martes, 19 de enero de 2016

Revista de IZAR del mes de enero

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FRANCIA. Correos: pequeños pasos hacia una movilización nacional

El servicio de correos no ha conocido una huelga nacional masiva (aparte de las manifestaciones interprofesionales de 1995 a 2010) desde los años 70. Sin embargo, las huelgas locales son muy numerosas aunque muy aisladas. Es el fruto de la gran diferenciación de las condiciones de trabajo…pero también de la adaptación de las organizaciones sindicales a esta fragmentación de la condición de carteros.

Noviembre y el inicio de diciembre de 2015 han visto desencadenarse muchas huelgas de carter@s. En estas convocatorias o preavisos, el tema reivindicativo aparece con más frecuencia es el pago de la distribución por los carter@s de las credenciales para las elecciones regionales (los famosos “pliegues electorales”). El servicio de correos ha recibido una subvención de 60 millones de euros del estado para su distribución, ¡pero no paga el trabajo extra! O mejor dicho no paga cuando se enfrenta a una cierta correlación de fuerzas. El mensaje que se impone a los carteros es el siguiente: no importa la tarea adicional que sea, no queda más que aceptar cumplirla gratuitamente. Hoy a los trabajador@s de correos se les pide hacer varios trabajos a la vez.

En cuanto a la cuestión de los pliegues, es la misma en todas partes para los carter@s, contrariamente a las reestructuraciones que se han llevado a cabo deliberadamente y de manera desincronizada. Y en el pasado mes de diciembre se han visto por primera vez desde hace mucho tiempo preavisos de huelga presentados al mismo tiempo sobre una misma cuestión.

La idea de que es necesario por todas y todos movilizarse al mismo tiempo marca el camino. Una de las principales causas es el tamaño de los establecimientos: mientras que las sedes son generalmente más pequeñas, el servicio de correos lleva a cabo desde hace diez años una política de reconcentración de flujo de correo (y en menor medida de paquetes). El número de centros de clasificación ha bajado drásticamente, el 40% de las sedes ha cerrado en 10 años. Si un centro de clasificación se pone en huelga, el impacto en la producción es potencialmente mayor que antes.

La perspectiva de una movilización a escala nacional ha comenzado a debatirse tras los conflictos de estos dos últimos años, de los cuales una buena parte han sido largos, duros pero victoriosos, y llevadas a cabo de forma consciente para vincularlos unos  a los otros: las largas huelgas de 2014 en el 92, 91, 18, en Ajaccio, en París 15, y sobre todo la huelga regional masiva de carter@s en la baja Normandía en febrero de 2015. La prueba se ha hecho e diferentes contextos en los que era posible compartir luchas de varias oficinas y hacer recular a los patrones. Hay varios equipos, en CGT y Sud, que empujan en esta dirección.

Son estas experiencias las que explican la decisión tomada en el pasado octubre por la federación Sud-PTT de elevar a otros sindicatos la idea de una convocatoria de huelga nacional a principios de este 2016, que sería precedida de reuniones entre equipos sindicales para prepararla y dar continuidad. Nada garantiza que un proyecto tal tenga éxito, pero su existencia es un indicio de que la idea de una convergencia de luchas postales avanza.
 

viernes, 15 de enero de 2016

SOLIDARIDAD CON FRANCISCO MOLERO Y L@S COMPAÑER@S REPRESALIAD@S

Comunicado de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR
- Tamara y Ana. Pontevedra, tres años y un día. Huelga instalaciones deportivas 2010.
- Carmen y Carlos. Granada, tres años y un día. Huelga General 29 de marzo 2012.
- Mineros pendientes de juicio y 6 imputados. Asturies. Huelga general del 14 de noviembre 2012.
- Iván. Barcelona. Prisión preventiva. Sucesos de Can Vies.
- Miguel e Ismael. Madrid. Dos meses de prisión preventiva y pendiente de juicio. Marchas 22M.
- Patricia. Madrid. Tres años e indemnización. Parar un desahucio 2011.
- Dani. Detenido Marchas 22M.
- Pablo. La Rioja. Siete años y nueve meses. Sindicalista.
- Jorge. Logroño. Nueve años. Sindicalista.
- Noelia. Galiza. Prisión de un año y medio, ya van más de 7 meses en FIES.
- Los 5 de Askapena, Euskal Herria. 6 años cada uno. Solidaridad Internacional.
- Alfon. Madrid. Régimen FIES de prisión preventiva, 4 años de condena. Huelga General 14 de N. 2014.
- Y ahora. Francisco Molero. Málaga, cinco años. Rodea el congreso 25 de septiembre 2012.
Son algunos ejemplos de la escala de represión que el Estado español ejerce sobre aquéllxs que luchan y se organizan para defender nuestros derechos. Inyección de miedo para que los pueblos no se alcen. Abusos de poder sobre las trabajadorxs más concienciadxs a quienes se priva de libertad, se viola o se tortura física y psicológicamente.
Tras una transición que mantuvo intactos los aparatos represores del régimen franquista, éstos no han cesado desde entonces de cumplir su cometido: machacar cualquier atisbo de desobediencia de las clases populares, vulnerando sin tregua los derechos fundamentales.
Sin embargo, es precisamente en estos últimos años cuando más debilitado se muestra este hijo del miedo que es el régimen del 78, cuando más virulento se vuelve contra su pueblo, tal y como lo demuestran las incontables denuncias por abusos de lxs activistas, organizaciones sindicales, políticas y en defensa de los derechos humanos, y organismos internacionales. El andamiaje jurídico que está construyendo el actual gobierno encabezado por la ley de “seguridad ciudadana”, más conocida como la ley Mordaza, viene a intentar frenar de golpe el ciclo de movilizaciones que inauguró el 15 M hace ya casi un lustro.
Pero no debemos olvidar que, con Mordaza o sin ella, lxs activistas y militantes hemos sido reprimidxs. El anterior gobierno del PSOE, sin la ley Mordaza, multó, detuvo, reprimió en manifestaciones y desahucios, e incluso puso a activistas en “busca y captura” después de manifestaciones y otras actividades completamente legítimas. Por todo ello, exigimos la derogación de la ley Mordaza y seguimos denunciando la represión en cualquiera de sus formas, la ejerza el gobierno que la ejerza. Asimismo, exigimos la liberación sin cargos de todxs lxs compañerxs detenidxs por luchar.
Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR nos solidarizamos con el compañero Francisco Molero y el resto de compañerxs represaliadxs. Condenamos sin excepción cualquier tipo de represión ejercida por el estado con ánimo de frenar la movilización y la lucha de la clase trabajadora y la juventud. Entendemos que la única forma de frenar las medidas represivas del estado es a través de la autoorganización, la solidaridad entre lxs de abajo y la movilización sostenida. Mientras lxs que nos han llevado a esta situación de crisis y miseria, mientras los que nos echan de nuestras casas y puestos de trabajo, resultan impunes, nosotrxs sufrimos la represión por ejercer el legítimo derecho a pelear contra estas políticas. No nos van a mandar a casa con multas, detenciones, ni cárcel: estas actuaciones sólo nos dan más motivos para salir a la calle.
Apostamos por una gran movilización en Málaga por la libertad del compañero Molero, por lo que nos sumamos a la manifestación convocada por la Asamblea de apoyo a Molero el día 23 de enero a las 12:00 en la Plaza de la Marina. Pedimos además, todo el apoyo económico y la solidaridad con el compañero Molero, que tiene que enfrentarse a una multa de más de 16,000€.

jueves, 14 de enero de 2016

martes, 12 de enero de 2016

UN MAL ACUERDO EN CATALUNYA. DE LA MANO TENDIDA A LA MANO APRETADA

Comunicado de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR
Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR queremos valorar el acuerdo de gobernabilidad alcanzado ayer in extremis para Catalunya entre Junts Pel sí y la CUP debido a las implicaciones políticas y sociales que acarrean en el escenario político del estado, en el futuro de la izquierda anticapitalista catalana y en última instancia en la recomposición y horizonte de las fuerzas de ruptura con el régimen del 78 y el capitalismo.
Consideramos que el acuerdo firmado en los términos conocidos, llevado a término para evitar un escenario electoral en Marzo, es muy negativo para los intereses de la clase trabajadora catalana y del resto del estado, pues asume garantizar la estabilidad y agenda legislativa de un gobierno dirigido por Convergencia en el que la CUP, con un programa anticapitalista y por la ruptura, queda hipotecada totalmente a una opción opuesta diametralmente a la suya y renuncia por completo al eje de clase, que hemos defendido que no es incompatible con el nacional, con un plan de choque reconocido por la organización independentista como insuficiente y que no compromete a los poderes económicos y empresariales catalanes.
Y es que no es posible pretender acabar con las privatizaciones, el paro, la precariedad o la corrupción de la mano de un partido que las ha llevado a cabo en la anterior legislatura. O lo que es lo mismo, no es posible pretender a la emancipación nacional y de clase en Catalunya de la mano de la burguesía por muy catalana que sea.
La CUP ha apostado su propia organización, democracia interna y credibilidad política en el rechazo personalizado a Artur Mas y no a su proyecto político neoliberal que comparte mayoritariamente la coalición Junts pel Sí. En la portada de nuestra revista del mes de octubre de 2015 ya decíamos que “con Mas o con CDC al mando, no habrá Catalunya de l@s trabajador@s”. Ese es el problema. La CUP con su acuerdo crea ilusiones sobre el hecho de que sin Mas, el futuro gobierno presidido por CDC y la derecha catalana dejará de privatizar, recortar o robar a la vez que llevará adelante un verdadero proceso de ruptura con el estado español. Sin embargo eso es eso: una ilusión. CDC lo sabe y por eso sale ganando.
Con Mas o sin él seguirá aplicando las mismas políticas. CDC seguirá siendo, pero las contrapartidas de haberlo apartado suponen una “victoria moral” para la derecha catalana y el partido CIU , insignia de un régimen clientelar y corrupto en Catalunya (no en vano el nuevo president Carles Puigdemont es fiel heredero en denuncia de corruptelas) y abrazado a las políticas de recortes más agresivas en estos años de crisis. Creemos que se ha pasado de la “mano tendida” a la “mano apretada” y bien sujeta por la burguesía.
El acuerdo torpedea el alma anticapitalista de la CUP pues le obliga a garantizar la gobernabilidad con sus votos nunca en contra de Junts pel Sí, apoyos que se utilizarán para redefinir un nuevo marco de acuerdo político y fiscal dentro de la legalidad del 78. También la firma del acuerdo los humilla por parte de la burguesía catalana al instarles a asumir responsabilidades por torpedear el proceso de ruptura con el estado español. El nuevo gobierno salido de la investidura fruto de esta firma será el de una mayoría interclasista dirigida a negociar con el estado.
Más allá del cambio de cromos al ser inevitable que Artur Mas diera un paso atrás (o al lado) como condición indispensable para que la CUP continuara debatiendo, seguirá siendo la burguesía catalana la que mantendrá el timón de un proceso soberanista sobre el que tensionar el eje con el estado español. No hay diferencias en los intereses entre las oligarquías políticas y económicas en Catalunya y en el resto del estado y en los acuerdos en cómo gestionar la austeridad y de cargar la crisis sobre las espaldas de la mayoría trabajadora.
Para que la lucha por la emancipación nacional sirva también para la emancipación de clase seguimos creyendo más necesario que nunca construir un programa para romper con el sistema capitalista, y a su vez que este proceso sea dirigido por la clase trabajadora, en total independencia respecto a la burguesía y sus organizaciones, como es el caso de Junts pel Sí. En Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR seguiremos defendiendo esta perspectiva basada en la movilización, en Catalunya y en el resto del estado, para romper con el régimen y sus políticas capitalistas.


viernes, 8 de enero de 2016

CONGRESO NACIONAL DEL KURDISTÁN : EL ESTADO TURCO ATACA A NUESTRO PUEBLO

Tras el golpe de estado perpetrado contra las elecciones del 7 de junio de 2015, bajo el mandato del presidente Erdogan, el estado turco ha lanzado una guerra en toda regla contra el pueblo kurdo. El estado como es su costumbre, está utilizando métodos sucios, incluso ha llegado a desplegar al ejército de marina en Kurdistán. Durante varias semanas se han implantado toques de queda en muchos pueblos y ciudades de Kurdistán. Dichos toques de queda todavía siguen vigentes en Cizre, Silopi y Sur (Diyarbakir). También numerosos toques de queda han sido activados y desactivados en lugares como Nusaybin, Dargecit, Lice y Varto.
Hasta ahora, el estado turco ha asesinado a un total de 260 civiles en dichos pueblos y ciudades. La mayor parte de esas muertes han sido provocadas por el fuego de artillería de los tanques, cohetes explosivos y disparos de francotiradores. El estado turco está atacando a los funcionarios kurdos elegidos democráticamente, mediante juicios, relevando a los alcaldes electos de sus funciones y encarcelando a periodistas. La represión por parte de las fuerzas militares turcas está dirigida especialmente contra las mujeres y los niños.
Recientemente tres mujeres políticas kurdas han sido asesinadas extrajudicialmente en Silopi, distrito de Şırnak. Sêvê Demir, miembro de la Asamblea Parlamentaria por el Partido de las Regiones Democráticas (DBP), Pakize Nayir, Copresidenta del Consejo Popular en Silopi y Fatma UYAR, activista del Congreso de Mujeres Libres (KJA) fueron masacradas por las fuerzas de seguridad turcas en Silopi, durante el toque de queda que se prolonga por 23 días.
Encarcelamiento de Alcaldes/as. Desde las últimas elecciones, al menos 20 co-alcaldes/as del DBP han sido encarcelados. Algunos han sido relevados de sus funciones por orden del ministerio del Interior. Mientras se producen este tipo de acciones, el partido AKP continúa anunciando nuevas medidas. A partir de ahora, un administrador nombrado por el gobierno central, reemplazará a los alcaldes relevados a la fuerza de sus funciones. Los cargos electos están siendo socavados por burócratas impuestos.
Nuevas leyes contra los Miembros del Parlamento. Las medidas mencionadas anteriormente están siendo implementadas en los municipios, mientras que el presidente turco Erdogan, una vez más demuestra su intolerancia a cualquier nivel de crítica contra su gobierno, como las emitidas por los copresidentes del HDP Selahattin Demirtas y Figen Yuksekdag, haciendo un llamado a los fiscales del estado para que tomen medidas legales contra ellos. Tan pronto como Erdogan dijo “esa gente debe pagar un precio”, los sistemas judicial y legislativo ejecutaron acciones contra los copresidentes del HDP y contra otros parlamentarios del mismo partido. Es incuestionable que este tipo de medidas forman parte de un plan maestro estatal.
La confesión documentada del genocidio. Recientemente fue documentada la masacre perpetrada contra civiles en Kurdistán, aprobada por el estado turco. En un documento perteneciente al Mando de las Fuerzas terrestres turcas, en el contexto de estado de emergencia se especificaba lo siguiente: “Las consecuencias para el personal militar que no use sus armas de fuego por miedo a ser perseguido serán muy peligrosas” y la orden de usar armas está muy clara. En dicho documento se les da garantías a los soldados de no ser castigados por el asesinato de civiles.
Hace cien años sucedió con los armenios.  El régimen turco desea resucitar el genocidio que cometió a principios del siglo XX en contra de la población armenia (donde fueron masacrados un millón y medio de personas civiles) y en Dersim, Agri y Kocgiri (donde fueron masacrados centenares de miles de kurdos). Hace dos días el alcalde de Adana (del partido AKP) Huseyin Sozlu, en una declaración pública dirigiéndose a los kurdos en Turquía advirtió: “Terminaréis como los armenios”.
Erdogan anhela un régimen como el de Hitler. El presidente turco Erdogan declaró en un canal de TV oficial que deseaba un tipo de gobierno similar al que existió en Alemania bajo el mandato de Hitler. Erdogan lo describió de la siguiente forma: “Podemos observar gobiernos similares al de Hitler en Alemania, pero también podemos encontrar este tipo de gobierno en otros lugares del mundo”. Estas declaraciones fueron difundidas de forma masiva en los medios internacionales, sin embargo el hecho de que Erdogan utilice estos mismos métodos en contra de los kurdos no ha suscitado, de momento, reacción alguna.
Política de despoblación en Kurdistán. La gente que está resistiendo en contra de todos estos ataques, está haciendo todo lo que puede para permanecer en sus hogares. Por el contrario, el ejército turco está forzando a la gente de Cizre, Silopi y Sur a abandonarlos. Estos métodos ya fueron utilizados durante el período nazi, están siendo implementados en estas poblaciones a diario. El ejército turco está amenazando a la gente para que abandone sus hogares bajo el riesgo de ser masacrados.
Ciudades convertidas en campos de concentración. En el barrio de Bárbaros en Cizre al menos 7 mil personas han sido obligadas a abandonar sus hogares y a desplazarse a un polideportivo en el barrio de Yenisehir, en donde se les advirtió que tenían que abandonar la ciudad. La gente que no abandonó sus hogares están siendo sitiados por los soldados que disparan artillería pesada en contra numerosos barrios.
  • Pedimos a todas aquellas personas que exijan una cesión inmediata de las masacres perpetradas por el estado turco. 
  • Mientras que el Estado turco está negociando con la UE, también está masacrando, torturando, y encarcelando al pueblo kurdo en su propio país. ¿Por qué los estados miembros de la UE permanecen en silencio cuando se están violando flagrantemente los valores de la UE? 
  • En un acto evidente de venganza, el estado Turco está atacando a los kurdos, quienes están haciendo frente en primera línea contra las fuerzas bárbara del EI. ¿Por qué los miembros de la coalición anti yihadista permanecen en permanente silencio?
  • Hacemos un llamamiento al mundo entero y a la opinión pública internacional para que alcen su voz en contra del estado turco y de las masacres cometidas por Erdogan contra el pueblo Kurdo.
Congreso Nacional de Kurdistán (KNK), Enero de 2016


POR QUÉ LA CUP NO PUEDE CAPITULAR

Hasta hace unos pocos meses mucha gente de fuera de Catalunya no había oído hablar de las CUP, la Candidatura d'Unitat Popular, ahora en el centro del debate, la organización política anticapitalista y netamente independentista que nació de los municipios y entró en el Parlament apostando por la ruptura con el Estado español y con un programa de clase con el que también se quieren romper los vínculos con la Troika y por supuesto con esta Unión Europea. En su interior confluyen experiencias de luchas sociales, obreras, por la vivienda, feministas y por la defensa de la tierra.
La rica, multiforme y viva arquitectura política catalana, con el eje nacional muy bien asentado y en movimiento desde la Transición, ha hecho posible romper en el plano institucional la rara excepción de la izquierda abertzale en Euskal Herria. Ya en los años 80 y 90 habían crecido en el ámbito municipal, pero en las elecciones de octubre de 2012 dieron el salto autonómico con 3 diputados en una etapa acelerada del proceso soberanista nacido del fracaso del Estatut.
Su llegada contó con el apoyo de la izquierda anticapitalista catalana y estatal con la bienvenida y aplauso del independentismo vasco muy en particular. El eslogan fue “Ho volem tot” ('Lo queremos todo'): iban en serio. El periodista David Fernández debutó en las televisiones de todo el estado levantando la sandalia al gánster de Rodrigo Rato cuando la crisis golpeaba fuerte y su imagen puso nervioso hasta a Cayo Lara. Desde entonces hasta ahora han desbordado por la izquierda a ICV-EuiA y se han convertido en pieza clave para la mayoría independentista.
La izquierda anticapitalista y revolucionaria vemos con satisfacción cómo una fuerza radical y tan antagonista al régimen del 78 ha contribuido a agitar el rompecabezas del largo ciclo electoral sin renunciar a un discurso desobediente a las oligarquías políticas y económicas y con un programa rupturista y de clase a la vez que nacional. Bien vale el gesto como la cesión del espacio electoral a la huelga de Movistar o las muchas intervenciones en el Parlament apoyando luchas.
El terremoto del 27-S: la CUP en la encrucijada
La estrategia de las CUP - Crida Constituent siempre ha sido clara: romper con el estado español y sus políticas económicas, cerrar la etapa autonomista y avanzar en la República socialista catalana. El complejo escenario abierto de la última cita electoral del 27 de septiembre, jugada como plebiscito por un muy tocado president Mas en huída hacia adelante en la coalición Junts pel Sí, resituó a sus 10 diputados como determinantes para la gobernabilidad en un espacio binario: partes de una mayoría independentista y a la vez de izquierdas.
Sus votos son decisivos en el Parlament pero a la vez lo que allí ocurra determinará el mayor o menor protagonismo del proceso de emancipación nacional en el derribo del statu quo estatal, pues el derecho a decidir que defiende Catalunya Sí Que Es Pot, la confluencia de ICV-EuiA y Podem, se ha visto multiplicado electoralmente con la exigencia de Ada Colau a un referéndum de autodeterminación el pasado 20 de diciembre en unas urnas en que la papeleta de las CUP, que pedía la abstención, no estaba presente.
Los anticapitalistas independentistas tienen aparentemente una correlación de fuerzas más favorable en el parlamento pero un nudo gordiano en casa. Veamos ahora si es cierto. Mas y su conglomerado, toda la burguesía catalana y ERC de la mano, se han puesto de rodillas para recabar sus votos, pidiendo a las CUP que contradigan la palabra dada en campaña de que no investirían de ninguna forma al responsable de las políticas neoliberales y la corrupción del régimen catalán del que es heredero.
El martes 22 de diciembre terminaron las negociaciones entre JxSí y la CUP. JxSí presentó una propuesta de acuerdo que la Asamblea Nacional de la CUP habría de votar el domingo 27 de diciembre. El preacuerdo presentado por JxSí proponía medidas para la estructuración del nuevo Estado independiente (gobierno de concentración, nuevas elecciones, proceso constituyente y referéndum para aprobar la constitución de una nueva República catalana), pero siempre a través de la negociación con el Estado español.
Al mismo tiempo, JxSí propuso un plan de choque con medidas contra los desahucios, la pobreza energética y la pobreza infantil, y un renta mínima de inserción, ayudas a la dependencia y mejoras en sanidad y educación. La coalición de CDC y ERC promete hacerlo efectivo en un plazo de 18 meses. El gasto de estas medidas se valora un 96% menor del que la CUP propuso en su programa electoral. Además, JxSí propone la moratoria de la privatización de la empresa Aigües Ter de Llobregat hasta el proceso constituyente, pero manteniendo todas las demás. Un plan de choque paupérrimo, nada creíble y que no soluciona los problemas de las clases populares, que no hace más que demostrar que la élite social de Catalunya no está dispuesta a renunciar a ningún punto de su programa económico.
Por último, JxSí propuso un gobierno coral con una Presidencia formada Mas y 3 presidentes de comisiones delegadas sobre economía (Junqueras, de ERC), políticas sociales (Munté, de CDC) y relaciones internacionales (Romeva).
La propuesta de JxSí se presentó en la Asamblea Nacional de la CUP en la forma de 4 opciones de voto de acuerdo con distintos escenarios. Ante el empate en la votación final de la Asamblea Nacional del 27 de diciembre, el debate se trasladó a las asambleas territoriales, que, a través de delegados, transmitirán sus posicionamientos a la reunión del día 3 de enero en la que el Consejo Político de la CUP y el Grupo de Acción Parlamentaria decidirán si apuestan por investir a Artur Mas Presidente de la Generalitat o si, por el contrario, lo rechazan, lo que obligaría a celebrar nuevas elecciones en primavera.
Independencia para cambiarlo todo
La izquierda de todo el estado español está pendiente de la resolución de la CUP, porque lo que está sobre la mesa de debate, con todas las peculiaridades de la cuestión catalana, es la disyuntiva de "reforma o revolución" que está sacudiendo a toda la izquierda europea desde el inicio de la crisis. La CUP se debate entre dos maneras de entender el proceso de emancipación nacional: o una estrategia etapista que confía en una alianza táctica con la burguesía catalana, o una estrategia de ruptura en las calles con las instituciones políticas del sistema capitalista.
La vía etapista, representada en el concepto de "mano tendida en lo nacional y puño cerrado en lo social", impide ligar la emancipación nacional a la transformación social y entrega la dirección del movimiento por la independencia a los partidos de la burguesía catalana a favor de su propio proyecto de clase; proyecto que no pasa necesariamente por la soberanía del Estado catalán y en el que la confrontación con el Estado español es tan válida como la negociación, como ilustran el adaptacionismo y las constantes claudicaciones de Mas y CDC ante las presiones de Madrid.
Las instituciones políticas burguesas no permiten el derecho a decidir de ninguna manera. La autodeterminación no será posible sin una ruptura clara con el Estado, a través de la movilización social, la desobediencia civil y la construcción de nuevas instituciones en las calles que desafíen lo establecido. El caso de Grecia ejemplifica la necesidad de romper también con las instituciones de la Unión Europea para revertir de verdad las políticas de austeridad. No hay reforma posible de las instituciones que posibilite una ruptura "democrática" en el sentido estricto de la expresión, ni con el neoliberalismo ni con la opresión nacional.
Es por eso que la izquierda independentista tampoco debe dejarse engañar por cantos de sirena como los del líder de Podemos. Cuando Pablo Iglesias utiliza el derecho a referéndum de autodeterminación como condición para pactar, lo hace con la única razón de arrinconar al PSOE a la derecha y obligarlo a aliarse con PP y Ciudadanos, y a sabiendas de la imposibilidad de la reforma constitucional que promete y de que, en cualquier caso, el derecho a decidir es inasumible para una burguesía cuyo régimen político tiene la unidad territorial como uno de los pilares básicos.
Por todo ello, la emancipación nacional de Catalunya necesita de un movimiento anticapitalista que desenmascare a los representantes de la burguesía catalana y los muestre como obstáculos en el proceso, mantenga un programa con independencia de clase, basado en la movilización social y que no ceda el más mínimo terreno a los representantes de la burguesía catalana, dispuestos a dinamitar el proceso si se consiguieran a acuerdos satisfactorios con el Estado español para sus intereses como clase. Ahora toca que la izquierda independentista haga pedagogía y explique a la mayoría social catalana por qué no hay que investir a Mas y por qué no hay que avalar la gestión de la miseria, y cuál es la única vía para la independencia, una independencia que desemboque en una nueva sociedad.
Estamos en un punto de inflexión histórico en la lucha de clases en Catalunya que puede ralentizarse o acelerarse con una simple votación parlamentaria. La CUP no puede capitular ante quienes gestionan la crisis de los capitalistas con privatizaciones y recortes en los servicios públicos. La capitulación de la CUP supondría una derrota no solo para Catalunya sino para la clase trabajadora y para toda la izquierda del estado español y de Europa.
Tomás Martínez y Alberto Lozano, militantes de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR