miércoles, 24 de febrero de 2016

Cine forum IZAR. Martes 1 marzo a las 21h en el Entresuelo. "El club" de P. Larraín (2015)

Desde IZAR os invitamos a la proyección de la película "El Club" de Pablo Larraín (2015) que tendrá lugar el próximo martes 1 de marzo a las 21h en el Pub Entresuelo (Plaza San Agustín).

"El Club" cuenta la historia de cuatro hombres que conviven en una retirada casa de un pueblo costero, bajo la mirada de una cuidadora. Los cuatro hombres son curas y están ahí para purgar sus pecados. La rutina y tranquilidad del lugar se rompe cuando llega un atormentado quinto sacerdote y los huéspedes reviven el pasado que creían haber dejado atrás.


Hoja quincenal nº6 de IZAR

Los gobiernos municipales y autonómicos se empiezan a encontrar con sus límites
Durante estas últimas semanas estamos viendo como, tras las elecciones generales, muchos de los planteamientos que se venían haciendo desde las llamadas “fuerzas del cambio” (Podemos y los gobiernos municipales de su órbita) están dando pasos atrás. Cuando ha tocado decidir entre posicionarse con las luchas sociales o con la patronal o la represión ha optado por la segunda.
En el caso de Carmena, la cuestión de los titiriteros hubiera sido un buen momento para que el Ayuntamiento de Madrid se posicionara en contra de la Ley Mordaza y la represión que el activismo social y político viene sufriendo los últimos años. La opción tomada por el Ayuntamiento de Madrid ha sido la de alinearse con las fuerzas represoras, denunciando a los titiriteros y dándole la espalda a lxs activistas, en lugar de defender la denuncia social que venían haciendo con su teatro. La dirección de Podemos, a través de la figura de Carolina Bescansa, mantuvo el mismo discurso que el Ayuntamiento de Madrid, tachando de “desafortunada y lamentable” a la obra de los dos titiriteros.
Por su parte, en Barcelona lxs trabajadorxs de TMB (Metro y Bus de Barcelona), en plena negociación de su convenio, han convocado una huelga los días 22 y 24 de febrero coincidiendo con el Congreso Mundial de Telefonía Móvil. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en lugar de utilizar la alcaldía para impulsar y potenciar la lucha de lxs trabajadorxs llegó a plantear en BTV noticias “que convocar una huelga es incompatible con la negociación”, llegando incluso a revelar los sueldos de los trabajadores, intenando quitar legitimidad a su lucha un día antes de la huelga y a la desesperada.
En Aragón, hace escasos días el presupuesto autonómico ha sido aprobado con los votos a favor del PSOE, Podemos, CHA e IU. Un presupuesto difícilmente asumible por un gobierno progresista, con ciertos avances respecto al presupuesto anterior aprobado por el PP y PAR, pero en el que se sigue manteniendo el pago de la deuda como uno de los ejes fundamentales, con ligeros incrementos en los presupuestos destinados a educación y sanidad pero muy por debajo de los índices anteriores a 2012, etc. Estos presupuestos dividieron al Consejo Ciudadano de Podemos en Aragón. En él se votó a favor con un 61%, 15,4% de abstenciones y un 23% en contra de la aprobación de los presupuestos.
En el Ayuntamiento de Zaragoza, gobernado por Zaragoza en Común, los presupuestos han sido aprobados por ZEC, CHA y PSOE. Al igual que en los presupuestos autonómicos el pago de la deuda sigue siendo un eje fundamental del actual consistorio de Zaragoza. Paralelo al debate sobre los presupuestos en Zaragoza la huelga parcial indefinida de lxs trabajadorxs de Auzsa (empresa municipal de autobuses) cumple más de 65 días, en la lucha por la mejora de su convenio laboral. El Ayuntamiento de Zaragoza ha exigido hace pocos días al comité de huelga de Auzsa que “flexibilicen sus posiciones” para que sea posible llegar a un acuerdo con la empresa. Pidiendo “flexibilidad” a trabajadorxs que han visto durante los últimos años recortados sus sueldos (un 3,9% desde 2013), que no tienen sistematizados los descansos y otras reivindicaciones, que no requieren de “flexibilidad” de lxs trabajadorxs sino de que la concesionaria desista o bien que el Ayuntamiento remunicipalice la empresa de transportes.
Los ejemplos anteriores son una viva muestra de los límites que empiezan a encontrarse las fuerzas políticas que han buscado solucionar todos los problemas de la clase trabajadora y la juventud a través de la gestión institucional, sin plantear la necesidad de la movilización y la lucha sostenida para mejorar nuestras condiciones de vida y romper con la lógica económica de este sistema.
El plan B no viene a romper con esos límites sino a generar ilusión sobre las mismas políticas.
El fin de semana del 20 y 21 de febrero ha tenido lugar en Madrid una conferencia impulsada entre otras personalidades por el ex-ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis bajo el nombre “Un Plan B para Europa”. El objetivo que establecen es construir “un espacio de convergencia europeo contra la austeridad y por una verdadera democracia”. El manifiesto sigue una línea de continuidad con el discurso que ha mantenido Podemos y la dirección de Syriza (hasta julio de 2015 al menos) respecto a la Unión Europea, en el cual no sitúan a la Unión Europea como un organismo construido por y para los capitalistas europeos sino como una organización que tiene que ser democratizada y “puesta al servicio de la ciudadanía”. El problema, por tanto, no es la orientación de gestión que ha tenido Syriza desde el principio sino el “golpe de estado” dado por los poderes europeos en Grecia. La realidad es que Syriza en ningún momento ha generado una relación de fuerzas alternativa, de clase e independiente de las instituciones europeas. Hemos visto, por el contrario, una Syriza en continuo retroceso en términos programáticos, que buscaba a toda costa llegar al gobierno de Grecia, renunciando a su programa y llegando, como hemos visto durante los últimos meses, a reprimir y detener a activistas y trabajadorxs que se oponían a sus políticas. El problema, por tanto, no es el golpe de estado de las instituciones europeas (que defienden los intereses del capital europeo) sino una Syriza que ha ido dando pasos atrás y que en ningún momento se ha planteado romper radicalmente con la lógica económica capitalista sino gestionarla.
La clase trabajadora y la juventud tienen la tarea de construir una alternativa
Un verdadero plan B para la clase trabajadora y la juventud europea no puede ser construir una Unión Europea democrática o retornar a la Syriza de julio de 2015 que no tenía en su proyecto político acabar con la deuda, nacionalizar la banca o prohibir los despidos. Un plan B para Europa se tiene que construir desde la movilización de la clase trabajadora y la juventud, con un programa extraído de esas luchas que ponga por delante el impago de la deuda para asegurar los servicios públicos, la nacionalización de la banca bajo control de lxs trabajadorxs para garantizar que los recursos no sean para beneficio de unos pocos sino para beneficio del conjunto de la sociedad, la prohibición de los despidos, el derecho a decidir de los pueblos y otras muchas reivindicaciones que parten de las movilizaciones que se han dado en Europa desde el comienzo de la crisis.
En el Estado español, en pleno debate sobre la investidura, la alternativa tiene que pasar por construir una alternativa anticapitalista y de ruptura que no tenga como eje central la gestión de una parcela de poder o de algunos ministerios sino que tenga como tarea impulsar la movilización y las luchas. Ya que sea cual sea el gobierno que tengamos en pocos meses será la lucha y la tensión que se pueda ejercer desde las calles, los centros de trabajo y los centros de estudio lo que determinará que todo siga como está o que verdaderamente se rompa con las políticas de austeridad y la lógica capitalista.

jueves, 18 de febrero de 2016

A un año vista…

Hace un año la mitad de la miltancia andaluza de Anticapitalistas fue expulsada de dicha organización en unas condiciones antidemocráticas dignas de otras corrientes políticas. El motivo: defender en el seno de Anticapitalistas que era necesario diferenciarse, dentro de PODEMOS, de la orientación de su dirección tanto en términos democráticos como en términos políticos. Ese debate se hizo concreto cuando en las elecciones internas para el Consejo Ciudadano Andaluz Teresa Rodríguez y Pablo Iglesias pusieron en marcha un pacto para dirigir PODEMOS Andalucía juntos, eso sí con mayoría para los afines a Pablo Iglesias. Lejos ya de intentar reagrupar en el seno de PODEMOS mediante la creación de alguna corriente que propusiese otra orientación política, la mayoría de la dirección estatal de Anticapitalistas prefirió pactar con Pablo Iglesias y hacer público en palabras de Teresa Rodríguez que “las diferencias con Pablo Iglesias no son políticas sino organizativas”. De esos polvos, esos lodos.

La mitad de la militancia que representaba por aquel entonces a la mayoría de los órganos de dirección de Anticapitalistas Andalucía decidió poner en práctica su orientación mediante una votación mayoriatira en dichos órganos. Ahí se creo Andalucía desde Abajo con otros sectores críticos de PODEMOS para defender elementos políticos necesarios para luchar consecuentemente contra la austeridad. Elementos programáticos como el no pago de la deuda, la reforma agraria, la expropiación de las viviendas vacías de los bancos, los despidos 0, la nacionalización de la banca fueron defendidos públicamente por dicha corriente a la vez que insistía sobre los límites de las instituciones y sobre la manera de imponer un programa coherente parea l@s de abajo: la movilización sostenida de las clases populares. Para ello siempre defendimos la necesidad en PODEMOS de una organización militante en la que las bases mediante los círculos participaran de las decisiones políticas e intervinieran en las luchas en sus centros de trabajo, de estudio o en sus barrios. En lugar de eso, PODEMOS se ha convertido en una organización exclusivamente institucional, sin vida por abajo, en la que las decisiones son tomadas por los cargos electos y poco más. Lo cual tiene sentido si el objetivo es presionar a los partidos tradicionales para llevar a cabo un nuevo consenso, una segunda transición que como la primera no acabe con los pilares de un sistema injusto que se basa en la acumulación de las riquezas por una minoría privilegiada. Esta vez, queremos que cambie todo. Y para eso, no existen los atajos. Nuestras vidas no cambiarán negociando con la Troika o con los partidos del régimen sino enfrentándose con este sistema que provoca paro y miseria para la mayoría de la población. Este planteamiento es más complicado pero es el único viable si queremos dar respuesta a las legítimas aspiraciones de las millones de personas que votaron por un verdadero cambio.

A un año vista, podemos decir que la expulsión no ha provocado que dejemos de hacer política. Todo lo contrario. Creamos IZAR, y decidimos seguir construyendo la movilización y un discurso político claramente independiente de los que pregonan como solución una salida reformista a la crisis del capitalismo. Con nuestras fuerzas, seguimos defendiendo la necesidad, para luchar contra las políticas de ajuste que están por venir, de retomar la movilización de la clase trabajadora y de la juventud. No como fetichismo, sino como la mejor herramienta para aumentar el nivel de conciencia y como mejor forma para acabar planteándose otro modelo de sociedad. Hay que dar confianza en la fuerza que tenemos los de abajo cuando nos ponemos en movimiento y nos enfrentamos a los de arriba por la defensa de nuestros intereses.

Para fortalecer tanto esas movilizaciones como para estar en mejores condiciones para visibilizar un discurso anticapitalista y revolucionario como única forma de acabar con la austeridad, IZAR está apoyando la iniciativa “No hay tiempo que perder” juntos a otras corrientes políticas de la izquierda anticapitalista, a sectores críticos de PODEMOS y a numerosos activistas sociales y sindicales. Se trata de explorar la posibilidad de ofrecer otra salida a la crisis del sistema más allá del reformismo y de propuestas de gobiernos de “izquierdas” junto al PSOE. Con ese objetivo acudiremos al encuentro estatal de “No hay tiempo que perder” el próximo 2 de abril en Madrid. Del mismo modo que apoyaremos todas las movilizaciones que se vayan construyendo en los centros de trabajo o de estudios y en nuestros barrios.

A un año vista, la expulsión queda lejos, mientras tanto... seguimos en la brecha.

lunes, 15 de febrero de 2016

VAROUFAKIS: EL PLAN B DEL REFORMISMO PARA DEMOCRATIZAR LA UE

La izquierda alternativa europea sale de esta primera embestida de crisis capitalista con la gallina de los huevos de oro griega por los suelos. Tras el estrepitoso fracaso de la experiencia de Syriza y la gestión de salvamuebles en las instituciones hoy del Bloco de Esquerda en Portugal y Podemos en el estado español, la alternativa amplia contra austeridad ha necesitado de un nuevo impulso de renovación urgente de la confianza en los parlamentos para incidir en la agenda de la troika.

Tras el descenso a los infiernos del exministro de finanzas griego por su inflexibilidad e irreverencia en el trato a las instituciones europeas durante la negociación, pero sobre todo al alejarse de Tsipras a medida que se disponía a aceptar el tercer memorándum griego tras el referéndum de julio, Giannis Varoufakis se ha puesto a la cabeza de un proyecto paneuropeo “para reconstruir la esperanza democrática en Europa”.

La nueva organización, que será una red de organizaciones filiales en diferentes países del sur de Europa golpeados por las dentelladas de la austeridad, lleva el nombre de DIEM 25, Movimiento Democracia en Europa 25, y en palabras del propio profesor y econ

omista, se trata de buscar una tercera vía entre “quienes quieren volver al capullo del estado-nación y los que aceptan las políticas autoritarias de unos instituciones profundamente antidemocráticas” para evitar el naufragio del proyecto europeo.

La fórmula de Varoufakis no ha sorprendido en Grecia, en donde el proyecto apenas es conocido y Unidad Popular (LaE), la fuerza escindida de Syriza tras el rescate, no tiene vínculos directos con él, pues se esperaba brillar con luz propia. A la que considera capitulación del primer ministro heleno, al que no deja de atacar con dureza, se suma el hecho de que la estructura jerárquica de Syriza acalló toda voz disidente.

Conviene recordar aquí que Giannis Varoufakis se incorporó a la formación política de Tsipras a mediados de 2014 para redactar – pero sobre todo modular – las propuestas económicas en el llamado “programa de Salónica”, en donde planteó los siguientes puntos: ninguna decisión del futuro gobierno podría cuestionar los tratados europeos vigentes, la reestructuración o moratoria de la deuda defendida en 2012 no cabría en la actual UE y la negociación con la troika se haría sin líneas rojas.
Fue mucho más explícito en campaña electoral de enero de 2015, con el programa cerrado, al afirmar que “un gobierno de Syriza seguiría pagando la deuda aunque de forma escalonada, con la flexibilidad del mercado laboral y sin revocar en una primera legislatura las reformas de PASOK-ND”. Curiosamente se da la paradoja que Giannis Varoufakis, como afirma en su libro “El Minotauro global”, nunca se ha considerado marxista como sí casi todos los actuales ministros de Tsipras.

La que lo acompaña es Zoe Konstantopoulou, expresidenta del parlamento, que estuvo presente en las jornadas de presentación del Plan B, embajadora junto a formaciones políticas de izquierda del continente y la firma de intelectuales y eurodiputados del Grupo de la Izquierda Unitaria. El manifiesto presentado hace un par de semanas parte de un golpe de estado financiero ejecutado al gobierno griego y se centra en lo antidemocrático de una UE obediente al mundo financiero.

El mensaje es claro y a la vez de amplio espectro: es urgente la búsqueda de una vía alternativa al neoliberalismo que recupere la esperanza a las fuerzas que se oponen a la austeridad y recupere la justicia social y los servicios públicos desmantelados por la deudocracia. Hay una crítica a la voracidad del sistema financiero y su desregulación, a la tecnocracia y tratados europeos, y a la privatización de bienes y derechos comunes.

Este marco programático permite aglutinar las firmas de Beatriz Talegón, exdirigente de la JJSS, eurodiputados verdes, del Bloco portugués, la Alianza Rojiverde danesa, Die Linke y la dirección de IU, quienes no han tenido inconveniente de cogobernar con el social-liberalismo, hasta Susan George, Ada Colau, Juan Torres, sectores de Podemos que incluyen a los economistas Alberto Montero, Nacho Álvarez y Bibiana Medialdea y Anticapitalistas, cargos de las CUP e intelectuales como Noam Chomsky.

Un manifiesto tal podría haberse redactado hace 2 años y es similar al de apoyo a que Syriza no se doblegara de hace unos 6 meses. Sólo puede explicarse por el clamoroso y estratégico silencio que guarda sobre ejes nítidamente anticapitalistas, para una alternativa radical al modelo económico y de construcción europea. No hay siquiera una mención a reestructurar la deuda, ya manifiestamente insuficiente, ni nombra el euro, ejes de la crisis capitalista, ni a nacionalizaciones de banca y expropiaciones.
Es más que evidente que la ausencia de una interpelación a las clases trabajadoras europeas y a su movilización sostenida para derribar las políticas de la troika dirigen el proyecto hacia una nueva capa de barniz de la izquierda reformista, que intenta resituarse en Europa a golpe electoral. No hay una apuesta por la construcción de una huelga general europea desde abajo, ni una crítica a las políticas imperialistas de la UE en Oriente Medio y el Magreb.

Si en el diagnóstico no hay una profundización de la irreformable estructura de la UE y del propio capitalismo, en las tareas el Plan B de Giannis Varoufakis y Podemos-IU resulta una completa decepción incluso para aquellos sectores más avanzados con los que hacer política desde el reformismo, pues sólo se plantean soluciones en una órbita institucional y desde arriba, como los mismos foros han sido programados y se van a llevar a cabo. Parchear el fracaso del primer “gobierno de izquierdas” enmarcándolo como denuncia del chantaje implícito del propio capitalismo para acabar proponiendo las recetas de antes supone seguir moviéndose en la gestión amable de la austeridad. Las renuncias y pasos dados por el Bloco de Esquerda en el gobierno portugués y el camino recorrido por Podemos en los “gobiernos del cambio” son buenos ejemplos del límite reformista y su reformulación a nivel europeo. Giannis Varoufakis no es más que el comodín.


Crónica del acto de IZAR Burgos: NO DEBEMOS, NO PAGAMOS, ¿QUÉ HACER ANTE LA DEUDA?

El pasado 13 de febrero desde IZAR Burgos organizamos una charla-debate para poner sobre la mesa la cuestión de la deuda pública.
Contamos con la presencia de Julio Millan economista y sindicalista estudiantil en Granada que nos explico esta cuestión: de donde viene y qué opciones hay frente a ella.
Tenemos en el centro del debate político la austeridad y los recortes pero se ha ido invisibilizando la cuestión de la deuda como eje dentro de este debate; creemos que es de vital importancia recuperarlo ya que tiene un carácter entendible para toda la población y a la vez choca de frente con la lógica del sistema de privatizar los beneficios y socializar las perdidas. La historia nos muestra grandes ejemplos de que el no pago de la deuda es posible como sucedió en Argentina; pero además creemos que esta consigna debe ir acompañada de un análisis más global de la economía exigiendo la nacionalización de la banca y que el crédito tenga un fin social; poniendo las vidas de las personas en el centro de nuestras preocupaciones y de las políticas.
Pero esta lucha no puede ser una medida de gestión del gobierno, sabemos que sin la movilización en las calles no pondremos en jaque al sistema financiero, debemos superar la ilusión electoral como herramienta de cambio y caminar hacia la construcción una herramienta política de ruptura, por eso desde IZAR junto con otras organizaciones y personas del estado estamos inmersas en la creación de No Hay Tiempo Que Perder (NHTQP)  https://sintiempo28n.wordpress.com/ y animamos a la participación y al debate dentro de esta iniciativa.

domingo, 14 de febrero de 2016

País Valencià: la corrupción, hijo legítimo del capitalismo.

La última macrooperación llevada a cabo por la Fiscalía Anticorrupción contra dirigentes del Partido Popular valenciano (la Operación Taula) y las redadas en el ayuntamiento de Valencia y otros organismos provinciales, han terminado con 24 arrestados y 29 imputados destapando nuevos casos de corrupción en el seno del partido.

El Partido “serio” y renovado, que apostaba por el cambio y la estabilidad, del que hablaba Rajoy durante la última campaña electoral, vuelve a mostrarnos su verdadera cara, desde luego alejada de esa imagen “honrada y decente” que nos vendían en las generales: una nueva trama de corrupción en la que se encuentran implicados casi todos los miembros del PP valenciano que incluye, entre otros delitos, una red ilegal de cobro de comisiones a cambio de contratos públicos o financiación irregular del partido. En una mañana, 24 detenidos, entre ellos el expresidente de la corporación provincial, el exvicepresidente, secretarios, diputados y algunos exalcades; y 29 imputados, investigados todos ellos por presuntos delitos de prevaricación, malversación, tráfico de influencias, cohecho y blanqueo de dinero.

Los casos de corrupción destapados en los últimos años en el seno del PP Valenciano nos sirven como ejemplo para poner sobre la mesa algunas de las principales contradicciones de este sistema.

Desde el comienzo de la crisis económica en 2007, las y los trabajadores de este país no hemos dejado de sufrir sus efectos: despidos masivos, recortes en los servicios públicos y en las ayudas sociales, así como el empeoramiento continuo de nuestras condiciones de trabajo y la disminución constante de los derechos. Al mismo tiempo, las grandes empresas, como Telefónica o el Banco Santander, han aumentado, en estos años, sus beneficios más que nunca.

Por otro lado, miembros y dirigentes del Partido Popular (y representantes de los ciudadanos en instituciones como el parlamento, la diputación o el ayuntamiento), implicados en los numerosos casos de corrupción masiva investigados en la última década (casos Imelsa, Gürtel, Brugal, Rabassa, Cooperación, Emarsa, Nóos, Fabra…), se han embolsado entre 2008 y 2013, por medio del robo y el saqueo a los ciudadanos, 12.500 millones de euros. Los mismos que permiten, con sus leyes y reformas, a las grandes empresas despedir sin miramientos ni indemnizaciones a sus trabajadores y que aplican las medidas de austeridad impuestas por la Troika escondiéndose tras el argumento de la crisis, son los que utilizan el dinero público para fines personales, no pagan sus impuestos o crean redes de clientelismo y, todo ello, con el único propósito de mantener sus privilegios.

Aquí tenemos la otra cara de la misma moneda. La crisis que llevamos años padeciendo y pagando los y las trabajadoras tiene unos culpables, y son los mismos que están llenándose los bolsillos y multiplicando sus beneficios y sus fortunas a nuestra costa. Tanto las grandes empresas y multinacionales, por un lado, que están trasladando sus plantas a otros países para reducir los costes de la producción mientras aumentan aún más sus beneficios, cerrando por el camino todas las fábricas locales y contribuyendo al desmantelamiento industrial de las comarcas (como es el caso de Bosal, entre otras) y a la precarización de los puestos de trabajo; como los gobiernos neoliberales, antisociales y corruptos que llevan años saqueando el País Valencià e imponiendo recortes y austeridad a los trabajadores, tienen claro cuál es su papel en la lucha de clases y seguirán haciendo lo necesario para no perder sus privilegios.

Por ello es necesaria e imprescindible la organización consciente de los y las trabajadoras, aquellos que luchamos día a día por sobrevivir y llegar a fin de mes, para lograr revertir esta situación. La solidaridad y el apoyo ante los despidos y los recortes, son nuestra única arma para frenar sus ataques, así como exigir la detención y el encarcelamiento de todos los implicados en casos de corrupción y la devolución del dinero robado. No podemos seguir permitiendo que nos roben con impunidad desde las instituciones, que empeoren aún más nuestras condiciones de trabajo o que dificulten cada día el acceso a servicios como la educación o la sanidad, mientras ellos continúan libres, sin cargos y aumentando sus beneficios a nuestra costa.


viernes, 12 de febrero de 2016

Solidaridad con la lucha de los trabajadores de la TMB de Barcelona y de AUZSA de Zaragoza en lucha por sus derechos laborales y sus condiciones de vida.

Comunicado de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR).

Los trabajadores de la TMB de Barcelona siguen movilizados. Después de las jornadas de lucha de los días 2 y 3 de febrero, los trabajadores de bus y metro prevén nuevas movilizaciones. Los del metro han convocado huelga para los días 22 y 24 de febrero coincidiendo con el Mobile World Congress (MWC), mientras que los de autobuses realizarán paros repartidos entre el 15 y el 19 de febrero. Si bien el personal de autobuses parece haber llegado a un preacuerdo con la empresa, el del metro sigue a día de hoy con las negociaciones en punto muerto.
Las movilizaciones pretenden desbloquear la negociación del convenio colectivo que venció el pasado 31 de diciembre a la vez que exigen acabar con la precariedad (poner fin a la contratación parcial o temporal), un aumento salarial del 1,5% (en tan sólo un año, los sueldos de la dirección se han visto elevados en 1’42 millones de euros, mientras que la masa salarial descendía en torno a los 3 millones durante el mismo periodo) y la remunicipalización del sector.

Por otro lado, los trabajadores de los autobuses urbanos de Zaragoza (AUZSA) en lucha por su convenio colectivo, llevan más de 50 días de huelga. El respaldo a la huelga ha sido masivo y ha tenido un gran impacto en la ciudad (un descenso de un 15% de viajeros o lo que es lo mismo de casi 1,2 millones de usuarios menos en diciembre). Los trabajadores movilizados están determinados a seguir en lucha por la defensa de sus salarios y de sus condiciones laborales.

Desde IZAR nos solidarizamos con ambas luchas. Pensamos que la movilización y la autoorganización de los trabajadores sigue siendo la mejor forma de defender sus intereses de clase. Ambos conflictos laborales se están dando en dos localidades en los que gobiernan candidaturas denominadas del cambio. Sin embargo, a día de hoy las actuaciones de dichas corporaciones municipales no están siendo de apoyo a los trabajadores en lucha. Por un lado Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, ha tenido unas declaraciones que van claramente en contra del personal de la TMB afirmando que la huelga es incompatible con la mesa de negociación, mientras que Manuel Simarro, coordinador de la alcaldía y miembro de Barcelona en Comú, ha planteado en la práctica que los trabajadores mentían, y que querían aprovecharse del nuevo ayuntamiento para tener una posición ventajosa de cara a negociar el nuevo convenio. En cuanto al conflicto laboral de los trabajadores de los autobuses urbanos de Zaragoza, el ayuntamiento de dicha ciudad con Pedro Santisteve (alcalde de Zaragoza, Zaragoza en Común) a la cabeza, sigue sin llevar a cabo la remunicipalización del servicio que había defendido durante la campaña electoral e insiste en que este conflicto se soluciona precisamente “desligándolo de toda remunicipalización” a la vez que ensalza la “evidente neutralidad” de la corporación municipal en dicho conflicto.

Desde IZAR nos ponemos a disposición de ambas luchas para apoyarlas en función de nuestra capacidad.