Alex García, afiliado a CC.OO - Granada y miembro del comité de empresa de Mcdonald's-Estación.
Cuando finalizaba el año 2010 no esperábamos el giro de los acontecimientos en el inicio de este 2011. Es posible que para muchas personas de este Estado no se le de mucha importancia a lo que esta sucediendo desde el 11 de enero con la propuesta del pacto global por parte de las direcciones de CC.OO. y UGT con el Gobierno y la patronal. Desde CC.OO., sindicato al que estoy afiliado, empezábamos el año esperando la nueva convocatoria de huelga y el calendario de asambleas y movilizaciones para prepararla. Sin embargo, la dirección ha preferido aceptar el discurso neoliberal y condenar a la mayoría de la clase trabajadora del Estado Español a jubilarse a los 67 años y a una reducción de la cuantía de la pensión firmando dicho acuerdo el 2 de febrero y cerrando la puerta a nuevas movilizaciones.
El Gobierno, que sigue bailando al son de los mercados y de las agencias de calificación de la deuda, continúa ahora en el trámite parlamentario y con la paz social firmada su escalada de agresiones a los derechos de los y las trabajadores/as dispuestos a lo que sea necesario para el nuevo ajuste: las pensiones. Mientras tanto desde los sindicatos mayoritarios se abandona la senda del 29-S y cambiamos el rumbo hacia el gran pacto global en pensiones, reforma laboral y negociación colectiva.
Supuestamente, para ser socialmente responsables y por una serie de migajas en el proceso de negociación de las pensiones, incluimos en el saco la reforma laboral y la negociación colectiva. El resto del acuerdo, que no conocemos aún, debe estar todavía esperando en los cajones de la Moncloa. El objetivo es llegar a un acuerdo global, que en realidad parece más bien un mercadeo en el que hemos vendido la reforma de las pensiones a cambio de rebajar algunos aspectos negativos de la reforma laboral y la negociación colectiva. En la práctica, el acuerdo firmado, supone la adaptación de la dirección a las políticas neoliberales y aceptar que las consecuencias de la crisis recaigan sobre los sectores sociales más desprotegidos sin presentar si quiera un mínimo de batalla. Además, la ratificación del acuerdo también ha aparecido con el aumento de los datos del desempleo en enero, la cifra supone el doble del empleo que el gobierno quiere crear en 2011. Todo esto va a provocar una nueva crisis de legitimidad de la función de los sindicatos, ya que es incompresible para el conjunto de la clase trabajadora que se vendan nuestros derechos sin más. No es necesario hacer una clase de historia para entender cual ha sido el camino para la defensa y conquista de derechos laborales, económicos y sociales por parte de nuestros antepasados.
El capitalismo ha diseñado un nuevo ajuste neoliberal para las próximas décadas. Su aplicación en Europa se traduce en ataques a los servicios públicos (Sanidad, educación, protección social, pensiones…) y a los derechos laborales para aplicar una nueva transferencia o redistribución de la riqueza hacia las rentas más altas. Así que en este contexto ¿Qué estamos dispuestos a perder en el mercadeo del pacto global?
- En materia de pensiones.
El acuerdo del 2 de febrero deja una lectura clara: se ha condenado a la mayoría de la clase trabajadora del Estado a la jubilación a lo 67 años y a una perdida económica en la pensión. La patronal y el gobierno han conseguido su objetivo, que no era en este caso acabar con el sistema público de pensiones sino deteriorarlo para fomentar los sistemas privados de pensiones. Además la situación económica y crisis actual no tienen nada que ver con el único gasto del estado que se autofinancia y que además tenía superávit. El pensionazo se basa en las previsiones agoreras de economistas pagados por la gran banca española sobre la evolución demográfica para los próximos 40 años. La pregunta es, si la situación dentro de 40 años de la economía española es tan mala como dicen estos agoreros, ¿quién asegura la garantía de los fondos de pensiones privados en el futuro? Lo que si sabemos es que debido a la crisis actual el modelo de pensiones privadas como el que hay en EE.UU. ha caído de forma general y en muchos casos ha quebrado. Este es el ejemplo más claro de cómo el capital aprovecha el actual contexto de crisis para transferir más rentas hacia sus intereses ya que las pensiones no tienen ni culpa de la crisis ni se va a crear empleo con el retraso de la jubilación.
- En materia de reforma laboral:
La reforma laboral continúa en vigor, es decir, que los motivos que nos llevaron a la huelga general del 29-S siguen presentes. Es posible que Zapatero se viera obligado a hacer un cambio de ministros pero la reforma laboral continúa intacta. Que migaja esperamos que cambien, que estamos dispuestos a aceptar. Las razones para seguir planteando la retirada de la reforma laboral son las mismas, pero además con más argumentos ya que no ha servido para crear empleo y reducir la temporalidad. Es decir, la clase trabajadora ha perdido de nuevo derechos laborales y salariales a cambio de nada. De nuevo los únicos beneficiados son la patronal y los grandes capitales debilitando las condiciones generales del mercado de trabajo.
- En materia de negociación colectiva:
Esta es la parte de la reforma laboral menos conocida, pero una de las grandes patas de la misma. La estrategia patronal es fomentar la tendencia hacia los convenios de empresa. Y esta tendencia se refleja en los términos de la reforma laboral. Entonces a que jugamos con la propuesta del acuerdo global. El propio Zapatero menciono en unas declaraciones hace unas semanas que la negociación colectiva deberá respetar la reforma laboral aprobada. Supongo que no seremos tan ilusos para pensar que con la actual relación de fuerzas vamos a conseguir mediante la negociación con el gobierno que retiren ese capítulo. Las consecuencias para el mercado de trabajo de fomentar los convenios de empresa son muy graves. El nivel de incumplimiento del estatuto de los trabajadores, de los diferentes convenios colectivos y la ineficacia de la inspección de trabajo para que se cumplan es altísimo. Por lo tanto la tendencia hacia los convenios de empresa supondría conseguir que todas las empresas cumplan sus propios convenios pero a la baja. O es que pensamos que en empresas con pocos trabajadores, malas condiciones de trabajo, sin experiencia sindical y la situación de desempleo y precariedad laboral del mercado de trabajo van a tener capacidad para que mejoren sus condiciones de trabajo. Es una medida injusta que no tiene nada que ver con la crisis actual ni la generación de empleo sino con responder de nuevo a las necesidades de la patronal y por supuesto no van a ayudar a salir de la crisis actual.
La estrategia del pacto global guardando de nuevo la senda de la movilización en el cajón y retomando la senda de la negociación es un error gravísimo. Es curiosa la dificultad que existe en el sindicato cuando se debate sobre el tema de la negociación. Parece como una especie de principio constitucional, inmutable e intocable en el que la negociación es buena de por sí. Este acuerdo global viene a demostrar de nuevo que el problema no es la negociación sino lo que se negocia. Los más conscientes de la dificultad y dureza de los conflictos laborales son los trabajadores mismos. En la mayoría de los casos estos suponen perdida del salario, enfrentamientos diarios, discriminación y acoso laboral por citar alguno de ellos. De ahí que siempre estaremos dispuestos a resolver un conflicto mediante la negociación. Igualmente sabemos que la negociación tiene límites y que la única forma de mantener nuestros derechos es demostrar al gobierno o a la dirección de la empresa que los vamos a defender hasta el final y que es mejor que los dejen como están porque les vamos a hacer perder más si continúa el conflicto que si detiene sus agresiones.
La crisis actual nos esta sometiendo a una situación excepcional y en la que nos jugamos el modelo social y económico de las próximas décadas y los términos del pacto global superan con creces los límites de una negociación. El conjunto de la clase trabajadora es consciente del retraso que supone este pacto global, pero desorientada y desmovilizada la estrategia actual de la dirección fomenta las salidas individuales y la deslegitimación del sindicalismo.
La unidad de acción.
Desde la lejanía parece que entre el día 10 y 11 de enero hubo conversaciones al más alto nivel entre las direcciones de UGT, CC.OO. y el gobierno. Parece que la dirección de la UGT y sectores de CC.OO. no tiene ninguna intención de movilizar antes de las elecciones municipales debido al desgaste político del PSOE y los malos resultados que arrojan las encuestas. Este camino es peligroso para la orientación sindical, ya que legitimando las políticas del gobierno, parte de este desgaste va a ser asumido por los sindicatos. Si además el desgaste se produce por mantener los equilibrios entre ambos sindicatos y mantener la unidad sindical a toda costa el problema se agrava. Al igual que los principios inmutables de la negociación colectiva, de nuevo el problema es a que se renuncia para mantener la unidad de acción con UGT. Por supuesto los términos actuales para mantener la unidad de acción son inasumibles y superan con creces los límites.
Claro que es un riesgo que la derecha llegue al poder, pero estos equilibrios son muy peligrosos sobre todo cuando se juega con el pan de la gente. Si el PSOE bailara al son de los parados en vez de al de los mercados las encuestas serían diferentes. Si la UGT quiere bailar con el PSOE, allá su dirección y los que los sigan, pero que desde CC.OO. nos pleguemos a ese juego por mantener la unidad de acción es de nuevo una irresponsabilidad que tendrá consecuencias sociales y sindicales en los próximos años. La unidad de acción es un elemento importante en la estrategia sindical y hacia la que es necesario tender. Pero, tanto la unidad de acción como el conjunto de nuestra estrategia y política sindical debe estar al servicio de los intereses del conjunto de la clase trabajadora y no para adaptarse críticamente a los ataques del gobierno y patronal.
Recuperemos el rumbo, retomemos la movilización.
¿Por qué escribo esta carta? Por la indignación que me supone como afiliado a CC.OO. el acuerdo y estrategia de la dirección del sindicato. Estoy en contra del acuerdo y ya que el sindicato no ha organizado asambleas de afiliados, delegados y trabajadores para ver si estábamos dispuestos a firmar este pacto me veo en la obligación de trasladar mi opinión por escrito al conjunto de los trabajadores. Este acuerdo no se firma con mi apoyo, reclamo de la dirección que recupere el rumbo de la movilización, que retire el acuerdo de las pensiones y que convoque asambleas para debatir sobre la orientación sindical que debemos desarrollar.
Es nuestra responsabilidad recuperar la vida democrática del sindicato y plantear nuestro desacuerdo con el pensionazo. Invito a todos los trabajadores afiliados o no a CC.OO. a que nos revelemos contras estas políticas, que peleemos por recuperar el rumbo. El rumbo de que la carga de la crisis no siga recayendo sobre los de abajo. Que paguen la crisis sus responsables, ya pasó el tiempo de las buenas intenciones de los principales gobernantes. Hay que acabar con las manzanas podridas nos decían. Pues bien después de tres años las manzanas siguen pudriéndose. Están cada vez más podridas de dinero. La única reforma financiera en nuestro estado esta sirviendo para concentrar el capital de las cajas. ¿Por qué no hay ningún impuesto a los movimientos especulativos?¿ Por qué se aumenta el IVA, se quita la ayuda a los parados, aumentan el precio de las energías? La única respuesta debe ser el rechazo más absoluto al pacto y recuperar el rumbo de la movilización y lucha de los trabajadores.