viernes, 2 de junio de 2023

Sumar y Podemos: una división artificial


  


Cuando en la presentación de Sumar el pasado 2 de abril, Yolanda Díaz lanzaba algún dardo contra la tutela de Pablo Iglesias y éste respondía que "Podemos se siente víctima de una campaña de desprecios, insultos y ninguneos", quedó claro que asistimos a una confrontación entre ambas organizaciones pero, ¿es un debate en base a orientaciones políticas distintas o, por el contrario, es una disputa por liederar la "alternativa" electoral al PSOE?


Sumar y Podemos, la misma política con distintas siglas


En octubre de 2018, Pablo Iglesias escribía en Twitter: "La condición para llegar a acuerdos sobre la política social, sobre política económica y sobre derechos civiles es dialogar, dialogar y dialogar". En el acto en el Polideportivo Magariños de Madrid, Yolanda Díaz planteó que: "la política con mayúsculas es dialogar con el que no piensa como nosotras para llegar a acuerdos, acordar, unir voluntades, esperanzas y sueños". Un refrito de lo que ya proclamaba el pasado julio: "La política es escuchar, esuchar y escuchar con mucha calma. La política es dialogar, dialogar y dialogar. La política es tender la mano y después de escuchar y de dialogar, sí ser capaces de llegar a acuerdos, y ¿para qué? para cambiar la vida de la gente."

 

El 17 de enero de 2014, al salir del teatro del Barrio, Iglesias afirmaba que una minoría de privilegiados había secuestrado la democracia, Díaz también se hacía eco hace unas semanas al plantear que “uno de los grandes retos de Sumar es ensanchar la democracia”. Los paralelismos entre ambos discursos son más que evidentes, como lo son la práctica que han llevado a cabo. 

 

- Con Pablo Iglesias como vicepresidente las empresas del IBEX 35 obtuvieron 57.797, un 83,5% más que en 2019. El sector de la construcción, la banca y el sector energético duplicaron, triplicaron y hasta cuadriplicaron sus ganancias durante la crisis sanitaria. Los dueños de las 100 mayores fortunas del Estado Español son 5.375 millones más ricos hoy que antes del Covid. Mientras tanto, el artículo 135 de la Constitución sigue asfixiando nuestros servicios públicos; que los desahucios se dispararon en 2021 un 57%, siendo la cifra más alta en 5 años y que los intereses de los tenedores de la deuda y de los bancos siguen estando claramente por encima de los intereses de las familias. 

 

- Con Yolanda Díaz es más de lo mismo: basta solo con observar cómo aumentan los precios y los alquileres muy por encima de los salarios, sumados a una luz y gas cada día más caros y cómo la sanidad y la educación privada siguen mermando a nuestros servicios públicos. Mientras nuestra juventud vive asolada por un paro crónico y se elabora una reforma que rebaja la cuantía de las pensiones a nuestros mayores. Y por si todo eso fuese poco, cuando l@s trabajador@s deciden movilizarse por la subida de sus salarios, la respuesta es la represión al son de las tanquetas y de una ley mordaza que no se ha derogado. 

 

Sumar, Podemos y el proyecto reformista 

 

La aparición de Sumar no responde a ningún cambio de orientación política con respecto a Podemos. Sigue siendo en esencia el mismo proyecto político, que entienden Díaz y compañía que les permitirá afrontar mejor el nuevo periodo electoral.  Porque Sumar, al igual que Podemos, defiende una orientación política centrada en los procesos electorales y en tratar de alcanzar las instituciones para acabar aplicando políticas contrarias a las que defendían en sus orígenes. 

 

El problema al que se enfrentan tanto unos como otros es el mismo. Ni han estado ni están dispuestos a enfrentarse a los intereses de los más ricos. Algunas medidas han supuesto un ligero alivio temporal para l@s que acaben beneficiándose de dicha medida, pero no cambiará en ningún caso el problema de fondo. Ese es el problema central de este gobierno y de quienes lo componen se llamen Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Irene Montero o Yolanda Díaz. Y como no están dispuestos a realizar ese enfrentamiento, construyen herramientas políticas que no buscan agudizar la movilización y la conflictividad social en la calle, en los centros de trabajo y de estudio, sino marcos para alcanzar puestos institucionales para gestionar el sistema capitalista como simple muleta del PSOE en un cogobierno. 

 

Podemos-Sumar, pero no cambiarán nuestras vidas 

 

Los llamados a la unidad electoral de unos y otros, independientemente de si se da o no, ni sirve ni va a servir para responder a las consecuencias de esta crisis perpetua que ve como se disparan los precios sin que aumenten los salarios mientras se recrudecen las guerras inter-imperialistas y se hace cada día más palpable los efectos desastrosos del cambio climático. Para cambiar este escenario hace falta algo más que una u otra propuesta de gestión “progresista” del sistema capitalista. 

 

Las organizaciones políticas, los y las sindicalistas, los y las activistas que hacemos este mismo diagnóstico tenemos una responsabilidad para converger y para proponer otra hoja de ruta. Los estallidos sociales en países como Francia o Grecia se suma al aumento de las huelgas en el Estado Español y a la masificación de la lucha por la sanidad demuestran que dicha alternativa es posible. 

 

Para ello, los y las que tenemos como brújula la imposición de un programa de urgencia social mediante la movilización y las huelgas, con total independencia de quienes gobiernen, debemos tomar la responsabilidad de converger y de hacer converger a todos los y las que salen a la calle por los servicios públicos, las pensiones, el derecho a la vivienda, la subida de los salarios o los derechos democráticos, asumiendo que defender esas cuestiones significa en la práctica enfrentarse a los intereses de los que más tienen. 

 

Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR hemos lanzado varias propuestas al conjunto de la izquierda combativa y aunque la inmensa mayoría ha preferido obviarlas, no nos resignamos y seguiremos llevando a cabo esa política de aportar respuestas unitarias con aquellas organizaciones que nos han contestado. 

miércoles, 31 de mayo de 2023

Huelga general de transportes en Alemania



La clase obrera europea se está levantando contra el deterioro de sus condiciones de vida, debido a los incesantes ataques a los derechos y libertades conquistadas y un constante empobrecimiento, a causa de la precariedad laboral, las dificultades para acceder a una vivienda y recientemente una inflación que no se traduce en aumentos salariales.


A las importantes huelgas de Italia e Inglaterra le está sucediendo una lucha sin cuartel en Francia contra la reforma de Macron para acabar con la edad de jubilación a los 62 años que fue una de las mayores conquistas de Mayo del 68. Alemania tampoco es capaz de sostener la paz social y a mediados de marzo se movilizó el sector sanitario por la mejora de sus condiciones y en defensa de un servicio de salud público y de calidad, coincidiendo con las movilizaciones de igual carácter en el Estado español. 


En Alemania no existe una normativa que equipare los salarios al índice de los precios y la brutal inflación que azota al país desde hace más de un año está encontrando la respuesta de una clase trabajadora que en algunos sectores está perdiendo hasta un tercio de su capacidad adquisitiva. Pero sin duda la mayor demostración de fuerza de l@s trabajador@s en Alemania sucedió a finales de marzo cuando se produjo una de las huelgas más importantes de las últimas décadas, que logró paralizar todo el transporte del por tierra, mar y aire. 


Semejante huelga general del transporte y otros sectores públicos vinculados no se organiza de la noche a la mañana sino que responde a un proceso de acuerdos incumplidos y negociaciones improductivas. Tanto el sindicato de ferrocarriles y transportes EVG como el principal sindicato del sector servicios Ver.di han dirigido una huelga general que contó con un amplio respaldo social, a pesar de las orquestadas campañas mediáticas para criminalizar la huelga. Tanto es así que la afiliación sindical se disparó durante el mes de marzo y desde Ver.di, por ejemplo, apuntan el dato de 70.000 nuevas afiliaciones, lo cual vuelve a poner de manifiesto las infinitas potencialidades de las huelgas como el mejor instrumento de lucha de nuestro bando social. 


Los aumentos salariales exigidos por los diferentes sectores en lucha de entre 500 y 650 euros reflejan el descomunal ataque que están padeciendo los sectores populares en Alemania mientras asisten al impúdico aumento del gasto militar y sufren las múltiples consecuencias de una guerra en Europa cada vez más enquistada y más impopular. 


Cada vez más personalidades políticas y sindicales del ámbito de la izquierda se suman a los llamados públicos para acabar con la guerra en Ucrania, promoviendo procesos de paz, en vez de alimentar las llamas del conflicto, tal y como se está haciendo desde la Unión Europea y sus principales Gobiernos, todos presos del nuevo fervor otanista. 


La conflictividad social y la inestabilidad de todos los regímenes políticos del mundo sigue en aumento tras el impasse de la pandemia y la clase trabajadora en Europa no será una excepción, a pesar de que desde las academias se la de por muerta desde hace unas décadas. La crisis capitalista se ha cronificado y las viejas conquistas del proletariado europeo son inadmisibles para los dueños del capital, por eso no cesará sus ataques contra nuestras condiciones de vida y mientras antes organicemos la resistencia a nivel internacional, más cerca estaremos de una contraofensiva que acabe por expropiar a los expropiadores de toda riqueza. De lo contrario las consecuencias serán catastróficas no solo para las clases trabajadoras del mundo sino para el planeta en su conjunto. 


Aunque en nuestros días cueste percibir el inmenso poder de l@s trabajador@s del mundo, por la posición que ocupan en los procesos productivos y su capacidad de paralizarlos por completo, cuando los procesos de lucha se agudizan, las conciencian avanzan a pasos agigantados y entonces todo está en disposición de ser cambiado. 

martes, 30 de mayo de 2023

Por una candidatura unitaria, anticapitalista, revolucionaria y soberanista para el próximo 23 de julio

 




Ni reír ni llorar sino comprender

Las elecciones celebradas ayer han demostrado una cosa: la izquierda subalterna al PSOE, encarnada sobre todo por Unidas Podemos, ha sido castigada electoralmente. Por más que algunos/as intenten ocultarlo señalando otras razones, que el árbol no oculte el bosque. La razón esencial de este descalabro electoral es consecuencia directa de las políticas desarrolladas por esa izquierda desde los gobiernos en los que ha participado. A diferencia de ellos, el PSOE no pierde tantos votos, seguramente por aquello de que al parecer “gusta siempre más el original a la copia”.

La gente trabajadora y la juventud no han percibido un cambio sustancial en sus vidas durante estos años. Eso es así. Los “escudos sociales” no han sido tales y durante estos años hemos seguido siendo desahuciados/as, nuestro poder adquisitivo ha bajado, el precio de la luz y del gas ha aumentado, el precio del alquiler ha subido, los servicios públicos han seguido deteriorándose y privatizándose, la precariedad y la pobreza no ha dejado de incrementarse mientras las ayudas para sobrevivir han sido ridículas y/o directamente no llegan. Y frente a eso, cada vez más beneficios de centenares de miles de millones para las empresas del IBEX 35. Por esa razón aumenta la abstención y por esa razón ganan las elecciones el PP y VOX. Lo demás es una cortina de humo.

El orden de los factores no altera el producto

Yolanda Díaz, Alberto Garzón y Ione Belarra ya están abriendo la puerta a que SUMAR y PODEMOS vayan juntos a las elecciones generales. Si bien es cierto que esto seguramente mejore los resultados electorales de ayer, a nivel político, sin embargo, no tendrá ningún impacto. En efecto, esta enésima confluencia seguirá sin proponer un programa de urgencia social que responda a las necesidades vitales de los y las trabajadoras y de la juventud, que se enfrente a los intereses de los que más tienen y sin comprender que un programa así sólo se puede aplicar mediante la movilización sostenida de los y las que sufrimos las crisis.

Al contrario, siguen apostando por ser la muleta del PSOE, por gobernar junto a Sánchez y por hacer digerir, a los/as que sufrimos las consecuencias de la crisis, la política del mal menor. Esa película ya la hemos visto y sabemos como acaba. Desmovilización en la calle, desilusión a raudales que se traduce siempre en más abstención y nuevo incremento de las derechas.

¿A qué estamos esperando?

Hace ya meses que desde IZAR insistimos en lo mismo. La unidad de los y las militantes que nos movilizamos en contra de las políticas antisociales vengan de un gobierno de derechas o de un gobierno de “izquierdas” es más necesaria que nunca. Para dar confianza y reforzar las movilizaciones y las huelgas actuales, para visibilizar un programa de urgencia social que se enfrente a los intereses de los que acaparan las riquezas y que responda a las necesidades de nuestra clase, para acabar con las falsas ilusiones del cambio institucional, para dar una alternativa política a la izquierda subalterna del PSOE y que ésta entre en ruptura con la lógica del sistema capitalista que sólo ofrece miseria, guerras y destrucción del planeta.

El adelanto electoral y las próximas elecciones generales nos obligan a tomar nuestras responsabilidades. Tenemos 10 días para conformar unas listas unitarias que engloben a todas las organizaciones políticas que defienden esa misma perspectiva haciendo converger a militantes de diferentes tradiciones, trayectorias y sectores. Los sectarismos no conducen a nada. Volvemos a repetir lo mismo. Ninguna de nuestras organizaciones van a poder ocupar, por sí solas, el espacio político vacío que existe a la izquierda de SUMAR-UP. Los resultados electorales de ayer lo vuelven a evidenciar. No podemos actuar una y otra vez como si no existiera un debate abierto sobre la necesidad de una alternativa electoral unitaria de todos/as aquellos/as que llevamos años y años movilizándonos en la calle contra las políticas antisociales gobierne quien gobierne. Para todo ello, convocamos una reunión estatal unitaria y telemática el próximo sábado 3 de junio a las 12h.

29/05/2023

lunes, 29 de mayo de 2023

Ante el adelanto electoral el próximo 23 de julio y la ausencia de candidaturas anticapitalistas unitarias el pasado 28 de mayo, ¿A qué estamos esperando?



Ante el anuncio hoy de Pedro Sánchez de adelanto electoral y la ausencia de candidaturas anticapitalistas unitarias en los comicios de ayer, IZAR hacemos un llamamiento urgente y decidido al conjunto de las organizaciones políticas que se han opuesto a las políticas antisociales vengan de las derechas o del gobierno PSOE-UP para una reunión estatal unitaria y telemática el próximo día 3 de junio a las 12h con el fin de asegurar que el 23 de julio haya listas anticapitalistas, revolucionarias y soberanistas unitarias en el máximo de provincias posibles. ¿A qué estamos esperando?


Os dejamos aquí el llamamiento que ya lanzamos en febrero de 2023 y que ya iba en este sentido:

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¿A qué estamos esperando?

Un gobierno que no cumple con las aspiraciones de millones de trabajador@s

El gobierno que Pablo Iglesias denominó como el más de “de izquierdas de la historia” se habrá quedado finalmente muy lejos de merecerse tal denominación. Las políticas llevadas a cabo en materia de vivienda, salarios, servicios públicos, inmigración o pensiones no dejan lugar a dudas. Este gobierno, al igual que los anteriores, habrá elegido no enfrentarse a los intereses de los que más tienen gestionando una enésima crisis a su favor. 

Los datos son en ese sentido escalofriantes. Según la lista de Forbes, los 100 españoles más ricos han aumentado su patrimonio en20.620 millones de euros en el año 2021, lo que supone una ganancia de 206,2 millones de euros de media por persona: 8.429 veces el sueldo medio anual de 24.463 euros en el Estado Español, mientras que la pobreza ha aumentado en 2 millones de personas, pasando de 4 millones de personas en situación de pobreza severa en 2018 a 6 millones, en la actualidad, además de los 11 millones de personas en exclusión social. Las consecuencias de la pandemia y de la guerra no parece afectar a todo el mundo de la misma manera.

El anuncio de la reforma de las pensiones, realizado por el ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá hace unas semanas, va en este mismo sentido. Un aumento del cómputo general para calcular la pensión hasta los 28 años (antes 25 años), lo que supondría en la práctica bajar la cuantía de dichas pensiones. Una reforma que conecta directamente con la lógica de la subida de la edad de jubilación aprobada en su día por el gobierno ZP que ya está a los 66 años y 4 meses con la llegada de 2023.

Unas direcciones sindicales que defienden a capa y espada la paz social

Frente a esta situación las direcciones de las centrales sindicales mayoritarias han optado por no movilizar. Al contrario, su política sindical se ha centrado en blindar la paz social y tratar de acompañar al gobierno PSOE-UP. Las pequeñas movilizaciones llevadas a cabo en octubre por la cuestión del poder adquisitivo fueron sólo un lavado de cara frente a los miles de trabajadores y trabajadoras que se movilizan en sus centros de trabajo por aumentos salariales consecuentes.

Según datos oficiales, los salarios reales habrían sufrido ya la mayor caída en 40 años mientras las empresas superan los beneficios previos al Covid según el propio Banco de España. La política de dichas direcciones está siendo en ese sentido la de, por un lado, negociar con la patronal subidas salariales muy por debajo del IPC firmando unos convenios que no permiten recuperar el poder adquisitivo, y por otro, llevar a cabo una estrategia que impide la unificación de los sectores que se están movilizando potenciando a la larga la desmovilización.

Sin embargo, existen movilizaciones y huelgas importantes en diferentes sectores y diferentes territorios. Desde el sector del metal al del transporte pasando por el del automóvil o el de la hostelería, son numerosas las huelgas indefinidas que arrancan subidas salariales. Sin embargo, la orientación de dichas direcciones sigue siendo la de no tratar de unificar dichas huelgas por miedo a perder el control de dichas movilizaciones.

Es necesario que todas estas luchas converjan en un movimiento de conjunto por la defensa de los salarios y de los puestos de trabajo y para ello es central que las centrales sindicales combativas con implantación a nivel estatal o sólo territorial se pongan de acuerdo en una hoja de ruta que permita unificar a los y las que resisten en sus centros de trabajo.

¿A qué estamos esperando?

El resultado de estas políticas antisociales y de esta inacción por parte de las direcciones sindicales de las centrales mayoritarias a nivel estatal está beneficiando a la derecha y a la extrema derecha. Es muy probable que nos estemos dirigiendo en las próximas elecciones generales hacia un escenario parecido al de Castilla y León con un gobierno de coalición entre PP y Vox.

La mejor forma de evitar el reforzamiento de las derechas pasa por acrecentar las movilizaciones y las huelgas frente a las políticas antisociales vengan del gobierno que vengan. En este sentido, las organizaciones de la izquierda anticapitalista, soberanista y revolucionaria del conjunto del Estado Español tenemos una responsabilidad.

Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR, pensamos que la tarea de los y las revolucionarias hoy debería ser tratar de visibilizar un programa de urgencia social que respondiera al menos a la cuestión del aumento automático de los salarios y de las pensiones de acuerdo con el incremento del coste de la vida, a la defensa de los servicios públicos, a la expropiación de las eléctricas para ponerla al servicio de las necesidades de la mayoría y a la creación de parques de viviendas públicas para que nadie se quede sin techo.

Existen movilizaciones y huelgas en las que apoyarse. Sería muy útil que los y las militantes que participamos de dichas luchas nos coordinemos y debatamos sobre los pasos a seguir para extenderlas y reforzarlas. En esa tarea los y las activistas sociales consecuentes, los y las sindicalistas combativos y los y las militantes revolucionarias tenemos una responsabilidad.

Desde IZAR, proponemos organizar, junto con muchas otras organizaciones políticas que hagan el mismo diagnóstico que nosotr@s, una reunión pública en Madrid para debatir sobre estas cuestiones en la mayor brevedad posible. En las próximas semanas haremos llegar dicho llamamiento al conjunto de la izquierda política que se enfrenta a las políticas antisociales vengan del gobierno que vengan ofreciéndonos para debatir sobre esta propuesta.