El
25 de Noviembre es una fecha clave para el movimiento feminista.
Porque no toleramos más violencia hacia las mujeres, porque no
queremos un sistema patriarcal que nos trata como a objetos y nos
victimiza, haciéndonos creer que somos la parte débil en todos los
ámbitos de nuestra vida.
A día de hoy, según las cifras oficiales un total de 48 mujeres han
sido asesinadas a manos de hombres, sin embargo el número de
feminicidios es bastante mayor. Sean pareja, ex pareja o no lo sea,
es violencia machista. El Gobierno sigue cuantificando solo aquellas
muertes donde existía o había existido un vínculo sentimental,
afianzando la reflexión de que son casos aislados y omitiendo el
problema político-social al que nos enfrentamos día a día. La ley
actual (Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de
Protección Integral contra la Violencia de Género) es un lavado
de cara por parte del Gobierno y muestra el poco interés de las
instituciones en acabar con esta lacra que es perpetuada por el
sistema capitalista y patriarcal.
No
consideramos la violencia machista como una sola tal y como la
caracterizan las instituciones, los medios de comunicación y la
sociedad en general. Hay mucha más violencia además de la física.
La privación intencionada de recursos para el bienestar físico o
psicológico de la mujer y de sus hijas e hijos, los recortes en
educación pública, la potenciación por parte del sistema a que
seamos dependientes del salario de los hombres, acoso en el ámbito
laboral, en espacios de ocio, discriminación en los criterios de
selección por el hecho de ser mujeres que quieran tener hijos, así
como actitudes paternalistas, controladoras, tanto en persona como en
la redes sociales… todo esto, son otras violencias contra la mujer
no consideradas dentro del concepto institucional ni de las leyes de
violencia de género. Además, violencia también son los roles de
género a los que somos sometidas, imponiéndonos un ideal de belleza
que nos cosifica y nos traumatiza. Nos imponen un modelo de familia,
de relaciones y de sexualidad que no hemos elegido, y que por lo
general no tiene en cuenta nuestras necesidades, nuestras opiniones y
nuestros deseos.
Por todo esto, se plantea como una necesidad central para las mujeres
organizarnos en contra de la opresión patriarcal. Pero no podemos
conformarnos con esto, debemos luchar día a día en nuestros
barrios, centros de estudio y centros de trabajo contra los ataques
que sufrimos como parte de la clase trabajadora (siempre más fuertes
por nuestra condición de doble opresión), tales como la reforma
laboral, los recortes, la deuda y un largo etc. Nos parece de una
hipocresía intolerable que aquellos partidos que han contribuido a
la pérdida de derechos sociales en materia de sanidad, dependencia,
cuidados, igualdad, educación, etc., recojan entre sus consignas
para las próximas elecciones la necesidad de un Pacto de Estado
contra la violencia que sufren las mujeres. No vamos a consentir que
nuestras vidas dependan de una medida electoralista que acalle
conciencias ni de un acuerdo de mínimos que contente a la derecha
más recalcitrante y a los que no dudan en cargar en las espaldas de
los y las trabajadoras esta crisis. Es urgente organizar la respuesta
contra todo el conjunto de opresiones a las mujeres de forma
continuada y combativa, no solo un día al año, con la mirada puesta
en la necesidad de atacar la raíces más profundas de la violencia
machista derribando el sistema capitalista y patriarcal, culpable de
las mismas, así como fortalecer las herramientas necesarias para
esta lucha tales como las organizaciones revolucionarias.
Desde
Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR) condenamos todo tipo
de violencias inherentes al patriarcado y al capital. ¡No toleramos
más feminicidios! Estamos hartas de tener que vivir con miedo,
expuestas a una continua opresión por el hecho de ser mujeres.
EL 25N, TODAS Y TODOS SALIMOS A LA CALLE EN CONTRA DE LAS VIOLENCIAS
MACHISTAS ¡NI UNA MENOS!

No hay comentarios:
Publicar un comentario