jueves, 21 de junio de 2012

Ante el ataque al derecho al aborto de las mujeres inmigrantes

Declaración de Izquierda Anticapitalista

Ante el nuevo recorte en sanidad, que no permitirá realizar interrupciones voluntarias del embarazo a las mujeres extranjeras sin papeles, desde Izquierda Anticapitalista queremos denunciar la repetida opresión contra las mujeres, que nos vuelve a dejar sin voz sobre nuestro propio cuerpo.

Con este nuevo recorte sólo podrán abortar por malformación del feto o peligro para la salud de la mujer, pero NUNCA por voluntad de la mujer. Además con estas medidas los y las ciudadanas en situación irregular solo podrán acceder a la sanidad pública en caso de urgencia o embarazo, ¿pero acaso no es el aborto una urgencia, y también, un embarazo?

Claramente es un paso atrás para los derechos que las mujeres hemos conseguido hasta ahora, ya que la negación de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres conlleva el retroceso en cuestiones tan básicas como la educación sexual o la mejora en el acceso a la anticoncepción, incluida la de urgencia.
Por su parte, la secretaria general de sanidad, Pilar Farjas, ya ha dejado entrever que en un futuro inmediato solo se costearán los abortos por criterio médico.

Parece ser que la autentica finalidad es la vuelta al hogar de la mujer como esclava.

¡ABORTO LIBRE Y GRATUITO PARA TODAS LAS MUJERES!
¡DERECHO DE TODAS LAS MUJERES AL PROPIO CUERPO!

RESOLUCIÓN DE APOYO A LA LUCHA DE LA MINERÍA


Desde ­­­­­­­­­­­­­­la Plataforma contra la crisis de Granada nos solidarizamos con la lucha de los mineros. Los recortes en un 63% a las subvenciones ya acordadas, establecidos unilateralmente por el Gobierno del PP, supone el cierre total de la actividad económica en las cuencas mineras, sin que exista ninguna garantía de puestos de trabajo alternativos.

En estos momentos de crisis económica y de “recortes y rescates”, está claro para quienes sí hay dinero: miles de millones serán puestos al servicio de la banca mientras  el pueblo trabajador tiene que salir a la calle en defensa de su empleo. Esta lucha es una cuestión de pan, dignidad y supervivencia de unas zonas ya castigadas durante años que han visto como los multimillonarios “fondos mineros” no han servido para reconvertir la actividad industrial y dar alternativas viables ecológicamente para que los y las jóvenes puedan seguir viviendo y trabajando en su tierra. 

Las Cuencas mineras irán a la huelga general el día 18 de Junio, desde aquí queremos apoyar esta convocatoria demostrando nuestra solidaridad, mandando un especial mensaje de ánimo a los compañeros que permanecen acampados en Oviedo y encerrados en los pozos Candín y Santiago.

¡Viva la lucha de los mineros!
¡Por el mantenimiento de los puestos de trabajo, por el futuro de las cuencas!



miércoles, 20 de junio de 2012

Crear dos, tres, muchas Asturias

COMUNICADO DE IZQUIERDA ANTICAPITALISTA SOBRE LA LUCHA CONTRA LOS RECORTES EN LOS SERVICIOS PÚBLICOS.


Los recortes son injustos y evitables. No es una crisis es una estafa. Ningún gobierno que firme recortes, ninguna negociación que los legitime.

Vivimos una verdadera guerra social contra la clase trabajadora. Con la excusa de la lucha contra el déficit nos están siendo arrebatados en pocos años derechos que han costado siglos de lucha. La banca, la patronal y sus serviles gobiernos nos están robando a plena luz del día. Van ya más de 110.000 millones de € regalados a la banca, 240.000 millones de € en avales que no se devolverán, a lo que hay que sumar los últimos 100.000 millones € del último rescate bancario del que tendremos que pagar, como mínimo, los intereses porque además el gobierno está entregando a cuenta nuestra dinero prestado. Además, tenemos que tolerar aproximadamente 77.000 millones de € al año en fraude fiscal de las grandes fortunas (el doble que el promedio europeo), mientras las trabajadoras y trabajadores asumimos el 82% de la carga tributaria y a las rentas del capital se las subvenciona, bonifica y desgrava, sin olvidar la indecencia de los paraísos fiscales y de la amnistía fiscal a los grandes defraudadores. El recorte extra en los presupuestos de educación y sanidad, que pone en grave peligro nuestros derechos sociales más básicos, asciende, por ahora, “sólo” a 10.000 millones.

A los recortes en servicios públicos hay que sumar el hecho de que en los últimos diez años los sueldos han crecido 10 puntos por debajo del coste de la vida, la dura cuenta de un desempleo que afecta a casi la cuarta parte de la población y los desahucios, que afectan cada día a una media de 159 familias con niñ@s. Ésta es la dimensión de la catástrofe social que tenemos que asumir mientras las grandes empresas y la banca de este país incrementan sus beneficios año a año; mientras las ventas de barcos y coches de lujo alcanzan records históricos.

Con estas premisas, ninguna negociación es posible en términos de recortes. Ni en material escolar, ni en pruebas diagnósticas, ni en servicios, ni en cuidados, ni en instalaciones, ni en salarios, ni en puestos de trabajo. No hemos vivido por encima de nuestras posibilidades ni somos corresponsables de esta crisis.
Llamamos a la disolución de toda mesa de negociación sindical cuyo objetivo sea legitimar este descarado robo de los capitalistas a manos de los gobiernos neoliberales, sean cuales sean sus siglas (desde el PP y CIU al PSOE e IU en comunidades como Andalucía).

Esto sólo se para en las calles. Sin corporativismos, sin sectarismos.
Un intenso proceso de movilización social está naciendo día a día. Trabajadores y trabajadoras junto con usuarios y usuarias, se organizan en toda la geografía en asambleas coordinadas de abajo a arriba y se movilizan a diario en la puerta de los centros, en las plazas y en las grandes avenidas. Se hace necesario en este contexto romper con todo corporativismo que pretenda separarnos. Los destinos de l@s trabajador@s y los de l@s usuari@s están unidos, y solo movilizándonos junt@s, compartiendo intereses, organización y consignas estaremos en condiciones de generar un movimiento incontestable en la calle de toda la comunidad asociaciada a los servicios educativos, sanitarios, de cuidado de las personas con autonomía restringida, de lucha por la igualdad de género y prevención de violencia, administración, transporte, servicios municipales, etc, es decir; a la inmensa mayoría social organizada e intransigente. Toda estrategia que pretenda separarnos no solo será corta de miras en su planteamiento sino perjudicial para el futuro de la lucha que tenemos que librar.

En este contexto, no deben distraernos quienes hábilmente desde la derecha o desde el sectarismo, con más o menos motivos, persiguen al enemigo interno en los sindicatos, organizaciones sociales o políticas combativas. No hay excusas para la apatía y la resignación. Los sindicatos y organizaciones de izquierda combativa del Estado Español, tienen la responsabilidad histórica de estar a la altura de las circunstancia y no volver, una vez más, a la estrategia derrotada de la concertación social, el gobernismo y la desmovilización. La mejor herramienta para evitar esto último pasa por construir por abajo el movimiento. La autoorganización de todos los miembros de la comunidad educativa es una tarea fundamental para ser más fuertes en la movilización. La orientación de dicho movimiento debe ser marcado por esas herramientas de autoorganización incipientes. Debemos construir en cada centro de trabajo asambleas y pensar desde ya en la más que necesaria coordinación a escala provincial, territorial y estatal
Construyamos entre tod@s de abajo a arriba, ensamblando sectores y territorios la estructura organizativa democrática y masiva que nos permita estar en condiciones de parar los recortes, de hacer pagar a los culpables de tanto sufrimiento y de pasar a la ofensiva.
Para lograr imponer nuestras alternativas es necesario converger en las resistencias. Todas las luchas sectoriales deben converger en un gran movimiento de conjunto. Solamente mediante la confluencia de las luchas lograremos revertir esta situación. Seas trabajador/a del sector público o del sector privado, seas maestro o minero, la convergencia es más nunca una prioridad si verdaderamente se quiere evitar que, los de abajo, sigamos pagando los costes de la crisis capitalista.

Hay alternativas
·         Derogación de todos los decretos de recortes sociales.
·         Suspensión de pagos de la deuda y auditoría ciudadana sobre la misma. No pagaremos una deuda ilegítima que no es la nuestra.
·         Expropiación bancaria para recuperar nuestras vidas. Para recuperar el control del ahorro y vincularlo a una inversión social y ecológicamente sostenible que responda a los intereses de la mayoría social y del planeta, y no a la indecente ambición sin límites de la acumulación capitalista.
·         Reforma fiscal profunda. Que distribuya solidariamente las cargas en función de la renta.

El "Gen" de la barricada. Resistencia minera.

Verónica Rodríguez, militante de Izquierda Anticapitalista Asturies

En estos días de fuego y batalla en nuestra Asturies, cabe preguntarse qué hay de especial en estos mineros que hoy cortan el tráfico de las principales vías de comunicación asturianas, encapuchados cual si uniforme se tratara, y que despiertan las simpatías y empatías de quienes esperamos algún tipo de movimiento o levantamiento popular contra tanta barbarie. Casi me atrevo a señalar que esperamos cualquier conato de lucha como clavo ardiendo al que agarrarnos, en señal de inspiración. Aún a riesgo de parecer nostálgica, que levante la mano quien en estos días no ha pensado o rememorado los acontecimientos de hace casi 80 años en los que Asturies se alzó en una huelga revolucionaria aquel octubre de 1934, bajo la consigna UHP de las Alianzas Obreras.

Pudiera parecer que son los mineros un sector más luchador que ningún otro, y hasta cierto punto, algo de eso hay, porque ese gen de barricada, está en su AND social, construido en peculiar forma. Como señaló mi amigo Boni Ortiz acerca de las condiciones originarias del minero “podemos decir que el trabajador de la mina asturiana, es el campesino de la aldea cercana que accede al trabajo minero como complemento a la economía familiar basada en la pequeña explotación agrícola y ganadera autosuficiente”. Por ello, la minería del carbón asturiana se construye sobre la suerte de campesinos que buscan un ingreso “extra”, lo que se llamó obrero mixto. Que la mina no es su prioridad, lo deja patente la desesperación de la patronal que A. Subert recoge en su libro Hacia la revolución, texto imprescindible para quien quiera aproximarse a la configuración material y social de las cuencas asturianas hasta 1934 “Fue imposible obligar a los mineros a someterse a la disciplina tan necesaria en los trabajos mineros, así como la imposición de castigos por falta de asistencia, lo que hacía que estas fuesen cada vez más numerosas, sobre todo los lunes y días siguientes a las fiestas”

Esta doble vía de supervivencia ayudaba a mantenerse sin necesidad de depender del sueldo. No es hasta la expansión de la mina asturiana en 1919, fruto del cierre del mercado internacional por el estallido de la I Guerra Mundial, que comienza a darse la emigración y a aparecer el obrero especializado.

Los capitalistas de entonces, concluyeron en la necesidad de arrebatar a los mineros de los beneficios que les otorgaba “el terruño”. Se desarrollan así toda una serie de “medidas sociales”, que bajo un camuflaje paternalista, tenían como única pretensión articular una serie de tentáculos que atraparan al trabajador rural en las redes empresariales.

En un Boletin Oficial de Fomento de 1862 Álvarez Buylla informaba que en la Fábrica de Mieres, se había creado un banco de ahorros para los obreros, “para asegurar su bienestar y preservar su subordinación” y Francisco Gascue, un ingeniero de minas, fue el primero en establecer la relación entre la provisión social y la eficiencia en el trabajo “la filantropía marcha de acuerdo con el interés industrial” (Revista Minera 1883).
Y efectivamente lo consiguieron, aunque aún hoy en las cuencas muchas familias que viven de la mina tienen un terruño en el que cultivan 4 lechugas, la realidad laboral tras los años 20 del siglo pasado, se torno industrial por excelencia. Pero lo que no calcularon los inexpertos patrones de principios de nuestro atrasado capitalismo, fueron las nuevas consecuencias de la convivencia en unas cuencas, en las que absolutamente toda la población, dependía de la mina única y exclusivamente. Convivencia que permitió unificar las condiciones laborales y sociales dando un carácter de homogeneidad similar al sentido comunitario de las sociedades rurales. Habían conseguido eliminar la base económica que daba autonomía a las unidades domésticas, pero solo a costa de generar una contradicción mucho mayor, una base material para el surgimiento de la solidaridad obrera como prolongación de las relaciones de reciprocidad venidas del campo.

Todo este sentido comunitario que te otorga vivir en el mismo barrio, no es solo por compartir el mismo espacio físico, sino que mi casa, la tuya y la de todos los demás son idénticas: mismos metros, mismo reparto espacial, mismos materiales… Trabajando en el mismo pozu, hay que verse a la entrada, en el vestuario, en la jaula, en el tajo, en la ducha, a la salida, en el bar,... Comprando en el mismo sitio, de tal forma que tú y tu familia come y viste lo mismo que las demás, hasta puede que el nombre del pueblo esté atravesado por la mina, como Ríoturbio, que es como baja el caudal tras lavar el carbón. Son núcleos pequeños, poco poblados, aislados geográficamente, pues La Cuenca, está configurada por un serie de valles que estuvieron mal comunicados entre sí hasta hace bien poco, tiene guasa que la autovía minera se haya abierto cuando se cerraban las minas, ¿casualidad? , no lo creo. La esencia de pueblo no se ha perdido a pesar de la industrialización, conviviendo diferentes formas de integración, podríamos decir siguiendo a Polanyi, que la mina está incrustada en la vida social, no es una realidad económica aparte, sino que atraviesa todo. Surge así la “identidad minera” que dota a cada persona de un lugar en el mundo y a la comunidad, de una uniformidad y homogeneidad. El ejemplo más palpable lo vemos en las mujeres, declaraciones del tipo: ”soy hija, hermana y mujer de minero”, su identidad, también se forma en torno a la mina, y su papel en la lucha, ha sido clave muchas veces, como sucedió en 1962, hechos recogidos de manera brillante en el corto A golpe de tacón.

Se puede objetar que esto sucedía en casi todos los grandes barrios fabriles del país o del mundo, y ciertamente, así fue, más o menos, aquello que permitió el desarrollo de grandes luchas obreras y la creación de grandes organizaciones sindicales con implantación real. Sin embargo, pocos lugares de trabajo se acercan a la singularidad de la mina.

Todos juntos muchos metros bajo tierra, bajando en una jaula oscura y abarrotada de mineros, caminando por angostos pasillos estrechos y empinados en los que hay que arrastrarse para avanzar por la rampla de una galería a otra, dependiendo exclusivamente los unos de los otros para trabajar y para sobrevivir, tareas solidarias y colectivas como “dar la tira” o encargarse del resácate de los compañeros cuando quedan atrapados, pues nadie, ningún servicio de emergencia, conoce la mina como quien trabaja en ella para acometer esta dura tarea. La penosidad y peligrosidad extremas, acarrean necesariamente solidaridad extrema y la realidad del pozu se impone también fuera de él. No sólo para quien vive de la mina, sino también para quien vive de los mineros. Aún hoy, cuando hay una Huelga General en las cuencas todo comercio, bar o pequeño negocio cierra sus puertas, si no hay mina, no hay trabajo, no se consume y no hay futuro para nadie.

Esta extensión del pozu más allá de la bocamina, explica la singular madera de la que están hechos quienes viven y trabajan en las cuencas, que han convertido en patrimonio inmaterial la cultura de barricada por su capacidad de simbolizar, porque es instrumento, medio y soporte de innumerables resignificaciones que están poniendo encima de la mesa la persistencia de la cultura obrera como algo más que meras “supervivencias”.

martes, 19 de junio de 2012

Trotsky, cuatro notas nada más

Pepe Gutiérrez-Álvarez

De una manera u otra, las conexiones con la vida y la obra de León Trotsky, no dejan de crecer en el área política y cultural más cercana. Unas veces se manifiesta de manera central, otras, de forma tangencial, pero no por ello menos sugestiva.

Una. Por supuesto, hemos hablado de Trotsky en el curso de las diversas actividades desarrolladas por la Fundación Andreu Nin a lo ancho del Estado. Se hizo obviamente en la presentación del documental “Victor Serge, el hereje necesario”, de carmen Castillo en el Museo Santa Mónica de las Ramblas de Barcelona, y se hace en otro documental, “Operación Nikolai”, pasado en el masivo Acto del ateneo de Madrid el sábado 17 de junio. Por cierto, lo que se dice en la película sobre la ruptura en 1935-1936 con Nin no es para riguroso. No se dice nada del personaje en dos obras históricas mayores aparecidas en la nueva editorial Pasado&Presente que dirige Gonzalo Ponton. En “Por el bien del Imperio”, Joseph Fontana empero aborda el papel de Stalin sin ocultar los datos más siniestros de sus últimos años. Por su lado, “En el combate por la historia. La República, la guerra civil, el franquismo”, su editor, Ángel Viñas escribe en la introducción: dice que es “aceptable afirmar que a la dictadura franquista solamente le sobrepasó, eso sí, a considerable distancia, la soviética. Obviamente, el terror estalinista de los años treinta, en sus variadas manifestaciones, constituye una salvajada sin paliativos, aunque autores, sobre todo soviéticos, que han tratado de explicarla “racionalmente”. En mi opinión, Stalin-Franco o Rusia/España y sus formas respectivas de encarar el pasado sombrío ofrece amplio campo para muchas reflexiones…”(p. 22). Dado este último dato, no estaría de más que los restos de la caverna estaliniana que todavía saca pecho como en la WEB de PCPE de Extremadura leyeran obras del calado de estas.

A mí se me ocurren algunos. Primero, los comunistas fueron las víctimas más importantes, sobre todo los llamados “trotskistas”, muchas veces de manera delirante: Segundo, ninguna otra corriente política se opuso de manera tan radical y consecuente contra el estalinismo tanto en la acción como en el pensamiento…Luego, por más que es importante separar entre estalinismo y “cultura estaliniana” (la primacía del aparato y de la maniobra), ni Fontana ni Viñas se plantean un análisis de la naturaleza de la actuación de los partidos comunistas oficiales, y ambos aparecen predispuestos a no cuestionar la política de Stalin en la guerra española. El debate pues está servido.

Dos. Sería muy lamentable que una aportación “trotskiana” tan importante como la efectuada por Sergi Rosés Cordobilla con su minucioso estudio “Bibliografía de les obres de i sobre Trotsky editadas a Espanta”, pasará desapercibida. A pesar de que se trata de un trabajo del mayor nivel (y lo es por más que se puedan señalar lagunas e insuficiencias en parte inevitables por la amplitud de la temática, y en parte por tratarse de un trabajo en solitario), su difusión está siendo muy, pero que muy limitada. La razón es muy sencilla, Sergi (sergiroses(a)mail.com) ha optado por la vía de una autoedición muy restringida, de manera que su difusión está siendo muy restringida. Cabe pensar que dicha opción se deriva de las dificultades por “colocar” un producto de estas características en la actual situación editorial…en espera de una reseña más amplia y reposada, cabe decir sencillamente que se trata de una aportación de primer orden e inexcusable para cualquier estudioso de Trotsky y de todo lo que implica el personaje.

Tres. Se sigue editando a Trotsky en América Latina, aunque estas ediciones, como traducción del desarrollo desigual y no combinado, ya no llegan como en otros tiempos, cuando el acceso a Trotsky se hacía justamente a través de ediciones sudamericanas, gracias a editoriales como ERA que publicó en 1962 Los marxistas, de C. Wright Mills, que contenía una importante selección de textos de Trotsky e incidía en el prólogo sobre el trotskismo de una manera calurosa, no en vano Mills dejó entre sus papeles el proyecto de escribir un volumen dedicado a “Los trotskistas”.

De Argentina nos llegan las noticias de que el Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones "León Trotsky" ha comenzado una edición sistemática de sus obras clásicas, como Mi Vida o su Historia de la Revolución Rusa, La revolución traicionada…El CEIP también editó El caso León Trotsky en base a toda la flamante documentación reunida por el Tribunal Dewey. Estamos hablando de un trabajo recopilatorio especialmente cuidadosa que nos permite acceder a uno de los momentos más luminosos de la lucha contra la burocracia estaliniana.

Desde otro ángulo, el de la “novela histórica” nos llegó El joven Liova, una novela de Marcos Aguinis (Plaza&Janés) centrada en la primera etapa en la vida de Liova: la infancia, adolescencia y juventud de un idealista que llegó a convertirse con el tiempo en el revolucionario que todo el mundo conocería como León Trotsky, una de las figuras centrales de la Revolución de Octubre, que acabó con el terrible régimen zarista. Liova era el sobrenombre cariñoso con que llamaba a Trotsky su familia. Aguinis se centra en los aspectos más humanos del personaje para construir una interesante novela llena de acción y aventuras.

Estamos hablando de un relato de iniciación, efectuado a través de la visión que tenían sus padres y otros familiares, las mujeres que formaron parte de su vida, los compañeros revolucionarios, e incluso a través de la mirada del propio Trotsky, nos encontramos diferentes testimonios que se entrelazan hasta configurar una historia fascinante y arrolladora. El autor nos hace partícipes de las andanzas y acontecimientos que jalonaron el camino de un personaje realmente apasionado y contradictorio: su nacimiento en Ucrania, las primeras maquinaciones subversivas en Odesa, la historia de amor que tuvo con la que sería su mujer, una militante marxista llamada Alexandra, su confinamiento en Siberia y posterior fuga por las áridas estepas, el exilio europeo…Es una novela que nos recuerda lo que nos amplia el campo de mira de lo que ya Trotsky escribió al respecto.

Taurus ha puesto en marcha una colección de bolsillo de recuperación popular de los clásicos, y entre ellos ha colocado una antológica de textos de Trotsky bajo el título de Un llamamiento a los esforzados, oprimidos y exhaustos pueblos de Europa, un texto que fue editado en diversas ocasiones como El Manfitesto de Zimmervald contra la guerra, y que también firmó el socialista internacionalista suizo Robert Grima el día 7 de septiembre de 1915, y que apoyaron todos los internacionalistas incluyendo a un sector de las juventudes socialistas madrileñas entre los que se encontraban Juan Andrade. El librito, que reúne otros textos importantes de Trotsky, incluyendo su “Testamento”, está concebido para los jóvenes que ahora asisten asombrados a otro momento en el que el que se puede hablar en términos bastante análogos. Ojala que el librito contribuya a recuperar aquel espíritu de Zimmerwald…

Cuatro. Igualmente acaba de llegar a las librerías, El fantasma de Trotsky (España, 1916-1940) publicado en la editorial Renacimiento en su colección España en armas…pero, como autor, me reservo la ocasión para hablar sobre el tema en otra ocasión, con más tiempo.

Se oficializa el golpe de Estado en Egipto

Olga Rodríguez/eldiario.es

El golpe de Estado en Egipto se inició en realidad en febrero de 2011, cuando la Junta militar tomó el mando del país. Lo ocurrido en los últimos días solo confirma una realidad que muchos –incluidos gobiernos occidentales– se negaron a admitir, dando legitimidad a un proceso de transición controlado y maniatado por los generales egipcios.

Desde la caída de Mubarak y en nombre de la estabilidad, la cúpula del Ejército ha amparado la represión –que ha causado más de cien muertos y miles de heridos en un año (ver vídeo)–, los arrestos arbitrarios, los juicios militares a civiles, la censura e incluso los “exámenes de virginidad”, un eufemismo empleado por los oficiales para referirse a los abusos sexuales sufridos por mujeres manifestantes a manos de militares.

En esta última semana la Junta militar, ya sin disimulo, ha sacado músculo para secuestrar la presunta transición política. Anoche, tras el cierre de los colegios electorales, la cúpula castrense anunció a través de su órgano de propaganda, la televisión estatal egipcia, nuevas disposiciones constitucionales por las que se reserva el poder legislativo y el presupuestario. De ese modo reduce considerablemente las competencias del futuro presidente del país y pretende garantizarse el control de Egipto.

Diversos activistas y organizaciones impulsoras de las revueltas de 2011 llevaban tiempo llamando al boicot electoral o denunciando la falta de legitimidad de las elecciones. (Ver fotos de algunos votos nulos con mensajes de denuncia hallados ayer en las urnas y vídeo titulado “El próximo presidente”, protagonizado por conocidos activistas que advierten del abuso del poder militar).

Los comicios presidenciales se han celebrado bajo el paraguas de la Junta militar con la coordinación de una Comisión electoral integrada por personas vinculadas al régimen y presidida por Farouk Sultan, también presidente del Tribunal Constitucional desde que Mubarak lo nombró en 2009. El pasado jueves dicho tribunal anuló las elecciones legislativas, disolvió el Parlamento y dio el visto bueno como candidato presidencial a Ahmed Shafiq, ex ministro y ex primer ministro de Mubarak.

Ni Morsi ni Shafiq: el Ejército
Según los datos difundidos hasta ahora, el candidato de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Morsi, ha obtenido más respaldo en las urnas que su rival, Ahmed Shafiq. En plena madrugada, a las cuatro de la mañana, Morsi compareció públicamente para declararse vencedor. De momento, Shafiq no ha admitido su derrota y faltan por conocer los resultados oficiales. Pero en realidad, tras la declaración constitucional de la cúpula militar, el verdadero ganador, al menos de momento, es el Ejército.

Los altos mandos de las Fuerzas Armadas, que controlan el país desde 1952, gozan de una serie de privilegios a los que no van a renunciar fácilmente. Están exentos del pago de algunos impuestos, gestionan fábricas y empresas cedidas por el Estado y controlan alrededor del 30% de la industria del país. Tras la firma de los acuerdos de paz de Camp David entre Egipto e Israel ratificados en 1979 –y a partir de los cuales El Cairo actuó como aliado de Tel Aviv–, Estados Unidos comenzó a invertir 1.300 millones de dólares anuales en el Ejército egipcio. Lo sigue haciendo en la actualidad, a pesar de que se trata de ese Ejército impune que ampara la represión.

“La histórica relación de Estados Unidos con Egipto es una pieza central de la política exterior estadounidense en Oriente Medio y el norte de África –afirmó en marzo de 2011 Robert Gates, a la sazón secretario de Defensa estadounidense–. La alianza entre los ejércitos egipcios y estadounidense se ha fortalecido en treinta años, y es una parte integral del camino que nuestros dos países impulsan por sus intereses comunes y por el avance de la estabilidad en una región a menudo tumultuosa”.

A tenor de los acontecimientos, parece que dicha estabilidad se limita a la de los intereses del Ejército egipcio, de Washington y de sus aliados en la región, y no a la que pueda beneficiar a la población de Egipto.

“La revolución pedía pan, libertad y justicia social. Nos han dado Ejército, policía y policía militar”, reza un cartel difundido estos días en la Red por diversos activistas egipcios.

Leer también: Un presidente islamista bajo vigilancia se declara vencedor en Egipto, por Jordi Pérez Colomé (El Cairo).
Olga Rodríguez
Periodista especializada en información internacional. Tras cubrir las revoluciones árabes en 2011, acaba de publicar el libro “Yo muero hoy. Las revueltas en el mundo árabe”, (Debate). Ha desarrollado buena parte de su carrera profesional en la Cadena SER, Cuatro y CNN+, cubriendo entre otros conflictos la guerra de Irak, y ha sido colaboradora habitual de Público y Periodismo Humano.