jueves, 7 de abril de 2016

Francia: ¿hacia una primavera caliente? Entrevista a dos compañeros del NPA: “Juntos, la juventud y la clase obrera pueden con todo”

Entrevista a Xavier Chiarelli y Sébastien Bouvier. Xavier, cartero a día de hoy en París era estudiante en Nanterre y miembro de la dirección de las JCR (Juventudes Comunistas Revolucionarias) en 2006. Sébastien era estudiante en Metz, ciudad en la que acabó integrando las JCR durante el movimiento contra la precariedad. A día de hoy, Sébastien es técnico en el sector de la construcción en la región de “les Vosges”. Han contestado a unas preguntas sobre su experiencia y las enseñanzas sacadas del movimiento en contra del CPE (Contrato Primer Empleo). El CPE era un contrato que otorgaba el derecho a las empresas con más de 20 trabajadorxs, a contratar durante un tiempo de prueba de hasta 24 meses a jóvenes de menos de 26 años y de poder realizar su despido sin tener que justificarlo. La fuerte movilización (millones de personas en las manifestaciones) y las huelgas en los centros de trabajo y en los centros de estudio lograron acabar con el CPE y con el primer ministro francés.

¿El movimiento fue espontáneo, como se suele dejar entrever algunas veces?

XC: La huelga estudiantil no fue para nada evidente. Recuerdo nuestra primera asamblea general en Nanterre: éramos 50. Durante las primeras manifestaciones éramos menos que en las propias asambleas… y eso que las primeras asambleas eran pequeñas. En Nanterre nuestro grupo local contaba con unxs 15 estudiantes de universidad y algunos de medias que estuvieron multiplicando durante varias semanas la difusión de panfletos, haciendo pasaclases o lo que es lo mismo un trabajo de convicción partiendo de un argumentario redactado por la JCR. Recuerdo el día, difícil decir la fecha con exactitud, cuando al salir de la asamblea ya éramos más fuera que dentro, en la estación aún más y mucho más al inicio de la manifetsación.

¿Sébastien, por qué integraste las JCR al prinicpio del movimiento contra el CPE? ¿La necesidad de estar organizado para ser eficaz en dicho movimiento te parecía algo evidente?

SB: Conocí por primera vez a los militantes de las JCR durante la primavera de 2005, en el momento de la campaña contra la Constitución Europea. Después de haber sido simpatizante, fue durante el movimiento contra el CPE que tome conciencia verdaderamente de la utilidad de una organización revolucionaria. A pesar de ser una organización humilde, las JCR me parecieron tener un impacto importante en la lucha, lo que me convenció para entrar a formar parte.

¿Cuáles eran el funcionamiento y la aparición de la JCR en el movimiento?

SB: Había reuniones regulares de células de las JCR, en concreto todas las semanas. Pero durante la huelga, hacíamos balance de la situación al menos una vez al día. Debatimos mucho de las posiciones que teníamos que defender en las Asambleas Generales, del reparto de las tareas, etc. Durante el movimiento, la aparición política de las JCR se hizo mediante pegadas de carteles, repartos de panfletos – además de los del comité de huelga en el que teníamos un papel importante – y la venta de nuestra revista RED cuya periodicidad, de costumbre mensual, acabó siendo durante el movimiento semanal con menos páginas. La revista era una herramienta muy importante ya que contenía artículos sobre lo que estaba pasando en otras universidades, sobre los llamamientos de la coordinación y sobre preguntas importantes que se hacía el movimiento. Como éramos la única organización que tenía esta orientación, nuestra revista era bastante atractiva para muchos jóvenes.

¿El balance de la anteriores luchas de la juventud ayudó a definir cual era la mejor orientación para construir y estructurar el movimiento?

XC: Efectivamente. El bloqueo de los centros de estudio viene de lejos: fue experimentado en 2004 en un instituto de Cergy donde teníamos a un militante. Intentamos generalizar esta experiencia en el movimiento de medias de 2005, dónde esa táctica, en parte debida a nuestra iniciativa, fue utilizada por numerosos estudiantes de medias. Los estudiantes la retomaron durante el CPE. En cuanto a la cuestión de la coordinación era a la vez fruto de una pelea política que llevamos a cabo en referencia al programa “troskista” (el papel estratégico de la auto organización), pero también fruto de un balance del movimiento estudiantil de 2003 dónde las coordinaciones estudiantiles habían llegado demasiado tarde y habían sido demasiado espaciadas para influir positivamente en el movimiento.

El “bloqueo” se convirtió rápidamente en el símbolo del movimiento, provocando a menudo debates animados. ¿Qué papel jugó y como veíais esta cuestión?

SB: El bloqueo fue la señal de una intensificación del movimiento. Permitió darle más amplitud, masificarlo. No se trataba de un fin en sí mismo: era una herramienta que había que utilizar en el momento adecuado, ya que con el bloqueo de una facultad, existía el riesgo que los estudiantes no fuese al campus y se quedaran en su casa. Es precisamente por esa razón que algunos decanos tomaron por costumbre cerrar sus establecimientos para romper los movimientos estudiantiles. Hubo un aspecto gradual: en un primero momento bloqueamos u ocupamos algunos edificios antes de bloquear toda la facultad. Pasado un tiempo, las Asambleas Generales no cabían ya en las aulas más grandes debido a la gran afluencia y tenían que llevarse a cabo en la calle.

XC: Defendimos la necesidad del bloqueo, sin llevarlo a cabo sin embargo antes de haber convencido varios centenares de estudiantes de la necesidad de la huelga. En Nanterre también, hicimos esto por etapas, primero mediante cordones permeables, que fueron una de las herramientas para ampliar la movilización. Cuando ya fuimos varios centenares en las Asambleas Generales, bloqueamos la parte de “Sociales” de la facultad (la parte más a la izquierda) y por fin toda la facultad. Una Asamblea General tuvo entonces lugar, reuniendo a más de 1500 personas, en la que se votó mayoritariamente el bloqueo después de un debate contradictorio.

La unión con lxs trabajadorxs era central: ¿puedes darnos ejemplos de los que hicisteis en Nanterre en ese sentido?

XC: Como militantes estudiantiles de Lucha Obrera, de la Fracción de Lucha Obrera y de las JCR, teníamos contactos con militantes obreros, lo cual nos permitió con cierta facilidad organizar intervenciones de grupos de estudiantes en Asambleas Generales de asalariadxs, como en Correos o en PSA Poissy (Peugeot- Citroën). También fuimos unos 400 estudiantes en el centro de reparto de correos de Nanterre, que estaba al lado de la facultad. Ese tipo de intervención animó el inicio de la huelga reconductible (una huelga que a diario y en asamblea lxs propixs trabajadorxs en asamblea deciden si siguen o no con la huelga) de varias oficinas de correos en el departamento… Recuerdo también que los llamamientos aprobados en la coordinación estatal eran utilizados por nuestrxs camaradas de empresa para debatir con sus compañerxs sobre la necesidad de la huelga: los lazos también se forjaban de esa forma, una forma más indirecta, pero también muy importante.

La aprobación de la ley conllevó un giro en la movilización. ¿Cómo intervinisteis en aquel momento?

XC: Explicamos simplemente que “lo que el parlamento ha hecho, la calle puede deshacerlo”. Pero en esta ocasión no fue necesario insistir mucho: esto era un sentimiento muy extendido. Incluso en el momento de la promulgación de la ley, lxs universitarixs y lxs estudiantes de medias movilizadxs respondieron de manera muy espontánea. En París, una concentración había sido organizada por las organizaciones juveniles en la plaza de la Bastilla. Cuando se informó de la promulgación de la ley, grupos de jóvenes salieron en manifestación de manera espontánea. La dirección de la JCR tomó la iniciativa de organizar con la ayuda de otros militantes y estudiantes movilizados una manifestación no autorizada, que duró una buena parte de la noche llegando incluso a las puertas del parlamento.

El movimiento representó un momento importante de politización para numerosos jóvenes. Acostumbramos a decir que es en el transcurso de la lucha que las ideas cambian. Sébastien, ¿es algo que pudiste observar? ¿Tus propias ideas evolucionaron?

SB: Recuerdo haber visto alrededor nuestro a jóvenes politizarse gracias a los debates que tenían a diario y a la experiencia de la movilización: por ejemplo, la cuestión del sexismo y de la homofobia con respecto a algunas consignas, o sobre la legitimidad democrática del movimiento después de la aprobación de la ley. En lo que se refiere a mi, aunque el movimiento contra el CPE no respondiera a todos mis interrogantes, un elemento en concreto me hizo evolucionar: cuando comprobé el nivel de confrontación con el Estado había que alcanzar para lograr la retirada de este ataque – y estamos hablando de una simple cuestión defensiva – entendí, aunque aún no de manera muy teórica sino simplemente por la práctica, que era imposible conseguir una sociedad comunista mediante la vía reformista.

Xavier, ¿sacaste una lección del movimiento del 2006 que a día de hoy siga teniendo una vigencia particular en tu actividad militante y en tu reflexión política?

XC: Es una lección muy sencilla: juntos, la juventud y la clase obrera pueden con todo. Recuerdo el sentimiento de potencia y de fuerza que daba la vista del cortejo estudiantes de medias-universitarixs-asalariadxs de los Hauts-de-Seine (departamento de la región parisina) durante la manifestación del 7 de marzo de 2006. Nada mejor que ver a varios miles de jóvenes y trabajadorxs, que toman juntxs la calle, para convencerte de la fuerza potencial de nuestra clase social...

miércoles, 6 de abril de 2016

PARA UN FRENTE ANTICAPITALISTA EN EL ESTADO ESPAÑOL NO HAY TIEMPO QUE PERDER

Durante el 15M se popularizó un viejo lema para explicar a la prensa el porqué de la lentitud en la toma de decisiones asamblearia de las plazas: “Vamos despacio porque vamos lejos”. Sin querer establecer ningún símil ni metodológico ni programático con el movimiento, precisamente la voluntad colectiva de crear un espacio político anticapitalista, de clase y para la lucha como No hay tiempo que perder ha requerido de un 2º encuentro como el del fin de semana y necesitará de un proceso de enraizamiento territorial para coger cuerpo.
L@s 120 militantes y activistas sindicales y sociales que nos dimos cita en el albergue San Fermín durante el sábado 2 de abril hemos salido aún más convencid@s de la necesidad y oportunidad que supone abrir una brecha política unitaria a la izquierda de los viejos y nuevos reformismos, desde el impulso a la movilización sostenida frente a la parálisis social en la que nos hallamos y con todas las herramientas políticas de las que disponemos las y los revolucionari@s para intervenir en la lucha de clases.
Este 2º encuentro de No hay tiempo que perder cierra una primea etapa de diagnóstico político nacido al calor de la precampaña electoral del otoño pasado, cuando varias organizaciones y colectivos políticos como Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR, Andalucía desde abajo, Clase contra clase, Colectivo de acción anticapitalista, Grupo de comunistas internacionalistas, así como activistas procedentes de Podemos e IU-Unidad Popular, nos dimos cita en Málaga el 28 de noviembre para decir que era tiempo de levantar un frente político anticapitalista como alternativa al reformismo.
Las falsas ilusiones de los gobiernos del cambio en ayuntamientos y comunidades autónomas empezaban a mostrar sus límites y contradicciones y no estábamos dispuest@s a alimentarlas en este nuevo ciclo: la clase trabajadora no puede esperar el maná de las instituciones. Pusimos una meta y empezamos el 2016 presentando la iniciativa en diferentes ciudades del estado mientras el juego de pactos no ha dejado de señalar las vergüenzas de las direcciones de Podemos, de IU y sus satélites.
De estos encuentros en ciudades como Almería, Madrid, Granada, Zaragoza, Málaga, Burgos, Barcelona, Vigo y Sevilla llegamos al pasado fin de semana con un rico borrador de documento programático con los ejes políticos y organizativos de nuestra propuesta elaborado por un grupo de trabajo y una serie de enmiendas recogidas desde el debate en todos los territorios. Este productivo recorrido desembocó en una jornada que supone un antes y después.
Tras la presentación y bienvenida del 2º encuentro a cargo de dos compañeras activistas de Madrid, Lucía Nistal y Yolanda Lusa, se conformó una mesa plural con compañer@s procedentes de diferentes organizaciones y territorios, que tuvo la ardua tarea de sistematizar las muchas intervenciones y tiempos para un debate que ocupó toda la mañana y tarde, con intervenciones clarificadoras sobre el trayecto de la iniciativa y que incluso pudo seguirse por streaming.
La primera parte fue la exposición del documento programático por compañer@s de la comisión. En este borrador hasta su aprobación, debatido en asambleas, se hace un análisis de la situación política en el estado español partiendo de la crisis del capitalismo, el impacto sobre la clase trabajadora y al juventud y el régimen político del 78, así como una foto-balance de las izquierdas reformistas del 15M al 20D, para inmediatamente plantear la alternativa de ruptura por una salida anticapitalista y obrera a la crisis, con el modelo de frente militante que queremos construir.
A este borrador le siguió el debate de enmiendas, muchas defendidas por compañer@s de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR, que abrieron debates a profundizar y que seguiremos desarrollando. La consigna de las asambleas constituyentes, la perspectiva ecologista, hasta qué punto las burocracias impiden el sindicalismo combativo, el carácter imperialista del estado español, la precariedad en subcontratas y ETTs, el internacionalismo, la represión política y sindical, la necesidad de un programa que expropie a los expropiadores, el vacío como alternativa del Plan B, entre otras.
Un especial aparte dentro de la primera parte del encuentro tuvieron las enmiendas relativas a la cuestión de género, donde compañeras de Andalucía desde abajo e IZAR de Málaga y de Clase contra clase de Catalunya plantearon puntos de debate sobre qué feminismo anticapitalista defender y qué frente de clase y antipatriarcal construir. Queremos que No hay tiempo que perder lleve adelante un feminismo de clase y combativo.
El gran paso firme que dimos en este encuentro fue indudablemente la resolución organizativa que puso acertadamente un calendario y plazos a este nuevo proyecto ilusionante, propuesta por compañer@s de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR y de Clase contra clase y aprobada por el plenario. Decidimos que este futuro frente tendrá que echar a andar en comités locales No hay tiempo que perder desde los que vertebrar el proyecto y empezar a tener una intervención unificada en el conjunto del estado. Así, “con la experiencia común y la verificación por práctica diaria del programa y los acuerdos políticos alcanzados”, No hay tiempo que perder tendrá una intervención común en la lucha de clases.
Con estas tareas nos marcamos un camino de estructuración hasta el 3º encuentro, éste de carácter fundacional, hacia finales de año (octubre-noviembre), durante el cual desde los comités locales con vida política real se elegirá un representante según cantidad de militantes para una coordinadora estatal encargada de dinamizar No hay tiempo que perder, así como decidimos también dotarnos de unos marcos de comunicación interna y externa. Será de ese nuevo encuentro de otoño de donde saldremos con un nombre definitivo.
Otras resoluciones destacadas fueron las de la importancia de intervención en la lucha de clases y la de un posible adelanto electoral. Con la primera se llama a construir este frente político como una herramienta fuerte y decisiva para coordinar nuestra actividad en el movimiento obrero y la juventud, con la propuesta de una campaña por la prohibición de los despidos y el reparto de las horas de trabajo sin reducción salarial, entre otras consignas, así como empezar a unificar nuestra intervención en la juventud en general y en el movimiento estudiantil en particular mediante el sindicalismo estudiantil.
Respecto a un posible adelanto electoral para junio y ante el autorretrato ya hecho durante estos meses de las fuerzas reformistas, se aprobó instar desde el frente No hay tiempo que perder a explorar las posibilidades de llamar e impulsar una candidatura unitaria, anticapitalista y de clase sobre los ejes de nuestro programa y emplazar a todos los sectores que lo defiendan a conformarla.
Otras resoluciones aprobadas de gran interés para conformar nuestro perfil programático, en las que nuestra organización se encuentra plenamente representada, fueron las de hacer un llamamiento a un gran movimiento antipatriarcal y anticapitalista, la de expresar solidaridad de clase con los pueblos palestino, saharaui y kurdo en lucha por su soberanía, por una campaña internacionalista contra la guerra y la xenofobia y la de condena en contra el acuerdo firmado entre UE-Turquía frente a los refugiados.
Entonando puño en alto La Internacional y tras una jornada muy intensa de trabajo y debate, pusimos así fin a este encuentro decisivo y clave en la constitución de este nuevo espacio político de colaboración entre organizaciones y activistas. Las y los militantes de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR que allí acudimos y lo hemos trabajado en los territorios salimos satisfech@s y con muchas tareas que llevar a cabo para echar a andar. Para nosotr@s es un reto a la altura de las circunstancias.
Estamos convencid@s de que a pesar de las tradiciones de las que provenimos y las diferencias políticas que encontremos en el camino es urgente levantar una alternativa revolucionaria y de clase para hacer lo que siempre pretendemos desde nuestras organizaciones: golpear juntos al capitalismo y sus opresiones con independencia del reformismo. Para que no haya tiempo que perder y no demos pasos en falso se hace imprescindible caminar sin prisas que impidan el debate pero de forma firme y segura para que los primeros ladrillos no se derrumben.
No hay mejor forma que iniciar el camino a recorrer andando y empezar desde ya a movilizar conjuntamente para las fechas señaladas que tenemos en el calendario inmediato, como la próxima huelga estudiantil los días 13 y 14 de abril, el 1º de mayo o la fecha propuesta de movilización estatal de las Marchas de la dignidad el 28 de mayo. Allí estaremos y pondremos todo de nuestra parte para que así sea.


martes, 5 de abril de 2016

Francia: ¿hacia una primavera caliente?

Este mes dedicamos nuestro dossier a la movilización contra la reforma laboral llamada “Loi du travail” y conocida como Ley El Khomri por el nombre de la ministra que la impulsa. El cierre de esta revista se lleva a cabo antes de la huelga general del 31 de marzo.

Nos paramos aquí para analizar este inicio de lucha contra esta reforma laboral a la “española” que intenta imponer el gobierno social liberal del presidente Hollande. Lo hacemos ya que existe la posibilidad de un movimiento de conjunto en el que converjan estudiantes y trabajadorxs como ya ocurriera durante el gran movimiento contra el CPE (Contrato Primer Empleo) que tenga la fuerza suficiente para obligar al gobierno del partido socialista francés a dar marcha atrás. Para ello, contamos con un artículo elaborado por un compañero de la corriente de Anticapitalisme & Révolution del NPA en el que explica las potenicalidades de dicho movimiento y qué persigue dicha reforma laboral. Y por último, una entrevista a dos compañeros del NPA que recuerdan la lucha y la victoria contra el CPE con el fin de sacar las enseñanzas para hoy. Para nosotr@s, la lucha de la juventud y de la clase obrera en Francia es importante ya que a parte de sus enseñanzas para nuestras luchas aquí, una victoria allí puede dar ánimos para las luchas que nos esperan aquí.


Movilizaciones contra la Ley Trabajo: las posibilidades para un movimiento de conjunto.

Porque ha codificado los diferentes derechos conquistados por la clase obrera durante décadas de lucha de clases, el Código del trabajo (el estatuto de lxs trabajadorxs) siempre ha sido objeto del odio particular de la burguesía francesa. Las declaraciones sobre su supuesta “obesidad”, las diatribas sobre su carácter “obsoleta” sólo reflejan una cosa: la voluntad de la patronal de acabar con ese Código que les impide explotar como lo desearían a los y las trabajadoras. Frente a la nueva crisis económica y financiera que se avecina, se entiende las prisas de los burgueses para acabar con él.

El gobierno responde a una reivindicación histórica de la patronal.

El proyecto de la ley El Khomri se inscribe en una misma lógica de ataques que vienen padeciendo lxs trabajadorxs en contra de sus derechos. La primera brecha fue abierta por la ley Aubry en el aó 2000 que, a la vez que instauraba la jornada semanal de las 35 horas, abría la posibilidad de anualizar el tiempo de trabajo. O lo que es lo mismo, modular el tiempo de trabajo de lxs asalariadxs en función de los deseos de la empresa. Por otro lado, esta ley debía traducirse por una serie de acuerdos de empresas, a costa de los acuerdos en el sector.

Los ataques de la patronal se han en efecto concentrado particularmente en un punto concreto, el “principio de favor”: hasta el día de hoy, un acuerdo de empresa no podía, salvo algunas disposiciones particulares, ser menos favorable para lxs asalariadxs que un acuerdo del sector. Después de una década de ataques sobre esa cuestión (ley Fillon en 2004, ley del 20 de agosto de 2008, ley Warszmann), el ANI (Acuerdo Nacional Interprofesional de 2013 ha ido hasta el final de esa lógica suprimiendo el principio de favor y facilitando la puesta en marcha de los “acuerdos de competitividad”.

La patronal del automóvil ha sido el primero en aplicar esa política. El objetivo es en todos sitios el mismo: amplificar la flexibilidad y reducir los costes de producción combinando congelación o bajada de salarios con un aumento del tiempo de trabajo. El caso de los obreros de Continental en Clairoix, a finales del 2007, es sintomático, con una dirección que impuso pasar a 40 horas semanales pagando solamente 37,5, supuestamente para salvar los empleos. Resultado: la fábrica cerró a principio de 2010. Lo mismo pasa con el acuerdo de Renault firmado el 13 de marzo de 2013 por sindicatos complacientes que validaron la supresión de 8 560 puestos de trabajo, con el aumento de la duración del trabajo tanto en lo que se refiere a ritmo diario como a supresión de días de descanso, así como la disminución del poder adquisitivo. Siempre que esos tipos de acuerdos han sido aceptados por los sindicatos, el resultado ha sido el mismo: nuevas supresiones de puestos de trabajo, con cada vez más chantaje por parte de la patronal para bajar los salarios y aumentar los ritmos…

La ley El Khomri es el toque final de toda esa política, declarando de forma explícita que lo que debe ser el centro del Código del trabajo, es la “buena salud” de la empresa. Hablando claro, todas las reivindicaciones de lxs trabajadorxs deben estar sujetas a los beneficios de los capitalistas. El corazón de este proyecto de ley es la atomización de la clase obrera: con la “Cuenta Personal de Actividad”, la noción de “derechos individuales” substituye la de los derechos colectivos. Uno de los objetivos más importante de este gobierno con este proyecto es conseguir que los supuestos “acuerdos de empresa”, al margen de los sindicatos, pasen a sustituir los convenios colectivos. La empresa se convierte de ese modo en la norma social. El objetivo es por tanto acabar con todo lo que fundamenta al movimiento obrero. Eso es lo que permite llevar a cabo las demás medidas anti obreras: el aumento del tiempo del trabajo, fraccionamiento del descanso diario de 11h, ataque contra los prud’hommmes (los tribunales especiales para resolver cuestiones laborales con participación paritaria entre trabajadores-empresarios)....

Este proyecto no es por tanto ni enmendable, ni negociable. La reivindicación de la retirada completa de la ley es un elemento central; y debemos oponernos a cualquier intento de negociación del texto.

Organizar la movilización de la juventud y del mundo del trabajo: una tarea inmediata.

Este conjunto de medidas concentradas en un solo proyecto de ley ha provocado inmediatamente una enorme indignación en la población. Prueba de ello, el apoyo histórico conseguido por la petición “Ley trabajo, no, gracias” que, en pocas semanas, ha alcanzado el millón de firmas, lo nunca visto. 70% de los franceses afirman oponerse a la ley, mientras que el 57% de los encuestados dicen “apoyar” las movilizaciones previstas para la retirada de la ley.

El llamamiento a la movilización del 9 de marzo por parte de las organizaciones de la juventud ha abierto una brecha. Ha creado la posibilidad de una movilización masiva de la juventud y, por extensión, la posibilidad de un movimiento de conjunto, 10 años después del CPE (Contrato Primer Empleo). La participación en las manifestaciones (450 000 personas en toda Francia, varias decenas de miles en París), la presencia masiva de la juventud (con Asambleas Generales en la mayoría de las facultades, un centenar de institutos bloqueados…) pero también de una franja significativa de militantes sindicalistas, muestra que la reivindicación de la retirada de la ley El Khomri está empezando a ser el catalizador del enfado obrero y popular contra este gobierno. Con este principio de movilización, se abre la posibilidad de derrotar a este gobierno.
Frente a esa movilización masiva, el gobierno ha empezado una serie de maniobras para que su proyecto siga adelante. El papel de la CFDT (sindicato ligado al Partido Socialista francés), apoyado por Martine Aubry, es central para el él. Es vital para Hollande y su gobierno conseguir el apoyo de ese sector del PS para poder aprobar su ley. Es en ese sentido que se enmarcan los anuncios hechos por Valls (primer ministro) el pasado 14 de marzo, que le permitieron ligarse a la CFDT. En realidad, esos anuncios no solucionan nada: al contrario de lo que dice Laurent Berger (Secretario General de la CFDT), el límite de las indemnizaciones de los tribunales especiales antes mencionados no está suprimido pero se convierte en algo “indicativo”. La definición del despido económico se mantiene ampliado, aunque el perímetro haya sido un poco repasado. Pero sobretodo, el alma de la ley subsiste: la inversión de la jerarquía de las normas, es decir hacer que todas las negociaciones se lleven a nivel local, en cada empresa.

La mejor manera de poner en jaque esas maniobras es de desarrollar la auto organización de los sectores movilizados, en primer lugar en la juventud. Es importante construir Asambleas Generales, así como contribuir en la construcción de una coordinación nacional estudiantil, con el fin de emanciparse de los aparatos sindicales. Debemos desarrollar nuestros argumentarios para que cada estudiante esté en capacidad de contrarrestar esas maniobras. Para ello, la cuestión de la huelga estudiantil es ya un elemento clave. Se trata, en las Asambleas Generales más avanzadas, de convencer a los estudiantes que es necesario dejar de ir a clase para poder utilizar ese tiempo para hacer pasaclases, y para visitar centros de trabajo de los alrededores con el fin de explicar su lucha.

En 2010, los sectores del asalariado más movilizados eran aquellos que se movilizaban también sobre sus propias reivindicaciones. Hay que combinar por tanto las reivindicaciones sectoriales con la de la retirada de la ley. La lucha contra la reforma El Khomri puede de ese modo convertirse en el catalizador de las movilizaciones existentes en diferentes sectores. Por consiguiente, conviene darle una importancia particular a la lucha de los ferroviarios contra el “decreto-base”; el éxito de la huelga en la SNCF (RENFE) el 9 de marzo y la perspectiva de una huelga reconductible en las semanas venideras (a pesar de las dificultades) hacen de los ferroviarios un sector puntal, al lado de la juventud. Pero los otros sectores que se han movilizados estos últimos meses – los docentes contra la reforma del “collège” y las supresiones de puestos de trabajo, los carteros contra las reestructuraciones, etc – pueden también jugar un papel. En todo sitios se lleva a cabo la misma política: intentos por romper los marcos colectivos para atomizar las resistencias, voluntad de reventar los derechos de lxs asalariadxs… Es por tanto en una perspectiva de movilización de conjunto que debemos abordar cada movilización sectorial.

Una lucha política contra el gobierno y el capitalismo.

En las discusiones sobre el proyecto de ley, un rechazo de toda una política anti obrera y xenófoba es palpable en una parte de la juventud y del mundo del trabajo. Un sentir de puesta en tela de juicio más global de la política del gobierno e incluso de la sociedad actual, que estaba presente de manera soterrada en toda una serie de luchas. Nuestro papel, es dar una expresión a ese rechazo más general. De ese modo, debemos combatir el discurso según el cual sería necesario “hacer propuestas” para “mejorar” el Código del trabajo. En efecto, explicar que hace falta hacer propuestas a este gobierno, es hacer creer que sería posible, de una manera o de otra, responder positivamente a las expectativas de lxs trabajadorxs y de lxs jóvenes. Lejos de ser el amigo de lxs trabajadorxs, es un gobierno de combate al servicio de la patronal. Debemos decirlo claramente en nuestra propaganda: hay que acabar con este gobierno.

Debemos visibilizar nuestro programa de urgencia: la semana de 32 horas, única medida que puede permitir solucionar el problema del paro; el final de los contratos precarios; la apertura de los libros de cuenta, con el fin de contrarrestar el discurso de los capitalistas sobre la “competitividad”. Debemos ser capaces de explicar de manera sencilla, con audiencia de masas, que medidas como éstas son incompatibles con el mantenimiento del régimen capitalista. Lo cual significa no solamente poner sobre la mesa la cuestión de la convergencia y del “tous ensemble”, sino también la lucha contra la política securitaria y racista de este gobierno. En efecto, con el estado de urgencia, el gobierno tiene no solamente la posibilidad de prohibir las manifestaciones, sino también de disolver a toda organización que represente una “amenaza para la seguridad”.

La lucha contra la ley es por tanto a la vez un combate contra el gobierno y contra el régimen capitalista que gestiona de manera leal. En las movilizaciones podemos defender abiertamente una política anticapitalista. Es toda esta sociedad en crisis, con todos sus horrores, que podemos denunciar a la vez que hay que expresar la aspiración a una nueva sociedad.

Huelga estudiantil. Gobierne quien gobierne: sólo la movilización defenderá nuestra educación

Como llevamos viendo desde hace ya demasiado tiempo, la situación de la educación pública en el Estado Español es cada vez más complicada. Cada año, miles de estudiantes son expulsadas de la universidad por no poder pagar sus tasas, llegando este curso, desde el tasazo, a unas 70.000 estudiantes fuera de las aulas por motivos económicos.

La implantación de la LOMCE y el 3+2 no hace más que empeorar las condiciones de vida del estudiantado. El aumento de las tasas, el empeoramiento de las condiciones de los centros de estudio, de las calidades educativas en general, la segregación que genera la LOMCE, etc., concluyen en una elitización de la educación, dejando a las hijas de las trabajadoras en una situación cada día más difícil de cara a poder acceder a una educación de calidad.

En respuesta a esto, el movimiento estudiantil debe dar una respuesta contundente para tratar de tumbar todas las reformas y recortes que se están llevando a cabo por toda la serie de gobiernos que han pasado por el Ejecutivo. El pasado 3 de marzo se dio el primer paso tras las elecciones del 20D para mostrar que ni el pacto C’s – PSOE ni un hipotético gobierno “progresista” será la solución para nuestros problemas. Sólo la movilización y la organización podrán hacer frente a los ataques que sufrimos las estudiantes de clase trabajadora. Con diferentes respuestas a nivel estatal, las estudiantes hemos dado una pelea importante, pero que sólo ha sido el inicio. Esta movilización nos permite, como muchas anteriores, generar un movimiento estudiantil mucho más amplio, fuerte y organizado.

Además, esta huelga tenía un carácter especial por la situación política actual. Los pactos y la falta de gobierno hacían y hacen que sea un momento oportuno para presionar. Sin embargo, esta lucha no puede quedar en una sola fecha como el 3 de marzo, sino que necesitamos darle una continuidad a esta pelea, para salir cada vez más fuertes y más organizadas. Por eso es necesario secundar y construir la huelga convocada los días 13 y 14 de abril a nivel estatal. La necesidad urgente de tumbar el 3+2 y la LOMCE no nos permite frenar este movimiento.

La convocatoria de todas estas huelgas y movilizaciones nos muestra que el movimiento estudiantil tiene una necesidad de lucha importante, pero no obtiene una respuesta adecuada con las organizaciones estatales estudiantiles que hay en la actual

idad. Las diferentes fuerzas estudiantiles convocan fechas por su cuenta sin consensuar y sin buscar una unidad en la lucha. Por lo tanto, las estudiantes no tenemos un espacio estatal de debate desde el que empujar todas juntas contra los ataques a la educación pública. Es necesario unificar de manera progresiva las distintas fechas y campañas, de forma que el

movimiento estudiantil vaya generando una coordinación y una unidad a nivel estatal que termine en un sindicato unificado que permita al movimiento crecer y autoorganizarse.

Para construir esta unidad debemos empezar a construir iniciativas concretas y espacios de debate y construcción colectiva para intervenir en el movimiento estudiantil. Por ejemplo, deberíamos caminar hacia un encuentro hacia el que los distintos sindicatos, asociaciones, asambleas, etc., y estudiantes en general, deben caminar, de forma que se pueda ir avanzando hacia esta unificación de la lucha.


lunes, 4 de abril de 2016

miércoles, 30 de marzo de 2016

COMUNICADO ANTE LA CONDENA Y ENCARCELAMIENTO DE ANDRÉS BÓDALO

Comunicado de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR
Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR queremos mostrar todo nuestro apoyo al compañero Andrés Bódalo y a los compañeros del Sindicato Andaluz de los Trabajadores (SAT), en lo que consideramos una condena injusta y que solamente responde al objetivo de silenciar las luchas sociales. Una inyección de miedo y represión sobre l@s que luchan para defender los derechos de la clase trabajadora, a la que desgraciadamente nos estamos acostumbrando por los gobiernos.
Tras el encarcelamiento de Alfon y la condena de Molero, día a día seguimos viendo cómo aumentan los juicios políticos por todo el estado. Vemos cómo aumentan las condenas a activistas y sindicalistas como Andrés Bódalo por defender sus derechos. Mientras, el sistema judicial deja prescribir los grandes casos de corrupción política y empresarial, cuyos responsables se pasean impunes y apenas pisan la cárcel cuando lo han hecho.
Cuanto más debilitado se muestra el régimen del 78, más virulento se vuelve contra activistas, organizaciones sindicales, sociales y políticas. Ya se había puesto el foco en él desde hace meses y la justicia en el estado español, tan lenta en otras ocasiones y macrosumarios, ha acelerado su ritmo para golpear a un comprometido con la lucha y el compromiso con l@s jornaler@s y trabajador@s en general.
Hace un par de semanas excusamos nuestra ausencia a la manifestación convocada el 19 de marzo en Jaén al encontrarnos en nuestra 1ª Asamblea Estatal de IZAR. Ahora, al conocer su entrada en prisión esta misma mañana desde el campamento organizado en solidaridad para ofreciendo resistencia pasiva, queremos condenar su detención y solidarizarnos con Andrés Bódalo, su familia y el Sindicato Andaluz de los Trabajadores (SAT). Nos sumamos a todas las movilizaciones y concentraciones por su indulto hasta que sea puesto en libertad.
¡No más juicios políticos! ¡Bódalo libertad!


martes, 29 de marzo de 2016

Por una Internacional y por unos partidos revolucionarios útiles a la lucha de clases.

Este mes de marzo publicamos en el dossier de nuestra revista una contribución sobre la situación internacional firmada por compañer@s de Francia, EEUU, Canadá, Almenia, Grecia, Italia y de IZAR. Esta contribución se ha presentado en el pasado Comité Internacional de la IVª Internacional y pretende ser el prinicpio de una reflexión de cara al próximo Congreso de dicha Internacional. Es un texto escrito para un debate interno pero sin embargo nos parece importante publicarlo en esta revista por la actualidad del debate.

I- Lecciones de Grecia y del Estado Español: romper con la orientación de los gobiernos anti austeridad.

En unos cuantos meses, la situación en Grecia ha puesto encima de la mesa el impasse de las soluciones reformistas. El pueblo Griego ha demostrado su voluntad de resistir a la austeridad, de no resignarse frente a la unión de los capitalistas griegos y europeos. En 4 años, no menos de 30 jornadas de huelga general y múltiples luchas han sacudido a la clase dirigente griega. De hecho, el gobierno Syriza ganó las elecciones apoyándose en ese rechazo a la austeridad, con un programa que prometía un aumento de las prestaciones sociales, la vuelta a un salario mínimo de 751 euros, la recuperación de los convenios colectivos suprimidos por los planes de ajuste, la congelación de las privatizaciones de las empresas públicas y renacionalización de aquellas que fueron privatizadas….Sin embargo, al día después del « NO » masivo en el referéndum, el gobierno Tsipras llegó a un acuerdo con la Troika y la UE que abría la puerta a un plan de austeridad aún más violento que los de los gobiernos anteriores. La capitulación del gobierno Syriza no es verdaderamente una sorpresa, sólo confirma el callejón sin salida al que nos lleva las soluciones reformistas para resolver la crisis actual. Es una ilusión creer que se puede acabar con la austeridad sin expropiar a los sectores claves de la economía como lo son el sector bancario y el sector energético, sin enfrentarse a la UE y a todas las instituciones imperialistas, sin enfrentarse a los pilares del sistema y al poder de los capitalistas: la propiedad privada de los medios de producción. La situación griega demuestra la actualidad de un programa anticapitalista y revolucionario, no como una perspectiva a largo plazo sino como solución a los problemas que hoy se nos plantean a causa de la crisis del capitalismo. Evidentemente, proponemos nuestras soluciones en función de nuestra tradición y nuestro método de reivindicaciones inmediatas, democráticas y transitorias, tratando de iniciar luchas de masas en el marco de un frente único con el fin de implicar directamente a lxs trabajadorxs y sus aliad@s en la lucha. Esto no significa sin embargo que nuestras reivindicaciones revolucionarias de carácter más estratégicas sean un lujo, ni que el fin último del poder de lxs trabajadorxs basado en las estructuras de auto organización deba ser abandonado.

Desde hace varios meses, un debate se ha abierto en el Cuarta Internacional entorno a la orientación que nuestras secciones deberían defender en Europa y sobre nuestro posicionamiento con respecto a la emergencia de organizaciones como Syriza o PODEMOS en el estado español. Una parte del CI defiende desde hace varios meses la idea de la puesta en funcionamiento de « gobiernos anti austeridad » como orientación a escala europea. Según ésta, el elemento central para hacer que las luchas alcancen victorias es la emergencia de una « herramienta política creíble ». Dicho de otra manera, la condición sine qua non para desbloquear la situación política es la conformación de fuerzas políticas creíbles en el plano electoral, es la perspectiva de llegada al poder de gobiernos « anti austeridad » capaces de llevar a cabo sus reivindicaciones que animarían a los jóvenes y a los trabajadores a luchar. En ese sentido la actividad de numerosas secciones ha girado entorno a ese objetivo de hacer emerger una « herramienta política » de ese tipo mediante la construcción de frentes o de partidos « amplios » o mediante la búsqueda de alianzas electorales con organizaciones provenientes de la izquierda antineoliberal. La emergencia y el éxito de organizaciones como Syriza o más tarde PODEMOS ha alimentado esa esperanza. La idea se ha extendido de que esas organizaciones podrían representar un nuevo tipo de reformismo, después de la transformación de la social democracia en fuerzas difíciles de distinguir de los partidos burgueses. Alrededor de esas experiencias, algunos camaradas de la dirección de la IVª, si no es sólo del Buró como tal han elaborado incluso nuevas hipótesis estratégicas. Han defendido por ejemplo que la llegada al poder  de Syriza, gobierno que rechazaría la austeridad, podría constituir la primera fase de una ruptura con el capitalismo (1). La victoria de Syriza conllevaría un soplo de aire fresco y animaría las luchas a escala europea. No se ha sacado ningún balance de las esperanzas completamente erróneas que se habían puesto en Syriza, y la mayoría de los camaradas que las habían compartidas han pasado del día a la mañana de profesar plena confianza a Syriza al apoyo a Unidad Popular, un proyecto que lleva consigo la misma orientación estratégica que tenía Syriza antes de llegar al poder.

La experiencia griega muestra sin embargo que no puede haber gobierno « anti austeridad » sin poner sobre la mesa la cuestión de la ruptura con el capitalismo utilizando el método transitorio. Debemos sacar lecciones. Debemos romper con esa orientación de los « gobiernos anti austeridad » que sólo hace que se mantengan ilusiones sobre la naturaleza de las direcciones reformistas, incluso de nuevo cuño como son las de Syriza o de PODEMOS.

PODEMOS conoce una evolución acelerada hacia la derecha : la fundación de PODEMOS se hizo entorno a la idea que tenían sectores de la clase obrera y de la juventud del Estado español de la necesidad de ruptura con el régimen. Pero el proyecto de la dirección de PODEMOS ha sido tratar de acompañar en un primer momento esa giro a la izquierda fruto del ciclo del movilización abierto con la crisis en el 2008, para canalizarlo mejor y volver a acercar a esos sectores hartos a las instituciones. La reciente propuesta formulada por Iglesias de un gobierno capitalista de coalición PODEMOS-IU-PSOE es la culminación lógica de este proyecto. Desde la fundación de PODEMOS, la dirección de Anticapitalistas se ha limitado a diferenciarse de Iglesias en el terreno organizativo y ha rechazado de manera sistemática la defensa de un mínimo programa anticapitalista a pesar del acceso que tienen a tribunas que les permiten dirigirse a centenares de miles de personas. Esto es cierto también en lo relativo a la propuesta de Pablo Iglesias de formar gobierno con el PSOE. Anticapitalistas y sus portavoces han sido muy ambiguos con declaraciones incluso algunas veces contradictorias, contribuyendo a crear falsas ilusiones sobre las bondades de ese posible gobierno de izquierdas pidiendo incluso, en el caso de Teresa Rodríguez, al Secretario General del PSOE que sea valiente y acepte la propuesta de PODEMOS. La escandalosa expulsión de los camaradas que han formado IZAR no es más que la consecuencia de toda esa orientación.

Frente a la quiebra de Syriza y a la institucionalización acelerada de PODEMOS, es tiempo de pasar la página de la orientación a favor de los «gobiernos anti austeridad».

II- Posibilidades para los revolucionarios en la situación actual.

La mayoría actual de la Cuarta Internacional tiene en el fondo como brújula política la fórmula que se resume bien mediante la « nueva situación, nuevo programa, nuevo partido ». La correlación de fuerzas entre las clases sería tan desfavorable que deberíamos volver a pasar por una larga etapa histórica de reconstrucción de una conciencia de clase elemental mediante la ayuda de partidos amplios « no delimitados estratégicamente », mientras que la toma del poder por lxs trabajadorxs (y la construcción de partidos democráticos y revolucionarios en la tradición leninista) se vería aplazado a la lejanía de un periodo histórico posterior.

Es evidente que la clase dominante sigue estando claramente a la ofensiva, que sigue estando por delante en la correlación de fuerzas. Sin embargo, el factor dominante del periodo actual desde el inicio de la crisis en 2008-2009 es la inestabilidad creciente padecida por el sistema capitalista. Esa inestabilidad está alimentada por unas luchas de masas a una escala significativamente superior a las del periodo de antes de la crisis y que han sacudido a todos los continentes. La « primavera árabe », los Indignados, Occupy Wall Street, Blak Lives Matter, las huelgas estudiantiles y del sector público en Quebec, la oleada de huelgas obreras en China y de manera más general en Asia… Esas luchas, a pesar de ilusiones reformistas extremas y de dirigentes reformistas en numerosos casos, no han permitido revertir la correlación de fuerzas pero modifican las posibilidades para nosotr@s. Denotan un descontento profundo, un enfado y un odio hacia las medidas de austeridad cada vez más violentas impuestas a las masas por un sistema capitalista marcado por una crisis endémica.

Vivimos en ese sentido tiempos contradictorios, marcados por una diferencia importante entre la fuerza de los golpes absorbidos por la clase obrera, y las perspectivas de una respuesta preparada. La cuota de confianza en los partidos capitalistas está en su nivel más bajo desde hace unas décadas. Hay un odio profundo, creciente, un desprecio para la clase política dirigente y una comprensión de que el problema está en el interior del propio «sistema» que va en aumento...sin que esta comprensión se traduzca automáticamente por medio de una voluntad de luchar. La diferencia entre la conquista por unas soluciones individuales (hacer horas extras, encontrar un segundo trabajo, restringir los gastos, etc.), las ilusiones sobre el hecho de que el sistema va a reformarse solo – y la necesidad de una acción colectiva – esa diferencia está disminuyendo. Esa contradicción o diferencia entre la consciencia y la acción nos es familiar. La primera gran depresión conoció un fenómeno similar – un periodo de cerca 5-6 años en algunos países – entre la desmoralización inicial que conllevan los despidos masivos y una respuesta sobresaliente que ha estimulado las consciencias de manera radical y abierto la vía a una recomposición de los sindicatos y de las organizaciones que les estaban ligadas, lo que ha insuflado una nueva vida en las organizaciones del movimiento obrero, a pesar de sus deformaciones social demócratas y estalinistas. Lo vemos hoy con movilizaciones de masas repentinas que parecen salir de ninguna parte. Todas esas movilizaciones representan un faro que esclarece nuestro futuro. Trabajadorxs y otr@s oprimid@s  empiezan a absorber el impacto lleno y total de la austeridad capitalista en todas sus vertientes.

Durante años, camaradas dirigentes del Buró y del CI han explicado que había una diferencia estructural entre la fuerza que podían tener las luchas y la ausencia de traducción en términos organizativos y de consciencia política. Lo que hay que anotar hoy, es al contrario que las sacudidas de la crisis y de las luchas que ésta ha provocado empiezan a tener traducciones políticas en nuestro bando social aunque limitadas por dirigentes reformistas y pro capitalistas. Syriza, PODEMOS, Corbyn, Sanders, los resultados recientes del Bloco de izquierdas portugués y del PCP, los resultados del referéndum en Escocia, la ruptura de NUMSA con el gobierno ANC-SACP-COSATU y la aparcición de los Economic Freedom Fighters… Todos esos fenómenos políticos reflejan a pesar de su diversidad un hecho innegable : amplios sectores de nuestro bando social se plantean con mayor o menor confusión que hay que cambiar las cosas globalmente, sin por ello huir de las ilusiones reformistas. Son en general, fuerzas reformistas las que se aprovechan de esa evolución (aunque  la realidad del FIT en el paisaje político argentino demuestra que es posible para l@s revolucionari@s ocupar un espacio en el plano político en la situación actual.)

No podemos prever con certeza qué formas tomarán la radicalización y la revuelta. Hay que preparar nuestras fuerzas a posibles transformaciones bruscas de la conciencia de masas y estar en capacidad de tomar la iniciativa. En lugar de construir organizaciones armadas en un plano programático y militante a este tipo de situación, la dirección de la Cuarta Internacional adopta una política de alinearse con las fuerzas reformistas antes mencionadas, una política que estos últimos años nos ha llevado ha consecuencias nefastas para un número importante de sus secciones.

III- Por la construcción de partidos revolucionarios. Disoluciones en serie de secciones… ¿hacia dónde vamos?

No se ha hecho ningún balance de los múltiples intentos de construcción de «partidos amplios» llevados a cabo estos últimos 25 años por las secciones de la Cuarta Internacional. Ya sea esto en el marco de Syriza, PODEMOS pero antes con Rifundazione  de Italia, el PT de Brasil, el Bloco portugués o inlcuso en el seno del NPA, la dirección de la Cuarta Internacional ha seguido una política que se ha limitado en entrar en (o en lanzar) organizaciones amplias sin construir simultáneamente a corrientes o a organizaciones revolucionarias delimitadas. Esto ha conllevado a la disolución (en Portugal, Dinamarca) o a la dispersión de secciones enteras (Italia, Brasil, Francia…).
El apoyo de Rifundazione a la formación de un

gobierno burgués (el gobierno Prodi en 2006) y el voto a favor de los créditos de guerra; el posicionamiento de los camaradas del Bloco de Izquierdas a favor de las medidas de austeridad en Grecia en 2012; el voto de los camaradas de la RGA en Dinamarca apoyando al gobierno de izquierda de 2011-2012; la participación de la antigua sección de Brasil en el gobierno de Lula… La entrada en esas organizaciones amplias y el abandono de la estructuración propia de los revolucionarios se ha visto acompañado de una adaptación a la política de las direcciones de esas corrientes reformistas. La independencia organizativa (ya sea mediante organizaciones independientes o mediante corrientes organizadas en el seno de reagrupamientos más amplios) no es una cuestión menor. Ésta nos sirve para llevar a cabo una política :  lo que está en juego con el mantenimiento de la independencia organizativa de l@s revolucionari@s, es la necesidad de la lucha por nuestras ideas revolucionarios. Para nosotros, el programa revolucionario no es una identidad que deberíamos dejar para más tarde, cuando las condiciones sean más favorables. Este programa es hoy de actualidad para responder a la crisis actual del sistema capitalista, un programa que no consiste en fórmulas fijadas de una vez por todas sino de un programa actualizado y concreto gracias a nuestro método que él sigue siendo el mismo: la independencia de clase, el método transitorio...

¿Partidos anticapitalistas, partidos amplios...o partidos revolucionarios ?
El último congreso de la Cuarta Internacional adoptó una resolución a favor de la construcción de fuerzas « anticapitalistas » inspiradas en el NPA, sin definir ninguna base programática, dejando el espacio a un margen amplísimo para la interpretación de esta fórmula. Hoy, la política defendida por la dirección consiste en apoyar a organizaciones neo reformistas como Syriza y PODEMOS o a “nuevas” iniciativas como el Plan B a nivel europeo o Unidad Popular en Grecia que no han roto con la idea de una salida reformista a la crisis donde el eje central es la democratización de las instituciones europeas.

Pensamos por el contrario que el objetivo central de la Cuarta Internacional debe ser la construcción de partidos comunistas revolucionarios, en la tradición leninista, tal y como lo indican los estatutos de la Ivª Internacional. Partidos implantados en la clase obrera y en las capas oprimidas, en particular en la juventud. La clase obrera juega en efecto un papel central en la revolución. La clase obrera industrial y la clase de lxs trabajadorxs asalariadxs en su conjunto están en aumento a escala mundial. Entre 1991 y 2012, el número de trabajadorxs en el mundo ha pasado de 2,2 a 2 mil millones coma tres , y el número de asalariad@s de la industria de 490 a 715 millones (datos de la OIT). Nuestra clase social nunca tuvo tanta fuerza potencial. Lamentar el tiempo de las « 30 gloriosas », o el de las fortalezas obreras estructuradas por un movimiento obrero dominado por el estalinismo viene a asumir como norma una configuración limitada en el tiempo y el espacio. A finales del siglo XIX y al prinicpio del siglo XX, una clase obrera mucho más precaria y atomizada, mucho menos numerosa que hoy nunca impidió en Europa la formación de partidos socialistas de masas y de sindicatos que contaban con centenares de miles de miembros dirigidos por revolucionari@s como la CGT en Francia por ejemplo… Estos últimos años, sectores obrer@s tradicionales han demostrado que lejos de ser marginales, podían jugar un papel central (refinerías en Francia durante la huelga de las jubilaciones de 2010, cuenca minera durante el proceso revolucionario en Túnez, huelgas obreras en Egipto, oleada de huelgas en China desde 2010…), y los « nuevos » sectores precarios han demostrado su capacidad para luchar de manera determinada (huelgas históricas de la limpieza en Holanda en 2010 y 2012, huelga de un año de los sin papeles en Francia en 2009-2010, Fight for 15 en los EEUU…). El potencial revolucionario de la clase obrera está lejos de pertenecer al pasado.

En cuanto a la juventud, su papel de vanguardia táctica se ha confirmado en numerosas ocasiones estos últimos años, en Quebec, en Chile o en Suráfrica. La importancia de ganar y de formar a cuadros en la juventud no debe ser subestimada, y la organización anual de los Campamentos Internaciones de jóvenes revolucionari@s debe ser una ocasión para reagrupar al máximo a jóvenes revolucionri@s de todas las corrientes que mantienen relaciones políticas con la Cuarta Internacional, sin excepción.

Necesitamos partidos construidos alrededor de un programa marxista revolucionario,
que se apoye en las conquistas de nuestra corriente histórica a la vez que busca su actualización en función de las evoluciones del capitalismo de hoy. Partidos militantes que buscan intervenir de manera coordinada en la lucha de clases y en todas las luchas de l@s oprimid@s, que preparan conscientemente la toma del poder en los momentos -excepcionales- en los que el poder de la clase dirigente se tambalea y la movilización de nuestra clase es máxima.

Tratamos de construir organizaciones de este tipo ya que la historia ha demostrado en numerosas ocasiones (como por ejemplo durante los procesos revolucionarios en Túnez y Egipto en 2012) que no puede haber revolución victoriosa sin partido revolucionario. Y Partidos de este tipo no pueden construirse de golpe en un momento en el que la crisis revolucionaria llega, es evidentemente un esfuerzo que empieza antes, cuando la situación no es revolucionaria.

La construcción de partidos revolucionarios de masas no es tarea sencilla. Pero es posible reforzar nuestras organizaciones mediante el eco que nuestras ideas vayan teniendo en una situación de crisis del capitalismo como es el caso actualmente. Por ello cualquier táctica de construcción del partido debe ir supeditada al objetivo estratégico de la construcción de partidos revolucionarios : dependiendo de la táctica, ¿nos acercamos del objetivo o al contrario nos alejamos ? En lo que se refiere a las condiciones de construcción de partidos, las coordenadas son muy diferentes de un país a otro, y las posibles tácticas también: la situación no es la misma en Francia con su tradición revolucionaria y de extrema izquierda, en Argentina con la constitución del FIT o en África del Sur que conoce a día de hoy la ruptura de un sindicato de masas (el NUMSA) con el ANC… Sin embargo incluso cuando l@s revolucionari@s contemplan la participación en formaciones políticas más amplias, el mantenimiento de su autonomía política y organizativa no es negociable. La confrontación con las direcciones reformistas es inevitable, tarde o temprano, y hay que prepararse a ello desde el principio. En el sentido contrario, y como se puede comprobar desde hace varios años, entrar en organizaciones reformistas sin mantener en nuestro punto de mira el objetivo del partido revolucionario puede conllevar a la disgregación de las fuerzas del la Cuarta Internacional.

Defender la necesidad del reagrupamiento de l@s revolucionari@s.
A día de hoy, ninguna corriente puede pretender ser el único polo desde el cual se constituya el partido y la Internacional revolucionaria. Minimizar los desacuerdos políticos o idealizar a las direcciones de otras corrientes internacionales como la IST o la FTQI sería evidentemente un error. Pero no podemos ignorarlas, así como a toda una serie de organizaciones revolucionarias presentes a escala nacional que juegan un papel a su nivel como el PO argentino, LO en Francia y muchas más. Debemos defender la necesidad del reagrupamiento de los revolucionarios a escala nacional e internacional. No se trata de intentar sumar las fuerzas existentes para conseguir construir partidos y una internacional revolucionaria. Pero la creación de partidos revolucionarios no se hará simplemente por el reforzamiento lineal de nuestras propias organizaciones. Debemos animar siempre que sea posible a que haya debates y acciones comunes con otras organizaciones revolucionarias.

IV- Por una oposición clara a la guerra imperialista


Uno de los puntos esenciales del programa a defender, inseparable de la austeridad, es la relacionada con la lógica de guerra imperialista, y la intervención para lograr nuevos mercados, recursos vitales e intereses geopolíticos. Dirigido por el imperialismo yankee, la única súper potencia mundial (con un gasto militar que equivale a la suma total de las otras naciones juntas), y sus homólogos históricos los imperialistas europeos, somos los testigos casi cotidianos de guerras de bombardeos intensivos y de asesinatos de masas, de guerras de ejércitos privatizados o de mercenarios (en una proporción incomparable a lo que ha podido conocer la historia mundial), guerras de drones, guerras de sanciones y de embargos y guerras casi secretas, como en el caso de la Comandancia US en África (AFRICOM), que está volviendo a colonizar y a robar a África a través de las instalaciones y del armamento de las dictaduras militares que dependen totalmente de los EEUU.

Francia, a menor escala, así como otras potencias coloniales, están reforzando sus arsenales, y se comprometen en el mismo pillaje, con el fin de consolidar y de extender a sus antiguas conquistas coloniales. No hay « guerras humanitarias » conducidas por la bestia imperialista. Nunca las hubo. El término en sí es una contradicción para l@s revolucionari@s, opuest@s de manera visceral a toda intervención y guerra imperialista. Un apoyo al derecho de autodeterminación de la naciones y de los pueblos oprimidos excluye necesariamente el recurso al imperialismo para ayudar en la derrota de los tiranos y dictadores locales. Una «ayuda» de ese tipo conlleva inevitablemente condicionantes. Condicionantes mortales que se parecen más a una matanza que a una asistencia desinteresada o «democrática».

La liberación de l@s oprimid@s sólo puede ser realizada para sus propias organizaciones de masas independientes y a través de la construcción, en definitiva y por muy difícil que sea, de partidos revolucionarios. El rechazo a la intervención imperialista en todas sus variantes es la condición necesaria para luchas victoriosas de liberación nacional. Liberadas del yugo imperialista, las naciones oprimidas están en mejor posición para determinar su propio porvenir y para desafiar de manera eficaz a su propia burguesía.

Frente a las incesantes guerras de conquista imperialistas, las reivindicaciones centrales de la Cuarta Internacional en la materia deben concentrarse en la consigna: «retirada inmediata de las tropas».