser llamados por el desconocimiento de la naturaleza asesina
de su organización. Se necesita un frente unitario de todas las
organizaciones obreras y de la acción de todas las organizaciones de
izquierda, amplias y combativas asambleas antifascistas en cada lugar de
trabajo y barrio y una movilización de masas con una sistemática
propaganda política en todos los niveles.
La izquierda anticapitalista, que en muchas ocasiones mostró muy buenos
reflejos, sin embargo sigue cargando con rigideces y subestima en cierta
manera la tarea de la lucha antifascista. Es necesario protagonizar un
nuevo ciclo de asambleas, campañas y manifestaciones, que tienen que
retomarse de inmediato.
ANTARSYA y la izquierda anticapitalista
ANTARSYA dio la batalla de las elecciones desde una posición difícil.
La primera razón era externa a ella: la tendencia de los trabajadores a
votar el mal menor, SYRIZA, para hacer caer al gobierno, opción que
atraía el voto no sólo en las elecciones europeas sino en las otras dos
urnas. Pero la segunda razón era interna y tenía que ver con el mal
ambiente y la división interna que predominaba en sus filas. Básicamente
la ruptura que abrió nuestro proceso de concurrencia electoral, un
debate de carácter estratégico, no se ha cerrado antes ni después de las
elecciones.
Independientemente de todos los otros factores, ANTARSYA participó en
solitario como fuerza soberana en las elecciones con un importante
sector favorable a ello pero también con organizaciones enteras
disconformes, algo que indudablemente no podía no tener consecuencias.
A esto habría que añadir el hecho de que en el período anterior
ANTARSYA planteó de manera insuficiente y en muchas ocasiones
erradamente el programa anticapitalista de transición que es necesario
en las condiciones de la crisis. La aislada y repetida mención al tema
de la UE y el euro, independientemente de la importancia política que
tiene la oposición a estos mecanismos capitalistas e imperialistas
internacionales, muy confusa programáticamente, se comprobó que no es
atrayente.
La ausencia de consignas directas como el aumento de los salarios y
la prohibición de los despidos por una parte, y de exigencias que
colocan la cuestión del poder por otra, no se compensan con un mayor
énfasis en la salida del euro y de la UE. El lema “el poder y la riqueza
en manos de los trabajadores” entró sólo en el último cartel y después
de las insistentes protestas de OKDE-Spartakos. El control obrero, nudo
fundamental en campañas anteriores, esta vez se quedó en la sombra.
La izquierda anticapitalista no puede esperar un lema mágico que
lleve a la gente a su lado. Pero por el contrario puede impulsar con
claridad e insistencia todos los ejes del programa de transición y del
proyecto revolucionario, principalmente en un período en el que la clase
obrera busca respuestas conjuntas.
Sin embargo en las elecciones regionales, al igual que en bastantes
municipios, las fuerzas de ANTARSYA, en colaboración en algunas
ocasiones con otras organizaciones revolucionarias y anticapitalistas,
tuvieron un resultado muy positivo: el 2,4% y aproximadamente 130.000
votos en las regionales (30.000 más que en 2010) es un claro indicio del
reconocimiento estatal y el alcance que tiene una corriente
anticapitalista por primera vez en Grecia.
Parece que la clase obrera no guarda resentimiento alguno a ANTARSYA por
no haber ido de la mano de SYRIZA en las elecciones de Junio de 2012. A
pesar de la disgregación de fuerzas, la desgana de un sector de
ANYARSYA a movilizarse y el retraso en el arranque de la campaña
electoral, la experiencia ha sido positiva debido al contacto con los
trabajadores, los desempleados y sectores populares y el diálogo
político con ellos.
Comprobamos que la imagen que tienen amplios sectores de la clase
obrera de ANTARSYA, como fuerza honestamente combativa, solidaria en las
luchas de los trabajadores y antisistema, es positiva y el proyecto
político revolucionario es mucho más conocido que en el pasado.
Por desgracia la batalla de las municipales, a pesar de que en
algunas ocasiones traía los mejores resultados, no se llevó a cabo de
forma unitaria. Cada organización sacaba su propia lista con personas
que en algunos casos no tenían ninguna relación con ANTARSYA. El nombre
de la organización se utilizó de manera unilateral y abusiva. En las
ciudades de Giannina y en Patra los candidatos de ANTARSYA no sólo
apoyaron sino que también entraron en papeletas rivales.
La lucha por el cabeza de lista, aparte de que tenía como
consecuencia última el que la mayoría aplastante de los elegidos
perteneciera a una organización concreta, derivó muchas veces en que la
mitad de ANTARSYA no apoyaba en la práctica al candidato local. Pero lo
más problemático de todo es que en muchas ocasiones compañeros y
componentes de ANTARSYA participaron en las listas de SYRIZA (en
Mitilene).
Sin embargo el resultado de las elecciones municipales, especialmente
en la región del Ática, es positivo. Pero en las europeas ANTARSYA no
pudo retener más que una pequeña cantidad del voto de las elecciones
regionales, hecho que no se explica simplemente por la existencia de
muchas más papeletas. Un 0,72% no es un buen resultado, a pesar de la
mejoría en relación con las europeas anteriores y las de Junio de 2012.
Es un objetivo para la izquierda anticapitalista el cómo conseguir
convencer a los militantes que están con ANTARSYA en las luchas que
apoyen nuestro proyecto también en las elecciones, donde en gran medida
optan por el “voto útil” a SYRIZA. La estabilización de la influencia
política de ANTARSYA en todos los niveles es un problema real que no se
ha solucionado. No obstante, el resultado no es tal como para poner en
discusión el futuro y la utilidad de un frente independiente de la
izquierda anticapitalista.
http://okde.org/keimena/okde_310514.pdf
Traducción de Tomás Martínez para Izquierda Anticapitalista