lunes, 10 de diciembre de 2012

'Marea blanca' en Madrid en defensa de la sanidad pública

'Marea blanca' en Madrid en defensa de la sanidad pública Una nueva 'marea blanca' de miles de sanitarios madrileños se manifestaron ayer domingo por las principales calles de la capital en defensa de la sanidad pública... 
 
Agencias

... y "deseosos" de que el Gobierno regional "se siente a negociar" sobre las medidas sanitarias que pretende articular en 2013, como ha informado a Europa Press el presidente de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (Afem), Pedro González.

La marcha, que había sido convocada por Afem,  partió a las 12 horas desde la Plaza de Neptuno para subir por Cibeles y desembocar luego (mediante el recorrido por la calle Alcalá) en la Puerta del Sol.

Como en otras ocasiones, la cabecera de la marcha ha sido el lema 'La sanidad pública no se vende, se defiende' y gran cantidad de sanitarios han asistido a la misma con su característica 'bata blanca', que representa a la profesión médica.

Durante las dos horas que ha durado la manifestación, se han podido escuchar diferentes cánticos, entre los que ha destacado 'Sanidad pública', 'Sí se puede', 'Sanidad pública no se vende, se defiende', 'Que no, que no, que no nos representan', 'Lasquetty dimisión' y 'Vamos de culo con este Gobierno'. Este último lema se ha realizado con los sanitarios caminando unos instantes de espaldas. Tampoco han faltado las pitadas constantes contra el Plan de medidas sanitarias impulsado por el Ejecutivo autonómico.

Asimismo, numerosas pancartas han poblado la manifestación, entre las que han destacado las que portaban los lemas 'Sanidad universal 100% gratuita', 'Es mi salud, no una mercancía', 'Con sanidad del PP al cielo pronto iré' y 'Defiende tu salud'. Además, la nota curiosa en esta marcha convocado por Afem ha sido la presencia de una marioneta con la cara del consejero de Sanidad, Javier Fernández Lasquetty.

Así, uno de los sanitarios del Hospital La Paz, Carlos, ha declarado a Europa Press que el colectivo médico se manifiesta en contra del Plan que supone un "falso ahorro que va a costar mucho más a largo plazo a los madrileños'. "El Gobierno regional debería plantearse que no lleva toda la razón y que deben escuchar a los profesionales implicados, que son quienes conocen verdaderamente del tema", ha sentenciado.

Por otra parte, un portavoz del Hospital 12 de Octubre, en declaraciones a Europa Press, ha señalado que se manifiestan "en defensa de la sanidad pública" y que confía en que la unión de los sanitarios y todos los ciudadanos "hagan retroceder al Gobierno regional" en cuanto a la implantación de las reformas sanitarias.

"Quizá haya que gestionar mejor, pero no hay por qué vender la sanidad a empresas privadas, porque eso no es gestionar mejor, sino gastar más dinero de los ciudadanos", ha explicado.

También, entre los asistentes, el jefe del servicio de enfermedades infecciosas del Hospital Ramón y Cajal, Santiago Moreno, ha afirmado que le han enviado una carta al consejero Fernández-Lasquetty poniéndose "a su disposición" para negociar el plan de ahorro que se estima necesario pero le han pedido que, mientras tanto, "se paralice el plan de sostenibilidad que ha presentado la Consejería". También ha indicado que no tiene sentido sentarse a negociar si la conversación "no va a conducir a un cambio en la postura de alguno de los miembros".

Moreno, además, ha reconocido que "se han hecho mal las cosas" pero que tienden la mano para intentar arreglarlas entre políticos y gestores públicos. "Hay tiempo suficiente para que la Consejería de un paso atrás o cambie", ha finalizado.

A su vez, el reumatólogo del Hospital Puerta de Hierro, José Luis Andreu, ha comentado que el consejero debería explicar "por qué quiere pagar 440 euros per capita vendiendo hospitales que están ahora mismo a 375 euros, con 80 euros de diferencia que no sabemos dónde van". Sobre la mesa de negociación ha opinado que es una maniobra de distracción para ver si les "desune" y que aunque cada vez tengan menos dinero sí tienen más dignidad.

El doctor ha concluido diciendo que quienes avalan la gestión privada están contentos por la "calidad percibida" pero no por la "calidad técnica real" que es la que interesa a médicos y a pacientes.

LA CONSEJERÍA "NO HA LLAMADO A NEGOCIAR"

 La marcha ha finalizado en torno a las 14 horas en la Puerta del Sol. Allí, en declaraciones a Europa Press, el presidente de Afem, Pedro González, ha señalado que esta manifestación se ha convocado como parte de las movilizaciones que están llevando a cabo, incluida la huelga indefinida de médicos de lunes a jueves, y como forma de protesta por las medidas del Plan de Sostenibilidad que anunció la Comunidad de Madrid.

Asimismo, González ha aseverado que la Consejería de Sanidad "no les ha llamado a negociar". "Es difícil que retrocedan en estas medidas, pero debemos hacer que retrocedan. Debemos preguntarnos por qué ante este clamor popular no se sientan a negociar con nadie. Si realmente existe un interés por llegar a una solución que sea buena para todos lo normal sería haber convocado el diálogo a estas alturas", ha explicado.

"No hemos tenido noticias de que el presidente regional, Ignacio González, quiera sentarse a negociar con nosotros, por lo que estamos esperando deseosos ese momento", ha sentenciado.

Los sindicatos de la Mesa Sectorial han convocado otras dos manifestaciones para los días 16 y 19 de diciembre para reproducir de nuevo la 'marea blanca'. En el caso del domingo 19 de diciembre, la marcha partirá desde el campo del Rayo Vallecano hasta la Asamblea de Madrid.
  

Egipto, un escenario de incertidumbre.

La segunda fase de la revolución egipcia: retos y perspectivas Xaquin Pastoriza, militante de Esquerda Anticapitalista Galega

Un hombre con barba, un miembro de la Hermandad Musulmana, tratando de cubrir la boca de una anciana, que sigue firme, desafiante contra su agresor. Un gesto que simboliza la situación política en Egipto. Esta mujer es Shahenda Mekled, militante histórica del movimiento campesino desde los sesenta e incansable luchadora por los derechos de las mujeres. Los islamistas pretenden tapar la boca del pueblo egipcio, de todos aquellos que reclaman como Shahenda, como el 25 de enero de 2011, "Pan, justicia social y libertad."

La revolución de 2011 que conmovió al mundo durante 18 días derribó a un dicatador, Hosni Mubarak, pero no el régimen. La oligarquía civil-militar con el apoyo de EE.UU. que domina Egipto desde los años setenta maniobró para deshacerse del desprestigiado sistema de partido único del corrupto NDP , con la concesión de ciertas libertades a cambio de mantener su dominio mediante su herramienta principal, el Ejército. Y para atraer a su campo a la principal fuerza de oposición, los Hermanos Musulmanes, con un programa neo-liberal en lo económico y reaccionario en lo social, pero con una base social de masas, ganada a través de años cubriendo las carencias del sistema social con su red de asistencia caritativa. Por un acuerdo no escrito, el ejército y la Hermandad lideraron el proceso de transición, repartiéndose los papeles. El ejército reprimió duramente en las calles y detuvo a miles de activistas y los Hermanos Musulmanes accedieron a secciones del gobierno con su victoria en las legislativas de noviembre de 2011 y en las presidenciales de junio de 2012. El régimen ha ampliado su base de apoyo, cambió su cara, pero no cambió de naturaleza.

Para que este andamiaje funcionara necesitaba con urgencia un préstamo del FMI, el rescate de la maltrecha economía egipcia que impondría un programa de ajustes muy similares a los aplicados en América Latina o en la periferia de la Unión Europea. Para que este programa tenga éxito es necesario aplastar al movimiento obrero egipcio que, a través de la formación de sindicatos independientes, lleva varios meses de movilización con huelgas masivas en la industria textil (la principal industria del país), en el transporte, la salud y la educación, reclamando un salario mínimo justo y la renacionalización de las empresas privatizadas. Así, en la declaración presidencial del 22 de noviembre, que provocó el reciente conflicto, las huelgas son declaradas ilegales y el proyecto de Constitución, aprobado por la Asamblea Constituyente monopolizada por los islamistas, pone a los sindicatos bajo el control directo del gobierno. Muchos activistas denuncian lo que es la implementación de un gobierno autoritario que quiere conducir con mano de hierro el país laminando las pocas concesiones hechas en el marco del proceso de transición democrática. Así, el proyecto de Constitución, no incluye derechos sociales o los derechos de las mujeres, mientras que si se refleja la supeditación de las leyes a la Sharia. Además, el proyecto constitucional de Morsi deja la puerta abierta a los tribunales militares para enjuiciar a los activistas.

Desde la caída de Hosni Mubarak, la polarización social ha crecido rápidamente. Lo que consiguió la Hermandad Musulmana es monopolizar el debate en torno a la cuestión islámica entre religiosos y laicos desplazando la cuestión de clase del debate.

Con lo que no contaba la Hermandad era con Tahrir, el resurgimiento masivo del movimiento social que desafió al régimen en las plazas. Hasta ahora, ha habido manifestaciones contra los militares y los islamistas, pero tuvieron un bajo nivel de seguimiento y se concentraron en una capa muy activista, que había llegado a la conclusión de que los Hermanos Musulmanes eran la otra cara del régimen. El desgaste que ha estado sufriendo de la Hermandad desde que llegó al gobierno se aceleró rápidamente, lo que ha generado un distanciamiento cada vez mayor que se lanzó a las calles en las últimas semanas a más personas, incluidas capas que no estaban presentes en la Revolución de 2011. Las imágenes de cientos de miles de manifestantes que rodeaban el palacio presidencial y llenaban la plaza Tahrir al mismo tiempo marcaron un punto de inflexión. La Hermandad Musulmana ha perdido Tahrir, el espacio simbólico de la revolución, que había compartido en los días de enero y febrero de 2011 con los que se manifestaban en contra de Mubarak y ahora se manifiesta en contra de ellos. Una pancarta en la entrada del lugar dice "prohibida la entrada a los Hermanos Musulmanes". Hubo un reajuste dentro de las fuerzas que derribaron al viejo "rais" ". Los islamistas, tanto salfistas como Hermanos, estaban unidos en la defensa del presidente Morsi y tratan de recuperar las calles con métodos fascistas, como el ataque contra los manifestantes anti-Morsi del miércoles 5, que dejó siete muertos.

Las fuerzas opuestas a Morsi son muy heterogéneos y abarcan, en un Frente de Salvación Nacional, desde sectores del Antiguo Régimen, como Arm Moussa, un ex ministro de Mubarak, a la izquierda nasserista de Sahabby, ex candidato presidencial, bajo la dirección de un demócrata liberal como Mohamed El Baradey. La cuestión es que el pueblo egipcio están sacando conclusiones rápidamente, perdiendo la confianza en los islamistas, al considerar que no completarán las tareas de la revolución, sino que la traicionan. Esta idea, que era patrimonio de los sectores más activistas está extendiéndose. Como dijo la propia Shahenda Mekled hace unos meses ", los Hermanos Musulmanes son unos oportunistas que se aprovechan de la pobreza de la gente. Los egipcios pronto se dará cuenta de que los islamistas no pueden satisfacer las demandas de la revolución ".

El problema es que los Hermanos Musulmanes están logrando centrar el debate en torno a la polarización musulmanes / no-musulmanes, acusando a la oposición de ser cristianos y estar dominado por mubarakistas. La izquierda, que se ha visibilizando mucho en estas movilizaciones a través de Sabbahy o del dirigente sindical Khamed Alli, debe escapar de este debate y denunciar como arribistas a las figuras del antiguo régimenque ahora se ponen la careta de demócratas manifestándose con ellos. Estos sectores aportan mucho menos de lo que suman y traicionarán a las primeras de cambio. Otro problema puede ser depósito de la confianza de la oposición en las fuerzas armadas. Como se demostró en el proceso de transición, estos no juegan un papel neutral. Si se llegan a intervenir será la defensa de sus propios intereses, como parte de la élite gobernante, y no en defensa del pueblo. También es esencial alejarse a los islamistas de su base social, desenmascarando a sus líderes, huyendo demagogia religiosa pero sin hacer concesiones. En Egipto se están dilucidando cuestiones decisivas que determinaránseriamente su futuro. Como descubrió dramáticamente la izquierda en Irán en el 79 , hay momentos políticos clave que se pierden y luego no hay vuelta atrás para arrepentirse. Esta lección está presente en algunos sectores, pero hay otros grupos de la izquierda egipcia que pareceno no haber aprendido del pasado.

El escenario está abierto y hay varias hipótesis para el futuro. Una posibilidad es que Morsi profundice la represión de las protestas con el apoyo del ejército, como sugiere su intención de proclamar la ley marcial, sacar adelante el referendo constitucional programado para el 15 de diciembre y construir una democracia autoritaria con tintes islamista bajo protección EE.UU.. Otra opción es que el ejército, verdadero poder fáctico del país, llegue a la conclusión de que los islamistas pierden apoyo social, generan inestabilidad y no actúan como garantes fiables de sus intereses, elimine a Morsi a través de un golpe de Estado, pactando con los sectores procedentes del mubarakismo, bajo el paraguas de Washington. Por último, existe la opción más remota, de que el movimiento popular derroque Morsi. En la etapa post Morsi, la izquierda tendría muy difícil de jugar un papel de liderazgo, ya que aún está muy fragmentada y desorganizada, incapaz de hacer su discurso hegemónico dentro de la oposición, por lo quelos que se llevarían el gato al agua serían los liberales, en particular El Baradei y los sectores reciclados del antiguo régimen. Lo positivo es que un derrocamiento desataría fuerzas populares difícil de controlar por los liberales, aumentaría la confianza de los movimientos sociales en su fuerza y ​​abriría mayores posibilidades para el fortalecimiento de la izquierda.

Sin embargo, con estas manifestaciones se están forjando alianzas por abajo y recomposiciones políticas que pueden ayudar a fortalecer el surgimiento de una alternativa. El viernes, 7 de diciembre, los trabajadores de Mahalla, corazón industrial del Delta, tomaron el Ayuntamiento y proclamaron un Consejo local alternativo que se declaró "independiente del Estado islámico que el gobierno está tratando de crear." Estas iniciativas deben extenderse por todo Egipto, planteando la cuestión crucial del poder político en lugar de la simple retirada de un decreto o el maquillaje de una constitución. Es la única manera de llevar la revolución egipcia hasta el final. En ese sentido, es muy positiva la determinación de los manifestantes, dispuestos a romper el cerco militar en torno al Palacio Presidencial, para desarmar a la policía o enfrentarse físicamente en las calles con los islamistas. Ni las amenazas, ni la intimidación, ni las piedras, ni los disparos pueden expulsar al pueblo egipcio de las calles. La sangre de los mártires será el agua que regará los surcos del futuro.

¿Es posible una política de izquierda sin romper con el euro?

via Que Hacemos
Pedro Montes: “No cabe hacerse ilusiones sobre una salida del euro sin ruptura del orden establecido”
Daniel Albarracín: “No hay margen para una política de izquierdas en el marco actual; cualquier agenda alternativa debe desobedecer el esquema de la UE”
Eduardo Gutiérrez: “Todavía cabe abrir un proceso acelerado de refundación hacia la Europa federal, ratificado democráticamente por los ciudadanos”
 Iván H. Ayala: “La salida del euro es una “incertidumbre” con la que los gobiernos arrodillan a los pueblos a golpe de austeridad. Esto es imperialismo ideológico”

El futuro del euro sigue siendo una incertidumbre, y las turbulencias de meses atrás pueden regresar en cualquier momento. Pero más allá de las decisiones de gobiernos e instituciones, y al margen de lo que dispongan los llamados “mercados”, el futuro del euro es un debate abierto en la izquierda europea. ¿Qué propone la izquierda política y social ante la crisis de la moneda única? ¿Tiene una propuesta propia, elaborada y factible, o camina a remolque de los acontecimientos?

En la izquierda española no existe una posición única ante el futuro del euro. Conviven defensores de la salida unilateral de España del euro, con partidarios de una reforma en profundidad de la zona euro, junto a quienes rechazan el dilema “euro sí, euro no” y optan por situar la controversia en otro plano, apuntando al capitalismo y las políticas neoliberales más que a la propia moneda.

Desde el colectivo Qué hacemos queremos aprovechar la publicación del libro Qué hacemos con el euro para relanzar este debate en la izquierda española. Los cuatro economistas autores del libro coinciden en el carácter fallido del euro desde su fundación, pero discrepan en cuanto a los posibles escenarios a corto plazo, y en cuál debería ser la apuesta de la izquierda. Su cruce de reflexiones es bastante representativo de las diferencias en el seno de la izquierda hoy.

En esta primera entrega los cuatro analizan la evolución de la crisis; las causas y sus responsables; el papel de Alemania; qué puede suceder en los próximos meses en Europa (¿continuidad, reforma, ruptura, expulsión, salida?), y si cabe una política de izquierda en el actual marco europeo. En una segunda entrega se centrarán en las posibles consecuencias de una salida de España del euro, y concretarán cuáles deberían ser las prioridades de la izquierda.



Hay coincidencia en que el euro fue un proyecto mal concebido desde su origen, pero, ¿había posibilidad en su momento de fundar una moneda única con bases diferentes?

DANIEL ALBARRACÍN: Aunque la propaganda institucional lo silenció, hubo otras voces con perspectiva crítica, incluso economistas convencionales. La moneda es como el tejado de un edificio, debe ser lo último, previamente hay que construir pilares sólidos, tanto económicos como sociales, políticos y democráticos. Hubo propuestas en este sentido, pero fueron confinadas a la irrelevancia, también por la socialdemocracia, que defendía una Europa idealizada que acabó sometida por el látigo del sistema euro.
PEDRO MONTES: Europa había vivido veinte siglos sin moneda única, bien podría haber esperado algunos años más. Hasta última hora no se supo cuál sería la conformación final del euro y durante todos los años previos se discutió de sus características y de los países que debían participar.
EDUARDO GUTIÉRREZ: Existían posibilidades de incorporar objetivos relacionados con el pleno empleo. De hecho hubo propuestas claras y explícitas de incorporar sistemas fiscales comunitarios más intensos, y en algún momento se planteó incorporar como un indicador real la tasa de paro de cada país.
IVÁN H. AYALA: La respuesta rápida sería no. El euro y todo su entramado institucional es el resultado lógico del proceso de integración europeo, históricamente configurado en función de los intereses de las grandes empresas, defendidos por los países centrales, principalmente Francia y Alemania.

¿Cuánto de la actual crisis europea es imputable al diseño del euro? ¿La crisis del euro es causa o consecuencia de las sucesivas crisis financiera, económica y social?
PEDRO MONTES: Lo es en un porcentaje altísimo. Para empezar, por los profundos desequilibrios de la balanza de pagos que ha originado y en segundo lugar por las extraordinarias facilidades de financiación que supuso en los primeros momentos, distrayendo de la acumulación de deuda externa que registraban los países mas débiles, como Grecia, Portugal o España. La crisis financiera internacional pudo catalizar la crisis del euro, pero ésta se encontraba ya generada desde hacía mucho tiempo.
EDUARDO GUTIÉRREZ: No, la crisis del euro no es consecuencia de la crisis financiera global, que solo actúa como catalizador, como acelerador de los desequilibrios que genera un área monetaria sin mecanismos de reequilibrio.
DANIEL ALBARRACÍN: El problema de diseño de la UE y del sistema euro es grave, pero no se puede comprender la envergadura y complejidad de la actual crisis sólo por la existencia del euro. El sistema euro ha agudizado la crisis, y dificulta la salida, pero no es el causante principal, pues venía lastrándose tiempo atrás, por las fuertes contradicciones acumuladas por el capitalismo desde los ochenta. El euro era un mal diseño, que agudiza hoy los problemas, pero ha sido la crisis capitalista la que se lo está llevando por delante.
IVÁN AYALA: Evidentemente el diseño institucional del euro es el pecado original de esta moneda única, y la catástrofe del euro se habría producido con o sin crisis financiera. Pero no olvidemos que el euro y la UE son la forma que los países miembros han encontrado para inscribirse en el capitalismo global, donde predomina la esfera financiera sobre la productiva. Es esa financiarización la que nos lleva a una crisis del capitalismo que se habría producido con o sin moneda única.

¿Es cierta la responsabilidad de Alemania, o estamos sobredimensionando su papel?
EDUARDO GUTIÉRREZ: La responsabilidad de las clases empresariales y políticas alemanas es mayoritaria en el diseño del euro, configurado a su medida. Y también es responsable su oligarquía industrial financiera y sus grandes partidos por la actual profundización en las políticas de austeridad y control del déficit público.
DANIEL ALBARRACÍN: Alemania tiene un papel muy importante, pero debemos huir de simplificaciones. No hay que dejarse arrastrar por una equivocada rivalidad entre pueblos y naciones. Los trabajadores alemanes han padecido una década de ajuste salarial durísimo y minijobs. Los gobiernos europeos están muy condicionados por el gran capital transnacional, y tampoco Alemania es el único responsable de la política monetaria del BCE. Por otro lado, la incorporación del FMI –que representa intereses estadounidenses- introduce nuevos condicionantes, porque su posición es más pragmática que la intransigencia del BCE. En suma, el centro de atención no lo debemos poner sólo en el poder alemán, sino en unas relaciones sociales entre clases, donde los gobiernos son agentes del capital privado transnacional, pero que también juegan intereses institucionales diferentes en el diseño de las políticas europeas.
IVÁN H. AYALA: Alemania como tal no existe en una cosmología capitalista, sino que existen diferentes grupos sociales dentro de dicho país: en la presente crisis ni todos los españoles pierden (véase Botín), ni todos los alemanes ganan (véase trabajadores alemanes). Los desequilibrios europeos se han creado a partir de los intereses de las grandes corporaciones europeas, no de los pueblos. La verdadera responsabilidad no se encuentra en países sino en personas a las que no solo no se les está exigiendo responsabilidades, sino que además están siendo premiadas por el mercado.
PEDRO MONTES: En el inicio no cabe pedir responsabilidades a Alemania, sino culpar a los dirigentes políticos del resto de países por crear el euro estando por medio la poderosa economía alemana. Sí cabe especular sobre cómo los cambios en el Este, incluida la desaparición de la URSS, han podido modificar los proyectos estratégicos de Alemania, y que tenga en mente ejercer una hegemonía en Europa que traspasa los contornos de la zona euro.

A menudo se presenta a Estados Unidos como alternativa, como una política opuesta a la austeridad europea, ¿es así? ¿Podemos sacar algo de la experiencia estadounidense?
IVÁN H. AYALA: . La diferencia de la FED y el BCE es patente: mientras que el primero actúa como un banco central, permitiendo a EEUU tener una política monetaria, el BCE actúa como banco alemán, impidiendo a los países de la zona euro tener una política monetaria. Tienen una diferente visión de la gestión de un sistema capitalista. Actualmente el BCE es la mayor fuente de inestabilidad financiera a nivel mundial. Pero si la crisis es del capitalismo financiero, entonces EEUU no es una alternativa.
PEDRO MONTES: Las concepciones neoliberales no son distintas. Lo que demuestra es la enorme ventaja que tiene un país cuando es soberano para manejar la política monetaria, decidiendo en función de sus necesidades económicas y sociales.
DANIEL ALBARRACÍN: Obama ha disfrutado la ventaja de contar con la moneda de reserva internacional más asentada del mundo, y al contar con la confianza del gran capital internacional en aquella economía como país refugio, pues son ellos los guardianes militares del mundo. Pero también allí las mayorías sociales están sufriendo caídas salariales, destrucción de empleo y retrocesos históricos de sus servicios públicos de bienestar.
EDUARDO GUTIÉRREZ: La Reserva Federal estadounidense no está preocupada por la inflación, a diferencia del integrismo fiscal alemán. Estados Unidos cuenta con un presupuesto federal del 24% del PIB, que permite transferencias a los estados con problemas, frente al 1% de presupuesto europeo.

¿Qué escenario veis más probable a corto y medio plazo? ¿Continuidad, desaparición del euro, salida de uno o varios países, refundación con nuevas bases?
PEDRO MONTES: Desaparición del euro tal como está conformado hoy. No se si se romperá completamente o solo parcialmente por la desaparición de los países más débiles, y si será una voladura controlada o una quiebra inmanejable. La situación es insostenible, y si se resolvieran por arte de magia los problemas de deuda y déficit, un día después empezaría a generarse la siguiente crisis.
EDUARDO GUTIÉRREZ: El escenario más probable es un agónico proceso de desendeudamiento privado y público. Se irán dando pasos lentamente hacia una Europa federal, pero mientras tanto millones de europeos sufriremos un deterioro laboral, económico y social creciente. Con todo, no es descartable que se precipite un colapso caótico, si los niveles de financiación de la liquidez son incapaces de evitar algún impago por alguna gran corporación europea.
IVÁN H. AYALA: El problema de las predicciones es la inestabilidad de la situación actual. Estamos en el centro de la tormenta y cualquier evento notable puede cambiar el rumbo de las cosas. Actualmente España está irremediablemente abocada a una crisis de solvencia, porque genera más deuda de la que puede pagar en cada periodo. Esta situación es compartida por Grecia, Portugal e Italia. Esto significa que más temprano que tarde la situación de impago será un hecho. Ante eso caben varias opciones: que los países centrales concedan pequeños rescates para seguir afrontando los pagos de la deuda (a sus bancos) a cambio de brutales ajustes; o que Grecia o España se declaren en suspensión de pagos, de forma que sean los mercados los que echen a ciertos países de la zona euro.
DANIEL ALBARRACÍN: Tras el verano la tormenta de las primas de riesgo ha amainado algo, pero seguimos al borde del precipicio. Lo más previsible es que pasados unos meses, a lo sumo dos años, estas medidas sean incapaces de evitar un estallido del sistema bancario europeo, con quiebras sucesivas. El detonante puede ser la declaración de impago de un país, o de una significativa parte del capital privado. Lo más probable es que se trate de salvar el euro a toda costa, pero con algún sacrificio ejemplar. Grecia es el principal candidato a la expulsión, para con su tragedia disciplinar a los demás. Estos y otros escenarios son en todo caso muy contraproducentes para las clases populares.

Las medidas adoptadas en los últimos dos años en Europa, ¿ralentizan o aceleran la descomposición? ¿Cierran el camino a propuestas alternativas y obligan a seguir adelante?
PEDRO MONTES: Los casos de Grecia y Portugal, y ya también de España, muestran que la crisis se agrava con medidas que persiguen sin éxito disminuir los déficit públicos, cuando el gran problema de fondo es el montante de la deuda. No cabe hacerse ilusiones sobre una salida sin ruptura del orden establecido.
DANIEL ALBARRACÍN: Son medidas extraordinariamente recesivas, y entrañan una transferencia de rentas y poder favorable a las rentas del capital. No tienen por qué acelerar el fin del euro, pero aumentarán la inestabilidad y las desigualdades. En cuanto a las propuestas alternativas, lo que se nos plantea es que éstas solo serán posibles con medidas de subversión más drásticas, como desobedecer los tratados europeos y abrir nuevas alianzas sociales e internacionales.
EDUARDO GUTIÉRREZ: Las medidas adoptadas, especialmente la “regla de oro” introducida en constituciones, santifican e institucionalizan el ‘genoma neoliberal’, cerrando el paso a propuestas alternativas. La refundación del euro aparece así como una tarea titánica, lo que intensificará las convulsiones políticas y sociales.
IVAN H. AYALA: Europa corre el peligro de una crisis civilizatoria que ponga en cuestión principios como la solidaridad, justicia social, derechos humanos, democracia, etc. Se ha llegado a un fin de ciclo, un cambio de régimen que tendrá como consecuencia la reconfiguración del continente europeo y por tanto de la economía mundial. El resultado dependerá de la lucha de fuerzas políticas que se de en los diferentes países miembros.

Desde Europa se insiste en el mensaje de la “irreversibilidad” del euro. ¿Es irreversible el euro? ¿Apuestan de verdad los gobiernos e instituciones europeas por el futuro del euro, o trabajan ya con otros escenarios? ¿Y los “mercados”?
EDUARDO GUTIÉRREZ: Hay muchos ejemplos de grandes corporaciones financieras que vienen realizando simulaciones y planes de recolocación de fondos y depósitos, descontando un escenario plausible de ruptura del euro. Algunos de 2011 ya estimaban el impacto de la ruptura en un 15-25% de destrucción de renta para la mayoría de países, incluida Alemania.
DANIEL ALBARRACÍN: El euro no tiene por qué ser irreversible, este es un asunto político. Los gobiernos europeos actuales sí apuestan por la pervivencia del euro, conscientes de la necesidad de cambios institucionales de envergadura, eso sí, siempre favorables a los intereses del gran capital transnacional europeo (y también norteamericano, vía FMI). No cabe hablar de los mercados sin recordar que están conformados por ciertos oligopolios corporativos que sí apuestan por la continuidad del euro. En cambio, fracciones del capital industrial que sólo operan a nivel nacional, indiferente a las exportaciones, pueden estar interesadas en recuperar las monedas nacionales.
PEDRO MONTES: Es pura propaganda. Se sabe que muchas instituciones están haciendo estudios sobre las hipotéticas consecuencias de la desaparición del euro, contemplando diversos escenarios. Los gobiernos de los países más débiles parecen resistirse por no alimentar sospechas, pero es una grave irresponsabilidad. Lo crean o no, lo quieran o no, el deber debiera ser enfrentar la posibilidad del hundimiento de la moneda única.
IVÁN H. AYALA: El euro es una moneda basada en un entramado institucional que se sostiene sobre tratados internacionales. El problema no es la salida, que es simplemente una decisión política, sino que dicha salida tiene unas consecuencias que solo se pueden afrontar con una altura de miras que no tiene ningún partido político en España. Se ha alimentado un sentimiento naif de europeísmo basado en un discurso sentimentalista. Pero la historia está plagada de situaciones irreversibles que se revirtieron.

Ese discurso de la irreversibilidad se basa en una consigna que anula el debate: “o el euro o el caos”. ¿Es esa la disyuntiva?
EDUARDO GUTIÉRREZ: La disyuntiva no es austeridad en el euro o caos fuera de él. Entre ambos existen amplias posibilidades económicas y políticas. Cabe abrir un proceso acelerado de refundación constitucional de la UE, que implique un salto rápido hacia la Europa federal, con una cesión de soberanía que sea ratificada democráticamente por los ciudadanos.
PEDRO MONTES: El euro y el caos son la misma alternativa. Las perturbaciones de una salida del euro, siendo grandes, objetivamente tienen la ventaja de que podrán amortiguarse y corregirse con el tiempo. Así que lo que hay que elegir es el caos del euro o un período complicado, ya sin euro, para resolver los problemas que ha promovido la moneda común. Para la izquierda, no debería haber debate. Ninguno de sus objetivos, valores y proyectos sociales pueden lograrse en el contexto de la unión monetaria. Tienen sin duda miedo al vacío, pero se trata de eso: miedo e irresponsabilidad, revestida de corrección y sensatez.
DANIEL ALBARRACÍN: El euro aboca a un drama social para las clases populares y regiones más débiles, salir del euro conduce al empobrecimiento en la periferia. El dilema principal no es continuar o salir del euro, sino el esquema de funcionamiento socioeconómico. El foco de atención debiera ser otro. El primer lugar, la ilegitimidad de las deudas contraídas. En segundo lugar, las políticas de recortes y las condiciones de los “secuestros financieros” que la Troika está imponiendo. En tercer lugar, pero como base determinante, el modelo económico capitalista.
IVÁN H. AYALA: El caos está más relacionado con las medidas de austeridad (ergo, con el euro) que con otra cosa. No obstante las turbulencias financieras, las consecuencias macroeconómicas de la salida, mercados de capitales, etc., conforman un contexto difícil de destrincar para la población. En este contexto, la salida del euro es una “incertidumbre” con la que los gobiernos juegan para arrodillar a los pueblos a golpe de austeridad. Esto es imperialismo ideológico, pues la opinión pública en este sentido está secuestrada. No existe un debate real de la salida del euro.

La actual estructura monetaria y financiera europea, ¿deja algún margen para otro tipo de políticas? Dicho de otra manera: ¿existe una salida de izquierda a la crisis europea sin alterar en lo fundamental el actual marco de relaciones?
IVÁN H. AYALA: No. El proceso de integración comunitario responde a unos intereses determinados, y todo el entramado institucional está diseñado para la consecución de unos objetivos. Parece mucho más probable que el euro estalle a que el BCE compre deuda directamente a los estados. Parece radicalmente imposible que una política de izquierdas se pueda llevar a cabo en un entorno dirigido por instituciones diseñadas por el conservadurismo y la élite financiera.
PEDRO MONTES: Absolutamente no. Cuando en el Congreso la izquierda reclama una salida progresista a la crisis, Rajoy devora a sus oponentes: “díganme si lo que están proponiendo es romper con Europa, porque en otro caso la Europa que nos presta el dinero para sobrevivir reclama y exige lo que yo estoy haciendo”. La derecha está aprovechando la crisis de un modo canallesco para implantar sus concepciones ideológicas, pero hay que admitir que los márgenes para practicar otra política son muy estrechos. De ahí el impasse de la izquierda.
DANIEL ALBARRACÍN: No hay margen para una política de izquierdas sin acabar con el marco de relaciones actual. Los Tratados de la Unión Europea han diseñado un monstruo que blinda el enriquecimiento de las elites europeas, fragmenta a los pueblos de Europa y empobrece a las clases populares. Cualquier agenda alternativa debe desobedecer el esquema de la UE y el sistema euro.
EDUARDO GUTIÉRREZ: El sistema de tratados de la zona euro reduce el margen de actuación, pero habría algo de margen de no ser por las políticas obsesivas con el déficit público. Ahora bien, dicho margen, que permitiría pequeños cambios en las políticas de austeridad, sería a medio plazo insuficiente para corregir los desequilibrios de origen.

La salida de algún país del euro, ¿cómo afectaría al resto? ¿Sobreviviría el euro a una o varias salidas?
EDUARDO GUTIÉRREZ: La salida de un país como Grecia supondría el principio del desenlace del euro. Si se tratase de otros como España o Portugal, el euro en su formulación actual no sobreviviría más de unas semanas.
DANIEL ALBARRACÍN: Depende de la envergadura del país. La salida de Grecia causaría una significativa conmoción, porque vendría acompañada de una declaración de impago con la consiguiente crisis bancaria centroeuropea y su repercusión a la norteamericana, vía CDS. Sin embargo su impacto sería absorbible. No sería el caso, por ejemplo, si España o Italia abandonasen el euro, pues el impacto sería de grandes proporciones. Pero eso no equivale a que el euro tuviese sus días contados en todos los países.
PEDRO MONTES: Depende. La salida de algún país, sobre todo si no es muy grande, como Grecia o Portugal, sería soportable. Pero toda la unión monetaria está socavada y conectada. La corrosión se amplía de un país a otro.
IVÁN H. AYALA: Si Grecia suspendiese pagos, y ello desembocase en una salida del euro, se desatarían procesos especulativos sobre otros países, como España, que estaría la siguiente en la lista, y después Italia, y por supuesto Portugal e Irlanda. Los países centrales se replegarían en un euro donde solo cupieran ellos, utilizando su masa económica para sostener la moneda y sus economías. El proceso sería traumático para todas las partes, pues la reorientación de toda la producción que vierten en la UE tardaría años en realizarse. En cualquier caso parece altamente probable que el euro tal y como lo conocemos ha llegado a su fin. Es un fin de ciclo, y el resultado dependerá en buena medida de las variables políticas: no sólo en los parlamentos, sino también la presión popular.



Más información sobre el libro Qué hacemos con el euro, en la web, y en twitter @_quehacemos
Eduardo Gutiérrez es licenciado en Económicas. Ha formado parte del Consejo Económico y Social, y del Consejo Superior de Estadística español y europeo. Es asesor económico de CCOO y autor de varios libros.
Daniel Albarracín es economista y sociólogo, técnico de FECOHT-CCOO, y ha sido profesor en la Universidad Carlos III. Investigador en el campo de las relaciones laborales, políticas sociales, economía española y europea.
Iván H. Ayala es economista, investigador en el campo de la economía postkeynesiana, metodología, financiarización y economía europea. Miembro del colectivo econoNuestra y participante en el Grupo de Trabajo de Economía Sol (15-M).
Pedro Montes, economista. Su vida profesional transcurrió en el Servicio de Estudios del Banco España. Autor de varios libros, entre otros La historia inacabada del euro. Siempre vinculado a la izquierda, es presidente de Socialismo 21.

domingo, 9 de diciembre de 2012

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Trabajadores de Telemadrid piden amparo al Defensor del Pueblo


Trabajadores de Telemadrid piden amparo al Defensor del Pueblo Trabajadores solicitan amparo al defensor del pueblo ante el inadmisible proceso de despido colectivo que afectaría a 925 de los 1.170 empleados de esta empresa pública y que supondría en la práctica la desaparición del Ente Público Radio Televisión Madrid tal y como lo entendemos ahora. 
 
Trabajadores de Telemadrid se presentaron el pasado viernes en la oficina del Defensor de Pueblo, en la calle Zurbano de Madrid, con intención de presentar un escrito solicitando su amparo, ante el inadmisible proceso de despido colectivo que afectaría a 925 de los 1.170 empleados de esta empresa pública y que supondría en la práctica la desaparición del Ente Público Radio Televisión Madrid tal y como lo entendemos ahora.

Desde que el pasado mes de mayo el Presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, anunciará que se abriría un proceso de “reestructuración” del EPRTVM la representación sindical ha reclamado permanentemente la apertura de un proceso de negociación para diseñar, junto a la Dirección, un modelo de futuro para Radio Televisión Madrid. Desgraciadamente este proceso de negociación se le ha negado sistemáticamente hasta la fecha a los representantes sindicales.

En lugar de esto, la Dirección del EPRTVM prefirió adjudicar a una consultora externa formada por la UTE Deloitte-Cuatrecasas, la elaboración de un estudio para “la adecuación de la estructura empresarial del Ente Público Radio Televisión Madrid y sus sociedades a la situación actual del mercado audiovisual”. Dicho estudio, por el que la Dirección del EPRTVM tiene que pagar 140.000 euros más IVA, fue filtrado al diario “El Mundo” que lo publicó en su edición del sábado 24 de noviembre. 48 horas antes de que lo tuviera el propio Consejo de Administración del EPRTV y los Comités de Empresa.

El informe de Deloitte sobre la “adecuación de la Estructura empresarial del EPRTVM” contempla el despido del 90% de la actual plantilla. Sólo seguirían en la cadena 92 personas en la Dirección de Informativos (89 periodistas, presentadores, editores etc) 19 en la Dirección de Antena, 34 en la Dirección de Operaciones y 38 en la Dirección de Coorporativo. Es decir, se efectúa un despido masivo por razones meramente ideológicas y políticas. De hecho en la página 64 del informe de Deloitte dice textualmente:
“El peso específico de los informativos en la parrilla de emisión y la importancia estratégica de los mismos, que en la mayoría de los casos manifiestan la estrategia editorial de los grupos, implica que los procesos asociados al establecimiento de la línea editorial, la planificación diaria y coordinación sean necesariamente internos. Asimismo, se considera el proceso de edición como consecuencia de la importancia para los distintos operadores de mantener el control de las decisiones sobre los contenidos (establecer criterios orientativos para la redacción, garantizar que se cumple con la línea editorial, estrategia e imagen de la cadena, dar estructura, formato y orden adecuado y coherente a las noticias llegadas a la redacción, etc).”
Esto es lisa y llanamente establecer un férreo control político sobre las informaciones de la cadena que vulneraría el artículo 20 de la Constitución Española que reconoce el derecho a la información de los ciudadanos.

Y estos planteamientos son también radicalmente contrarios a la LEY DE CREACIÓN, ORGANIZACIÓN Y CONTROL PARLAMENTARIO DEL ENTE PÚBLICO RADIO TELEVISIÓN MADRID que en su artículo 13 establece:

“Los principios inspiradores de la programación de Radio Televisión Madrid son:

a) El respeto a los principios que informan a la Constitución española y el Estatuto de Autonomía de Madrid y a los derechos y libertades que en ellos se reconocen y garantizan.
b) La objetividad, la veracidad y la imparcialidad de las informaciones.
c) El respeto a la libertad de expresión.
d) El respeto al pluralismo político, cultural, religioso y social.
e) La separación entre informaciones y opiniones, la identificación de quienes sustenten éstas últimas y su libre expresión con los límites del apartado 4. del artículo 20 de la Constitución “.

El desmantelamiento del Ente Público Radio Televisión Madrid contradice los planteamientos del Consejo de Europa sobre televisión pública. La IV Conferencia Ministerial del Consejo de Europa sobre Medios de Comunicación (Praga, diciembre de 1994) y las reuniones informales de ministros europeos de Cultura y Audiovisual (Galway, septiembre de 1996 y Maastricht, abril de 1997) reafirmaron de forma unánime la necesidad de la televisión pública en los países miembros de la Unión Europea. En todas sus resoluciones el Consejo de Europa fija claramente que las televisiones públicas están obligadas a “ofrecer una información independiente, fiable y universal velar por la calidad de sus contenidos; asegurar el pluralismo audiovisual, y mantener una importante producción de programas propios, como soporte esencial de identidad nacional y garantía de la diversidad cultural de Europa”. Y ya en febrero de 2012, el comité de ministros del Consejo de Europa alertó de que el pluralismo y la diversidad en los medios “están amenazados si el modelo actual, que incluye el servicio público (…), no se preserva”. En palabras del comisario europeo de Derechos Humanos, Thomas Hammarberg, “los medios públicos están amenazados por el intento de los poderes públicos de dominar el mercado mediático”.

Por todo esto, se reclama al Defensor del Pueblo que intervenga ante el Gobierno de la Comunidad de Madrid y la Dirección del EPRTVM para que se paralice la ejecución de los despidos colectivos previstos en esta empresa. Así mismo, se pide su intermediación para facilitar la apertura inmediata de una mesa de negociación con la representación sindical que estudie un proyecto de futuro que garantice la viabilidad de Radio Televisión Madrid como servicio público audiovisual y el mantenimiento de los puestos de trabajo.

Represión en Andalucía: La Fiscalía pide dos años de cárcel para Cañamero


Represión en Andalucía: La Fiscalía pide dos años de cárcel para Cañamero La Fiscalía de Sevilla ha solicitado dos años de cárcel para el secretario general del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), Diego Cañamero, por los incidentes ocurridos en octubre de 2009 después de que, junto a decenas de militantes del SAT, intentase cortar la SE-30...

Agencias
... en el Puente del Quinto Centenario de la capital hispalense en el marco de una jornada de reivindicación en demanda de ayudas económicas para los trabajadores del campo.

El propio Diego Cañamero ha informado a Europa Press de que el Ministerio Público le pide dos años de cárcel y el pago de una fianza de 3.600 euros por sendos delitos de resistencia y atentado a agente de la autoridad, todo ello después de que fuera detenido portando supuestamente una piedra de medio kilo que pretendía arrojar a los miembros del Cuerpo Nacional de Policía que controlaban la protesta.
 
"Yo lo que llevaba en la mano era un megáfono, no una piedra", ha dicho el líder sindical, quien ha señalado que, por el momento, no hay fecha para el juicio por estos hechos, vista oral en la que serán enjuiciados varios compañeros del SAT que también fueron detenidos.

Estas movilizaciones incluyeron el intento de cortar las vías del AVE que unen Sevilla y Madrid y la ocupación de las instalaciones de la RTVA, ocupación por la que este mismo viernes iba a ser enjuiciado en un Juzgado de lo Penal de Sevilla José Páez, militante de la Unión Local del SAT de Pedrera para quien la Fiscalía pedía inicialmente dos años de prisión por los delitos de resistencia y atentado a agente de la autoridad.
 
Según ha indicado Diego Cañamero a Europa Press, el juicio finalmente no se ha celebrado después de que el Ministerio Público haya retirado el delito de atentado, por el que solicitaba los dos años de cárcel referidos, y lo haya dejado en resistencia a agente de la autoridad, delito por el que el imputado ha aceptado el pago de una multa de 360 euros.

LA MOVILIZACIÓN

Desde las 9,00 horas de este viernes, simpatizantes del SAT se han concentrado en apoyo de su compañero frente a las puertas del edificio que alberga los juzgados de lo Penal de Sevilla, en la avenida de la Buhaira de la capital hispalense.
 
Fue el día 6 de octubre del año 2009 cuando varias decenas de militantes del SAT, encabezados por el alcalde de Marinaleda y diputado andaluz de IU, Juan Manuel Sánchez Gordillo, irrumpieron en la sede de la RTVA de San Juan de Aznalfarache y ocuparon "por la fuerza durante algo más de dos horas el plató y la redacción de los Servicios Informativos de Canal Sur Televisión".

Según los representantes del antiguo SOC, la acción sindical formaba parte de una jornada de reivindicación en demanda de ayudas económicas para los trabajadores del campo. Los sindicalistas exigieron en primera instancia aparecer en el plató rodeando a los presentadores durante la emisión del informativo de mediodía así como la realización de una entrevista, en directo, a Juan Manuel Sánchez Gordillo.
 
Tras negociar con representantes de RTVA y miembros de la Policía Nacional desplazados a la sede de la televisión pública andaluza, decidieron finalizar la ocupación y fueron desalojados de forma pacífica.

Egipto y Túnez, la revuelta permanente

José Gallego, militante de Izquierda Anticapitalista Cádiz

Tanto en Túnez como en Egipto las fuerzas sindicales, sociales y políticas de izquierdas andan a palos con los islamistas. Los medios “progres” españoles se sorprenden: los que antes iban de la mano para derrocar a sus dictadores, dos años después son enemigos. Y lo que no alcanzan a entender es que no son enemigos “dos años después”: han sido enemigos siempre. El discurso de la transversalidad y de la unidad sin condiciones ni programa, puesto de moda por liberales, apolíticos y una parte del 15M, hace aguas en Egipto y Túnez.

Recuerdo como en Cádiz y en Salamanca, en las asambleas del 15M a las que asistí, un sector bien organizado se negaba a hablar (y a dejar a hablar), de programa, estrategia y objetivos. La idea de este sector era confusa: estamos todos unidos por un mismo objetivo. Pero se negaban a debatir cuál era o tenía que ser ese objetivo más allá del “no hay pan para tanto chorizo”. Así, en río revuelto, se apuntaba a pescar todo el mundo, desde los colores más variopintos. No obstante, desde el primer 15M hasta las dos últimas huelgas y el 25S, el trabajo militante en asambleas de barrio y comisiones ha contribuido a definir objetivos, tácticas y estrategias.

En Egipto y Túnez (y en todos los países por los que pasó, o pasa aun, la primavera árabe), esa unidad sin condiciones se daba bajo una única consigna visibilizada: Irhal (en árabe), Dégáge! (en francés), ¡vete! Era un grito contra la dictadura sin más. Pronto, como en río revuelta pesca cualquiera y tanto la dictadura como la acción fundamentalista se ha encargado durante años de desactivar a la izquierda combativa árabe, esta consigna unitaria se impuso y ahí teníamos sin más a Hermanos Musulmanes (Ennhada en Túnez), sindicalistas, laicos, mujeres, estudiantes y socialistas revolucionarios todos a una. Estos últimos, los Socialistas Revolucionarios (y los revolucionarios tunecinos), se empecinaron en mantener un curso de independencia de clase: sí, aprovechar las acciones masivas para tumbar al dictador, pero sin olvidar que las revueltas árabes comenzaron contra una injusticia estructural construida sobre la aplicación de los planes de ajuste impuestos por el FMI y el BM al mundo árabe (y a Túnez y Egipto en particular, alumnos aventajados del FMI en la región).

Así que dos años después volvemos a tener manifestaciones masivas en Egipto y Túnez. Y no solo contra la usurpación de la democracia acometida por los Hermanos Musulmanes y Ennahda. Había quien, después de las elecciones, daba por enterrada la revolución en Egipto (y también en Túnez, de quien ya ni siquiera hablaban los medios). Se quería apostar por el modelo de la transición española para frenar el avance de la primavera árabe pero no ha sido posible, al menos en Egipto. Está por ver qué pasa en Túnez (donde ya ayer en Siliana, a 120 kms. De Túnez capital, se enfrentaron a palos sindicalistas de izquierdas y militantes del confesional Ennahda). Aunque ahora los medios centran la atención en que las manifestaciones son en contra del decreto que Mursi (el actual presidente de Egipto) ha sacado para blindar su poder frente a la Justicia, la realidad es más compleja. La Constitución elaborada por le Gobierno de los Hermanos Musulmanes (vencedores en las elecciones), está plagada de artículos que la convierten en una Constitución confesional que ataca libertades y derechos civiles (sobre todo a mujeres y coptos, los cristianos árabes de Egipto). Esta ha sido la chispa en Egipto. En Túnez, el martes pasado, militantes de Ennahda (bajo las siglas de Liga de Protección de la Revolución), apalearon a sindicalistas de la UGTT que celebraban el 60 aniversario del asesinato de su fundador, Farhat Hached. ¿A qué se debió esta agresión? “¿Por qué lo hicieron? Probablemente para castigar a la UGTT que en Siliana impulsó cuatro días de huelgas y protestas contra un gobierno que no cumplía sus promesas sociales. Hubo unos 250 heridos entre los manifestantes y 72 entre los policías”. (El País, 7 de diciembre de 2012).

La diferencia entre ambas revueltas es espacial: en Egipto el foco está en El Cairo y en Túnez en las regiones periféricas. Pero recordemos que en Túnez la revolución también explotó en la periferia hasta que acabó llegando al centro. En cualquier caso, las manifestaciones no son cosa de dos días. Recordemos una vez más que la primavera árabe no fue solo democrática, sino estructural: fueron revueltas del hambre, de los jóvenes contra las altas tasas de desempleo, fueron revueltas contra el neoliberalismo impuesto con mano firme desde dictaduras. Desde que en verano Mursi se reuniera con EEUU y el FMI, y de que el FMI con Lagarde a la cabeza, alabaran la valentía y el compromiso de Mursi para acometer reformas económicas estructurales a cambio de un préstamo de casi cinco mil millones de dólares, las manifestaciones de trabajadores y las huelgas no han cesado. Los trabajadores egipcios saben ya, por experiencia con el último gobierno de Mubarak, lo que supone un plan de ajuste dictado por el FMI. Pero ni siquiera antes de las elecciones a nadie se le escapaba, ni en el FMI ni en Europa ni en EEUU, que los Hermanos Mulsumanes eran altamente neoliberales (otra cosa es la red clientelar de asistencia social que le ha permitido hacerse fuerte y crear base social).

Ahora los medios internacionales pretenden presentar estas revueltas como un enfrentamiento entre laicos y musulmanes. Y esto algo de verdad tiene, pero viniendo de occidente no deja de ser algo maniqueo. Una curiosidad: todos los medios hablan del rais egipcio, como si rais fuese un título propio de ese país (como canciller en Alemania), y no la palabra árabe para presidente. Rajoy también es un rais, vamos a relajarnos. Pero esto forma parte de la clásica estrategia del orientalismo occidental para demonizar y presentar como “el otro” a un posible adversario (que de momento, igual que lo fueron Ben Alí y Mubarak, es un buen amigo). Decía que las revueltas van más allá de la confrontación laicismo/confesionalidad. El mismo día que se anunciaba la firma del acuerdo entre Mursi y el FMI para que esta institución otorgara un préstamo de casi cinco mil millones de dólares a Egipto a cambio de reformas económicas estructurales, hasta los empleados de la banca egipcia salieron a la calle a protestar y secundaron las huelgas que se extendían por el país.

Si Mursi quiere otorgarse plenos poderes por encima de la Justicia es en gran parte porque sabe que los egipcios no le consentirán que los ahogue económicamente como hacía Mubarak en nombre de sus acuerdos con el FMI. En cualquier caso, aunque Mursi y Egipto sean el foco y, aunque como ocurre siempre con el mundo árabe-musulmán la atención se pretenda desviar sobre la cuestión religiosa, ocurren dos cosas: la primera, la que los manifestantes tunecinos y egipcios ya anunciaban, el intento de secuestro de la revolución; y por otra parte, una tendencia que se hace fuerte en todo el mundo y que deriva en la pérdida de derechos democráticos y en el aumento de la represión para aplicar los planes de ajuste estructural que sacuden tanto a Europa como al Magreb. Pero el pueblo egipcio y el pueblo tunecino son tozudos y orgullosos, y saben que si pudieron con Mubarak y con Ben Alí pueden con todo: ayer, a pesar de que Mursi desplegó a la guardia republicana (guardia de élite que está entrenada para defender las plazas estratégicas del país) alrededor del palacio presidencial que tuvo que abandonar hace dos días porque fue rodeado por los manifestantes; a pesar de esto, y a pesar de que las milicias de los Hermanos Musulmanes atacan violentamente a los manifestantes anti-Mursi; ayer, los egipcios asaltaron y quemaron varios cuarteles generales y volvieron a rodear el palacio presidencial.

No, no eran amigos y ahora son enemigos. La revolución egipcia, como la tunecina, tenía un carácter popular y democrático, pero también y carácter de clase muy fuerte. Por eso los compañeros de Socialismo Revolucionario y los compañeros tunecinos tras la caída de Mubarak y de Ben Alí no bajaron sus banderas. Por encima de esa “unidad” estaba la defensa de la revolución y la derrota del FMI y el BM. Por eso sigue siendo tan importante el grito “no dejaremos que os apropiéis de nuestra revolución”. Por este motivo la revuelta es permanente, hasta que se vayan todos.